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PATAGONIA.

Volcanes.— Ningun pais mejor que este justifica la opinion de muchos sabios que atribuyen á las erupciones volcánicas la formación del continente americano. Los cráteres, todavía abiertos del San Clemente, del Medielena, del Michimavida, del Osorno y del Chillan, en la Patagonia; aquellos mas numerosos que se ven aglomerados en el archipiélago de Magallanes; otros en fin de que hablarémos las señales, tibias todavía, en las islas Malvinas, son mas que suficientes para dar un cierto grado de probabilidad á esta asercion.

Rios.— La Patagonia no tiene grandes rios. El mas notable, descendiendo de la parte oriental, es el Rio Negro, que no debe confundirse con el río del mismo nombore que. desemboca en el de las Amazonas. El de que ahora hablamos toma su oríjen bajo los 36° 50' de latitud, y tiene su desembocadero sobre los 41° de latitud y 63° de lonjitud occidental. Mas abajo está el rio de los Camerones, el cual se supone que tiene su nacimiento, como el anterior, en la falda oriental de los Andes. Su corriente es desde luego del norte al sur. Su manantial está situado, segun se dice, en los 40° 30' de latitud.y 71° 20' lonjitud; su desembocadero en los 45° de latitud y 66° 20' de lonjitud occidental. Este río tiene una porcion de corrientes , lo que unido á las pocas noticias exactas, que hay del interior del pais, hace muy dificil, por no decir imposible, determinar su curso principal. Mas abajo está la débil corriente, llamada Rio-Desiderado, que principia en el lago Coluguape por 71° 50' de lonjitud y 47° 15' de latitud sur; y en fin el Gallegos , cuyo curso es todavía mi problema para los jeógrafos, no obstante que algunos indican que sigue del norte al sud la direccion de los Andes , y que vuelve del oeste al este para desaguar en el Atlántico, por encima del cabo de las Vírjenes. La parte occidental, profundamente cortada por los golfos de Guaimaca y de la Trinidad, que cada uno tiene su archipiélago , y por la tierra de Guillermo VI y la península de Brunswick, cuenta un inmenso número de corrientes, de las cuales ninguna merece que se haga de ellas mencion.

Lagos.— Una particularidad que debe notarse, es la disposicion de la mayor parte de los rios y arroyos que surcan la parte occidental á trasformarse en pequeños lagos, ya sea á la mitad, ya al fin de su curso. De estos, los mas dignos de citarse son el de Tehuel , colocado, por lo que se infiere , en el centro de la Patagonia ; el de Nahuelhapi, que se estiende en la inmediacion de los Andes, y que es bastante grande para contener una pequeña isla llamada de los Tigres ; y en fin un dilatado estanque, situado en la estremidad nordeste de la tierra de Guillermo IV, no lejos del Otway-Water, cuyo circuito no se eleva lo suficiente para que propiamente sea un verdadero lago mas bien que una de aquellas hondonadas tan enormes en la parte del oeste. En cuanto á los lagos de menor dimensión que se hacen casualmente en las llanuras, todos son salobres , por lo menos en la parte septentrional.

Clima, aspecto.— En general se sabe muy poco de las producciones de la Patagonia. Las últimas tierras de la América meridional, aunque apenas pasan el 55° grado de latitud sur, están espuestas á una temperatura casi tan áspera como la de Groenland. No han sido realmente objeto sino de estudios particulares; así es que los testimonios de los viajeros parecen con frecuencia contradictorios habiendo hecho cada uno de ellos estensivo á todo el pais lo que deberia haberse ceñido unicamente á la localidad que habian examinado. El interior del Africa y de la Nueva Holanda se halla casi en el mismo estado ; y mucho trabajo habrá de costar todavía antes que dejemos de lamentar esta ignorancia. La Patagonia segun el aserto de varios viajeros, no ofrece mas que vastos desiertos, algunas praderas muy raras, y espacios inmensos impregnados de ni-