Página:Mitos y fantasías de los aztecas.djvu/179
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Al amparo y protección de nuestro destino,
por nuestro gran respeto y buen comportamiento,
confirmados por nuestros antepasados.
Y que nuestros papacitos muy animosamente
sembraron amorosamente en nuestro ser.
Ahora nosotros les encargamos a nuestros hijos,
que no olviden informar a sus hijos
cuan buena será, cómo se levantará
y alcanzará fuerza.
Y cuan bien realizará su gran destino,
esto en nuestra amada madre tierra
El Anáhuac.”
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