El sí de las niñas: 26
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Escena séptima
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| El sí de las niñas - Acto segundo |
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DON CARLOS, DOÑA FRANCISCA
(Sale DON CARLOS por la puerta del foro.)
| DON CARLOS | ¡Paquita!... ¡Vida mía! Ya estoy aquí... ¿Cómo va, hermosa, cómo va? |
| DOÑA FRANCISCA | Bien venido. |
| DON CARLOS | ¿Cómo tan triste?... ¿No merece mi llegada más alegría? |
| DOÑA FRANCISCA | Es verdad; pero acaban de sucederme cosas que me tienen fuera de mí... Sabe usted... Sí, bien lo |
| DON CARLOS | ¿En dónde? |
| DOÑA FRANCISCA | Ahí, en ese cuarto. (Señalando al cuarto de DOÑA IRENE.) |
| DON CARLOS | ¿Sola? |
| DOÑA FRANCISCA | No, señor. |
| DON CARLOS | Estará en compañía del prometido esposo. (Se acerca al cuarto de DOÑA IRENE, se detiene y vuelve.) |
| DOÑA FRANCISCA | Nadie más, solos están... ¿Qué piensa usted hacer? |
| DON CARLOS | Si me dejase llevar de mi pasión y de lo que esos ojos me inspiran, una temeridad... Pero |
| DOÑA FRANCISCA | Es mucho el empeño que tiene en que me case con él. |
| DON CARLOS | No importa. |
| DOÑA FRANCISCA | Quiere que esta boda se celebre así que lleguemos a Madrid. |
| DON CARLOS | ¿Cuál?... No. Eso no. |
| DOÑA FRANCISCA | Los dos están de acuerdo, y dicen... |
| DON CARLOS | Bien... Dirán... Pero no puede ser. |
| DOÑA FRANCISCA | Mi madre no me habla continuamente de otra materia. Me amenaza, me ha llenado de temor... |
| DON CARLOS | Y usted, ¿qué esperanza le da?... ¿Ha prometido quererle mucho? |
| DOÑA FRANCISCA | ¡Ingrato!... Pues ¿no sabe usted que...? ¡Ingrato! |
| DON CARLOS | Sí, no lo ignoro, Paquita... Yo he sido el primer amor. |
| DOÑA FRANCISCA | Y el último. |
| DON CARLOS | Y antes perderé la vida, que renunciar al lugar que tengo en ese corazón... Todo él es mío... ¿Digo bien? |
| DOÑA FRANCISCA | ¿Pues de quién ha de ser? |
| DON CARLOS | ¡Hermosa! ¡Qué dulce esperanza me anima!... Una sola palabra de esa boca me asegura... Para |
| DOÑA FRANCISCA | Y ¿qué vale para mí toda la riqueza del mundo? |
| DON CARLOS | Ya lo sé. La ambición no puede agitar a un alma tan inocente. |
| DOÑA FRANCISCA | Querer y ser querida... Ni apetezco más ni conozco mayor fortuna. |
| DON CARLOS | Ni hay otra... Pero usted debe serenarse, y esperar que la suerte mude nuestra aflicción |
| DOÑA FRANCISCA | Y ¿qué se ha de hacer para que a mi pobre madre no la cueste una pesadumbre?... ¡Me |
| DON CARLOS | Yo le buscaré... ¿No tiene usted confianza en mí? |
| DOÑA FRANCISCA | ¿Pues no he de tenerla? ¿Piensa usted que estuviera yo viva si esa esperanza no me |
| DON CARLOS | ¡Qué llanto!... ¡Cómo persuade!... Sí, Paquita, yo solo basto para defenderla a usted de cuantos |
| DOÑA FRANCISCA | ¿Es posible? |
| DON CARLOS | Nada... Amor ha unido nuestras almas en estrechos nudos, y sólo la muerte bastará a |