Amazonas en las Indias (Versión para imprimir)

De Wikisource, la biblioteca libre.
Saltar a: navegación, buscar
Esta es la versión para imprimir de Amazonas en las Indias.

El presente texto ha sido copiado de Wikisource, biblioteca en línea de textos originales que se encuentran en dominio público o que hayan sido publicados con una licencia GFDL. Puedes visitarnos en http://es.wikisource.org/wiki/Portada



Personas 01
Pág. 01 de 85
Amazonas en las Indias none


Amazonas en las Indias

Tirso de Molina


Los que hablan en ella son los siguientes:

 
MENALIPE.

MARTESIA.

GONZALO PIZARRO.

CARAVAJAL.

DON DIEGO DE ALMAGRO.

DON GARCÍA DE ALVARADO.

JUAN BALSA, soldado.

VACA DE CASTRO.

ALONSO DE ALVARADO.

TRIGUEROS, gracioso.

DOÑA FRANCISCA PIZARRO.

EL CAPITÁN ALMENDRAS.

CUATRO SOLDADOS.

HINOJOSA.


<<<
>>>
Acto I 02
Pág. 02 de 85
Amazonas en las Indias Acto I Tirso de Molina


Tocan a guerra y salen peleando MENALIPE, MARTESIA
y otras amazonas. La primera con hacha de armas,
la otra con un bastón y todas con arcos y aljabas de flechas a las espaldas;
y contra ellas españoles bizarros,
entre los cuales salen FRANCISCO CARAVAJAL y GONZALO PIZARRO,
llena éste la rodela de flechas y retirando a MENALIPE sin sacar la espada;
van peleando, entrando y saliendo,
hasta que quedando solos don GONZALO y MENALIPE dicen:

MENALIPE

Matadme estas harpías
que con presencia humana
el privilegio a nuestra patria quiebran,
no pierdan nuestros días
la integridad antigua, aunque inhumana, 5
que ilustran tantos siglos y celebran.
No estas arenas pisen
plantas lascivas de hombres
que, obscureciendo nuestros castos nombres,
cobardes por el mundo nos avisen 10
que no sabemos abatir coronas.
¡A ellos, invencibles amazonas!

MARTESIA

¿Qué importa el animarnos?
¿El dar voces qué importa,
si ni en ellos el hacha de armas corta, 15
ni las flechas vitoria pueden darnos,
pues con poblar esas regiones sumas,
temblando el sol de verlas,
el ánimo perdemos con perderlas
y adornando sus galas, 20
en vez de darles muerte les dan alas?
 
(Éntranse todos si no son don GONZALO y MENALIPE.)


<<<
>>>
Acto I 03
Pág. 03 de 85
Amazonas en las Indias Acto I Tirso de Molina


GONZALO

¡Oh región belicosa!
¡Oh sol, que en el ocaso donde mueres
por guarda de tu pira luminosa
influyes tal valor en las mujeres! 25
¿Qué prodigio, qué encanto
en pechos femeniles puede tanto?
Las fábulas que en Grecia
Alejandro, por ser de Homero, precia,
a Palas eternizan, 30
a Tomiris pirámides levantan
y a la madre de Nino solemnizan,
mienten, por más que sus historias cantan,
si con éstas se atreven
a competir, por más valor que prueben. 35
¡Que en los límites últimos del orbe,
armada la hermosura,
nuestro valor estorbe
y en trance de tan bélica fortuna
nos ponga una república que, sola, 40
sin admitir varones,
forma del sexo frágil escuadrones
y se atreve a sacar sangre española!
Aquí Naturaleza
el orden ha alterado 45
que por el orbe todo ha conservado,
pues las hazañas junta a la belleza.
¡Vive, pues, mi valor! ¡El cielo vive!,
que aunque a sus manos muera,
no he de sacar la espada que apercibe 50
a la infamia ocasión si sale fuera
y en sangre femenil su temple esmalta.
¡Supla el esfuerzo si el acero falta!

MENALIPE

Hombre, ¿por qué no miras
mortales amenazas de mis iras? 55
¿Por qué si te defiendes,
la espada ociosa, mi valor no ofendes?
A furia me provoco;
o me tienes en poco
o ya desesperado 60
a mis manos morir quieres honrado.


<<<
>>>
Acto I 04
Pág. 04 de 85
Amazonas en las Indias Acto I Tirso de Molina


GONZALO

Armígera Belona,
los que nacieron, como yo, al respeto
que la fama corona
obligados, y estiman el conceto 65
en que el valor los pone,
adoran las bellezas;
y por más que ocasione
el peligro su enojo, las noblezas
en defender las damas se ejercitan 70
y en fe desto su amparo solicitan.
Amarlas y servirías
es sólo mi blasón, pero no herirlas.

MENALIPE

¿Agora cortesías?
¡Qué mal conoces presumpciones mías 75
si juzgas por favor estos rigores!
Aguarda y llenaréte de favores.
(Dale un golpe.)

GONZALO

Bizarro aliento, airosa valentía;
feliz región que prodigiosa cría
en tan remota parte 80
a Venus tierna transformada en Marte.
La industria, esta vez sola,
sin armas ofensivas
acredite mi sangre que, española,
refrenando las manos vengativas 85
sabe sin ofender tales bellezas
vencer peligros y lograr destrezas.
 
(Éntranse retirando don GONZALO a MENALIPE sin sacar la espada,
y salen CARAVAJAL y MARTESIA peleando.)

MARTESIA

No tengo de matarte aunque pudiera,
que si lo apeteciera,
aunque su esfuerzo en ti depositara 90
cuanto vigor, aliento, bizarría
tu heroica sangre cría,
aunque Alcides en ti resucitara
su espíritu gigante
(aquél en cuyos hombros 95
eternizando asombros,
pedestal de los cielos como Atlante,
fió su alivio en ellos),
hay más valor en mí que en todos ellos.


<<<
>>>
Acto I 05
Pág. 05 de 85
Amazonas en las Indias Acto I Tirso de Molina


CARAVAJAL

¿En qué anales, archivos o memorias 100
has aprendido historias
si en tan remoto clima
(¡oh bárbara arrogante toda enigma!)
no hay quien saber presuma
los útiles desvelos de la pluma? 105
¿Cómo hablas el idioma
que España por sus minas ferió a Roma?
¿Quién te enseñó el estilo
de la elocuente lengua castellana?,
que puesto que hasta el Nilo 110
haya llegado y a la zona indiana
preceptos de elegantes,
aquí no, que hasta agora
el mundo todo este jirón ignora.

MARTESIA

Dudas discreto, pero no te espantes, 115
que tal divinidad mi pecho encierra
que oráculo soy, pasmo desta tierra.
Los hombres y los brutos
veneran mis preceptos absolutos;
los tigres, los leones, 120
sierpes y basiliscos,
habitadores desos arduos riscos,
vendrán, si los convoco, en escuadrones;
las islas animadas,
promontorios de escamas y de espinas 125
(ballenas digo), de mi voz forzadas
cubrirán esas olas cristalinas
y desde ellas poblando estas arenas
alistaré caimanes y ballenas.
No están de mis conjuros 130
los astros, los planetas, tan seguros
que si los doy un grito
no truequen por mis plantas su distrito.
Escalas pongo al cielo,
sobre los vientos vuelo 135
y a imitación del sol que al indio admira,
mi agilidad, como él, los orbes gira.
¿Espantaráste agora
(si esto te certifica la experiencia)
que quien registra cuanto su luz dora 140
tenga noticia de cualquiera ciencia
y hablando en todas lenguas tus vocablos
pronuncie?


<<<
>>>
Acto I 06
Pág. 06 de 85
Amazonas en las Indias Acto I Tirso de Molina


CARAVAJAL

Calepino sois de diablos.
Mejor labráis en habas que en la aguja,
mas, ¿cómo no sois vieja siendo bruja? 145

MARTESIA

Francisco, tu valor...

CARAVAJAL

¿También mi nombre?

MARTESIA

Caravajal tu patria te intitula.
Tu valor, pues, me hechiza: no te asombre
si vieres que mi amor por él te adula.
Sé las hazañas grandes 150
que en Navarra, Milán, Sajonia y Flandes
sirviendo al quinto Carlos te eternizan.
Cuando lo hechizo todo, éstas me hechizan.
Las paces sé de Europa
y que por ser tu profesión la guerra, 155
el mar del Norte favorable en popa,
nuevos orbes te ofrece, nueva tierra;
y los sales del Sur atropellando,
fama, más que metales, vas buscando.
Quédate aquí, serás mi esposo y dueño, 160
haré por causa tuya
que la ley rigurosa se destruya
desta región y su infecundo empeño.
Gozarán por mi amor las amazonas
el tálamo hasta agora aborrecido; 165
sepultará crueldades el olvido.
El cuello rendirán las amazonas
al apacible imperio
de amor, que hasta aquí fue su vituperio.
Todo esto cesará si satisfaces 170
los castos deseos míos;
eterna paz tendrás si estimas paces;
si guerra anhelan tus bizarros bríos,
canoas y piraguas
te cubrirán las fugitivas aguas 175
de ese jayán monarca de los ríos.
Conquistaránte en ellas
provincias comarcanas,
ejércitos armados de doncellas
tan esentas de amor cuanto inhumanas. 180
La reina y yo, español, somos hermanas;
ella el título goza solamente,
yo el uso y el gobierno.
Francisco, la ocasión logra presente.


<<<
>>>
Acto I 07
Pág. 07 de 85
Amazonas en las Indias Acto I Tirso de Molina


CARAVAJAL

Señora comisaria del infierno, 185
no acepto matrimonios
en que entran a la parte los demonios.
Vuesa merced predique
esa seta en Marruecos o en Mastrique
y defiéndase agora 190
trayendo contra mí diablos de esgrima;
veremos si con ellos me enamora.

MARTESIA

Pues guárdate de dar la vuelta a Lima,
que por cruel y a mis suspiros falso
perderás la cabeza en un cadahalso. 195

CARAVAJAL

Desdorara su fama si no fuera
su oficio bruja, fondo en agorera.
Haga para escaparse algún conjuro,
que ni presagios creo,
ni me asombran peligros que no veo, 200
ni los diablos alcanzan lo futuro.

MARTESIA

¡Oh loco presumido!
¿Luego imaginas de la oferta mía
que en lugar de afición es cobardía?
Aguarda pues, grosero, inadvertido. 205

CARAVAJAL

Bruja tahúr con brindis de marido,
probad destos requiebros si soy tierno,

(Pelean.)

que yo os daré despachos al infierno

(Vanse.)
 
(Salen don GONZALO,
defendiéndose con una mano herida,
y MENALIPE peleando con él.)

MENALIPE

Acaba ya de rendirte
pues rehúsas ofenderme.


<<<
>>>
Acto I 08
Pág. 08 de 85
Amazonas en las Indias Acto I Tirso de Molina


GONZALO

Ardides han de valerme
cansado de resistirte.
 
(La rodela al pecho cierra con MENALIPE
y quítala las armas.)

MENALIPE

¿Qué haces, hombre?

GONZALO

Desarmarte
de superfluos instrumentos.
¿De qué sirven los violentos 215
si puedes aprovecharte
desos ojos soberanos
que, apacibles homicidas,
abrasando quitan vidas,
vitoriosos atan manos? 220
¿Hacha de armas para qué,
si en vez de hachas miro en ellos
dos soles de incendios bellos
en que, fénix, me abrasé?
Para que triunfes de España 225
las flechas y el arco deja.
¿No es arco en ti cada ceja?
¿No es arpón cada pestaña?
Ese de azabache bello
monte que mi asombro alaba, 230
¿de rayos no es una aljaba?
¿No es flecha cada cabello?
¿Pues qué más armas pretendes
si en fuego y nieve deshecho,
lo que hielas con el pecho 235
con las mejillas enciendes?
Enfrena severidades,
pues que con armas prohibidas
cuando das al deseo vidas
das muerte a las libertades.


<<<
>>>
Acto I 09
Pág. 09 de 85
Amazonas en las Indias Acto I Tirso de Molina


MENALIPE

Si supieras cuán de acero
tengo el alma que hasta agora
mentiras de amor ignora,
no engañaras lisonjero.
Palabras desaprovechas; 245
saca la macana oculta
y con ella me consulta
tu amor, que si anda con flechas
el que vuestra España os pinta
para engañar simples damas, 250
sin que temamos sus llamas
nuestra profesión distinta
por dios adora al desdén.
Pues si en contrarios estremos
a los hombres nos comemos, 255
¿cómo los querremos bien?
Carne humana es el manjar
que alimenta nuestra vida.
¿Pero de sangre teñida
la mano? Me haces dudar 260
que estás herido.

GONZALO El amor,

que en las venas predomina,
por ésta al alma encamina
para admirar tu valor,
y en fe de ser más que humano 265
rindiéndote estos despojos,
no contenta con los ojos,
te sale a ver por la mano.

MENALIPE

Ponte en ella este listón
con que restañarla puedas, 270
que a falta de vuestras sedas
los teje acá el algodón.

(Dásele.)

GONZALO Mucho de mi tierra sabes.


