El Tratado de la Pintura: 302

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Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


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§ CCXCIV.

De la naturaleza del contorno de un cuerpo sobre otro.

Cuando un cuerpo de superficie convexa termina sobre otro de igual color, el término del cuerpo convexo parecerá mas oscuro que el otro sobre quien termina. El término de dos lanzas tendidas igualmente parecerá muy oscuro en campo bianco; y en campo oscuro parecerá mas claro que ninguna otra parte suya, aunque la luz que hiera en ambas lanzas sea de igual claridad.


§ CCXCV.

De la figura que finge ir contra el viento.

Toda figura que se mueve contra el viento, por ninguna línea que se mire mantendrá el centro de su gravedad puesto con la debida disposición sobre el de su sustentáculo. Lámina XV.


§ CCXCVI.

De la ventana que ha de tener el estudio.

La ventana del estudio de un Pintor debe estar cubierta de un paño trasparente y sin travesaños; y el espacio de sus términos debe estar dividido en grados pintados de negro, de modo que el término de la luz no se junte con el de la ventana (26).


§ CCXCVII.

Por qué razón si se mide un rostro, y después se pinta, sale la copia mayor que el natural.

A B es la anchura del parage que va puesta en la [ pág. ]distancia del papel C F, en donde estan las mejillas, y deberia estar detras de toda la A C, y entonces las sienes se señalarian en la distancia O R de las líneas A F, B F; pero como hay la diferencia C O y R D, queda concluido que la línea C F y la D F por ser mas corta, ha de ir á encontrar en el papel el sitio donde está señalada la altura total, esto es, la línea F A y F B, que es la verdadera, y se hace la diferencia, como he dicho, de C O y R D (27). Lámina XIV.


§ CCXCVIII.

Si la superficie de todo cuerpo opaco participa del color de su objeto.
Es evidente que si se pone un objeto blanco entre dos paredes, la una blanca y la otra negra, se hallará igual proporción entre la parte umbrosa y la luminosa del citado objeto, que entre ambas paredes: y si el objeto fuese de color azul, sucederá lo mismo. Esto supuesto, cuando se haya de pintar una cosa semejante, se hará del modo siguiente. Tómese una tinta negra que sea semejante á la sombra de la pared que se finge, reverbera en el objeto azul para sombrearle; y para hacer esta tinta con conocimiento cierto, se observará el método que sigue. Al tiempo de pintar las paredes, de cualquier color que sean, tómese una cuchara muy pequeña (ó algo mayor, según lo requiera la magnitud de la obra en donde se ha de practicar esta operación): esta cuchara tendrá los bordes iguales, y con ella se medirán los grados de la cantidad de los colores que se empleen en las mezclas; como si, por ejemplo, se hubiese hecho la primera sombra de las paredes de tres grados de oscuro y uno de claro: esto es, tres cucharadas (sin colmo, como las medidas de grano) de negro, y una de blanco; entonces se tiene ya una composición de cualidad cierta sin qne haya duda. Hecha, pues, la una pared blanca y la otra oscura, si entre ambas se ha de
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