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Espero que esta obrita siga 'despertando el deseo de poseer estos conocimientos que son tan necesarios en la vida diaria y que todos lleguen al convencimiento que es deber de humanidad* y ciencia el poseer esta instrucción, con la cual podrán hacer tanto bien; porque hay que llegar al convencimiento que más vale los conocimientos sobre la manera de prestar primeros auxilios que todos los medios materiales, sin estos conocimientos y ejercitarlos en la vida diaria; así, estarán siempre prontos para cualquiera calamidad pública en que se podrá ejecutar personalmente ó dirigir la manera de prestar primeros auxilios.

Enero de 1909

Cecilia Grierson


*Los alemanes han dado el nombre de «Samaritana» a su sociedad de primeros auxilios en casos de accidentes, fundada en la siguiente leyenda bíblica del buen samaritano: El Evangelio de San Lucas X 33 y 34, refiere que un hombre al bajar de Jerusalem a Jericó, cayó en poder de unos ladrones que lo despojaron y que después de haberlo herido, lo abandonaron como medio muerto. Al poco tiempo pasó por ese lugar un sacerdote y más tarde un levita, ambos se mostraron indiferentes para el desgraciado. No sucedió lo mismo con un samaritano que movido de compasión, le vendó las heridas echando sobre ellas aceite y vino; colocándolo sobre su bestia lo llevó para cuidarlo a una posada próxima. Este hombre caritativo le dijo al fondero que se comprometía a su regreso a pagarle el importe de los gastos que originase el herido