| Pastor |
Sin duda ninguna, de entrar hora en cuenta
con voz, mi zurrón, yo traigo acordado.
Pues es cosa cierta, según que he notado,
que Dios la salud nos da y acrecienta,
no menos la vida también nos aumenta
comer con gran gana, muy huerte de todo:
que de otra manera, la Muerte de lodo
nos pone, y debajo de tal aposenta
¡Quizás que aunque el hombre esté trascordado,
y harto de andar por valles y cuestas,
y traiga las mientes en vos mucho puestas,
dirés vos a hombre que coma un bocado!
Yo acuerdo sentarme, pues vengo cansado,
Hácelo y registra el zurrón
y no dilatar con voz más razones.
¡Sus, ea, salí por los cabezones!
Veamos lo que es en vos encerrado.
Saca una bota, pan de centeno y una cabeza de ajos.
Vos estarés queda, aquí do mos asiento:
mirá que guardés muy bien el despojo;
salí vos acá, que tengo cordojo
en ver no hacéis cuenta de mi buen aliento.
¡Oh, qué cabeza de ajos que atiento!
No traigo otra cosa, por san, más preciada:
con ésta yo cuido de no os dejar nada
dentro en el cuajo, si no me arrepiento.
¡Oh, qué sabor! ¡Mal hayan mis males!
¡Y cómo se cuelan también con el ajo!
Igual es aquesto que ellotro brebajo
que me mandó el licenciado Morales!
De aquesta manera, por ir a Pascuales,
quizás, podrá ser que vamos a Agejas
¡Oh, cómo me arden aquestas orejas!
Benditas las viñas que dan vinos tales.
De aquesta manera me entiendo curar,
y dense mis amos priesa a gruñir.
Pues he, no sé cuándo, pardió, de morir,
y si hombre algo tiene, acá ha de quedar.
¡Pardiobre, si puedo, que no ha de ganar
fiésego nada, ni cregos conmigo!
Si de esta manera de agora me sigo,
bien pueden un perro, pardió, espulgar.
Pues dejo el ganado paciendo seguro,
acuerdo a esta sombra echarme a dormir,
que en esto poquillo que acá he de vivir,
gozar mis madejas de hoy más yo lo juro.
Echase a dormir. -Sale LA MUERTE.
|