<<<
>>>
Acto I 10
Pág. 10 de 85
Amazonas en las Indias Acto I Tirso de Molina


MENALIPE

Menos quisiera saber
de ti para no temer 275
la pérdida de las llaves
de un pecho hasta aquí diamante.
¡Ay Gonzalo!, meses ha
que en él retratada está
tu imagen, tan semejante 280
en las llamas que encendí
que no añadió novedad
tu vista en mi voluntad
cuando Amor te trujo aquí.
Quise refrenar ardores 285
de mis ciegos desatinos,
tan nuevos y peregrinos
como lo son los temores;
por eso salí a ofenderte,
si bien cuando peleaba 290
cada golpe que te daba
era para mí de muerte.
Defendístete sin armas,
¿mas para qué las querías
si hechiceras cortesías 295
tienes con que me desarmas?
Muda el nombre a mi rigor:
llámale amantes estremos
pues que los dos padecemos,
tú la herida y yo el dolor; 300
y escucha por que te asombre
la noticia que tu fama
por estos orbes derrama.
Sabrás cómo sé tu nombre,
tu patria, tu nacimiento, 305
tus aventuras estrañas,
el triunfo de tus hazañas
y valor. Estáme atento:
más ha de trecientos siglos
que de las Scitias remotas, 310
la asiática y la europea,
salieron, dejada Europa,
a apoderarse de la Asia
las naciones belicosas
de cuyos troncos y líneas, 315
si no ramos, somos hojas.
Despoblaron por la guerra
los varones las montuosas
provincias que baña el Tanais
y el Termodonte corona. 320
Sin hombres, pues, nuestra patria,
quedaron en su custodia


<<<
>>>
Acto I 11
Pág. 11 de 85
Amazonas en las Indias Acto I Tirso de Molina



las mujeres bien seguras
de que ajenas plantas pongan
en sus límites sus sellos, 325
porque a la fama le consta
que sólo distinguió el sexo
sus hombres de sus matronas.
Aquéllos, pues, divididos
por el Asia en varias copias, 330
sujetaron desde Armenia
hasta la India y sus aromas
cuantas naciones osaron
resistirse a las heroicas
violencias de su milicia 335
tiranizando coronas
y despoblando ciudades,
siendo contra sus vitorias
lo que a las llamas la cera,
las Menfis y Babilonias. 340
Señores ya del Oriente,
pacíficos en su zona
y felices sus conquistas,
quisieron que sus esposas
presentes participasen 345
delicias que no se gozan
mientras distintas las almas
la unidad no las conforma.
Enviaron a traerlas 350
un ejército en la flota
que al Arcipiélago hurtaron
llena de presas y joyas;
y el mar, con ellos humilde,
que tal vez hacen lisonjas 355
a la dicha y la fortuna
como los hombres, las olas,
tomaron tierra en su patria,
poblándose nuestras costas
de arrogancias y laureles 360
al son de cajas y trompas.
Pero como acostumbradas
las mujeres por sí solas


<<<
>>>
Acto I 12
Pág. 12 de 85
Amazonas en las Indias Acto I Tirso de Molina


al imperio de su gusto,

esentas de las argollas 365
que anudó naturaleza
al cuello frágil que doman
opresiones varoniles,
pues si alegran aprisionan,
por no asegundar coyundas
rebeldes las armas toman, 370
soberbias al campo salen,
valientes el parche tocan,
horribles los arcos flechan,
resueltas dardos arrojan,
ingratas su sangre asaltan, 375
bárbaras sus dueños postran,
crueles escuadras turban,
diestras desbaratan tropas,
hambrientas cuerpos derriban,
severas miembros destrozan. 380
Y en breve tiempo, verdugos
de su carne y gente propia,
viudas por sus manos mesmas,
triunfando a su casa tornan.
Erigen después un templo 385
a la Crueldad, y por diosa
(libando la sangre humana
con sacrificios) la adoran,
estableciendo preceptos
que hasta hoy ninguna deroga 390
de no admitir en sus tierras
hombre que sus leyes rompa
y su libertad oprima.
Sólo en los meses que adorna
de flor Amaltea los campos 395
y el sol al Géminis dora,
de la nación más cercana
tantos varones convocan
cuantos basten a suplir
las que la muerte nos roba, 400
sucediéndolas fecundos
individuos que antepongan


<<<
>>>
Acto I 13
Pág. 13 de 85
Amazonas en las Indias Acto I Tirso de Molina



al gusto la libertad,
siempre en los nobles preciosa.
Los que mujeres no nacen, 405
desde el pecho a las congojas,
desde la cuna a las aras,
desde la luz a las sombras,
siendo su madre el ministro,
filos al acero embota 410
y al simulacro dedica
blanca sangre en leche roja.
Pero la que sale a luz
hembra feliz, alboroza
con regocijos el pueblo 415
conduciéndola la pompa
festiva al templo y sus aras,
donde la queman o cortan
el pecho izquierdo que al arco
el noble ejercicio estorba. 420
Creció a número infinito
la república matrona,
que la templanza en la Venus
más fértiles frutos logra,
y conquistando provincias 425
comarcanas, las remotas,
siempre invencibles, debelan
hasta que el solio colocan
de su imperio formidable
en la ciudad que ambiciosa 430
al orbe leyes impuso
y el cielo escalar blasona.
Si antigüedades leíste,
¡oh gran Pizarro!, no ignoras
que ocuparon sus laureles 435
tantos reinos como historias.
Lampridia y Martesia, reinas,
hicieron temblar a Europa;
Orisia y Pantasilea
aseguraron a Troya 440
que no llorara cenizas
viviendo ella, si patrona


<<<
>>>
Acto I 14
Pág. 14 de 85
Amazonas en las Indias Acto I Tirso de Molina



de Aquiles, que la dio muerte,
no fuera la ciega diosa.
Ésta, que de la hacha de armas 445
y la rodela inventora
fue, vinculó en Menalipe
hazañas que a Grecia asombran,
pues abrasando el milagro
que Éfeso a Cintia invoca, 450
en oprobrio de los griegos,
dio llantos al Asia toda.
Monarcas del orbe, en fin,
triunfaban las amazonas
cuando en Atenas Teseo 455
les obscureció vitorias
venciéndolas su fortuna,
no sus fuerzas, que envidiosas
hasta hoy tiemblan las esferas
que en sus luces los pies pongan. 460
Armáronse a la venganza
las que en Scitia belicosas
quedaron, y al elemento
de sal una armada arrojan
de innumerables preñeces; 465
pero enojándose el Bóreas
de que le surquen sus quillas,
riscos de cristal abordan
por todas partes los leños
donde oprimidos zozobran, 470
porque en túmulos de vidrio
celebre el valor sus honras.
Las reliquias derrotadas,
sin que aproveche la sonda,
sin que el timón obedezca 475
ni el arte velas recoja,
siguen incógnitos rumbos
y sin saber su derrota
piélagos un mes naufragan
hasta que al fin los emboca 480
por ese monstruo de ríos,


<<<
>>>
Acto I 15
Pág. 15 de 85
Amazonas en las Indias Acto I Tirso de Molina



ese hidrópico que agota
pecheras inmensidades
que pródigo al mar otorga.
Cincuenta leguas de anchura 485
le miden entrambas costas
cuando besa los umbrales
de las oceanas ondas.
Venciendo, pues, con la industria,
las argonautas heroicas 490
horribles dificultades,
guían las brumadas proas
trecientas leguas arriba
hasta la ribera hermosa
desta provincia que oculta 495
les fería el puerto que toman.
Fundan pueblos, labran campos,
república y reino forman
y prosiguiendo sus leyes,
ínclitas progenitoras 500
fueron nuestras conquistando
sus decendientes famosas
cuantas naciones vecinas
sus montes y valles moran.
Ésta es mi antigua ascendencia; 505
en mis sienes su corona
veneraciones conserva;
quien a Menalipe nombra,
que es mi fatal apellido,
la rodilla al suelo postra 510
y como a casi deidad
pone en la arena su boca.
Martesia, sacerdotisa
y mi hermana, prodigiosa
en las armas y en las ciencias, 515
la diadema destas goza
tan sabia que si conjura
esas aguas, esas rocas,
esos brutos, esas plantas,
los fuerza a que la respondan 520
y avisen de cuanto pasa


<<<
>>>
Acto I 16
Pág. 16 de 85
Amazonas en las Indias Acto I Tirso de Molina



desde la adusta Etiopía
hasta la helada Noruega
que el sol seis meses ignora.
Ésta, pues, diversas veces 525
de la nación española
ponderándome noticias
y refiriéndome historias,
me avisó de tus hazañas,
tu prosapia generosa, 530
el valor de tus hermanos,
las conquistas que los nombran,
si en guerras de Italia Aquiles,
Alejandros de la zona
que dándoles otro mundo 535
su globo por medio corta.
Sé del marqués don Francisco
las hazañas peligrosas,
la constancia en los trabajos,
el celo a la ley que adora, 540
la lealtad para sus reyes,
y que a sus plantas les postra
mil leguas, todas de plata,
y un océano de aljófar.
Sé que en España la envidia 545
bárbaramente aprisiona
al ínclito don Fernando,
que así se premian vitorias
después de haber defendido
seis meses de inmensas copias 550
la imperial ciudad del Cuzco,
a pesar de la ponzoña
de la hidra desleal
cuyas cabezas destronca.
Sé, en fin, que buscando fama 555
vienes, español, agora
en nuestro descubrimiento
y de las plantas preciosas
que la canela tributan


<<<
>>>
Acto I 17
Pág. 17 de 85
Amazonas en las Indias Acto I Tirso de Molina



y por estas sierras toscas 560
a las que el maluco esquilma
imitan en flor y en hojas.
Aquellos doce desvelos
que las fábulas pregonan
de Alcides, son con los tuyos 565
lo que en el sol es la sombra.
Celebraránlos las plumas,
serán al mundo notorias
y a eternas posteridades
darán materias gloriosas 570
si en esta región te quedas,
si el paso atrás no revocas,
como a mi amor satisfagas,
como a mi fe correspondas.
Pues si al Pirú das la vuelta 575
riesgos mortales convocan
la deslealtad y la envidia
que a tus virtudes se opongan.
Llevóte el falso pariente
el bajel, tesoro y ropa. 580
¿Sin él cómo vencerás
cuando por los montes rompas
imposibles formidables,
ya en la tierra, ya en las olas,
dese casi mar inmenso? 585
Admíteme por tu esposa;
derogaránse mis leyes,
juzgaránse venturosas
a tus pies estas provincias.
Diamantes que al sol se opongan 590
te rendirán esos cerros,
perlas (almas de sus conchas),
a montes la plata pura,
el oro a cargas que brotan
esos ríos, esas fuentes, 595
esmeraldas, pluma, aromas,
y un alma nunca rendida
que dueño te reconozca.


<<<
>>>
Acto I 18
Pág. 18 de 85
Amazonas en las Indias Acto I Tirso de Molina


GONZALO

A la obligación que labras
en mi agradecido pecho 600
para quedar satisfecho
no he de pagarte en palabras.
Querrá el cielo que algún día
me desempeñen las obras,
y entre tanto que no cobras 605
serás acreedora mía.
De los quinientos soldados
que leales me siguieron
más de docientos murieron
en guerras y en despoblados. 610
De cuatro mil indios dejo
cadáveres la mitad,
llámame la mucha edad
del marqués que solo y viejo, 615
entre envidiosos y estraños,
necesita mi presencia
porque mal sin mi asistencia
podrá reprimir engaños
de cudicias y ambiciones,
mi hermano en España preso, 620
si sucede algún exceso
culparán mis dilaciones.
El capitán Orellana
con mi bergantín se alzó
y desnudos nos dejó: 625
deslealtad torpe y villana.
No llevará bien mi gente,
si tus finezas admito,
el no dar la vuelta a Quito.
Seis meses he estado ausente; 630
dejaron sus prendas caras,
hijos y esposas, en ella.
juzga tú, amazona bella,
cuando de mí te apartaras
y mi amada esposa fueras 635
para no volverme a ver,
qué estremos habías de hacer,
qué pesares padecieras.
Para casarme contigo
eres de contraria ley. 640
Vengo en nombre de mi rey,
leal sus órdenes sigo.
Esta bélica región
por dueño suyo te adora;
si te doy la mano agora 645
tendrá la envidia ocasión
de afirmar que me levanto
contra mi rey con la tierra.
La lealtad que en mí se encierra
es de suerte, obliga a tanto, 650
que a tu afición contradice,
porque la honra y su interés
no estriba tanto en lo que es
como en lo que el vulgo dice.
Yo voy tan enamorado 655
de ti y tan reconocido
que jamás podrá el olvido
borrarte de mi cuidado.
Volveré, mi Menalipe,
a tus ojos brevemente 660
con armada y con más gente.
Tendrán Carlos y Felipe
noticia de tu valor.
Licencia les pediré
para que el alma te dé 665
con la mano, y el amor
uniéndonos en sus lazos
hará mi dicha inmortal.
Admite agora en señal
de mi palabra estos brazos. 670
Adiós, que es fuerza el volverme.


<<<
>>>
Acto I 19
Pág. 19 de 85
Amazonas en las Indias Acto I Tirso de Molina


MENALIPE

Gonzalo, mira lo que haces.
Goza aquí seguras paces,
que has de perderte y perderme.
Ya el marqués tu hermano...¡Ay cielo! 675
No te quiero referir
tragedias que has de sentir
más que la muerte. El recelo
de tus pesares refrena
con el silencio mis labios, 680
que hace a quien te adora agravios
quien le antecede la pena.
Dígatelos la fortuna
sin que yo los anticipe.

GONZALO

Bellísima Menalipe, 685
no siento agora más de una,
que es el partirme y dejarte.

MENALIPE

Pues si mi vida deseas
escucha avisos: no creas
los que lleguen a adularte 690
porque hallarás infinitos
que tus dádivas desfruten
y en el peligro te imputen
sus traiciones a delitos.
No todo lo que es brillante 695
riqueza al avaro ofrece:
oro la alquimia parece,
vidrio hay que imita al diamante.
La luz que una antorcha feria,
al sol competir procura, 700
mas sólo su llama dura
lo que dura su materia.
Escarmientos te propone
el sol, a quien salvas hace
el ruiseñor cuando nace 705
y huye dél cuando se pone.
Tal vez dora la experiencia
un bronce, una piedra, un leño,
que engaña al que no es su dueño,
oro sólo en la apariencia. 710
Huye amigos afectados
cuando lisonjas te ofrezcan,
que aunque fieles te parezcan
en vez de oro son dorados;
y mira que has de volver 715
a mis ojos brevemente.


<<<
>>>
Acto I 20
Pág. 20 de 85
Amazonas en las Indias Acto I Tirso de Molina


GONZALO

Discreta, hermosa, valiente:
¡y todo en una mujer!
Cuando sólo interesara
esos divinos consejos 720
de las escuelas espejos,
reinos por ellos dejara.
Adiós, prodigioso estremo
del orbe.

MENALIPE

¡Adiós, mi español!
¡Ah cielos! ¡Ah eterno sol, 725
desmiente males que temo!

(Vanse.)
 
(Salen DON DIEGO DE ALMAGRO y GARCÍA DE ALVARADO.)

DIEGO

Quien el consejo y parecer que sigo
contradijere, o envidioso o loco
busca mi mal con máscara de amigo,
o el bien que se me ofrece tiene en poco. 730
La fortuna me llama, yo la sigo.
Derecho al Pirú tengo; si provoco
a España y a su rey, España intente
quitarme la corona de la frente.
Vengué a mi padre con la justa muerte 735
del ingrato marqués que no hizo estima
del noble estado, la dichosa suerte
a que por él su nombre se sublima.
Si en el Cuzco imperial su hermano vierte
sangre que me dio el ser, yo vierto en Lima 740
la que apoyó su bárbaro consejo.
Fénix renazco de otro fénix viejo.
Cuatro pizarras pudo Estremadura
hacer que en el Pirú se atravesasen
al paso del valor y la ventura 745
de mi padre y al Cuzco le estorbasen.
Consigo se llevó la sepultura
la pizarra mayor porque apoyasen
pronósticos del nombre sus sucesos:
losas pizarras son, sepulten huesos. 750
Ya estamos libres desta; Juan Pizarro,
el menor de los cuatro, en primavera
cedió a la muerte el ánimo bizarro,
que a ser más cuerdo dilatar pudiera.
No siempre a sus coyundas ata el carro 755
de Marte la osadía, ni muriera
si al combatir la máquina enriscada
cubriera su cabeza la celada.
España al homicida oprime preso
de mi padre en la Mota de Medina. 760
Litigará el rigor contra su exceso
si el oro tribunales no arrüina,
mientras Gonzalo con fatal progreso
las márgenes remotas examina
del Marañón, que al mar gigante vuela, 765
y por sus riscos busca la canela.
Si de cuatro me mata la fortuna
los dos hermanos Y los dos me ausenta,
¿quién queda en el Pirú que a la oportuna
ocasión que me llama pida cuenta? 770
Destinóme el valor desde la cuna
al solio occidental; si en él me asienta
el cielo por monarca de los Andes,
grandes hazañas piden riesgos grandes.
¡Vive el cielo que el que!...


