El ruiseñor y el gorrión

De Wikisource, la biblioteca libre.
Saltar a: navegación, buscar


Fábulas literarias
El ruiseñor y el gorrión

de Tomás de Iriarte



FÁBULA XLVIII [editar]


Nadie crea saber tanto que no tenga más que aprender

      Siguiendo el son del organillo un día,
 tomaba el ruiseñor lección de canto,
 y a la jaula llegándose entretanto
 el gorrión parlero, así decía:
 «¡Cuánto me maravillo
 de ver que de ese modo
 un pájaro tan diestro
 a un discípulo tiene por maestro!
 Porque, al fin, lo que sabe el organillo
 a ti lo debe todo».
 «A pesar de eso -el ruiseñor replica-,
 si él aprendió de mí, yo de él aprendo.
 A imitar mis caprichos él se aplica;
 yo los voy corrigiendo
 con arreglarme al arte que él enseña;
 y así pronto verás lo que adelanta
 un ruiseñor que con escuela canta».
 

     ¿De aprender se desdeña
 el literato grave?
 Pues más debe estudiar el que más sabe.