El sí de las niñas: 46
|
Escena octava 2
Pág. 46 de 55
|
| El sí de las niñas - Acto tercero |
|---|
| DON DIEGO | No tengo empeño de saber más... Pero de todo lo que acabo de oír resulta una gravísima |
| DOÑA FRANCISCA | Y ¿qué motivos le he dado a usted para tales desconfianzas? |
| DON DIEGO | Pues ¿qué? Si yo prescindo de estas consideraciones, si apresuro las diligencias de |
| DOÑA FRANCISCA | Haré lo que mi madre me manda, y me casaré con usted. |
| DON DIEGO | ¿Y después, Paquita? |
| DOÑA FRANCISCA | Después..., y mientras me dure la vida, seré mujer de bien. |
| DON DIEGO | Eso no lo puedo yo dudar... Pero si usted me considera como el que ha de ser hasta la muerte |
| DOÑA FRANCISCA | ¡Dichas para mí!... Ya se acabaron. |
| DON DIEGO | ¿Por qué? |
| DOÑA FRANCISCA | Nunca diré por qué. |
| DON DIEGO | Pero ¡qué obstinado, qué imprudente silencio!... Cuando usted misma debe presumir que no |
| DOÑA FRANCISCA | Si usted lo ignora, señor don Diego, por Dios no finja que lo sabe; y si en efecto lo sabe usted, no |
| DON DIEGO | Bien está. Una vez que no hay nada que decir, que esa aflicción y esas lágrimas son |
| DOÑA FRANCISCA | Y daré gusto a mi madre. |
| DON DIEGO | Y vivirá usted infeliz. |
| DOÑA FRANCISCA | Ya lo sé. |