<<<
>>>
Acto I 21
Pág. 21 de 85
Amazonas en las Indias Acto I Tirso de Molina


GARCÍA

Creo 775
que soy a quien amenazas.
Mal mis consejos abrazas,
peor pagas mi deseo.
Nunca yo tuve por bien
la torpe conjuración 780
que contra el mayor varón
que todos los hombres ven
hiciste, pues si su hermano,
tan experto en la milicia,
le mató, fue por justicia, 785
no a traición, no por su mano.
Preso en España defiende
su causa contra fiscales
por la envidia criminales.
El César Carlos pretende 790
satisfacer agraviados,
mas no oprimir inocentes.
Consejos y presidentes
miran desapasionados
culpas que atentos castigan, 795
servicios que cuerdos premian.
Las armas, puesto que apremian,
pocas veces sé que sigan
sin ímpetu la templanza,
pues cobra satisfación 800
la vara con la razón,
la espada con la venganza.
Ya que ésta al marqués mató
y el más poderoso quedas
con los tesoros que heredas 805
de cuantos España vio,
templa, don Diego de Almagro,
incendios que solicitas;
mira que te precipitas.


<<<
>>>
Acto I 22
Pág. 22 de 85
Amazonas en las Indias Acto I Tirso de Molina


DIEGO

Tuviera yo por milagro 810
que no fueras estremeño,
como en la patria, en querer
el crédito defender
de un...

GARCÍA

Paso, que fue mi dueño,
gobernador y caudillo 815
destos reinos el marqués.

DIEGO

Di, no lo que fue, lo que es.

GARCÍA

Pregúntaselo a Trujillo
y en ella a los nobles todos,
pues los que valor profesan 820
generalmente confiesan
que desciende de los godos.
Italia, Francia, Navarra,
de su padre el capitán
don Gonzalo te dirán 825
lo que es la sangre Pizarra.
Don Fernando y don Francisco,
primero que estos países
conquistasen, flor de lises
postraron. Si el basilisco 830
de la envidia en su desdoro
veneno a verter empieza,
advierte que no nobleza
buscaron aquí, sino oro,
y que la que te dejó 835
tu padre, el Adelantado,
en el Pirú la ha medrado.

DIEGO

¿Luego no en España?


<<<
>>>
Acto I 23
Pág. 23 de 85
Amazonas en las Indias Acto I Tirso de Molina


GARCÍA

No, que España ignora quién es,
pues a la puerta le echaron 840
los padres que le engendraron
de la iglesia, y fue después
hijo de la compasión
de un sacerdote llamado
Hernando Luque, y criado 845
de limosna en Malagón.
Ya yo sé que estas verdades
la vida me han de costar,
pero yo he de conservar,
como noble, las lealtades 850
que me han dejado en herencia
mis padres y he de imitarlos.
No reina aquí sino Carlos;
quien se atreve a su obediencia
mancha su fidelidad. 855
García soy de Alvarado
que sabré en el campo armado
defender esta verdad.
 
(Vase.)

DIEGO

¡Matalde! ¡Cerrad las puertas!
¡Vive Dios que he de agotar 860
estos Pizarros y dar
a pasiones descubiertas
castigo que al mundo espante!
¿Con la hacienda que gastó
mi padre no se ganó 865
todo el Pirú? ¿Qué ignorante
esta verdad no confiesa?
¿Pues por qué el emperador
ha de ser usurpador
de lo que sólo interesa 870
quien su hacienda y sangre gasta?
En vez de mi padre quedo,
su acción y derecho heredo.
Éste me sobra y me basta
para el imperio que busco 875
y el valor ha de adquirir.
Pues, pensamientos, morir
o coronarme en el Cuzco.
 
(Tocan a rebato.)

¿Pero qué rebato es este?


<<<
>>>
Acto I 24
Pág. 24 de 85
Amazonas en las Indias Acto I Tirso de Molina


(Sale JUAN BALSA, desnuda la espada.)

BALSA

¡Ea, valiente mancebo, 880
al arma!, que se avecina
hoy o tu muerte o tu imperio.
El presidente y su campo,
que consta de setecientos
y más hombres entre infantes, 885
jinetes y arcabuceros,
pasa de Jauja a Guamanga
y haciendo alto en el ameno
valle que llaman de Chupas
viene animoso y resuelto 890
a presentar la batalla.
Los mejores caballeros
del Pirú siguen su campo,
difícil será el romperlos.
Garcilaso de la Vega, 895
Pedro Anzures y otro Pedro
de Vergara, Holguín, Tordoya,
Francisco Castro, Barrientos,
don Alonso de Alvarado,
cuyo valeroso esfuerzo 900
levantó en las Chachapoyas
banderas por Carlo excelso;
general Vaca de Castro.
Maese de campo diestro,
Francisco Caravajal 905
(que del Marañón volviendo
con don Gonzalo Pizarro,
ya que éste por el precepto
del presidente en Trujillo
se queda) viene a su ruego 910
a gobernar todo el campo
y tengo dél más recelo
que de todo lo restante.
Pero si destina el cielo
que salgamos vencedores, 915
ni el número ni el acero
se oponen a la ventura,
no obstante que te aconsejo
si desfalleces agora
que te presentes con tiempo 920
a la piedad que te ofrece
Vaca de Castro. No demos
ocasión a que te infame
por traidor la voz del pueblo.

DIEGO

(Saca la espada.)

Juan Balsa, sólo el vencido 925
es el traidor. Los excesos
del vencedor canonizan
lealtades. ¡Al arma! ¡A ellos!

BALSA

¡Oh siempre merecedor
del laurel!

DIEGO

Ese pretendo, 930
Juan Balsa. ¡O César o nada!
¡O el cuchillo o el imperio!
 
(Tocan y vanse.)


<<<
>>>
Acto II 25
Pág. 25 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina


Salen marchando VACA DE CASTRO,
con bastón, FRANCISCO CARAVAJAL,
ALONSO DE ALVARADO y soldados.

VACA

Este fin tienen traidores
para escarmentar leales.

ALONSO

Quien con pensamientos reales 935
y juveniles ardores
rehusó la cerviz al yugo
blasonando libertalla,
si muriera en la batalla
y no a manos de un verdugo, 940
más dichoso hubiera sido.

VACA

No es segura esa opinión,
pues para la salvación
que don Diego ha conseguido,
según sus demostraciones, 945
no le diera la milicia
el lugar que la justicia,
porque airados escuadrones
que el riesgo a los ojos ven
difícil de resistir, 950
siempre ayudan a morir,
pero nunca a morir bien.
Yo, capitán, no recelo
que de los que sentenciados
padecen, aunque afrentados, 955
los más asegure el cielo;
mas no a los que en las violencias
marciales muertos quedaron,
porque tarde se hermanaron
venganzas y penitencias. 960


<<<
>>>
Acto II 26
Pág. 26 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina


CARAVAJAL

Yo soy dese parecer,
porque, ¿qué se le dará
al cielo, si en gracia va
quien le supo merecer,
de que haya en un palo muerto, 965
en la guerra o en la cama?
Para el cielo no hay más fama
que el bien morir.

VACA

Eso es cierto,
como lo será también
el premiar su majestad 970
el valor y la lealtad
de los que firmes estén
en su servicio, y yo agora
en su nombre agradecido
honraré a cuantos han sido 975
de nuestra parte. No ignora
el noble merecimientos
a fuer de la sangre ingrata.
Todo este imperio de plata,
indios y repartimientos, 980
no pueden satisfacer
lo mucho destos empeños,
pero llamándoos sus dueños
tendrán menos que temer.
 
(Sale TRIGUEROS.)

TRIGUEROS

Parabienes llega a darte 985
de la vitoria adquirida
Gonzalo Pizarro.

VACA

Pida
triunfos que apetezca Marte,
como el soldado mayor
que ha visto este polo nuevo. 990


<<<
>>>
Acto II 27
Pág. 27 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina


(Sale DON GONZALO, de luto.)

GONZALO

Por muchas razones debo
encarecer el valor
que hace dichoso este día,
pues el Pirú restaurado,
mi hermano el marqués vengado, 995
postrada la tiranía
y premiada la lealtad,
vuelve a ser dueño segundo
Carlos deste nuevo mundo;
y debe su majestad 1000
preciarse de la elección
que ha hecho en vueseñoría,
pues solamente podía
su celo, su discreción
(siendo capitán y juez, 1005
en la campaña soldado
y en el tribunal letrado)
mostrar que suele tal vez
(porque Marte no presuma
enemistades de Apolo) 1010
juntar un sujeto solo
al laurel, la espada y pluma.


<<<
>>>
Acto II 28
Pág. 28 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina


VACA

Si yo, señor don Gonzalo,
no hubiera reconocido,
emulador advertido, 1015
que a su valor no me igualo,
vuesa merced crea de mí
que nunca le suplicara
que esta empresa me dejara.
Hícelo porque advertí 1020
que llevándose la gloria
como en las demás ha hecho,
no hubiera yo satisfecho
deseos con la vitoria
presente, que a hallarse en ella 1025
quedara mi opinión triste,
porque donde el sol asiste,
¿cómo alumbrará una estrella?
Este luto que ocasiona
el marqués gobernador 1030
desdice con su color
la fama que le corona,
pues muriendo en la defensa
de su gobierno y su ley,
de su lealtad y su rey, 1035
poco le estima quien piensa
que con tristezas señala
el dolor que manifiesta.
Si se vistiera de fiesta,
si la ostentación y gala 1040
publicaran su valor,
mostrara que en trance igual
no vive más el leal
de lo que quiere el traidor.
La cruz que hizo en el postrero 1045
curso de su heroica vida,
sacándola de la herida
que abrió el desleal acero,
autorizó la que al pecho
el César Carlos le puso, 1050
pues católico dispuso
en las conquistas que ha hecho
el laurel que eterno gana,
que en quien triunfos apetece
más noble la cruz parece 1055
de sangre que la de grana.
Vivo imitó a Dios humano,
pues con doce compañeros,
conquistadores primeros
de este orbe nuevo cristiano, 1060
mil leguas rindió al bautismo;
y porque del propio modo
pudiese imitarle en todo,
quiso morir como Él mismo,
pues la envidia en su venganza, 1065
sin que eclipsase su luz,
le dio en su sangre la cruz
y en su Dios la semejanza.
Si esta verdad, pues, advierte
vuesa merced, ¿de qué fruto 1070
será que le agravie el luto?
Envidie el leal su muerte
y festéjela bizarro
quien su valor acredita,
pues el marqués resucita 1075
en don Gonzalo Pizarro.


<<<
>>>
Acto II 29
Pág. 29 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina


CARAVAJAL

¡Vive Dios!, que es eminente
vueseñoría, señor,
en todo: predicador,
capitán y presidente. 1080
úselo, ¡cuerpo de tal!
Predique, hará maravillas
y ahorraráse de capillas
el Pirú.

VACA

Caravajal,
vos habláis como soldado 1085
mezclando burlas y veras.
Sabéis abatir hileras
y ordenar un campo armado.
Esta vitoria se os debe
y está a mi cargo el premialla. 1090
Vuestro acero en la batalla
mientras osado se atreve
a los riesgos, ¿no predica?
Sí, que las grandes acciones
también sirven de sermones 1095
cuando el valor las pratica.
Con sus hechos cada cual
el crédito pierde o cobra;
bien predica quien bien obra,
pero mal quien obra mal; 1100
y porque saber deseo
la prodigiosa jornada
(puesto que no afortunada)
de la canela y os veo
como en las armas bizarro 1105
en la paz entretenido,
que nos la contéis os pido,
pues triunfos de tal Pizarro
justo es que los celebremos.


<<<
>>>
Acto II 30
Pág. 30 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina


CARAVAJAL

Si hazañas púlpitos son 1110
y a mí me toca el sermón,
obediencia y prediquemos.
Deseoso de ensanchar
la cesárea monarquía
de España, el marqués Pizarro 1115
renunció, asistiendo en Lima,
en don Gonzalo el gobierno
de Quito, cuyas provincias
eran el límite entonces
de las cristianas conquistas. 1120
Diole quinientos soldados
de la gente más lucida
que alistó para estos orbes
el valor y la codicia.
Con ella, pues, y su esfuerzo, 1125
hacia el Oriente encamina
cuatro mil indios armados
y alegres con la noticia
de que pasadas las sierras,
a las márgenes y orillas 1130
del monarca de las aguas,
de esa undosa hidropesía
que tantos Nilos se sorbe
y por mil leguas desliza
piélagos de inmensidades, 1135
potable su oro en almíbar,
Marañón le dan por nombre
(perdone vueseñoría
si excedo ponderador,
porque agora no se estiman 1140
discursos en canto llano
mientras no se hiperbolizan,
que vocablos con guedejas
son los que el vulgo autoriza);
digo, pues, que codiciosos 1145
con la fama recibida
de los árboles canelas
que aquellos peñascos crían,


<<<
>>>
Acto II 31
Pág. 31 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina



marchamos al son del parche
hasta una tierra que el inga 1150
Gaynacap rindió a su imperio,
pienso que se nombra Quinja.
Recibiéronnos de guerra,
mas cuando ven que los brindan
en vez de vino y jamones 1155
confitones de Castilla,
fantasmas desaparecen
y en un instante se enriscan
donde o el infierno los traga
o nos bambollan la vista, 1160
porque cuantos en su busca
diligencias esquisitas
hacen sin topar persona,
tiempo y pasos desperdician.
Apenas, pues, se nos vuelan 1165
cuando aquella noche misma
conjurándose los cielos
elementos amotinan,
porque la tierra temblando
de los rayos que granizan 1170
al son de atambores truenos,
tenebrosas culebrinas
hasta su centro abre bocas
que bostezan o respiran
diluvios de azufre en llamas 1175
entre alquitrán y resina.
Como quien se sorbe un huevo
quinientas casas pajizas
se merendó cual si fuera
tiburón y ellas sardinas. 1180
Tocó después a rebato
el hambre en la gente viva,
y saliendo a pecorea
nuestro ejército en cuadrillas,
el regalo más sabroso 1185
que nos guisó la desdicha
fue, a falta de gallipavos,


