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NUESTRA SEÑORA DE PARIS.

tre dos altas y arrogantes mozas. Cubria la Universidad la orilla izquierda del Sena, desde la Tournelle hasta la torro de Nesle, puntos que corresponden en el Paris del dia, el uno al Mercado de los vinos, y el otro á la casa de la Moneda. Su recinto se extendia sobre toda la llanura en que Juliano construyó sus termas; en él se encerraba la montaña de Sta. Genoveva. El punto culminante de aquella curva de murallas era la puerta Papal, es decir, con corta diferencia, el recinto actual del Panteon. La Villa que era la mayor de las tres partes de Paris, ocupaba la orilla derecha, su muelle roto á cada paso ó interrumpido en muchos puntos, corria á lo largo del Sena, desde la torre de Billy hasta la torre de Blois, es decir, desde el sitio que ocupa ahora el Granero de-Abundancia hasta el que ocupa las Tullerías. Estos cuatro puntos en que cortaba el Sena el recinto de la capital, la Tournelle y la torre de Nesle á la izquierda, la torre de Billy y la torre de Blois á la derecha, se llamaban por excelencia las cuatro torres de Paris. La Villa se internaba aun mas en los campos adyacentes que la Universidad; el punto culminante del ámbito de la Villa (el de Cárlos V) estaba en las puertas de S. Dionisio y S. Martin, cuyo local Do ha variado.

Como acabamos de decir, cada una de estas tres grandes divisiones de Paris era una ciudad, pero una ciudad demasiado especial para ser completa, una ciudad que no podia existir sin las otras dos. Estas tres divisiones presentaban tres aspectos enteramente distintos: en la Ciudad abundaban las iglesias, en la Villa los palacios, en la Universidad los colegios, dejando ahora á parte las originalidades secundarias del antiguo Paris, y los caprichos del derecho de preeminencia, diremos, bajo un punto de vista general, y no tomando mas que los conjuntos y las masas en el caos de las jurisdicciones municipales; que la isla era del obispo, la orilla derecha del preboste de los mercaderes, la orilla izquierda del rector; y el todo del preboste de Paris, oficial régio y no municipal.

La Ciudad tenia Ntra. Sra., la Villa el Louvre y la Casa de la ciudad, y la Universidad la Sorbona. La Villa tenia los mercados, la Ciudad el hospital general, y la Universidad el Pre-aux-Cleres. El delito que cometian los estudiantes en la orilla izquierda, en el Pré-aux-Cleres , se juzgaba en la isla, en el Palacio de Justicia , y se castigaba en la orilla derecha, en Moufaucon, á ménos que el rector, sabiendo que era fuerte la Universidad y débil el rey, interviniese; porque uno de los privilegios de los estudiantes, era el de ser ahorcados en su establecimiento.

(La mayor parte de estos privilegios, sea dicho de paso, habia otros mejores que este, habian sido arrebatados á los reyes en rebeliones y asonadas. Porque es sistema inmemorial; el rey no afloja si el pueblo no tira. Hay una antigua carta que lo dice candorosamente, hablando de fidelidad :—Civibus fidelitas in reges, qœ tamen aliqueties sed tionibus interrupta, multa, peperit privilegia.

