El Tratado de la Pintura: 076

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Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


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que no el sutil y delgado; porque allí encuentran los rayos mas resistencia. Y si termina á la vista el Cielo con la tierra llana, el fin de aquel se ve por la parte mas grosera y blanca del aire, la cual alterará la verdad de los colores que se miren por él, y parecerá el Cielo alli mas iluminado que sobre nuestras cabezas; porque aqui pasa la línea visual por menos cantidad de aire grueso y menos lleno de vapores groseros.


Contenido

§ LXX.

Modo de hacer que las figuras resalten mucho.
Las figuras parecerán mucho mas relevadas y resaltadas de su respectivo campo, siempre que este tenga un determinado claro oscuro, con la mayor variedad que se pueda hacia los contornos de la figura, como se demostrará en su lugar; observando siempre la degradación de luz en el claro, y la de las sombras en el oscuro [1].
  1. Véanse los §§ 137, 141, 154.


§ LXXI.

De la representación del tamaño de las cosas que se pinten.

Al representar el tamaño que naturalmente tienen los objetos antepuestos á la vista, se deben ejecutar las primeras figuras (siendo pequeñas) tan concluidas como en la miniatura, y como las grandes de la pintura al óleo; pero aquellas se deben mirar siempre de cerca, y estas de lejos; y asi su ejecución debe corresponder á la vista con tamaño igual; porque se presentan con igual magnitud de ángulo, como se ve en la siguiente demostración. Sea el objeto B C, y el ojo A: sea D E un cristal, por el cual se vean las especies de B C. Digo, pues, que estando la vista firme en A, el tamaño de la pintura que se haga por la imitación de [ pág. ]B C debe ser en sus figuras tanto menor, cuanto mas próximo se halla á la vista A el cristal D E, y á proporción concluida su ejecución. Pintando la misma figura B C en el cristal D E, deberá estar menos concluida que la B C, y mas que la M N pintada sobre F G; porque si la figura O P estuviese concluida como la natural B C, seria falsa la perspectiva de O P, pues aunque estaria arreglada en cuanto á la diminución de la figura, estando disminuido B C en P O; no obstante la conclusión no seria correspondiente á la distancia: porque al examinar la perfección de la conclusión del natural B C, pareceria hallarse B C en el sitio de O P; y al examinar la diminución de O P, parecerá que se halla en la distancia de B C, y según la disminución de su conclusión en F G. Figura III.


§ LXXII.

De las cosas concluidas, y de las confusas.

Los objetos concluidos y definidos deben estar cerca; y los confusos y deshechos muy lejanos.


§ LXXIII.

De las figuras separadas para que no parezcan unidas.

Procúrese siempre vestir á las figuras de un color que haga gracia la una con la otra, y cuando el uno sirve de campo al otro, sean de modo que no parezca que están ambas figuras pegadas, aunque el color sea de una misma naturaleza; sino que con la variedad del claro, correspondiente á la distancia intermedia y de la interposición del aire, se dejarán mas ó menos concluidos los contornos á proporción de su proximidad ó separación.

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