Para leer a Carlos Castaneda/6

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IV. RELATOS DE PODER

Primera edición en inglés 1974
Primera edición en español, 1976
Título original: Tales of Power
1974 Carlos Castaneda
1976 Fondo de Cultura Económica.
Colección Popular 154
Traductor: Juan Tovar
385 páginas

Éste es, tal vez, uno de los libros más importantes, pues contiene una belleza más allá de lo literario en que se siente, casi nítida, la filosofía de nuestros antiguos maestros toltecas, con profundas propuestas perennes de valor universal, que llegan a la esencia de lo humano.

Desde nuestro punto de vista, uno de los elementos más importantes que aporta la obra de Castaneda a la cultura occidental, es ver “al otro”, al indígena, desde otra perspectiva. Como herederos de una sabiduría milenaria que permite, bajo rigurosas técnicas, no solo percibir el mundo y la realidad de maneras diferentes, sino fundamentalmente, que da solución al tercer planteamiento ontológico del Ser. En efecto, el “a dónde iré” después de esta vida o la búsqueda de la trascendencia espiritual de la existencia. Los toltecas con la Toltecáyotl, elaboraron a lo largo de miles de años una respuesta, y ahora, Castaneda nos la presenta a través de la enseñanza de uno de los muchos linaje de conocimiento que han sobrevivido, no solo a la conquista europea, sino fundamentalmente, al colapso civilizatorio que sufrió el Anáhuac,[1] más de cinco siglos antes de la llegada de los españoles.

La sabiduría emanada de la Toltecáyotl logra una claridad sutil, pero reveladora en esta obra. La belleza literaria y la fuerza dramática que con tiene "Relatos de poder" hacen que el lector vaya participando con el aprendiz, casi de manera vivencial, un sentimiento creciente de exaltación hasta estallar su racionalidad en el salto que desde un acantilado realiza Castaneda.

Como ya hemos dicho, la obra de Castaneda se puede dividir en dos partes: la que escribe cuando está recibiendo físicamente las enseñanzas de Don Juan y la que escribe desde que se ausenta, y que realiza a partir de "recuerdos" y vivencias con los compañeros de su "camada" de brujos, donde Castaneda ocupa el lugar de nagual.

Al final de este libro Don Juan y Don Genaro se despiden de Castaneda. Ellos han cumplido su misión y su ciclo; dejan este mundo y también a quienes deberán continuar con la tradición o el linaje. Don Juan le dice a Castaneda que de nuevo se convertirá en polvo del camino y que quizás en el futuro entrarán nuevamente en sus ojos.

Este libro puede ser el vértice en el que converge toda la enseñanza. En la primera parte, desde "Las enseñanzas de don Juan" hasta llegar a "Relatos de poder", la obra va teniendo una unidad estructural que suma conocimiento paulatinamente hasta llegar al "gran salto de Castaneda". Todas las enseñanzas gravitan, en mayor porcentaje, en la "parte derecha", "tonal", "razón", primer anillo de poder o mundo cotidiano. La segunda parte, desde "El segundo anillo de poder" hasta "El conocimiento silencioso", se fundamenta en las enseñanzas que Castaneda recibió en ese mismo período, pero en la parte izquierda, nagual, voluntad, otra realidad o en la conciencia acrecentada.

Estas obras posteriores: “El segundo anillo de poder, El don del águila, El fuego interno, El conocimiento silencioso y El arte de ensoñar”, son escritas en un tiempo en el que Don Juan ya no “estaba físicamente” en este mundo. Castaneda tiene que "recordar", a través de la ensoñación[2], todas las enseñanzas para el lado izquierdo, junto con su “camada” de brujos. Estas obras estaban compuestas por vivencias de Castaneda con su grupo y de los "recuerdos de la parte izquierda" para, finalmente, por llamarlo de alguna forma, "ensamblar armónicamente” todas las enseñanzas en una sola unidad.

Por ello en "Relatos de poder" es donde convergen las enseñanzas del lado derecho y del lado izquierdo. El lector de la obra de Castaneda tendrá que "sufrir"' las confusiones del autor en este proceso; sentirá que en este libro, que "no toca fondo", quedan muchas cosas sin explicación, pero a través de la lectura de los restantes libros, en especial los números 7 y 8, es donde se aclaran estas dudas.