<<<
>>>
Acto II 32
Pág. 32 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina



culebras y lagartijas.
Salimos cual digan dueñas
de aquella región maldita, 1190
y fue escapar de Caribdis
para tropezar en Scila,
porque el mar del Sur a un lado
y al otro sierras prolijas
con cuyas cumbres se ahorrara 1195
Nembrot de la torre egipcia,
de manera se eslabonan
que la esperanza nos quitan
de proseguir ni tornarnos;
porque el hambre ejecutiva 1200
nos amenaza a la vuelta,
y atreverse a la subida
de las estrellas sin alas
aun pensarlo atemoriza.
Empanados deste modo 1205
en agua y sierras, anima
el gran Pizarro la gente,
y llevándole por guía
trepamos, gatos monteses,
volatines por las picas, 1210
hincando tal vez las dagas
por troncos y redendijas,
y tal echando a los ramos
las cuerdas y las pretinas
para guindarnos por ellos; 1215
porque el pobre que desliza
de risco en risco volando
de tal manera le trinchan
que aun no valen sus migajas
después para hacer salchichas 1220
Venció, en fin, dificultades
la industria, y subiendo arriba,
el que sudó de congoja
helado después tirita,
porque hallamos nieve tanta 1225
que de las escuadras indias,


<<<
>>>
Acto II 33
Pág. 33 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina



cantimploras de la muerte,
dejamos ciento en cecina.
Encaramados, en fin,
sobre las cándidas cimas 1230
de los peruleros Andes,
pudimos tender la vista
por infinidad de tierras
cuyas poblaciones ricas,
templos, palacios y casas 1235
nos parecieron hormigas;
y bajando con los ojos
en los pies, catorce días
gastamos en vericuetos,
ya a gatas, ya de cuclillas. 1240
Dimos en un valle al cabo
que el Marañón fertiliza
de yucas y de maizales,
cuyas gentes se apellidan
zumacos, donde un volcán 1245
sobre una sierra vomita
cerros enteros de llamas
la vez que se encoleriza.
Alojámonos en él
haciendo que nos reciban 1250
a puros escopetazos
los bárbaros que le habitan,
donde estuvimos dos meses
que nos duró la comida
sin que el sol en este tiempo 1255
su cara vernos permita,
ni las nubes taberneras
cesen de echarnos encima
diluvios inagotables
que hasta el alma nos bautizan. 1260
Cayeron los más enfermos,
porque las ropas podridas
con el eterno agua va
nos dejó en las carnes vivas.
Buscamos temples mejores 1265
hasta que la apetecida


<<<
>>>
Acto II 34
Pág. 34 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina



canela en montes inmensos
descubierta nos alivia.
Son unos árboles estos
que a los laureles imitan 1270
en las siempre verdes hojas,
con ramas tan presumidas
que se burlan de las flechas
sin que se osen a sus cimas.
Su corpulencia tan grande 1275
que no es posible la ciñan
tres personas con los brazos;
su flor blanca y amarilla;
su fruto ciertos capullos
que se aprietan y arraciman 1280
formando mazorcas dellos
y en cáscaras quebradizas
conservan menudos granos
que, sembrados, son semilla.
Es su forma de bellotas 1285
y con una virtud misma
raíces, hojas, cortezas,
flor y fruto se asimilan
en el sabor y sustancia
a la canela que cría 1290
el Oriente y por Europa
Portugal nos comunica.
Hay selvas y bosques della,
mas la que se beneficia
y con cuidado se labra, 1295
según los indios afirman,
es mucho más excelente.
En fin, los que la cultivan
fundan su caudal en ella
porque acuden las vecinas 1300
naciones a su comercio
y les dan por adquirirla
maíz, algodón, venados
y mantas con que se vistan.


<<<
>>>
Acto II 35
Pág. 35 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina



Crecen de modo estas plantas 1305
que llevándose a Castilla
un árbol solo, pudiera
sazonar cuantas cocinas
tiene la gula en España,
y estarále agradecida 1310
a don Gonzalo Pizarro
que descubrió su conquista.
Pero atrévase a buscarla
como él quien le tiene envidia
y sabrá, sudando sangre, 1315
a cómo sale la libra.
Volvió el hambre a ejecutarnos
porque, ¿de qué nos servía
faltando el arroz y leche
canela que muerde y pica? 1320
Y andando a caza de gangas
la necesidad nos guisa
zambos, monos, papagayos,
pericos y catalinas.
En más de docientas leguas 1325
que caminamos a vista
del Briareo Marañón
no hallamos otras delicias
que ñames, ajíes, papayas,
guayabos, cocos y piñas; 1330
porque iguanas y alcatraces
fuera pedir gollorías.
Llegamos al cabo dellas
a un salto que precipita
la soberbia inmensidad, 1335
sus aguas todas ceñidas
en la estrechez de dos sierras
que le encarcelan y humillan
tanto que no hay veinte pasos
de la una a la otra orilla. 1340
Éste, pues, con la impaciencia
de que dos cerros le opriman,
docientos estados salta


<<<
>>>
Acto II 36
Pág. 36 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina



y a unos llanos se derriba
con estrépito tan grande 1345
que las gentes convecinas
oyen su infernal estruendo
distantes dél veinte millas.
Determinamos pasarle
por las angosturas dichas 1350
juntando a entrambas riberas
una puente levadiza,
y haciendo cortar maderos
(¿a qué no se determina
el valor necesitado?) 1355
nos dio la industria tal prisa
que armándola aquella noche
(y de bejucos y pitas
hay mucha en aquellos campos),
torciendo sogas rollizas, 1360
la atamos el día siguiente
y a fuerza de ingenio y grita
a la otra banda la echamos
causando a los indios grima.
Proseguimos, en efeto, 1365
aquella costa prolija
dos meses, cuyos trabajos,
hambres, lluvias y fatigas
han de pasar, si las cuento,
en los que ociosos nos fisgan, 1370
si no plaza de novelas,
por vislumbres de mentiras.
Pero, ¡voto a Dios!, señor,
que entre plagas infinitas
que nos brumaron las carnes 1375
sus cicatrices lo digan.
Cuando sufriéramos sólo
enjambres de sabandijas,
murciélagos de a dos varas,
arañas, tábanos, niguas 1380
mereciéramos coronas
de mártires a adquirirlas


<<<
>>>
Acto II 37
Pág. 37 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina



en los siglos dioclecianos
por la fe y no la codicia.
Mosquitos hay tan valientes 1385
que taladran cuando pican
una bota de vaqueta,
porque son alesnas vivas.
Jijenes hay aradores
que imposibles a la vista 1390
dan más dolor si se ceban
que una azagaya morisca.
Pruébelo quien lo dudare,
que nosotros hechos cribas
y en púribus conquistamos 1395
Mainas, Guemas, Urariñas,
Cerbataneros, Cocamas,
Tronchetos, Guainos, Paninas
y otros mil que a la ignorancia
darán, si los nombro, risa. 1400
Resolviáse don Gonzalo
a una cosa sólo digna
de los caprichos Pizarros,
porque temoso fabrica
un bergantín que asegure 1405
los enfermos que peligran
llevándolos agua abajo
con el fardaje y comida.
Cimentó dos fraguas y hornos;
árboles quema y derriba 1410
con que carbón amontona
y que le den solicita
las armas de los que han muerto,
cascos, arneses, cuchillas,
herraje de los caballos 1415
y hasta las propias pretinas
deshierra forjando luego
todo lo que necesita
un bajel desta materia.
¡Tanto puede una porfía! 1420
Don Gonzalo era el primero,


<<<
>>>
Acto II 38
Pág. 38 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina



echa en tierra, y fue harta dicha
que no pereciese de hambre
pues no comió en cuatro días.
Llegamos al cabo de ocho 1465
por tierra a la referida
región, y encontrando al fraile
nos cuenta la fuga indigna
de tal hombre y tal nobleza,
con que en efeto nos pilla 1470
más de cien mil pesos de oro
que nos dieron las conquistas,
en carnes y sin hacienda.
juzgue vuestra señoría
la cara que en los soldados 1475
la pobreza hereje pinta,
que de vinagre las nuestras
con reniegos y por vidas,
impaciencias desfogamos
permisión de la milicia, 1480
cuando al querer dar la vuelta
nos asaltan infinitas
legiones de hembras armadas,
en los rostros serafinas
pero en las obras demonios, 1485
pues tanta piedra lloviznan,
tantos dardos nos arrojan,
tantos flechazos nos tiran
que si no se enamorara
de la airosa bizarría 1490
de don Gonzalo Pizarro
su hermosa reina o cacica,
y de mí su bruja hermana,
por Dios que nos desvalijan
de las almas y que hambrientas 1495
o nos asan o nos guisan,
porque comen carne humana
mejor que nosotros guindas.
Éstas son las amazonas


<<<
>>>
Acto II 39
Pág. 39 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina



que las historias antiguas 1500
tanto ensalzan y ponderan,
y allí viven sus reliquias.
Picadas, en fin, las dos
de nosotros, nos convidan
a que su tierra poblemos 1505
y de repente nos brindan
con el santo maridaje,
ofreciéndome la mía
en dote cuantos demonios
sótanos de azufre habitan. 1510
Era, aunque hermosa, hechicera
de suerte la diablininfa
que habló en lengua castellana
mejor que las de Sevilla.
Y apretaba el matrimonio, 1515
mas con escusas fingidas
guarnecidas de requiebros
don Gonzalo las obliga
a que nos dejen volver
a Quito y que nos permitan 1520
alistar más gente y armas,
jurando que en breves días
tornaremos a sus ojos
porque alegres nos reciban
no en los puros cordobanes, 1525
sino con galas lucidas.
Concediéronlo por fuerza,
y llorando enternecidas


<<<
>>>
Acto II 40
Pág. 40 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina



por otros rumbos echamos.
No me consientan que diga 1530
las desgracias de la vuelta,
pues fueron tan inauditas
que las juzgarán patrañas.
Trujillo se las repita,
que nos recibió esqueletos, 1535
y aunque ropas nos envía
no quiso nuestro Pizarro
que ninguno se las vista,
sino que para trofeo
del valor que le eterniza 1540
manda que entremos en carnes
desde el cuello hasta la cinta.
Amábanle de manera
sus vecinos que sabida
su resolución salieron 1545
los más de la suerte misma
a recibirle en pelota:
triunfo parece de risa,
pero fineza es de España
que en bronces la fama escriba. 1550
Ésta fue la tal empresa
para nosotros maldita
mas para España dichosa
si ganarla solicita.
Quien canela apeteciere, 1555
al rey su gobierno pida,
porque yo le voto a Dios
de no probarla en mi vida.


<<<
>>>
Acto II 41
Pág. 41 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina


VACA

A vos, maese de campo, os sobra tanta
y endulzáis narraciones lastimosas 1560
de suerte que si oírlas nos espanta,
vuestra sazón las sabe hacer sabrosas.
Sólo caben por vos en un sujeto
vencer valiente y deleitar discreto.
Crió el cielo en España 1565
al señor don Gonzalo
para acciones al crédito imposibles,
y mostró en esta hazaña
que para él los peligros son regalo,
más deseados cuando más horribles. 1570
Si Carlos a su lado lo tuviera
temblara Argel y Solimán huyera.
 
(A DON GONZALO.)

Vuesa merced consuele a su sobrina,
hija del gran marqués, pues le sucede
en esta obligación y sólo puede 1575
restaurar su presencia la ruina
que con su muerte llora.
Tendrá doña Francisca, mi señora,
pues a su amor la fío,
juntamente en su amparo padre y tío. 1580
Yo doy la vuelta a Lima
porque el Pirú recela
las ordenanzas que el Consejo intima
y que despacha a Blasco Núñez Vela
por su virrey primero, 1585
al paso bien nacido que severo.
Si el César, cual se afirma,
hizo al marqués merced de que nombrase
gobernador que en su lugar quedase,
presénteme su cédula o su firma, 1590
que si antes que muriese
el marqués ordenó que sucediese
vuesa merced en su gobierno y cargo,
renunciaré yo el mío (sin embargo
de que hasta agora en posesión le tenga) 1595
y antes que a Lima Blasco Núñez venga,
la Real Chancillería
le admitirá por tal a instancia mía,
que las reales mercedes concedidas
no se derogan mientras no sucede 1600
insulto que las vede,
y dándose el gobierno por dos vidas,
siendo vuesa merced, como sospecho,
por el marqués nombrado, ¿qué derecho
alegará el virrey con que le prive 1605
de la acción que le ampara mientras vive?


<<<
>>>
Acto II 42
Pág. 42 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina


GONZALO

Debe a vueseñoría
todas sus medras la fortuna mía,
y es cierto que mi hermano
antes que me partiese 1610
quiso que después dél le sucediese,
y haciendo testamento ante escribano,
en virtud de la cédula adquirida,
al gobierno me llama
que Carlos concedió por otra vida, 1615
y ansí esta vez dijo verdad la fama.
Pero yo, que hasta en eso
la fe y lealtad publico que profeso,
mientras a España envío
suspenderé mi acción porque confío 1620
de la imperial palabra y celo justo,
que si el César en guerras divertido
dio lugar al olvido
para nombrar a otros, como augusto,
como rey y señor de sus acciones, 1625
revocará al virrey sus provisiones.
Entre tanto a Las Charcas retirado
treguas daré al cuidado,
ocios al pensamiento,
y en las minas de mi repartimiento 1630
donde sus indios me han encomendado
descansaré seguro.
Mas si el virrey que viene
turba la paz que agora el Pirú tiene
(como dél se recela y conjeturo) 1635
y a mis servicios muestra ingrato pecho,
por fuerza habré de usar de mi derecho.


<<<
>>>
Acto II 43
Pág. 43 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina


VACA

Hará mal si no estima
tal valor el virrey. Mándeme en Lima
vuesa merced, verá con cuánto celo 1640
le procure servir.

GONZALO

Prospere el cielo,
señor, a vuesiría
para patrón de la justicia mía.

(Vanse.)
 
(Salen MENALIPE y MARTESIA.)

