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DISCURSO PRELIHINAR. nXI

Honduras; llegando á Trujillo casi al mismo tiempo que Sandoval á Naco, donde recibió la carta de su jefe, y aten- diéndola, designó los diez soldados viejos que fueron á unír- sele, exceptuando á Bernal Díaz que, con beneplácito del capitán su amigo y por sentirse enfermo, pudo excusarse.

Siguiendo Sandoval las órdenes del caudillo, ocupóse en someter á los indios de las vecindades de Naco, logrando poner aquella tierra en paz y en comunicación con Puerto, de Caballos; y habiendo tropezado en sus excursiones con unos soldados de los de Pedrarias Dávila, que con su capi- tán Francisco Hernández molestaban injustamente á los indígenas, comunicó el caso á Cortés por medio de Luis Marín y de cinco soldados, entre ellos Bernal Díaz, quienes tras penosísimos trabajos llegaron á Trujillo al tiempo que un barco y las cartas enviadas por el licenciado Zuazo, al- calde mayor de México, con la relación detallada de todos los conflictos sufridos en la capital por las demasías de los oficiales reales.

Hondamente apenaron al conquistador las tristes nuevas; pues abatido de espíritu, y no bien curado de la grave en- fermedad en que corrió gran riesgo, estaba tan acabado, que mucho temió no poder resistir el rudo golpe. Pero reaccionándose á las pocas horas, con la energía propia de los grandes caracteres, ordenó que inmediamente se apres- tase el mejor buque para hacerse á la mar, y dispuso que los pobladores de Puerto de Caballos se trasladasen á Naco y los soldados mandados por Sandoval se dirigiesen á Mé- xico. Al conocer Bernal Díaz esta determinación, «como vi, dice en su historia, que Cortés se había de ir á la Nueva- España por mar, le fui á pedir por merced que en todo caso me llevase en su compañía, y qué mirase que en todos sus trabajos y guerras me había hallado siempre á su lado y le había ayudado; y que agora era tiempo que yo conociese del si tenía respeto á los servicios que yo le había hecho, y amistad y ruego presentes. Entonces me abrazó y me dijo: — ^Pues si os llevo conmigo, ¿quién irá con Sandoval? Rué- goos, hijo, que vais con vuestro amigo Sandoval; que yo os