Trataremos de comentar este libro por capítulos y, a pesar de ser tan extenso, buscaremos tocar lo que considerarnos fundamental, en el entendido de que este trabajo de ninguna manera podría suplir al libro en sí mismo, pero sí pretende ser una introducción para leer la extensa y compleja obra del autor. "Relatos de poder" está dividido en tres partes y 14 capítulos. La primera parte se llama "Un testigo de actos de poder", la segunda "El tonal y el nagual" y la tercera "La explicación de los brujos".

PRIMERA PARTE

UN TESTIGO DE ACTOS DE PODER

CITA CON EL CONOCIMIENTO

Don Juan establece que, lo que cuenta en los aprendices, es que sean impecables, aunque reconoce que la disciplina y la sensibilidad ayudan mucho. La confianza de un guerrero no es la misma que la del hombre común. El hombre común al andar "prendido" del mundo y "enganchado" a sus semejantes, busca la certeza en los ojos de quien lo mira actuar y cree que eso, es la confianza en sí mismo. El guerrero en cambio, que es un ser humano disciplinado y tiene un objetivo muy claro, busca la impecabilidad en sus propios actos y sentimientos, y a eso le llama humildad, mientras el hombre común está enganchado a la gente y "manosea" al mundo; el guerrero sólo depende de sí mismo. La confianza implica conocer las cosas con certeza total; la humildad implica ser impecable en los propios actos, pensamientos y sentimientos, porque todo lo que somos y hacemos depende de nuestro poder personal.

Don Juan le dice a Castaneda que los seres humanos somos un sentimiento, un darse cuenta, un tener conciencia, contenido en el cuerpo. En este libro Castaneda habla de ENSOÑAR, y para tratar de explicarlo haremos un paréntesis. Dentro de las extrañas prácticas que Don Juan le enseña a Castaneda está la de controlar y dirigir sus sueños. Para llegar a esto se requiere tener cierto dominio sobre el mundo cotidiano; el camino del guerrero permite —a base de una escrupulosa disciplina para romper las rutinas de la vida, el no hacer y la marcha de poder— lograr obtener ese dominio. La técnica consiste en tratar de soñar en un tema preestablecido; cuando se logra, durante el sueño hay que buscar las manos y soñar que se alzan al nivel de los ojos. Esto es no sólo lograr el dominio de lo que se sueña, sino también intervenir voluntariamente en lo soñado.

Los antiguos toltecas después de su primer fracaso, al hacer el recuento de sus prácticas, pudieron observar que el efecto que sufría su energía cuando soñaban era muy parecido, aunque de menor magnitud, al que experimentaban cuando ingerían plantas de poder. A este efecto lo llamaron "mover el punto de encaje". Así pues, un guerrero, a base de un gran esfuerzo implícito en el cambio de conductas en el mundo cotidiano, lograba convertir el sueño común y corriente en "ENSUEÑO"; el objetivo era lograr un cambio en la "frecuencia" de su energía, pero sin los altos costos ni riesgos que representaba la ingestión de plantas de poder.

Don Juan dice que todos los seres humanos, aunque no las desarrollen, tienen dos tendencias naturales: o son acechadores o son ensoñadores, dependiendo de su configuración energética o de su temperamento.

Los antiguos toltecas, al desarrollar estas tendencias dentro de la Toltequidad, hablan de los guerreros jaguares (acechadores) y los guerreros águilas (ensoñadores).

Don Juan le enseña muchas técnicas, casi todas tienen el objetivo de cambiar las ideas que tenemos del mundo y de nosotros mismos, con lo cual se ahorra energía; en este esfuerzo se debe ir poco a poco, con mucha disciplina, pero sin tensiones ni obsesiones, sin miedo a perder y sin la ambición de ganar.

Un guerrero, según Don Juan, toma su destino, sea el que fuere, con la máxima humildad. No como base para quejarse, sino como base para librar sus batallas y aceptar sus desafíos. La humildad del guerrero no es como la humildad del pordiosero. El guerrero no se tiende a los pies de nadie, pero de la misma forma no permite que nadie se tienda a sus pies. El pordiosero al menor pretexto se tiende a los pies de quien cree es superior a él, pero al mismo tiempo exige que otros, que él cree que son inferiores, se tiren a sus pies. La humildad del guerrero depende de su impecabilidad, que es ya no estar enganchado a sus semejantes.