MENALIPE

No dudes, Martesia mía,
la muerte que darme tratas 1645
si la vista me dilatas
de mi español sólo un día.
Amor y melancolía
martirizan mis desvelos;
la ausencia, que es toda hielos, 1650
llamas en mi pecho aumenta;
su memoria me atormenta
y me enloquecen mis celos.
¿No fue ingratitud notoria,
hermana, no fue crueldad 1655
llevarme mi libertad
y dejarme su memoria?
¿Robarme el alma es vitoria
y no el cuerpo en que se encierra?
Mas, ¡ay cielos!, que en la guerra 1660
quien al asalto se arroja
las joyas y oro despoja
y echa la casa por tierra.
Blasonaba mi rigor
desprecios de mi desdén; 1665
guárdese de querer bien
quien nunca ha tenido amor,
que cuando con más valor
el bronce suele mostrarse
al fuego que apoderarse 1670
de su materia pretende,
cuanto más tarde se enciende,
dura más en conservarse.
Martesia cara, yo muero,
Yo perezco, yo me abraso. 1675
Si de mi vida haces caso
págame lo que te quiero.
Ya suele el viento ligero
servirte de augusto carro,
más que el de Febo bizarro; 1680
forma de sus alas coche
y haz que me lleve esta noche
a ver mi Apolo Pizarro.


<<<
>>>
Acto II 44
Pág. 44 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina


MARTESIA

Si con la facilidad
que en eso puedo agradarte 1685
pudiera yo asegurarte
la española voluntad,
sabrosa felicidad
en sus brazos poseyeras,
pero, ¿qué logros esperas 1690
de un hombre tan desdichado
que a muerte le han destinado
las superiores esferas?
Un juez ha de degollarle;
los mismos que le acompañan 1695
y aduladores le engañan
le han de vender y dejarle;
a la guerra han de forzarle
y al tiempo del asistirle
la vitoria han de impedirle; 1700
el imperio han de ofrecerle
y han de insistir en perderle
por no querer admitirle.
Si del amor que conservas
remedio a mi ciencia pides, 1705
yo te daré con que olvides
esas memorias protervas.
Aguas, metales y hierbas
me fían sus propiedades,
y si con ellas añades 1710
conjuros y caracteres,
verás si olvidarle quieres
que sé mudar voluntades.


<<<
>>>
Acto II 45
Pág. 45 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina


MENALIPE

No curas como discreta
que el alma, espíritu puro, 1715
ni a las hierbas ni al conjuro
como el cuerpo se sujeta.
Su sustancia es tan perfeta
que por libre la reputan
los sabios con que confutan 1720
tus astrólogas violencias,
porque agüeros y influencias
si señalan no ejecutan.
No se deje llevar dellas
el absoluto albedrío 1725
del gallardo español mío
y mentirán las estrellas.
Ni tú, hermana, por temellas
que le olvide has de alcanzar,
puesto que en esto de amar 1730
suele en un ingrato ser
el premio del poseer
motivo para olvidar.
No en mí, que vive en su llama,
salamandria, mi afición, 1735
y es especie de traición
buscar olvidos quien ama.
Miente la ciencia y la fama
que en las plantas piensa hallar
virtudes con que curar 1740
penas que no admiten medio,
porque no hay otro remedio
para olvidar que olvidar.
Pero disputas dejemos
y venturas prevengamos. 1745
¿Para qué olvidos buscamos
si ver y gozar podemos?
¿No sientes tú mis estremos?
¿Pues con ellos no te obligo?


<<<
>>>
Acto II 46
Pág. 46 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina


MARTESIA

Sí siento, pues que los sigo 1750
de tu gusto ejecutora.
Yo te pondré dentro un hora
con tu amante; ven conmigo.

(Vanse.)
 
(Salen GONZALO PIZARRO y DOÑA FRANCISCA,
de luto y llorando.)

GONZALO

Enjugad los ojos bellos
que sin culpa maltratáis. 1755
Mirad que hechizos lloráis
y podréis matar con ellos.
Llevóse el cielo al marqués,
padre vuestro, hermano mío.
La vida, sobrina, es río 1760
que corriendo al mar sin pies
en su golfo viene a hallar
imperio más dilatado,
pues con sus olas mezclado
muere río y vive mar. 1765
Haced el discurso mismo
con vuestro padre y mi dueño,
pues si murió río pequeño,
ya es con Dios inmenso abismo,
y poned, Francisca, en él 1770
toda vuestra confianza.

FRANCISCA

Diera a la muerte venganza
mi sentimiento crüel
a no templar su dolor
la dicha que en vos reparo, 1775
pues quedáis para mi amparo
por mi padre y mi señor.


<<<
>>>
Acto II 47
Pág. 47 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina


GONZALO

Título más venturoso
querrá el cielo que me cuadre,
si como me llamáis padre 1780
venís a llamarme esposo.
Que no es, Francisca, razón,
cuando restaurarse puede,
que por ser vos hembra quede
sin hijos la sucesión 1785
de quien este imperio indiano
por su Alejandro confiesa.
Este inconveniente cesa,
vos su hija y yo su hermano,
si volvemos a anudar 1790
quiebras de tantos cuidados,
pues en semejantes grados
suele el Papa dispensar;
que admitiendo el amor mío,
a pesar deste defeto, 1795
conseguís en un sujeto
juntos padre, esposo y tío.

FRANCISCA

Si yo guardara la ley
de los Ingas, aunque vana,
solamente con su hermana 1800
se casaba nuestro rey.
Mi abuelo fue Guaynacapa;
Yupangui y Pizarro soy,
mi consentimiento doy
para que dispense el Papa, 1805
pues si Dios lo determina
y nuestra ley lo consiente,
no es tan grande inconveniente
casar con vuestra sobrina
como lo fue con la hermana 1810
en nuestros Ingas primeros.


<<<
>>>
Acto II 48
Pág. 48 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina


GONZALO

Ni puedo yo encareceros
el bien que mi gozo gana
si no es sellando los labios
con estos puros candores, 1815
que estremos ponderadores
adulando hacen agravios.
Sólo con silencio igual
mi amor sus estremos muestre.
 
(Sale TRIGUEROS.)

TRIGUEROS

Nuestro de campo maestre, 1820
Francisco Caravajal,
dice que le importa hablarte
cosas que llama el latino
arcanas, y es femenino
según Nebrija y el Arte. 1825

GONZALO

Seránlo, pues él lo dice,
que es de los hombres primeros
valientes y consejeros
de España. El cielo autorice,
mi Francisca, nuestro amor. 1830
Trigueros, guarda esa puerta,
no entre nadie.

TRIGUEROS

Aunque esté abierta,
a ser yo tan guardador
de lo que me desvalija
el vuelco de un dado solo 1835
como de que no entre Apolo
ni aun por una redendija,
yo tuviera más dineros
que en Castilla paga un juro.
Vaya vuesasted seguro 1840
que buena tranca es Trigueros.

(Vanse los dos.)


<<<
>>>
Acto II 49
Pág. 49 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina


(Salen tapadas de medio ojo,
a lo español, MENALIPE y MARTESIA.)

MARTESIA

Ansí las damas de España
averiguan los temores
de sus sospechas y amores.
Presto verás si te engaña 1845
tu amante.

MENALIPE

Bien satisfaces
prodigios que prometiste.
Mas, ¿de dónde apercibiste
tan brevemente disfraces
con que viendo sin ser vista 1850
temeridades ocultes?

MARTESIA

Nunca en eso dificultes
mientras vieres en mi lista
los espíritus sujetos
que ejecutan cuanto pido. 1855
Si por el viento has venido
a experimentar secretos
que después te den enojos,
quien lo más, hermana, pudo,
¿no podrá lo menos?

MENALIPE

Dudo 1860
lo que veo.


<<<
>>>
Acto II 50
Pág. 50 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina


TRIGUEROS

¿Medios ojos
ya en Indias? No hay patacón
que no tiemble de fayancas.
¿En el aire y manos blancas?
Busconas de España son. 1865
¿Qué es lo que mandan aquí
vuesas medias ojerías?
 
(Quiérense entrar sin hablalle.)

Damimudas, que en mis días
sois las primeras que vi.
Zamparos sin responder, 1870
siendo yo la cerradura,
es descortés travesura.
Téngase toda mujer,
que hay orden de no pasar
destos umbrales un dedo. 1875

(Dale MARTESIA.)

¡Ay, cuerpo de Cristo! ¡Quedo!
¿Quijadas sabéis birlar,
manecilla de manteca?
Más parecéis de almirez,
¡tan blanda en la vista y tez 1880
y en las dádivas tan seca!
Mano sois del Jueves Santo,
mano de tigre y tejón;
si ha de haber conversación
desenfardelen el manto, 1885
que hablar a ojo será mengua.
 
(Valas a descubrir y pégale MARTESIA.)

¡Paso! ¡Ofrézcolas a Judas!
O tener las manos mudas
o pasarlas a la lengua.
Mas ya sale mi señor, 1890
dense con él a entender
que yo no acierto a leer
bellezas de un borrador,
ya que hacerlas retirar
dos manotadas me cuesta 1895

MARTESIA

¡Don picarón, para ésta
que me lo habéis de pagar!


<<<
>>>
Acto II 51
Pág. 51 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina


(Retíranse las dos sin descubrirse
y salen DON GONZALO y CARAVAJAL
y DOÑA FRANCISCA.)

CARAVAJAL

Notificó en Panamá
Blasco Núñez, como digo,
las severas ordenanzas. 1900
No habemos de tener indios,
no ha de haber encomenderos,
yanaconas de servicio
ni por la imaginación.
Llevar para el beneficio 1905
de minas los naturales
será criminal delito,
con que estériles los centros
destos codiciosos riscos,
a falta ya de comadres 1910
(quiero decir de ministros),
nos dificultan los partos
de sus preciosos esquilmos.
Podrán los conquistadores
aprender de hoy más oficio, 1915
y en pago de sus hazañas
pedir limosna sus hijos.
Todo esto ocasiona el celo
de escrupulosos caprichos,
todo esto inventan ociosos, 1920
todo esto causan arbitrios.
Los españoles que dieron
(a costa de más peligros
que tiene ese mar arenas,
que quiebran sus costas vidrios) 1925
cerros al César de plata
con que enfrenar ha podido
luteranos en Sajonia
y en Milán franceses lirios,
por medio del presidente 1930
Vaca de Castro han pedido
al virrey que suspendiendo
leyes de tanto perjuicio
permita suplicar dellas
al César, rey siempre invicto, 1935
informándole verdades
y advirtiéndole precisos
inconvenientes y riesgos
que van abriendo camino
a intentos desesperados 1940
de la fe española indignos.
Pero él, sordo a nuestras quejas,
rebelde a nuestros gemidos,
quiere perderse y perdernos
por no humanarse y oírnos. 1945
Los oidores de la Audiencia,
tan sabios como advertidos,
disponen que a Lima vaya
a consolar sus vecinos
doña Francisca Pizarro, 1950
mi señora, en cuyo arrimo,
por ser animada imagen
del gran marqués don Francisco,
fundan todo su remedio,
porque con su patrocinio 1955
creen que el virrey, cuando llegue,
como ilustre compasivo,
venerará las memorias
en ella de aquel prodigio
que tanto España celebra, 1960
que tanto honró Carlos quinto.
El cuerdo Vaca de Castro,
señor, os pide lo mismo,
y para esto me despacha
de la mitad del camino. 1965
Id piadoso a interponer
vuestro valor y servicios
entre el rigor y los ruegos,
la aspereza y los suspiros.
Gozad la acción que tenéis 1970
al gobierno que os intimo,
pues os le ofrece la Audiencia,
pues sucesor suyo os hizo
en nombre del César Carlos
el marqués que tanto os quiso, 1975
pues os llama el presidente,
pues todos os lo pedimos,
que yo, en fe de lo que os amo
y lo que ofrezco serviros,
sin esperar la respuesta 1980
voy a dar a los amigos
la nueva de vuestra entrada,
pues si lo contrario afirmo
vituperándoos de ingrato
daréis a guerras motivo. 1985

(Vase.)


<<<
>>>
Acto II 52
Pág. 52 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina


GONZALO

Sobrina, no han de poder
las persuasiones conmigo
más que el valor que profeso,
más que la lealtad que estimo.
Mientras el emperador 1990
no derogare el dominio
que en daño de mi derecho
han negociado validos
para Blasco Núñez Vela,
a Las Charcas me retiro, 1995
donde en quietud y descanso
saldré destos laberintos.
Id vos a Lima, señora,
pues bastarán los hechizos
de vuestras tiernas palabras, 2000
de vuestros ojos benignos,
para suavizar rigores;
y hagan los cielos propicios
las partes de nuestro amor
para que el nombre de tío, 2005
mejorado en el de esposo,
podamos los dos unidos
lograr en tálamo casto
deseos que duren siglos.


<<<
>>>
Acto II 53
Pág. 53 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina


(Descúbrese las dos y lléganse a él.)

MENALIPE

Venganzas que a deslealtades 2010
den escarmiento y castigo
verás, ingrato, primero
en mi agravio y en tu olvido.
¡Ah inconstante! ¿Estos engaños
son de la nobleza dignos 2015
que injustamente blasonas,
tan fácil yo en admitirlos?
¿Es blasón de caballeros
el prometer, fementido,
correspondencias amantes 2020
burlando pechos sencillos?
¿Así se cumplen palabras?
¿Así se estiman suspiros?
¿Así se sueltan empeños?
¿Así se pagan hospicios? 2025
Pues en mi favor los hados,
en mi venganza los signos,
en mi amparo las estrellas,
en mi abono los auspicios,
con don Fernando, tu hermano, 2030
celebrarán regocijos
las bodas que no mereces,
porque él solamente es digno
de ser de tu dama esposo
y con generosos hijos 2035
resucitar del marqués
los hazañosos prodigios.
¡Plegue a los cielos, mudable!


<<<
>>>
Acto II 54
Pág. 54 de 85
Amazonas en las Indias Acto II Tirso de Molina


MARTESIA

¿Para qué, hermana, pedimos
lo que ellos ya a cargo tienen 2040
según muestran los destinos?
Ven, que amanece el aurora.

(A TRIGUEROS.)

Y vos, grosero ministro,
alcaide de ingratas puertas,
seguidme, que así imagino 2045
vengar descomedimientos.
 
(Cógele de una oreja
y vuelan los tres todo el patio.)

TRIGUEROS

¡Madre de Dios! ¡Jesucristo!
¡Que me arrebatan los diablos,
que me desoreja un grifo, 2050
que me encaraman sin alas,
que si del aire deslizo,
cien contadores de Hacienda
no han de sumar mis añicos!

FRANCISCA

¡Válgame el cielo! ¿Qué es esto? 2055

GONZALO

Sobrina, fuerza de hechizos,
que en esta tierra el demonio
con esto engaña a los indios.


<<<
>>>
Acto III 55
Pág. 55 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina


Sale GONZALO PIZARRO,
solo, con gabán y montera
y una escardilla en la mano.

