Manual de Lavado de Cerebro: Capítulo II
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Firma y fecha: --Silvestre 16:07 19 dic 2006 (UTC)
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El Hombre ya es un conjunto colonial de células, y considerarlo un individuo sería un error. Las colonias de células se han reunido como un órgano u otro del cuerpo, y luego estos órganos se han reunido, ellos mismos, para constituir el todo. Por lo tanto, vemos que el Hombre mismo ya sea un organismo político, incluso si no consideramos una masa de hombres.
Podría considerarse que la enfermedad es una deslealtad a los organismos restantes por parte de un organismo. Esta deslealtad, al hacerse evidente, provoca una revuelta de alguna parte de la anatomía contra el todo restante, y por lo tanto, tenemos, en efecto, una revolución interna. El corazón, al ponerse indispuesto, se desprende de los miembros cercanos y del servicio al resto del organismo, y descubrimos que el cuerpo entero en el total de sus actividades es afectado debido a la actividad revolucionaria del corazón. El corazón está en revuelta porque no puede o no quiere cooperar con el resto del cuerpo. Si permitimos así al corazón sublevarse, los riñones, tomando el ejemplo del corazón, pueden a su vez sublevarse y dejan de trabajar por el bien del organismo. Esta rebelión, multiplicándola a otros órganos y al sistema glandular, provoca la muerte de la "individuo". Podemos ver con facilidad que la revuelta es la muerte, que la revuelta de cualquier parte del organismo resulta en la muerte. Por lo tanto, vemos que no puede haber ningún acuerdo con la rebelión.
De la misma manera que el hombre "individual", el Estado es una colección de conjuntos. Las entidades políticas dentro del Estado, todas ellas, deben cooperar para los mayores beneficios del Estado para que el Estado mismo no caiga en pedazos y se muera; porque con la deslealtad de cualquier sola desconfianza descubrimos un ejemplo previsto para los otros distritos, y descubrimos, al fin, que el Estado entero cae. Éste es el peligro de la revolución.
Mire la Tierra. Vemos un organismo entero aquí. El organismo de la Tierra es un organismo individual. La tierra tiene como sus órganos a las varias razas y naciones de hombres. Donde uno de éstos es permitido quedarse desafecto, la Tierra misma está amenazada de muerte. La rebelión amenazada de un país, no importa cuán pequeño, en contra el organismo total de la Tierra, encontraría la Tierra enferma, y el estado cultural del Hombre sufriría en consecuencia. Por lo tanto, la enfermedad putrefacta de los Estados Capitalistas, difundiendo su pus y bacterias en los países saludables del mundo no harían otra cosa que provocar la muerte de la Tierra, a menos que estos organismos enfermos sean traídos a la lealtad y la obediencia y hechos funcionar para los mayores beneficios del Estado mundial. La constitución del Hombre está tan compuesta que el individuo no puede funcionar eficientemente sin la alineación de cada una y todas las partes y órganos de su anatomía. Como el individuo corriente es incapaz en un estado no formado e inculto, como atestiguan los bárbaros de la selva, por eso deben ser entrenados en una coordinación de sus funciones orgánicas por el ejercicio, la educación y el trabajo hacia objetivos específicos. Particularmente y específicamente notamos que el individuo debe ser dirigido desde afuera para lograr su ejercicio, educación y trabajo. Debe hacérselo darse cuenta de esto, porque solamente entonces puede hacérselo funcionar eficientemente en el papel asignado a él.
Los dogmas del individualismo rudo, el determinismo personal, la propia voluntad, la imaginación y la creatividad personal son probables en las masas hostiles a los mayores beneficios del Estado. Estas fuerzas obstinadas y no alineadas no son otra cosa que la enfermedad que causará desafección[1], desunión, y al fin el colapso del grupo al que el individuo está ligado.
La constitución del Hombre se presta fácilmente y totalmente a la regulación segura y positiva desde afuera de todas sus funciones, incluyendo ésas de pensamiento, obediencia, y lealtad; y estas cosas deben ser controladas si un Estado más grande va a resultar. Mientras puede parecer deseable al cirujano amputar uno u otro miembro u órgano para salvar el resto, debe señalarse que esta conveniencia no es completamente posible de lograr cuando uno considera naciones enteras. Un cuerpo privado de un órgano puede verse como disminuido en su eficacia. El mundo privado de los trabajadores ahora esclavizados por las estupideces locas y disparatadas de los Capitalistas y los Monarcas de la Tierra crearía, si se eliminara, cierta incapacidad en el Estado mundial. Así como vemos que el vencedor forzó a rehabilitar a la población de un país conquistado al final de una guerra, así cualquier esfuerzo por despoblar una porción desafectada del mundo podría tener alguna consecuencia. Sin embargo, consideremos la invasión de virus y bacterias hostiles para el organismo, cuando vemos que a menos que podamos conquistar el microbio, el órgano u organismo que está atacando será el que sufrirá.
En cualquier Estado tenemos ciertos individuos que operan en el papel del virus y el microbio, y éstos, atacando a la población o cualquier grupo dentro de la población, producen, por su codicia autónoma, una enfermedad en el órgano, que generalmente se extiende luego al todo.
