Eclesiástico: Capítulo 50
De Wikisource, la biblioteca libre.
- Simón, hijo de Onías, fue el sumo sacerdote que en su vida reparó la Casa, y en sus días fortificó el santuario.
- El echó los cimientos de la altura doble, del alto contrafuerte de la cerca del Templo.
- En sus días fue excavado el depósito de agua, un estanque como el mar de ancho.
- El cuidó de su pueblo para evitar su ruina y fortificó la ciudad contra el asedio.
- ¡Que glorioso era, rodeado de su pueblo, cuando salía de la casa del velo!
- Como el lucero del alba en medio de las nubes, como la luna llena,
- como el sol que brilla sobre el Templo del Altísimo, como el arco iris que ilumina las nubes de gloria,
- como flor del rosal en primavera, como lirio junto a un manantial, como brote del Líbano en verano,
- como fuego e incienso en el incensario, como vaso de oro macizo adornado de toda clase de piedras preciosas,
- como olivo floreciente de frutos, como ciprés que se eleva hasta las nubes.
- Cuando se ponía la vestidura de gala y se vestía sus elegantes ornamentos, al subir al santo altar, llenaba de gloria el recinto del santuario.
- Y cuando recibía las porciones de manos de los sacerdotes, él mismo de pie junto al hogar del altar, y en torno a él la corona de sus hermanos, como brotes de cedros en el Líbano; le rodeaban como tallos de palmera
- todos los hijos de Aarón en su esplendor, con la ofrenda del Señor en sus manos, en presencia de toda la asamblea de Israel.
- Y cuando cumplía el ministerio de los altares ordenando la ofrenda del Altísimo Todopoderoso,
- alargaba su mano a la copa, hacía la libación del jugo de racimo, y lo derramaba al pie del altar, como calmante aroma al Altísimo Rey universal.
- Entonces prorrumpían en gritos los hijos de Aarón, tocaban con sus trompetas de metal batido, hacían oír su sonido imponente, como memorial delante del Altísimo.
- Todo el pueblo entonces de repente, en masa, caía rostro en tierra, para adorar a su Señor, al Todopoderoso, Dios Altísimo.
- Y los salmistas también le alababan con sus voces, el son vibrante formaba una dulce melodía.
- Y suplicaba el pueblo al Señor Altísimo, orando ante el Misericordioso, hasta que terminaba la ceremonia del Señor y concluía su liturgia.
- Entonces bajaba y elevaba sus manos sobre toda la asamblea de los hijos de Israel, para dar con sus labios la bendición del Señor y tener el honor de pronunciar su nombre.
- Y por segunda vez todos se postraban para recibir la bendición del Altísimo.
- Y ahora bendecid al Dios del universo, el que por todas partes hace grandes cosas, el que exaltó nuestros días desde el seno materno, y que nos trata según su misericordia.
- Que nos dé contento de corazón, y que haya paz en nuestros días en Israel por los siglos de los siglos.
- Que su misericordia sea fiel con nosotros y en nuestros días nos rescate.
- Hay dos naciones que mi alma detesta, y la tercera ni siquiera es nación:
- los habitantes de la montaña de Seír, los filisteos y el pueblo necio que mora en Siquem.
- Instrucción de inteligencia y ciencia ha grabado en este libroJesús, hijo de Sirá, Eleazar, de Jerusalén, que vertió de su corazón sabiduría a raudales.
- Feliz quien repase esto a menudo; el que lo ponga en su corazón se hará sabio.
- Y si lo practica, para todo será fuerte, porque la huella que sigue es la luz del Señor.
| La Biblia - Antiguo Testamento - Eclesiástico | |
|---|---|
|
Prólogo - 1 - 2 - 3 - 4 - 5 - 6 - 7 - 8 - 9 - 10 - 11 - 12 - 13 - 14 - 15 - 16 - 17 - 18 - 19 - 20 - 21 - 22 - 23 |
|