GONZALO

Quien por falta de experiencia
huye las felicidades
que ofrecen las soledades 2060
a la vida y la conciencia,
venga a aprender esta ciencia
en mi sabrosa quietud
y hallará aquí a la virtud
tan segura de temores 2065
que, coronada de flores,
le conserve la salud.
Después que envainé el acero
y el arnés troqué en gabán,
si primero capitán 2070
ya en mi quinta jardinero,
lloro del tiempo primero
la juventud malograda,
y sé que en la aventajada
vida desta profesión 2075
Dios a Adán dio el azadón
y el vicio a Nembrot la espada.
Dichoso el que no hace caso
de lo que no necesita
y a Diógenes imita 2080
quebrando en la fuente el vaso.
Si está tan cerca el ocaso
humano que apenas siente
la distancia de su oriente,
¿quién es de tan poco aviso 2085
que gozando lo preciso
anhela lo impertinente?
Ensoberbezca monarcas
el oro, alma de un abismo,
que yo lo soy de mí mismo 2090
en la quietud de Los Charcas.
Guarde el avaro en sus arcas
tantas barras como penas,
que mientras naufraga arenas
yo en más seguros países 2095
gozo el oro en alelises
y la plata en azucenas.


<<<
>>>
Acto III 56
Pág. 56 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina


(TRIGUEROS, dentro.)

TRIGUEROS

¡Ay!

GONZALO

¿Qué es esto?

TRIGUEROS

Si fue pulla,
trabajoso della escapo.
¡Ay!

GONZALO

¿Quién se lamenta?

TRIGUEROS

(Sale.)
        
Un sapo 2100
que no ha mucho que fue grulla.
¡Oh bruja precipitante,
trotanubes, saltamontes!,
si no hay pícaros Faetones,
¿qué te hizo un pobre ignorante 2105
sargento de mochilleros,
aguilucho en el amago,
para darme salto en vago
desde las nubes?

GONZALO

¿Trigueros?

TRIGUEROS

Oye y no me triguerices, 2110
pues ves cual estoy por ti.
Privanza de soplos fui,
ya soy remacha narices.

GONZALO

Pues bien, ¿qué te ha sucedido?


<<<
>>>
Acto III 57
Pág. 57 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina


TRIGUEROS

¿Pues bien dices? Di pues mal. 2115
Aquella que al tribunal
inquisidor ha ofendido
(plegue a Dios que antes de un Credo,
obispa en Corozaín,
la absuelva de volatín 2120
el brasero de Toledo),
llevándome en un momento
por una oreja volando
y conmigo registrando
los abanillos del viento 2125
como si hiciera calor,
me trasladó un diablo en popa
a su tierra, que en la ropa
le parecí borrador;
y en ella, aunque de rodillas 2130
misericordia pedí,
en un instante me vi
sentenciado a albondiguillas.
Patrocinóme su hermana
(de quien diz que eres galán, 2135
que quien bien quiere a Beltrán
etcétera), y más humana
me dio con arco y saetas
la futura sucesión
por lo menos de amazón, 2140
quizá por verme sin tetas.
Un mes estuve con ellas
(y no sé si mis delitos
las dibujó amazoncitos,
pero no, que son doncellas) 2145
y al cabo dél me despacha
la reina por mandadero
de su amor. No seas grosero,
que es la más linda muchacha
que en el Pirú puede hallarse. 2150
Su reino todo te ofrece,
y si su amor se agradece
jura desamazonarse,
pero si no, te amonesta
que no des crédito a amigos, 2155
porque sangrientos castigos
la vil fortuna te apresta;
y sí te vuelve la espalda
debes temblar sus agüeros,
porque mil diablos caseros 2160
son sus perrillos de falda
Volvió a asirme de la oreja
la bruja, y en su jornada
serví al aire de arracada
hasta que caer me deja 2165
después de ponerme en fil
deste sitio, siendo en él
o morciélago Luzbel
o cernícalo albañil.


<<<
>>>
Acto III 58
Pág. 58 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina


GONZALO

Quien de hechiceras se fía 2170
sale, cual tú, escarmentado.

TRIGUEROS

A caer en lo empedrado
medraba mi legacía,
mas que te guardes te advierte
tu amazona damisela 2175
deste Blasco Núñez Vela
que solicita tu muerte,
y en causa tan peligrosa
te desea apercibido.

GONZALO

¿Por qué, si no le he ofendido? 2180
Ni de la vida dichosa
que ha feriado a mi sosiego
esta alegre soledad
en su dulce amenidad
podrá el apetito ciego 2185
(que ambición el cuerdo llama)
sacarme gozoso en ella
no obligándome a perdella
mi ley, mi rey y mi fama.
 
(Salen el capitán ALMENDRAS,
CARAVAJAL y otros.)

ALMENDRAS

Acetará don Gonzalo 2190
el gobierno y la defensa
de los vecinos del Cuzco
y el Pirú que le respeta,
o cuando lo rehusare
habrá de hacer la violencia 2195
lo que no la cortesía
obligándole la fuerza.
Llegad y hablémosle todos.

GONZALO

Señor capitán Almendras,
señor maese de campo, 2200
¿qué hay en que servirlos pueda?
¿Qué se ofrece? ¿Qué me mandan?


<<<
>>>
Acto III 59
Pág. 59 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina


CARAVAJAL

¡Cuerpo de Dios con la flema!
¿Sembrando agora achicorias
y escardando berenjenas? 2205
Hortalicen ermitaños
que comen no más que hierbas,
y no usurpe ese ejercicio
vuesa merced a poetas,
que tratantes en legumbres 2210
pintan flores, plantan huertas,
y sin salir de Pancayas
gastan musas verduleras.
¿Estáse abrasando el mundo
porque el virrey nos le quema 2215
y entretiénese en lechugas?
Pero hace bien, que son frescas.

GONZALO

Amigo Caravajal,
yo escogí...

CARAVAJAL

¿Mas que me alega
emperadores romanos 2220
que arrimaron las diademas
por ingerir bergamotas,
si no en nísperos en berzas,
menospreciando coturnos
por un cestillo de brevas? 2225
Pues escuche lo que pasa;
capitán, dalde vos cuenta
de lo que está a vuestro cargo
y el cabildo os encomienda.


<<<
>>>
Acto III 60
Pág. 60 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina


ALMENDRAS

La imperial ciudad del Cuzco, 2230
de todo el Pirú cabeza,
y por sus procuradores
otras tres juntas con ella
que son Guamanga, Arequipa
y Chuquisaca, resueltas 2235
de no admitir al virrey
que dicen que a Lima llega,
por su embajador me envían
mandándome que os advierta
obligaciones que os corren, 2240
pues somos hechuras vuestras.
Vos, primer conquistador,
con cuya sangre y hacienda
y la de vuestros hermanos
habéis ganado a la Iglesia 2245
más reinos, provincias más
que tiene en Castilla el César,
cuando no villas, ciudades,
reduciéndole mil leguas
las más ricas deste polo, 2250
vos, a quien sólo venera
el Pirú por sucesor
del gran marqués y en quien deja
el gobierno destos orbes,
en virtud de lo que ordena 2255
la cédula real que os llama
a la dignidad suprema
desta casi monarquía
por toda la vida vuestra,
vos, en efeto, a quien toca 2260
el conservar la nobleza
de tantos conquistadores
que os tuvieron en la guerra
por caudillo y en la paz
limitadamente premian 2265
por solamente dos vidas
hazañas de fama eterna,
vos, vitorioso Pizarro,
es razón que a la violencia
del virrey os opongáis, 2270
gobernador y cabeza
por el rey desta corona
y por las ciudades mesmas
general procurador,
haciendo instancia por ellas 2275
en que el virrey se desista
del cargo que en vuestra ofensa
la posesión os usurpa,
hasta que España resuelva
dudas tan enmarañadas 2280
y vuestros amigos sepan
por qué delito os deroga
el rey las mercedes hechas,
armas las cuatro ciudades
os ofrecen, y a su expensa 2285
hasta quinientos soldados
que del rigor nos defiendan
con que el virrey amenaza
a cuantos le instan y aprietan,
en que la súplica admita 2290
que hace este reino a su alteza.
Esto es a lo que he venido,
pues para tan justa empresa
por padre el Pirú os escoge.
Sus ciudades os alientan, 2295
sus españoles os llaman,
sus caballeros os ruegan,
sus soldados os suplican
y vuestra piedad os fuerza.


<<<
>>>
Acto III 61
Pág. 61 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina


GONZALO

Capitanes valerosos: 2300
puesto que de la aspereza
con que el virrey ejecuta
leyes que la paz inquietan
me quepa la mayor parte,
y que agradecido os deba 2305
corno a hermanos en las armas
morir en vuestra defensa,
no han de alterar persuasiones
en mí la justa obediencia
que debo al rey mi señor, 2310
aunque por ello me pierda.
Despachados tengo a España
procuradores que adviertan
al César de mi justicia,
y intentar antes que vuelvan 2315
resistir sus ordenanzas
será ocasionar las lenguas
de envidiosos y enemigos
que contra mí al rey alteran.
No han de bastar, ¡vive Dios!, 2320
a destemplar mi paciencia
del virrey las amenazas,
de mis amigos las quejas,
del Pirú las inquietudes,
la pérdida de mi hacienda, 2325
el no premiar mis servicios
ni el no estimar mi nobleza.
Tres cosas solas podrían
forzarme a olvidar la quieta
felicidad destos campos 2330
donde mi paz se conserva,
que son: el celo debido
a la ley que en esta tierra
(por nosotros dilatada)
a un Dios eterno confiesa, 2335
el defender con la vida
a mi rey hasta perderla,
y el no permitir desdoros
que mi honor y fama ofendan.
Capitanes tiene el Cuzco 2340
que si el virrey no se templa
podrán, sin mí, reducirle
con respeto y con prudencia.
Ochenta conquistadores
son sus vecinos; de ochenta 2345
caballeros y hijosdalgo
escojan uno en quien puedan
estribar sus esperanzas,
pues cada cual tiene prendas
dignas de cargos mayores, 2350
y esto les dad por respuesta.


<<<
>>>
Acto III 62
Pág. 62 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina


CARAVAJAL

¿Pues qué ley, qué rey, qué fama
su conservación no arriesga
si pusilánime agora
rehúsas el defenderla? 2355
Nuestra ley, cuyos principios
saben los indios apenas,
¿podrá en ellos ser durable
si en su libertad los dejan?
Aun viviendo encomendados 2360
a españoles que refrenan
su superstición antigua
y nuestra fe les enseñan,
buscan de noche las guacas,
y entre los riscos y cuevas 2365
idólatras sacrifican
a los brutos y a las piedras.
¿Qué harán, pues, cuando les falten
los dueños a quien respetan
y con libertad dañosa 2370
ejerciten sus blasfemias?
Luego si el virrey nos quita
su administración, ya queda
destruida en el Pirú
la ley que a Cristo venera. 2375
También al rey se desirve,
mientras que no te obedezcan
por nuestro gobernador.
Si la provisión presentas
que el marqués en nombre suyo 2380
hizo en ti (pues fue primera
que la que trae Blasco Núñez
adquirida con cautelas),
nombrados los dos estáis
con una autoridad mesma: 2385
él por tiempo limitado,
tú por concesión perpetua
que dure lo que tu vida;
¿tendrá acaso menos fuerza
en ti la cédula real 2390
que la que el virrey alega?
Decir que sí es ignorancia,
¿luego quien fuere contra ella
rebelde al rey que te elige
hará a su palabra ofensa? 2395
Cien mil castellanos de oro
del Fisco y la Real Hacienda
que embarcó Vaca de Castro
para servicio del César
desperdició Blasco Núñez 2400
(sin permisión de la Audiencia)
en armas que contra ti
dice la fama que apresta.
Doce mil y más ducados
gastó destos en cuarenta 2405
machos que a sus deudos compra
porque a tus amigos prendan.
Juzga si a su rey desirve
quien le defrauda sus rentas,
o qué valdrán las coronas 2410
y los imperios sin ellas.
Rebelde al César te llama
y como tal te condena
(a instancia de los de Almagro)
a cortarte la cabeza. 2415
De Lima mandó sacar
con indigna inadvertencia
a tu inocente sobrina,
y a vista del puerto presa
con guardas en una nave. 2420
Los oidores menosprecia
porque los riesgos le intiman
que tan ilustre doncella
y ocasionada hermosura
corre dejándola expuesta 2425
entre marineros libres
a la atrevida torpeza.
Si dudas destas verdades
no des crédito a la lengua,
pero dásele a estas cartas. 2430


<<<
>>>
Acto III 63
Pág. 63 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina


GONZALO

Cesa, que me matas, cesa.
¿Doña Francisca Pizarro?
¿Doña Francisca? ¿Y que en ella
un caballero ejecute
desaires de su nobleza? 2435
¿Presa en la mar mi sobrina?
¿Por qué culpa y a qué presa?
¿Por qué en la mar, si culpada,
que aún no mereció en la tierra
que le conquistó su padre, 2440
que sus agüelos pudieran
dejarla, como monarcas,
en fe de ser su heredera?
¿El sol de su honestidad
entre las viles tinieblas 2445
de atrevimientos soldados
al qué dirán de las lenguas?
¿Cuándo pecó la ignorancia?
¿Cuándo agravió la inocencia?
¿Cuándo enojó la virtud? 2450
¿Cuándo ofendió la belleza?
¿No obligaran cortesías
por mujer cuando ofendiera,
por noble cuando agraviara,
y cuando todo por bella? 2455
¿Yo sin honra, mi Francisca
ocasionada a la afrenta?
¿La ley de Dios profanada?
¿A riesgo del rey la hacienda?
¿Y yo gobernador suyo? 2460
¡No, cielos! No vida quieta,
no retiros agradables,
no soledades amenas.
Sin retornos mis servicios,
vaya; sin indios ni rentas 2465
mis heridas y trabajos,
¿qué importa cuando se pierdan?;
pero, ¿sin fama, sin honra,
a peligro la limpieza
de mi inocente sobrina 2470
y que por ella no vuelva?
Vituperárame el mundo.
Adiós apacibles selvas,
valles siempre sosegados,
quintas floridas y frescas, 2475
que ya será cobardía
lo que hasta agora prudencia.
¡Toca al arma! ¡Marcha al Cuzco!
¡Muera el ocio! ¡Viva el César!


<<<
>>>
Acto III 64
Pág. 64 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina


(Sale el capitán HINOJOSA.)