La constitución del Hombre, como un cuerpo individual, o la constitución de un Estado o una porción del Estado como un organismo político son análogas. Es la misión de la Psicopolítica primero alinear la obediencia y los objetivos del grupo, y luego mantener su alineación por la erradicación de la efectividad de las personas y personalidades que pueden desviar al grupo hacia la deslealtad. En nuestra propia nación, donde las cosas se manejan mejor y donde la razón reina encima de todo lo demás, no es difícil erradicar las bacterias autónomas que pueden atacar una de nuestras entidades políticas. Pero en el campo de la conquista, en naciones menos iluminadas, donde el Estado ruso no tiene poder aún, no es tan viable eliminar al individuo autónomo entero. La Psicopolítica hace posible eliminar esa parte de su personalidad que, en sí, está haciendo estragos con la constitución propia de la persona, así como con el grupo con el que la persona está conectada.
Si al hombre animal le fuera permitido continuar sin ser molestado por la propaganda contrarrevolucionaria, si se nos dejara trabajar bajo la dirección bien planeada del Estado, descubriríamos poca enfermedad entre el Hombre, y no descubriríamos enfermedad en el Estado. Pero donde el individuo es molestado por la propaganda opuesta, donde es hecho el objetivo de las actividades revolucionarias, donde le es permitido pensar ideas críticas al Estado mismo, donde le es permitido cuestionar a aquellos en cuyo cargo natural cae, descubriríamos que su constitución sufre. Descubriríamos, desde esta deslealtad, la deslealtad adicional de su corazón y de otras porciones de su anatomía. Tan seguro es este principio que cuando uno encuentra a un individuo enfermo, si uno pudiese investigar lo bastante profundamente, descubriría una lealtad mal alineada e interrumpida una obediencia hacia la unidad del grupo de la persona.
Hay aquellos quienes tontamente se han embarcado en algún viaje de Alicia-en-el-País-de-las-Maravillas espiritual en lo que llaman la mente "Subconsciente" o "Inconsciente", y quién, bajo la apariencia de "Psicoterapia" buscaría hacer bien la desafección de órganos del cuerpo, pero será notado que a sus resultados está les faltando singularmente el éxito. No hay fuerza en tal enfoque. Cuando la hipnosis fue inventada primero en Rusia fue observado que todo que se necesitaba era ordenarle al individuo no resistiéndose que esté bien para, muchas veces, lograr ese hecho. La limitación de la hipnosis era que muchos sujetos no eran susceptibles a sus usos, y por lo tanto, la hipnosis ha tenido que ser mejorada para aumentar la sugestibilidad de individuos que no serían alcanzados de otra manera. Por lo tanto, cualquier nación ha tenido la experiencia de crecer bien otra vez, como un organismo entero, al poner en acción la fuerza suficiente contra un grupo desafecto. Así como en la hipnosis cualquier órgano puede ser comandado hacia la mayor lealtad y obediencia, así cualquier grupo político puede ser comandado hacia la mayor lealtad y obediencia si la fuerza suficiente es empleada. Sin embargo, la fuerza provoca a menudo la destrucción, y ocasionalmente no es viable usar la fuerza bruta masiva para lograr los fines en vista. Por lo tanto, es necesario alinear al individuo en contra de su deseo de no ajustarse.
Así como es una verdad reconocida que el Hombre debe ajustarse a su ambiente, así es una verdad reconocida, y se hará tanto más así a medida que los años sigan, que incluso el cuerpo de Hombre puede ser comandado hacia la salud.
La constitución del Hombre se muestra peculiarmente adaptada a la re-alineación de las lealtades. Donde estas lealtades son indigeribles a la constitución del individuo en sí, tales lealtades hacia la "Pequeña Burguesía", al capitalista, a las ideas anti- rusas, encontramos el cuerpo individual extrañamente propenso a la enfermedad, y por lo tanto, podemos entender claramente las epidemias, las enfermedades, neurosis de masas, tumultos y confusiones de los Estados Unidos y otros países capitalistas. Aquí encontramos al trabajador inadecuadamente e incorrectamente leal, y por lo tanto encontramos al trabajador enfermo. Para salvarlo y establecerlo correctamente y apropiadamente en su objetivo hacia un mayor Estado, es una necesidad abrumadora hacer posible para él conceder sus lealtades en una dirección correcta. En que sus lealtades se desvían y su obediencia es cobardemente exigida por personas hostiles a sus beneficios generales, y en que estas personas son pocas, incluso en una nación capitalista, el objetivo y la dirección de la Psicopolítica se entiende claramente. Para beneficiar al trabajador en tal aprieto, es necesario erradicar, por la propaganda general, por otros medios, y por su propia cooperación y voluntad autónoma, a los jefes pervertidos. Es necesario, también, adoctrinar los estratos educados en los dogmas y los principios de la cooperación con el ambiente, y por lo tanto asegurarle al trabajador el liderazgo menos retorcido, la doctrina menos cobarde, y más cooperación con las ideas e ideales del Estado Comunista.
Las tecnologías de la Psicopolítica son dirigidas con ese fin.
[editar] Referencias
- ↑ N. del T: Desafecto, desunión, deslealtad, oposición, enemistad, secesión, ruptura de una alianza.