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DISCURSO PRELIMINAR. XXXV

en la provincia de Cuzcatlán, que aunque estaba de guerra les proporcionó bastimentos en abundancia, encamináronse á Petapa ya en son de guerra, porque al pasar unas sierras que los guatemaltecos tenían cortadas y muy defendidas, empezó la lucha; en la cual dice Bernal Díaz que le hirieron de un flechazo, mas no de graves consecuencias por fortuna. Vencidos aquellos obstáculos, llegó el ejército á Petapa á los tres días de pelea, y pasó al siguiente al valle que llamaron del Tuerto, donde á poco se fundó la ciudad de Santiago de Guatemala. «Acuerdóme, dice, que cuando veníamos por un repecho abajo, comenzó á temblar la tierra de tal manera, que muchos soldados cayeron en el suelo, porque duró gran rato el temblor.»

Dirigiéronse desde allí los conquistadores al punto donde estuvo Guatemala la Vieja y les esperaban los caciques Cina- cam y Sequechul con numerosísimas huestes, que vencidas en reñidísimas batallas les permitieron descender y acampar en la llanura. Brindóles entonces Alvarado con la paz, y ne- gándose á aceptarla, no insistió por tener antes que cumplir los deseos de Cortés; trasladóse á Olintepeque, donde á las órdenes de su hermano Gonzalo estaba el grueso de sus tro- pas, confirmó á éste en el mando mientras se dirigía á Mé- xico, y encaminóse directamente áesta ciudad con algunos de sus caballeros y los soldados de Luis Marín por Soconus- co, Tehuantepeque, Guaxaca y Chalco.

Sabida por Cortés la aproximación de los expedicionarios á la capital, salió á esperarles á la calzada de Iztapalapa. Allí recibió con abrazos y aplausos muy merecidos á aque- llos héroes, si desarrapados, henchidos de gloria, y fueron luego aclamados con gran regocijo por sus antiguos compa- ñeros de armas, vecinos de México; obsequiados por el con- quistador con un espléndido y solemne banquete y con alo- jamientos cómodos, y agasajados con vestidos y dinero. «A mí, dice Bernal Díaz, Sandoval me envió ropas para me ataviar, é oro é cacao para gastar» (i); y añade que al si-


(i) Lu almendras de cacao, que servían de moneda entre los indios,