El sí de las niñas: 06
|
Escena tercera I
Pág. 06 de 55
|
| El sí de las niñas - Acto primero |
|---|
DOÑA IRENE, DOÑA FRANCISCA, DON DIEGO
| DOÑA FRANCISCA | ¿Nos vamos adentro, mamá, o nos quedamos aquí? |
| DOÑA IRENE | Ahora, niña, que quiero descansar un rato. |
| DON DIEGO | Hoy se ha dejado sentir el calor en forma. |
| DOÑA IRENE | ¡Y qué fresco tienen aquel locutorio! Vaya, está hecho un cielo... |
| DOÑA FRANCISCA | Pues con todo, aquella monja tan gorda, que se llama la madre Angustias, bien sudaba... ¡Ay! |
| DOÑA IRENE | Mi hermana es la que está bastante delicadita. Ha padecido mucho este invierno... Pero, vaya, |
| DON DIEGO | Yo celebro que sea tan a gusto de aquellas personas, a quienes debe usted particulares |
| DOÑA IRENE | Sí, Trinidad está muy contenta, y en cuanto a Circuncisión, ya lo ha visto usted. La ha costado |
| DON DIEGO | Es verdad. Sólo falta que la parte interesada tenga la misma satisfacción que manifiestan |
| DOÑA IRENE | Es hija obediente, y no se apartará jamás de lo que determine su madre. |
| DON DIEGO | Todo eso es cierto, pero... |
| DOÑA IRENE | Es de buena sangre, y ha de pensar bien, y ha de proceder con el honor que la corresponde. |
| DON DIEGO | Sí, ya estoy; pero ¿no pudiera, sin faltar a su honor ni a su sangre...? |
| DOÑA FRANCISCA | ¿Me voy, mamá? (Se levanta y vuelve a sentarse.) |
| DOÑA IRENE | No pudiera, no señor. Una niña bien educada, hija de buenos padres, no puede menos de |