HINOJOSA

Aguarde vueseñoría; 2480
oirá las alegres nuevas
que me ocasionan a darte
este título en que muestra
la razón y la justicia
sus hazañas y finezas. 2485
¡Ojalá se le conmute
el rey en el de excelencia!
Llegaron del virrey a estremo tanto
las siempre aborrecibles destemplanzas,
que en menosprecio se trocó el espanto 2490
de sus severas leyes y ordenanzas.
No todo celo si es superfluo es santo,
ni cordura atajar las esperanzas
del pueblo, pues por más que el juez presuma
suma justicia, es injusticia suma. 2495
Mientras que Lima recibir procura
al virrey, en el valle y su distrito
que intitulan los indios Huahura,
un mote halló sobre una Puerta escrito:
imprenta es la pared de la locura 2500
y el carbón pluma y tinta del delito.
Juzgad si es imprudente el que se afrenta
de motes en paredes de una venta.
Leyó, pues, en el tambo estas razones:
«A quien viniere a echarme de mi casa 2505
echaré yo del mundo»; y dio ocasiones
esta desenvoltura al mal que pasa,
pues como engendran fuego los carbones,
tanto al virrey encienden que se abrasa;
y a Antonio de Solar, dueño del valle, 2510
manda en llegando a Lima aprisionalle.
Sin más indicios, pues, que ver el mote
en la pared, aunque el autor se ignora,
manda que le confiese un sacerdote
porque ha de ajusticiarle dentro un hora. 2515
Senténciale al instante a dar garrote,
y aunque inocente se disculpa y llora
y no hay contra él testigos ni proceso,
la ejecución se notifica al preso.
Alborotóse el pueblo porque en Lima 2520
era este hidalgo justamente amado;
la nobleza piadosa se lastima
y cada cual le sirve de abogado,
con que el virrey, temiendo no le oprima
la plebe amotinada, más templado, 2525
que esté en un calabozo al fin ordena
con esposas, con grillos y cadena.
En dos meses sufrió mil de rigores
por más que libertarle solicita
la piedad de infinitos valedores, 2530
mas era la crueldad más infinita;
hasta que se valió de los oidores
que le mandan soltar en la visita
donde se presentó, porque no hallaron
aun sombra del error que le imputaron. 2535
Sintiólo Blasco Núñez sumamente,
enemistado ya con el Audiencia.
Prendió a Vaca de Castro, presidente,
sin darte cargos: ¡bárbara violencia!
Y porque le aborrezca más la gente 2540
al factor Illán Juárez su impaciencia
mató una noche por sus mismas manos;
temeridad horrible aun de tiranos.
A unos negros después, de noche obliga
que vestido le entierren y en secreto. 2545
Súpolo la ciudad, ya su enemiga,
y alborotada le perdió el respeto.
La Audiencia Rea1, prudente, los mitiga,
y recelando el peligroso aprieto
prendieron al virrey, que de otra suerte 2550
no hay duda que le diera el pueblo muerte.
Formáronle proceso los oidores
sacando del sepulcro otra mañana
al difunto factor, que causó horrores
al pecho de piedad menos humana. 2555
Enterráronle oculto los rigores
envuelto en una capa que de grana
pronosticarle su desdicha intenta,
pues hasta la mortaja fue sangrienta.
Vuélvenle a sepultar con sentimiento 2560
y pompa funeral, y luego trazan
que se embarque el virrey, pues que violento
a muerte sus rigores le amenazan.
Impele linos la preñez del viento
que el puerto del Callao desembarazan, 2565
y surcando el cristal la leve quilla
preso el virrey le llevan a Castilla.
Los oidores después, ciudad y Audiencia,
en virtud del derecho que te ampara,
gobernador te nombran en su ausencia, 2570
prudente acción de tu justicia clara.
Asegure peligros tu asistencia,
temple congojas tu apacible cara,
paga la voluntad de quien te estima
y el cargo admite que te ofrece Lima. 2575


<<<
>>>
Acto III 65
Pág. 65 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina


GONZALO

Si alientan los oidores mi derecho,
¿qué hay que esperar? Marchemos, pues, amigos,
y de la fe y lealtad que está en mi pecho,
con Dios y con el rey seréis testigos.

CARAVAJAL

Bastantes pruebas, gran Gonzalo, has hecho. 2580
Castigos se remedian con castigos,
pague el virrey los suyos en España.

GONZALO

¡Marcha a Lima! ¡Salgamos en campaña!
(Vanse.)
 
(Sale MARTESIA, y MENALIPE,
con armas, a lo amazonio.)

MENALIPE

Morir, Martesia, morir
o librar a don Gonzalo. 2585
Mi amor a su estrella igualo,
si le puedo reducir
a que mis consejos siga
y destos reinos se ausente,
los pronósticos desmiente 2590
de la fortuna enemiga.
Pero si no admite avisos
y obedece al hado cruel,
morir matando con él
son los medios más precisos 2595
que mi triste suerte escoge.
Ésta es mi resolución.


<<<
>>>
Acto III 66
Pág. 66 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina


MARTESIA

Ponerla en ejecución,
perdóname aunque te enoje,
ha de aprovechar tan poco 2600
que en vez de obligar tu amante,
a tus consejos diamante
y a mis persuasiones loco,
ha de apresurar su muerte.
Pero aunque esto es infalible, 2605
Yo haré por ti lo posible;
patrocínete la suerte,
y a tu amor agradecido
tu amante se guíe por mí.
El que ves que sale aquí 2610
de ejército apercibido,
es aquel Caravajal
a cuyo esfuerzo y valor
desde el postrer dictador
no le tuvo el mundo igual. 2615
El virrey, que preso a España
surcaba ese golfo frío,
por su mal con el navío
se alzó. Su Pasión le engaña
y en Túmbez tomando puerto, 2620
de Trujillo y San Miguel
juntó la gente que fiel
(como no sabe de cierto
la acción que al gobierno tiene
tu amante y que los oidores, 2625
por atajar los rigores
con que Blasco Núñez viene,
gobernador le han nombrado),
como españoles de ley,
quieren seguir al virrey 2630
y la obediencia le han dado.
Contra él, pues, Caravajal,
desde Lima apercibido
ºa deshacerle ha venido
y déste, por ser leal, 2635
valiente y sabio, se fía
don Gonzalo. Si yo hiciese
que mis consejos siguiese,
discreto persuadiría
a tu amante que dejase 2640
el Pirú en esta ocasión
y en nuestra fértil región
esposo tuyo reinase.
Quiero yo a Caravajal
algo más de lo posible; 2645
por lo soldado invencible,
por lo entretenido sal,
pero es de modo arrojado
que si da en aborrecerme
ni hechizos han de valerme 2650
ni todo cuanto he estudiado;
pero si quisiese Dios
llevarlos a nuestra tierra
sin que amor nos haga guerra,
tendremos quietud las dos. 2655


<<<
>>>
Acto III 67
Pág. 67 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina


MENALIPE

¡Ay cara hermana!, si en ti
pusiese tal eficacia
amor, si te diese gracia...

MARTESIA

Calla y retírate a aquí.
 
(Salen CARAVAJAL y el capitán ALMENDRAS.)

CARAVAJAL

Marchar, señores, marchar, 2660
que si la ocasión perdemos
que entre las manos tenemos,
será difícil de hallar
otra vez.

ALMENDRAS

Docientas leguas
has corrido en seguimiento 2665
de Blasco Núñez. Aliento
pide el campo, dale treguas
siquiera al cansancio un día.

CARAVAJAL

Ése sólo que nos lleve
de ventaja hará que apruebe 2670
nuestro daño su porfía.
Si se fortalece en Quito
y en el campo reforzado
nos espera descansado,
¿no le parece delito 2675
digno de vituperar
perder esta coyuntura?
La presteza y la ventura
juntas se han de ejecutar.
Acabemos con el tema 2680
en que su locura ha dado:
la Audiencia le ha desterrado
a España. Si nuestra flema
la vitoria nos dilata,
esta empresa se destruye. 2685

ALMENDRAS

Al enemigo que huye...


<<<
>>>
Acto III 68
Pág. 68 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina


CARAVAJAL

Dirá la puente de plata,
mas no huye quien se retira
para volver animoso,
reforzado y poderoso. 2690
Quien comodidades mira,
señor capitán, no sale
con hazaña de provecho.
En no dejando deshecho
al enemigo, ¿qué vale 2695
el orden de la milicia?
Agora que nos ampara
la Audiencia Real y está clara
por nosotros la justicia,
lógrela la diligencia. 2700
Marchar, soldados, marchar.
Don Gonzalo ha de llegar
mañana a nuestra presencia;
no se nos lleve la gloria
de tan honroso laurel, 2705
pues ganándole sin él
será nuestra la vitoria.
Tome refresco la gente
y sigamos el alcance,
porque perdido este lance 2710
es nuestro daño evidente.

ALMENDRAS

No lo es menos el no dar...

CARAVAJAL

Ya sabe mi condición;
pues propuso su razón,
obedecer y callar 2715
es lo que ahora le toca.

ALMENDRAS

Sí, mas digo que me obliga.

CARAVAJAL

Capitán, haga y no diga;
más manos y menos boca.
(Vase ALMENDRAS.)

¡Vive Dios!, que he de alcanzarle 2720
esta noche y deshacerle.
Acabemos con este hombre.


<<<
>>>
Acto III 69
Pág. 69 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina


MARTESIA

Airado español, detente.

CARAVAJAL

¿En desierto y tentadoras?
¿Mas qué llegáis a ofrecerme, 2725
piedras por pan?

MARTESIA

¿Me conoces?

CARAVAJAL

Los diablos y las mujeres
dicen que sois de una casta,
y aunque serafín pareces,
tendrás diablescas las obras 2730
si engañosa me detienes
en favor de Blasco Núñez.
¿Dónde te he visto? ¿Quién eres?
¿Qué pides? ¿Qué se te antoja?
Que todas las de tu especie 2735
en llegando el donativo
vienen para mí de réquiem.
Si en la corte de Castilla
un medio ojo me embistiese,
y por la calle Mayor 2740
(donde son sus mercaderes
escollo de toda bolsa,
sus coches nuestros bajeles
que en cualquiera tienda encallan,
y sus ninfas holandeses) 2745
pudiérasme ejecutar
en colonias, alfileres,
guantes, bandas, rosas, dijes,
o más arriba en joyeles,
polleras, basquiñas, naguas, 2750
y lo que este siglo teme:
en cajas de chocolate;
que para que desesperen
los Píramos en vellón,
conforme de allá me advierten, 2755
el diablo inventó a Guaxaca,
Guatemalas y Campeches,
pues después que se conocen
en nuestra nación, se beben
en tres jícaras tres damas 2760
cien escudos en dos meses.
Pero aquí si no es que pidas
del modo que Eva a la sierpe,
o plátanos o guayabas,
sólo tengo que ofrecerte 2765
con bizcochos destos riscos
chocolates destas fuentes.


<<<
>>>
Acto III 70
Pág. 70 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina


MARTESIA

Famoso Caravajal
(que si asombras por valiente
deleitas por sazonado 2770
en fe que todo lo vences),
yo soy aquella amazona
que si tuvo dicha en verte
fue infelice en adorarte,
pues sus penas no agradeces. 2775
Sé los riesgos a que el hado
te lleva, sé que te atreves
contra el cielo y la fortuna
a hazañas que te despeñen.
Por ti la reina mi hermana, 2780
cuyo renombre obedecen
cuantas naciones distantes
la plata líquida beben
al inmenso Marañón,
dejando su Patria fértil, 2785
alas de los vientos forma
para que sobre ellos vuele
a esta región, que os anuncia
a ti y a su amante en breves
tiempos tragedias que lloren 2790
los siglos que nos suceden.
Respétate por amigo
don Gonzalo; con él pueden
tus consejos cuanto pides,
tu eficacia cuanto quieres. 2795
Redúcele a las venturas
que los cielos le prometen
si, dueño de nuestra patria
y noble correspondiente
al amor de Menalipe, 2800
nuestra corona ennoblece
para blasón de su fama
que se eternice en sus sienes;
que si por tus persuasiones
a las estrellas desmiente 2805
que triste fin le amenazan,
conquistará felizmente
las dos márgenes ocultas
del Marañón, dando leyes
a cuantas provincias varias 2810
viven sus comarcas verdes.
Desde las sierras de Quito
hasta donde sus corrientes
con el océano luchan
del Norte que se las bebe, 2815
mil leguas y más le aguardan
tan ricas, que son perennes
las venas que en vez de sangre
el metal monarca vierten.
Tanta plata y oro esquilman 2820
los omaguas solamente
que mayorazgo del sol
goza su comarca fénix.
Tantas minas cuantos riscos
conquistará si los vence; 2825
a Europa, al África, al mundo
postrando a sus plantas reyes.
Serás, español gallardo,
si su condición rebelde
ablandas, señor del orbe. 2830
Regiones hay en que reines
ignotas hasta aquí al mundo
y en pacíficos deleites
dueño de una alma serás
que como a Dios te venere. 2835


<<<
>>>
Acto III 71
Pág. 71 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina


MENALIPE

¡Oh, si contigo bastasen!
¡Oh, si en tu estima valiesen,
nuevo Pompeyo de España,
lágrimas que han sido siempre
hechizos para los nobles! 2840
Si las que vierto te mueven,
si persuasiones te obligan,
si penas te compadecen,
humilde a tus pies se postra
una reina a quien la suerte 2845
y el amor de tu caudillo
rendida a sus llamas tiene.
Si le reduces ¡qué dicha!,
¡qué gloria! si le convences,
¡qué hazaña! si le dispones, 2850
¡qué premio! si le enterneces,
¡de qué males que le escusas,
de qué riesgos le diviertes,
de qué tragedias le libras,
de qué gozos le enriqueces 2855
si de envidiosos le apartas
si en mí reino le previenes
coronas que quieto goce,
amor que le adore siempre!
¡Cuánto es mejor que mi amante 2860
pacíficamente impere
sin dependencia de España,
que no entre la envidia y muerte
gobernar ingratitudes,
que al paso que más se premien, 2865
más sus fortunas envidien,
más sus hazañas condenen!
Vuestra vida está en tu mano,
vuestro honor sólo depende
de tu lengua. Librarásle 2870
como cuerdo le aconsejes
que me siga, que retorne
la fe de un amor ardiente
dispuesto a perder la vida
con él si la suya pierde. 2875


<<<
>>>
Acto III 72
Pág. 72 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina


CARAVAJAL

Persuasivas ciceronas,
si vuestro llanto pretende
darnos la plaza de brujos
porque en España nos quemen,
¡vive Dios!, que obligan tanto 2880
esas perlas mequetrefes,
esas razones gitanas,
esos semblantes de nieve,
que son dichosos los diablos
porque os sirven y obedecen, 2885
y que a no estar tan de prisa
¿Pero qué rebato es éste?
 
(Retíranse las dos
y tocan a rebato
y sale el capitán ALMENDRAS.)

