Artigas, un ser del otro mundo, del mundo Charrúa

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(Fragmento de una charla de Carlos Maggi sobre el prócer uruguayo José Artigas, que revela aspectos extraordinarios de su personalidad.)

Encuentro sobre la Identidad Nacional, organizado por la Asociación Nacional de Profesores de Geografía y el Departamento de Geografía de la Facultad de Ciencias.

Yo soy un hombre desprevenido, soy un lector amateur de historia y un apasionado de Artigas. Desde muy joven empecé a leerlo pues tuve la suerte de ganar un concurso estudiantil por los años 40, y eso me permitió ser ayudante de investigador en el Archivo Artigas, cuando el Archivo Artigas empezó, y fui enviado a Buenos Aires. Mi trabajo consistía en ir al archivo general de la nación, pedir unos legajos que están entre dos tapas de cartón, y pasar hojita por hojita, leerlas todas, y la que tuviera la menor referencia con Artigas apuntarla para ser fotocopiada y remitida a Montevideo. Y eso me obligó a leer miles y miles de documentos sabiendo poco de historia. Nunca estudié mayormente historia y leí muchos documentos y después porfiadamente, los clasifiqué los penetré, los interpreté, los digerí mucho y cuando me di cuenta estaba pensando cosas que resultaban muy asombrosas y muy diferentes. No me lo propuse desde un punto de vista teórico, sino leyendo y sacando las conclusiones correspondientes. Ahí se descubrieron los papeles que probaban que Artigas era faenero, contrabandista, delincuente, perseguido por la policía.

Debo decir que yo la historia no la encaraba teóricamente, la encaraba diría yo, personalmente, dramáticamente, y no en vano al final después, la historia resolvió que lo único que podría hacer era escribir teatro. Yo encaraba a Artigas como un personaje y eso no me funcionaba, cuando uno conoce a una persona, sabe todos los hechos de los cuales es capaz de ser protagonista y cuales hechos puede no protagonizar, todo lo que potencialmente puede hacer y sabe Lo que no puede hacer.

Yo conocía bien a Artigas y no podía ser delincuente porque no hay ninguna personalidad que tenga las características que tiene ese hombre y que además pueda ser delincuente, eso no cabe, eso no se da, es una contradicción. Eso a mí me incomodaba mucho, fui testigo que Pivel y Petit se pusieron de acuerdo por primera vez y escondieron los documentos. No aparecieron en el Archivo Artigas y no se publicaron. Dos o tres años después, por algún prurito moral, o por pensar que iba a pasar inadvertido Pivel los puso y ahí están. Pero yo siempre me quedé con esa espina. Otra cosa que precipitó lo que yo pensaba fue lo que descubrí a través del diario del viaje a Paysandú del enviado de Montevideo, el gordito Larrañaga. Este hombre era un ser maravilloso, sensual, que le gustaba comer, tomar, dormir, y pasarlo bien. En su diario, Larrañaga apunta todos los días lo que hace y sobretodo, lo que come. Artigas está en la capital de la cuarta parte del continente, como jefe de la Liga Federal. En su diario cuenta lo que comió, y ahí volví a sentir que no podía ser. Desde Montevideo a Paysandú tarda doce días, y atraviesa un país devastado por la guerra, donde las casas no tienen techo, la gente está en un estado de pobreza tal que los perros cimarrones tienen sitiadas las estancias. Hay lugares a donde va y come zapallo de fiambre, sopa de zapallo, y después, zapallo con leche. Artigas está muchísimo peor, porque allí no hay cucharas para servir la sopa, no hay lugares para sentarse, no hay cubiertos, solo pueden comer carne, que era la comida de los esclavos, entonces yo me di cuenta que había una diferencia cualitativa, que este hombre no era un español pobre. Eso correspondía a otra civilización, a otra cultura, esa carencia de objetos no era una carencia de objetos de un español en la miseria, era la carencia de objetos de un hombre que no los necesita porque tiene otra formación. Le dio la cama de él a Larrañaga para que durmiera, se fue a dormir a campo raso afuera en el mes de junio. Eso me hizo pensar a mi que Artigas tenía una forma india de ser, y ahí me cazaron las dos cosas porque si era un indio no era contrabandista, porque para un indio, cazar vacas era como cazar avestruces, o pájaros, la propiedad no existía. Era un pueblo nómade de cazadores que vivían de la caza y de la pesca. Solo que Artigas era un cazador mucho más eficaz que los charrúas, más culto, más técnico, y las cazaba de a 2.000 como está probado, y se las llevaba para Brasil para cambiarlas por cosas de metal. Pero Artigas al final no tiene nada. Artigas no es Sáenz, Artigas no es Alzáibar, Artigas no es un rico de la campaña. ¿Qué hacía con esas tropas de 2.000 y 3.000 cabezas que llevaba? Yo creo que las llevaba para su tribu y entonces era un indio absolutamente honesto, honrado como solo podía ser Artigas, porque esa era su manera de ser, trabajaba para su gente, con una técnica superior.

Entonces me convenció de tal manera que tuve la paciencia de agarrar el archivo Artigas y leerlo todo de nuevo, 22 tomos, página por página, y cuando lo terminé lo agarré por tercera vez y fiché nada más que los hechos concretos que prueban esta tesis. Por eso soy tan ignorante, porque leí todo eso muchas veces pero nada más que con una idea: era indio o no era indio, esto me prueba que sin que no, me sucedió que me dio que sí, porque desde los 14 a los 33 no dejó huella escrita, y en este país solo se podía evitar dejar una huella escrita si se estaba dentro de una tribu, era el único lugar en que no entraba el papel. El Norte era una región a la cual la gente civilizada, los españoles de Montevideo, de Buenos Aires y de sus respectivas campañas le llaman "las sierras".

