Página:Antologia Poesia Femenina Argentina.djvu/43

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RAQLIEL ADLER ‘I5

CALMA. ..

Oh la calma, la calma!

La calma que he perdido,

La calma se me ha ido

Por senderos lejanos.

Y dejo sin sosiego para siempre mi alma

En el zigzag constante de los caminos vanos!

[Oh ciudad tumultuosa!

[Oh ciudad febricientel

Yo que en ti he vivido el tormento inconsciente Cual una flor de lodo sobre el nefasto cieno, Mi alma era entre todas una flor fervorosa

Que no acercé a sus labios el tan sutil veneno.

Mas pasaron los hombres y también las mujeres Y a] verme tan tranquila, por sus locos anhelos. Impasible ante todos los humanos desvelos, Tornaron sus semblantes lividos de perfidia, —Ya serés [la muy cautal Como todos los seres—— Dijeron con insidia.

Todo ha cambiado ahora.

Porque ya voy mirando con recelo las cosas; Porque en duras espinas entreveo las rosas;

Y la intensa mirada del hombre es un acecho. .. Ya no miro la hora,

Ni la Vida que pasa con la calma en el pecho!

-Quién ha de devolverme en esta Vida incierta.

Este caudal inmenso.

Yo cuidé de mi bien con un fervor intenso;

Me alejé de los hombres, de las fiestas del mundo; Y mi alma velaba en el suefio despierta,

Celosa con guardarlo siempre en lo mas profundo!