El sí de las niñas: 21
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Escena quinta 1
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| El sí de las niñas - Acto segundo |
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DON DIEGO, DOÑA IRENE, DOÑA FRANCISCA
y deja sobre la mesa sombrero y bastón.)
| DOÑA IRENE | Pues ¿cómo tan tarde? |
| DON DIEGO | Apenas salí tropecé con el rector de Málaga, Padre Guardián de San Diego, y el doctor |
| DOÑA IRENE | Muy bien. |
| DON DIEGO | ¿Y doña Paquita? |
| DOÑA IRENE | Doña Paquita, siempre acordándose de sus monjas. Ya la digo que es tiempo de mudar de |
| DON DIEGO | ¡Qué diantre!. ¿Con que tanto se acuerda de...? |
| DOÑA IRENE | ¿Qué se admira usted? Son niñas... No saben lo que quieren, ni lo que aborrecen... En una edad así, tan... |
| DON DIEGO | No, poco a poco, eso no. Precisamente en esa edad son las pasiones algo más enérgicas y |
| DOÑA IRENE | Pero si ella no... |
| DON DIEGO | Déjela usted, señora, que ella responderá. |
| DOÑA FRANCISCA | Bien sabe usted lo que acabo de decirla... No permita Dios que yo la dé que sentir. |
| DON DIEGO | Pero eso lo dice usted tan afligida y... |
| DOÑA IRENE | Si es natural, señor, ¿No ve usted que...? |
| DON DIEGO | Calle usted, por Dios, doña Irene, y no me diga usted a mí lo que es natural. Lo que es natural |
| DOÑA FRANCISCA | No, señor, lo que dice su merced, eso digo yo; lo mismo. Porque en todo lo que me manda la obedeceré. |