Después de ser un mal oficial de Blandengues, Artigas es paralizado en su carrera de ascensos y sumariado por los cajetillas que venían desde las cortes. En esa época, al Norte se mandan ejércitos de 300 hombres para arriba, Javier de Viana que es nombrado con plenos poderes va con 18 carretas de parque, cruza el río Negro en el paso Mazangano, y tiene que volver para atrás, por que no se puede aguantar del otro lado, porque los indios lo matan, porque los mamelucos lo matan, y tercero porque no consigue una vaca echando a buscarla los 300 hombres que tiene. Y entonces hace una compañía de cazadores, al mando de Artigas. Lo manda a buscar a Artigas, que era un desastre físico, que estaba humillado, ido, enojado, resentido. A pesar de ello, lo manda a buscar y le ofrece cualquier cosa con tal de que él haga una compañía de cazadores para poder entrar al Norte.

Artigas le dice que sí, a cambio de que le dé una estancia, él que nunca había pedido nada, una estancia en Arerunguá que abarcaba mucho más que el Dpto. de Montevideo y que eran los potreros en que deambulaba la tribu charrúa.

Cuando yo encontré este tipo de prueba me saltaban los tapones porque empezaba a ser tan claro que había estado con ellos y que ellos habían estado con él y cuando uno estudia la revolución y ve que por único caso una tribu indígena se pone al servicio de una de las facciones y trabaja para ella incluso contra sus propios intereses.

El éxodo del pueblo oriental fue un gran picnic, donde no murió nadie, donde los integrantes de ese picnic eran hacendados ricos que iban con sus esclavos que eran los mismos estancieros que organizaban expediciones para exterminar a los charrúas. Sin embargo, la tribu charrúa fue su custodia. La tribu es diezmada, cerca del 20% de sus integrantes. Esto es inconcebible salvo que hubiera una devoción frente a Artigas, capaz de moverlos porque era el jefe. No hay ninguna historia materialista que pueda explicar como esta tribu sale de su lugar donde está comodísima porque los españoles ya no presionaban debido a que Montevideo estaba sitiada, y se vienen a custodiar a esta caravana y pagan con sus vidas.

Artigas estaba en el Norte para defender charrúas, y por ello los españoles se impacientaban, y no podían entender esa "ineficacia" en este oficial que era capaz de sobrevivir en esa zona totalmente impenetrable para los españoles.

A Sarratea frente a Montevideo, los charrúas de Artigas le sacaron en una noche cerca de 3.000 caballos y 700 bueyes, hasta los de andar los jefes. Al otro día los rastreadores de Sarratea no los pudieron encontrar. Este es un hecho que solo se puede explicar por un tratamiento de los caballos que no está al alcance de ningún español, una modalidad de andar en la sombra de la noche de otro tipo, son seres descalzos, son seres que están más cerca de la naturaleza. Los charrúas venían frente a Montevideo, y daban exhibición de equitación para que los gauchos de Montevideo, pobres gauchos, aprendieran como se andaba a caballo. Saltaban del caballo al piso y volvían a montar de pie sobre el lomo del caballo agarrándose nada más que de las crines y podían ponerse de un lado del caballo y que no se viera del otro lado, al galope tendido del animal. Es decir que hacían pruebas de circo y eso está documentado.

Este grupo humano, tenía una cualidad moral muy superior a la de los españoles. 'Yo no creo en las diferencias sociales ni en la importancia racial, lo que importa en el mundo, y en la vida del ser humano, son las culturas. Las culturas son las respuestas que los hombres le dan a sus circunstancias y esas son las que hacen y deshacen la vida de los hombres. Mi conclusión, de gringo, testigo de esto no afectiva sino aplastantemente racional, es que el grupo humano llamado charrúa, que habitó en la sierra del norte del río Negro, tenía unas cualidades morales muy superiores y diferentes de la cultura europea desde el punto de vista de la ética, aunque desde el punto de vista de la tecnología fueran mucho más atrasados. No fundían los metales, no conocían la rueda, pero está probado que cuando un charrúa daba su palabra la cumplía o moría, y cuando otro daba su palabra y no cumplía, también moría.

Los charrúas no conocían la esclavitud de otros, ni se sometían a la esclavitud, y tampoco conocían el sometimiento de unos a otros, porque no tenían empleados, no tenían dependientes, ni eran empleados ni eran dependientes, hay una excelencia moral.

Y para mí, eso explica esa extraña condición de Artigas, que uno no sabe cómo es tan grande, cómo es tan fuerte, cómo es tan duro, cómo es inatacable. Todos los que actúan en ese momento se parecen a los otros, y tienen sus méritos y sus debilidades y hay que admirarlos y quererlos por las cosas buenas que hicieron, y disimular y olvidarse las que son humanas flaquezas. En el caso de Artigas no hay humanas flaquezas. Es absolutamente impenetrable. Es perfecto. Superior. Para mí esto se explica porque es un ser del otro mundo, del mundo charrúa, que era un mundo moralmente superior.

Y eso es uno de los ingredientes, en la formación de esta nacionalidad muy importante, porque eso perdura, porque eso se contagia, porque eso no se pierde, y porque en el caso concreto nuestro, determinó el destino de esta provincia que no es más fuerte que las otras. Esa superioridad moral lanzada implícitamente a través de su conducta por Artigas, nos templó de una manera inexpugnable. Esta provincia tiene una razón de ser en su independencia, porque tiene un ingrediente diferente, más fuerte que las otras. Y yo pienso sinceramente que de ahí vino su fuerza, como siempre, de un factor moral.