En el siglo XV el Sena bañaba cinco islas en el recinto de Paris; la isla Louviers, donde habia árboles y ya no hay mas que leña, la isla de las Vacas y la isla de Ntra. Sra., ambas desiertas, salvo unas ruinas, ambas propias del obispo, (en el siglo XVII se hizo de las dos una sola, que actualmente se llama la isla de S. Luis); en fin la Ciudad, y en una de sus extremidades el islote del Vaquero, que se ha hundido despues bajo el terraplen del Puente Nuevo. La ciudad entónces tenia cinco puentes; tres á la derecha,el puente de Ntra. Sra. y el puente au Change de piedra, y el puente de los Molineros, de madera; dos á la izquierda, el Pequeño Puente, de piedra y el puente de S. Miguel, de madera, ambos cubiertos de casas. La Universidad tenia seis puertas, construidas por Felipe Augusto, que eran saliendo de la Tournelle, la puerta de S. Victor la puerta Bordelle, la puerta Papal, la puerta de Santiago, la puerta de S. Miguel y la puerta de San German. La Villa tenia seis puertas, construidas por Cárlos V, que eran, saliendo de la torre de Billy, la puerta de S. Antonio, la puerta del Templo, la puerta de S. Martin, la puerta de San Dionisio, la puerta Montmartre, y la puerta de S. Honorato. Todas estas puertas eran fuertes y tambien bellas, porque esto en nada se opone á la fortaleza. Un foso ancho, profundo y lleno de agua en las crecidas de invierno, lavaba el pié de las murallas en toda la circunferencia de Paris: el Sena suministraba el agua. De noche se cerraban las puertas; atajábase el rio en los dos confines de la ciudad con gruesas cadenas de hierro, y Paris dormia tranquilo.

A vista de pájaro, estos tres barrios, la ciudad, la Universidad y la Villa presentaban cada uno un enmarañado ovillo de calles singularmente embrolladas: sin embargo, á la primera ojeada, se conocía que aquellos tres fracmentos de ciudad formaban un solo cuerpo. Veianse desde luego dos largas calles paralelas, sin interrupcion, casi en linea recta, que atravesaban á la vez las tres ciudades de un extremo á otro, del mediodia al norte, perpendicularmente al Sena, las enlazaban, mezclaban, confundian y pasaban de continuo la poblacion de la una al recinto de la otra, formando de las tres una sola. La primera de estas dos calles cogia desde la puerta de Santiago hasta la de S. Martin; llamábase calle de Santiago en la Universidad, calle de la Juiverie en la Ciudad, calle de S. Martin en la Villa; dos veces pasaba el rio bajo los nombres de Pequeño Puente y Puente de Ntra. Sra.. La segunda, que se llamaba calle del Harpa en la orilla izquierda, calle do la Barillerie en ta isla, calle de S. Dionisio en la orilla derecha, Puente de S. Miguel en un brazo del Sena, y Pont-au-Changc en el otro; iba desde la puerta de S. Miguel en la Universidad, hasta la puerta de S. Dionisio en la Villa. Pero bajo tantos nombres diversos , siempre eran dos calles solas, pero las dos calles madres, las dos calles generatrices, las dos arterias de Paris. Todas las demas venas de la triple capital nacian ó se sumergian en estas.

Independientemente de estas dos calles principales, diametrales, que cortaban á Paris de parte á parte en su anchura, comunes á la capital entera, la Villa y la Universidad tenian cada cual su calle principal privada, que corria en el sentido de su longitud paralelamente al Sena, y que en su paso cortaba en ángulo recto las dos calles arteriales. Asi que, en la Villa bajábase en linea recta de la puerta de S. Antonio á la de S. Honorato; en la Universidad, de la puerta de S. Victor á la de S. German. Estas dos grandes vias, cruzadas con las dos primeras, formaban el carrete sobre el cual descansaba amulado y cruzado en todos sentidos, el enredado ovillo de las calles de Paris. En el ininteligible dibujo de este ovillo, se distinguian ademas, examinándole con atencion, dos canastillos ensanchados, uno en la Universidad, otro en la Villa, dos manojos de calles que iban ensanchándose desde los puentes hasta las puertas.

Todavia subsiste algo de este plan geométrico.

Ahora bien; ¿bajo que aspecto se presentaba este conjunto, visto desde lo alto de las torres de Nuestra Sra., en 1482? Eso es lo que vamos & tratar de describir.

Para el espectador que llegaba desalentado á aquella cima, era la primera sensacion un desvanecimiento general á vista de tantos techos, chimeneas, calles, puente, plazas, agujas y campanarios : todo saltaba á los ojos á la vez, la pared tablada, los te-

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TOMO I.