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XXXIV Biblioteca de los Americanistas.

fuerzas de su mando fuese hacia donde Alvarado conquistaba; y cuando supuso que la misión de Orantes había producido efecto, dejóse ya convencer de los marinos que le aseguraban estar la mar buena y favorable el tiempo para navegar. Embarcóse entonces, que era el mes de Abril, acompañado de Sandoval y de las personas de su mayor confianza, con rumbo á la Habana; descansó cinco días y dirigióse al puerto de Medellín, inmediato á la isla de Sacrificios, y de allí á la capital de Mexico, donde en el mes de Junio se le recibió triunfalmente; pues tanto los españoles como los naturales, ansiaban ya el fin de las perturbaciones en que aquellos malhadados oficinistas les habían envuelto.

 Las órdenes comunicadas desde Trujillo á Luis Marín no llegaron oportunamente á su noticia por la mala fe del gobernador Saavedra, que las detuvo; y cansados los de Acalteca de esperar tanto, obligaron á su capitán á que tomase algún acuerdo, y éste fué comisionar á Francisco Marmolero y á Bernal Díaz para que con otros soldados prácticos fuesen á aquella villa y se enterasen de lo que ocurría. A su paso por Olancho ó Guayape recibieron estos comisionados una carta de Saavedra en respuesta á otra que les había precedido, refiriéndoles en ella la llegada de Sandoval, el embarque de Cortés y las disposiciones que había dictado. Y así enterados, dice nuestro historiador, «á buenas jornadas volvimos donde Luis Marín estaba, y acuerdóme que tiramos piedras á la tierra que dejábamos atrás.» ¡Tan triste impresión llevaban de los trabajos en ella sufridos!

 Impuesto Marín de lo ocurrido, emprendió con su mermado y valiente ejército la marcha hacia Guatemala por el camino de Marayani, donde hallaron seis españoles que de orden de Alvarado iban en su busca. Trasladáronse todos á Choluteca y uniéronse á Alvarado otros soldados de Pedrarias que iban á tratar asuntos de la conquista: siguieron todos el camino de Guatemala por el caudaloso río Lempa: visitaron la tierra de los Chapanastiques, que mataron á Nicuesa, y donde se pobló la villa de San Miguel; y entrando