Neso

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Este soneto forma parte de la obra Los tres mayores prodigios

Apenas el invierno helado y cano    
este monte con nieblas desvanece,   
cuando la primavera le florece,   
y el que helado se vio, se mira ufano.   
 

Pasa la primavera, y el verano  
los desprecios del sol sufre y padece;   
llega alegre el otoño y enriquece   
el monte de verdor, de fruta el llano.   
 

Todo vive sujeto a la mudanza:   
de un día y otro día los engaños 
cumplen un año, y éste al otro alcanza.   
 

Con esperanza sufre desengaños   
un monte, que a faltarle la esperanza,   
ya se rindiera al peso de los años. 
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