ALMENDRAS

¡Al arma, al arma, españoles!
¡Al arma, insigne maestre,
que la vitoria nos llama! 2890

CARAVAJAL

Sí llamará, mas sosiegue.
¿Qué hay de nuevo? ¿Qué le asombra?

ALMENDRAS

De las acciones crüeles
con que el virrey Blasco Núñez
hace que todos le tiemblen, 2895
tan temerosa le sigue
su casi forzada gente
que de noche a don Gonzalo
se acogen de veinte en veinte.
Hizo dar garrote un día 2900
por sospechas sólo leves
a los capitanes Serna
y Gaspar Gil sin que templen
ruegos sus severidades.
Mató de la misma suerte 2905
a don Rodrigo de Ocampo
con ser su lugarteniente.
Con Ojeda hizo lo Mismo;
Gómez Estacio, Valverde
y Álvaro Caravajal, 2910
todos caudillos valientes.
Llegó Gonzalo Pizarro
(que nunca ocasiones pierde)
por atajos del camino
mientras descuidado duerme 2915
y asaltóle valeroso.
si agora, pues, le acometes
participarás la fama
que corona al diligente.


<<<
>>>
Acto III 73
Pág. 73 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina


CARAVAJAL

¡Al arma, pues! ¿Qué esperarnos? 2920
 
(Llégase a ellas.)

Señoras, vuesas mercedes,
altezas o majestades
o el título que quisieren,
perdonen mi grosería,
que nunca fueron corteses 2925
peligros. Convoquen diablos
que a su provincia las lleven,
que acá al Apóstol gallego
invocamos solamente,
pues vale más su cruz roja 2930
que diez legiones de duendes.
 
(Vanse, quedando las dos.)

MENALIPE

Socorramos a mi amante.
¡Ojalá una bala acierte
mi pecho y saque las llamas
que en cenizas le resuelven! 2935

MARTESIA

Vencerá si tú le ayudas,
pero como ensoberbece
la vitoria, llorarásle
degollado brevemente.
(Vanse.)
 
(Don GONZALO PIZARRO y soldados, marchando.)

SOLDADO 1º.

Quiso morir encubierto. 2940

SOLDADO 2º.

Su daño le disfrazó.

GONZALO

Quisiérale, amigos, yo
vencido, pero no muerto.
¡Infelice caballero!


<<<
>>>
Acto III 74
Pág. 74 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina


SOLDADO 1º.

¿Pues por él muestras tristeza? 2945

GONZALO

Estimo yo la nobleza
si fuera menos severo.
Valor el virrey tenía
digno de veneración.
Aguó su resolución 2950
toda la fortuna mía;
enlutaréme por él.
Sepúltele la piedad
conforme su calidad.

SOLDADO 2º.

Hombre que fue tan crüel 2955
no merece sepultura.

GONZALO

¡Qué rigurosa razón!
No dura la emulación
lo que la vida no dura.
Hasta aquí tiró la suerte 2960
cuanto su poder alcanza,
que no pasa la venganza
los límites de la muerte.


<<<
>>>
Acto III 75
Pág. 75 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina


(Sale CARAVAJAL.)

CARAVAJAL

Los parabienes te doy
de la vitoria presente 2965
y el pésame juntamente
que recelo. Tuyo soy
hasta morir, pero mira
o aunque a tu contrario has muerto
un clérigo toma puerto 2970
y que el peligro no espira.
Contra ti marcha; prevén
con el esfuerzo las manos,
y si juzgaste por sanos
mis fieles avisos, ten 2975
por cierto que son mejores
los que mi amistad y celo
te advierten, porque del cielo
granizan gobernadores.
Mas si a seguirme te inclinas 2980
dicha mi fe te promete;
guárdate de este bonete
que hiere con cuatro esquinas.
Digo, pues, que es lo mejor
que trueques a toda ley, 2985
intitulándote rey,
riesgos de gobernador.
Constituye monarquía
de eterna felicidad;


<<<
>>>
Acto III 76
Pág. 76 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina



llamémoste majestad, 2990
dejemos la señoría.
Con tu hacienda y tus hazañas
este imperio se ha ganado;
su sitio es más dilatado
y rico que diez Españas; 2995
si quieres tener seguros
vasallos fieles que mandes,
haz títulos, cubre grandes,
que son los mejores muros
de las coronas y estados. 3000
Obliga con intereses,
nombra condes y marqueses,
cría luego adelantados,
un almirante en el mar,
un condestable en la tierra, 3005
mariscales en la guerra.
A los grandes puedes dar
a cien mil pesos de renta
pues gozas un orbe de oro,
de inmensa plata y tesoro. 3010
A diez, a veinte y a treinta
a los títulos menores,
ya en indios y ya en lugares.
Haz órdenes militares,
elige comendadores 3015
que tomen la advocación
de los santos que quisieres.
Si mayorazgos hicieres
ilustrarás tu nación
con rentas establecidas 3020
perpetuas, y no al quitar,
que éstas saben obligar
y no las de por dos vidas,
que a los nietos empobrezcan
sin premiarse tanta hazaña. 3025
Escribe a la Nueva España
que por su rey te obedezcan


<<<
>>>
Acto III 77
Pág. 77 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina



y harás lo mismo con ellos
que con nosotros procuras,
y desta suerte aseguras 3030
hechizos con que atraellos,
pues viéndose el bien nacido
como merece premiado,
a sus hijos con estado
y a su rey agradecido, 3035
y que honrando decendencias
que lleguen a eternizarse
sus nietos han de llamarse
señorías y excelencias,
por no perder esta acción 3040
diez mil vidas perderán
y firmes conservarán
tu corona y su opinión.
Pide después una nieta
de los ingas que reinaron 3045
y a tus armas se postraron,
la más hermosa y discreta,
por esposa, y coronada
con ostentaciones reales,
los indios y naturales 3050
si la ven entronizada
en fe que la sangre adoran
de sus venerados reyes,
obedeciendo tus leyes
cuantos esos riscos moran 3055
y el temor tiene esparcidos,
te traerán con mano grata
los tesoros de oro y plata
que conservan escondidos.
Si haces eso, ¿quién podrá 3060
despojarte sino el cielo?
Labra un fuerte en Portobelo,


<<<
>>>
Acto III 78
Pág. 78 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina



pon presidio en Panamá
y venga todo el poder
de España a desposeernos. 3065
¿Con qué armada han de ofendernos
si no les dejamos ver
del Sur la menor arena?
Esto es lo que te aconsejo;
toma de un soldado viejo 3070
lo que con tiempo te ordena,
o (pues el gobernador
que ya se acerca pregona
que por el rey nos perdona
si no te damos favor, 3075
y mi aviso no te agrada),
ganemos estos perdones
porque en tales apretones,
Gonzalo, o César o nada.
 
(Saca la espada para CARAVAJAL.)


<<<
>>>
Acto III 79
Pág. 79 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina


GONZALO

¡Vive el cielo! ¡Desleal, 3080
desconocido, traidor!

CARAVAJAL

Sé rey, no gobernador.
(Vase.)

UNO

Todos con Caravajal
venimos en coronarte.

TODOS

Esto tu ejército pide. 3085
 
(Vanse todos dejándole solo.)

GONZALO

Primero que mi fe olvide...

DENTRO

O verte rey o dejarte.

GONZALO

¿Esto se puede sufrir?
¿Esto es digno de creer?

DENTRO

Muera quien no supo ser 3090
rey del Pirú.


<<<
>>>
Acto III 80
Pág. 80 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina


GONZALO

¡Pues morir,
morir, ingratos! Perderme
y no admitir tal infamia,
no eclipsar la sangre mía,
no echar en ella tal mancha. 3095
¡Desamparadme, avarientos!
Sepa mi rey, sepa España
que muero por no ofenderla,
que pierdo, por no agraviarla,
una corona ofrecida 3100
tan fácil de conservarla
cuanto infame en poseerla.
Diga que pude la fama
ser monarca y que no quise,
que todos me desamparan 3105
por fiel, por leal, por noble;
será feliz mi desgracia.
Diga que violentamente
me sacaron de mi casa,
de mi quietud, de mí mismo, 3110
los que en el riesgo me faltan,
los que me dejan ahora.
Con ellos premios reparta
quien a perseguirme viene;
déles indios, déles plata, 3115
que no les dará, a lo menos,
estimación ni alabanzas
de que de mi perdición
no fueron ellos la causa.
Muera a manos de un verdugo 3120
quien tanta fe a su rey guarda
que va a perder la cabeza
por no querer coronarla;
mas no publique la envidia
(que mentirá como falsa) 3125
que alcé contra el rey banderas,
que toqué en su ofensa cajas.
Gobernador me nombró
mi hermano el marqués; sellada
tengo esta merced del César. 3130
Cuatro ciudades me llaman
para procurador suyo;
la Audiencia Real me despacha
confirmación del gobierno.
No está hasta aquí derogada 3135
mi justicia por el rey.
Si a Blasco Núñez embarca
preso y culpado la Audiencia,
y es su temeridad tanta
que contra mí se despeña, 3140
pues por morir se disfraza,
¿atribuiráme el prudente
su muerte a culpa? Escusarla
quise, ¿pero quién escusa
sucesos de las batallas? 3145
¡Tomad amigos al temple!
Despojadme de las armas,
 
(Arroja la espada y daga.)

infelices en creeros
si en vencer afortunadas.
Entregadme al presidente, 3150
pues aduláis con dos caras,
pues, Judas, me habéis vendido,
pues vuestro interés me engaña,
que cuando todos me dejen
gozosa volará el alma 3155
a amistades más seguras,
pues mi lealtad la acompaña.
(Vase.)


<<<
>>>
Acto III 81
Pág. 81 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina


(Salen MENALIPE y MARTESIA.)

MENALIPE

¡Déjame morir, Martesia,
pues a mi amante me matan!
¡No nos dividan tormentos, 3160
mezclemos ansias con ansias!
El severo presidente
cortar la cabeza manda
más digna de aclamaciones
que honró laureles y palmas. 3165
¿Podré yo vivir sin él?

MARTESIA

Podrás, si estremos amansas,
resucitarle en tu pecho
y prevenirle venganzas
contra todos los que intenten 3170
de su nación inhumana
conquistar nuestras provincias,
tiranizar nuestra patria.
Creyóse de aduladores,
fuele la fortuna avara. 3175
No quiso dar fe a consejos,
cumplió destinos la Parca.
¿Qué remedias con tu muerte?

MENALIPE

Lo que no con tus palabras,
pues cuanto más me consuelas 3180
más mis congojas me abrasan.
¿Cómo viviré sin vida?
¿Qué vale un cuerpo sin alma?
Ven y matemos muriendo.

MARTESIA

No fuera tan de eficacia 3185
la virtud de mis estudios
si en fe dellos no enfrenara
los ímpetus de tus penas
que furiosos te maltratan.
Violentaréte al sosiego. 3190


<<<
>>>
Acto III 82
Pág. 82 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina


(Salen ALONSO DE ALVARADO y otros.)

ALONSO

Resolución es que a España
ha de causar compasiones
que llore siempre la fama.
No quiero verle morir,
que militaron mis armas 3195
debajo de sus banderas.
Mal el presidente paga
servicios de tanta estima.
Si prudente lo mirara
con más acierto y clemencia 3200
lograr pudiera alabanzas.
¿Orden del rey no traía
que si fuese de importancia
de don Gonzalo el gobierno
por él se te confirmara? 3205
¿Quién pacificó esta tierra?
¿Qué leyes cuerdas y santas
no estableció el tiempo breve
que rigiéndola repara
alborotos y inquietudes? 3210
Si esto es así, ¿por qué causa
no cumple lo que te ordenan?
¿Por qué la cabeza aparta
de los más valientes hombros
que dieron gloria a su patria? 3215


<<<
>>>
Acto III 83
Pág. 83 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina


MARTESIA

¡Oh Alvarado, siempre insigne!
Tú solo entre todos pagas
correspondencias de noble;
firme fe a tu amigo guardas,
agradeceráte el cielo 3220
con las obras tus palabras.
Generaciones ilustres
serán de tu tronco ramas,
Villamor te dará condes,
entrando en tu antigua casa 3225
las mejores de Castilla,
las más célebres de España.
No piense la emulación,
envidiosa y destemplada,
que porque Gonzalo muere 3230
podrá en la sangre pizarra
agotar deudos ilustres
que en otro siglo deshagan
nubes que torpes pretenden
con falsedad eclipsaria. 3235
Fernando, su hermano heroico,
puesto que preso en España,
dará a sus reyes un nieto
que vuelva a resucitarla.
Al marqués de la Conquista 3240
vuestra Estremadura aguarda,
luz del crédito español,
nuevo Alejandro en las armas.
Mal lograrásele un hijo
que en Flandes tiña las aras 3245
en servicio de sus reyes
que a la eternidad levanta,
mas casándose otra vez
con generosa prosapia
dará envidia a la lisonja 3250
y sucesión a su casa.


<<<
>>>
Acto III 84
Pág. 84 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina


MENALIPE

Sí, mas no espere ninguno
que otra vez pisen sus plantas
las regiones escondidas
que el fértil Marañón baña. 3255
Concediésele esta suerte
al que objeto de desgracias
cede al destino inocente
y la crueldad desbarata.
No merece poseerla 3260
nación con él tan ingrata
que le aconseja peligros
y en medio dellos le falta.

MARTESIA

Encubriráos nuestra tierra
el cielo, aunque a conquistarla 3265
se atrevan después codicias
que mal logren su esperanza.
Morirá un Pedro de Ursúa
antes que surque sus aguas,
un traidor Lope de Aguirre, 3270
un Guzmán y un Orellana.

MENALIPE

Y cuando el hado mintiera
y alguno vivo llegara
a nuestra amena provincia,
en no admitir hombres sabia, 3275
yo estoy aquí, yo, que sobro
contra ingratos.

MARTESIA

Ven, hermana,
y deja prudente al tiempo
tus consuelos y venganzas.


<<<
>>>
Acto III 85
Pág. 85 de 85
Amazonas en las Indias Acto III Tirso de Molina


(Ábrese el monte y encúbrense las dos.)

ALONSO

¿Qué voces, cielos, son éstas 3280
que asombrosas nos espantan
y sin ver los que las forman
con presagios amenazan?
Mas los elementos mismos
en la muerte desdichada 3285
del español más valiente
solenizan sus desgracias.
Éste fue el fin lastimoso
de don Gonzalo. La fama
de lo contrario ha mentido. 3290
La malicia, ¿qué no engaña?
Lea historias el discreto,
que ellas su inocencia amparan
y supla en esta tragedia,
quien lo fuere, nuestras faltas. 3295


Fin01.jpg


<<<
>>>