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XVI Biblioteca de los Americanistas.

caballeroso y fantástico hasta el punto de querer cerrar, abroquelado con las reminiscencias de la Edad Media, el paso á las corrientes que preparaban el porvenir positivista, padre de nuestra edad. Pues así como nuestro soldado eran la mayoría de sus compañeros. Verdad es sin tales cualidades, exageradas por la imaginación juvenil de los conquistadores, no existiría la sublime epopeya que les inmortalizó. ¿Deberíanse acaso el éxito y los incidentes de la conquista de América á la gran suma de jóvenes casi adolescentes que á ella asistieron? Tal vez sí.

 Para dejar Sandoval memoria de su paso y un recuerdo de la patria de Cortés en aquella tierra, fundó á Medellín: dirigióse desde allí á la provincia de Centla y á un pueblo ribereño del río Guazacoalco, al que pasó con su hueste por un puente de canoas el siguiente día al de la Pascua del Espíritu Santo y le dió nombre de villa del Espíritu Santo. «Y le pusimos aquel sublime nombre, dice Bernal Díaz, lo uno porque en Pascua de Espíritu Santo desbaratamos á Narváez, y lo otro porque aquel santo y nombre fué nuestro apellido cuando lo prendimos y desbaratamos; lo otro por pasar el río aquel mismo día, y porque todas aquellas tierras vinieron de paz sin dar guerra, y allí poblamos toda la flor de los caballeros y soldados que habíamos salido de Mexico á poblar con Sandoval.» «Este, añade, repartió aquellas provincias y pueblos en nosotros después de las haber enviado á visitar é hacer la división de la tierra y ver las calidades de todas las poblaciones: y fueron las provincias que repartió las que ahora diré. Primeramente á Guazacoalco, Guazpaltepeque é Tepeaca é Chinanta é los Zapotecas; é de la otra parte del río la provincia de Copilco é Cimatán y Tabasco y las sierras de Cachula, todos los Zoqueschas, Tacheapa é Cinacantán é todos los Quilenes y Papanachasta; y estos pueblos que he dicho teníamos todos los vecinos, que en aquella villa quedamos poblados, en repartimiento.»

 Lo que entonces correspondió á nuestro soldado fueron «los señores é naturales de los pueblos de Tlapa é Potuchán, que son en la provincia de Cimatán;» según expresa la cé-