Don Juan y Don Genaro, a través de una polilla y en medio del desierto, abren un mundo inconcebible para la mente asechada de Castaneda. Las enseñanzas de su maestro y su benefactor, triturarán literalmente la razón del aprendiz.

”—¿Por qué me hizo usted tomar tantas veces esas plantas de poder? —pregunté.

Rió y musitó, en voz muy suave:

Porque eres un idiota...

—Lo que importa es que un guerrero sea impecable...

—Voy a decirte algo que a lo mejor es la mayor sabiduría a la que uno puede dar voz —dijo—. A ver qué haces con ella. .

"¿Sabes que en este mismo instante estás rodeado por la eternidad? ¿Y sabes que puedes usar esa eternidad, si así lo deseas?"...

—Antes no tenías este conocimiento —dijo, sonriendo—. Ahora es tuyo. Te lo he dado, y sin embargo no importa nada, porque no tienes suficiente poder personal para utilizar mi revelación. Pero si lo tuvieras, sólo mis palabras serían el medio para que acorralaras toda tu totalidad, y sacaras la parte que manda, de estos límites que la contienen.

Vino a mi lado y me tocó el pecho con los dedos; fue un golpe muy ligero. —Estos son los límites de los que hablo dije Uno puede salir de ellos. Somos un sentimiento, un darse cuenta encajonado aquí...

—Somos seres luminosos —dijo, meneando rítmicamente la cabeza—. Y para un ser luminoso lo único que importa es el poder personal...

Para lograr éxito en cualquier empresa se debe ir muy despacio, con mucho esfuerzo pero sin tensión ni obsesiones...

Un guerrero toma su suerte, sea la que sea, y la acepta con la máxima humildad. Se acepta con humildad así como es, no como base para lamentarse, sino como base para su lucha y su desafío...

Yo sólo conozco la humildad del guerrero, y eso jamás me permitirá ser el amo de nadie..."

—Todos nuestros prójimos son los brujos malignos. Y como andas revuelto con ellos, también tú eres un brujo maligno. Piensa un momento. ¿Puedes desviarte de la senda que te han trazado? No. Tus ideas y tus acciones están fijadas para siempre en sus términos. Eso es esclavitud. Yo, en cambio, te traje libertad. La libertad es muy cara, pero el precio no es imposible...

Un guerrero debe tener serenidad y aplomo, y no debe perder nunca los estribos…” C.C.

EL SOÑADOR Y EL SOÑADO

Uno de los objetivos del guerrero es luchar contra su razón, pero al mismo tiempo apaciguar su mente. Los guerreros no obtienen sus victorias rompiendo rocas con la cabeza; un guerrero, simplemente, les da la vuelta y evita desgastarse y ser accesible al mundo.

Un guerrero debe desarrollar el sentimiento de que no necesita nada; un guerrero no necesita que lo ayuden o lo comprendan, porque sabe que la verdadera experiencia es ser un ser humano y estar vivo, y llegar a tener conciencia de las inconmensurables y maravillosas posibilidades con que cuenta. Uno de los trabajos cotidianos del guerrero es cultivar y mantener el sentido de "darse cuenta", por lo que nunca "baja la guardia".

Don Juan y Don Genaro le enseñan a Castaneda, las posibilidades energéticas que puede llegar a tener un ser de conocimiento, toda vez, que puede tener la capacidad de producir “un doble” a través del ahorro de energía y con la técnica del ensueño.

Las posibilidades que tiene un ser luminoso a través del manejo de la energía, parecieran increíbles, pero son totalmente reales. El ser humano común conoce muy poco de estas capacidades energéticas y menos aún, tiene posibilidades de usarlas.

"Añadió que el único modo de contrarrestar el devastador efecto del mundo de los brujos era reírse de él...

Un guerrero actúa como si nunca hubiera pasado nada, porque no cree en nada, pero acepta todo tal como se presenta. Acepta sin aceptar y descarta sin descartar. Nunca siente como si supiera, ni tampoco siente como si nada hubiera pasado. Actúa como si tuviera el control, aunque esté temblando de miedo. Actuar en esa forma disipa la obsesión...

Debes cultivar el sentimiento de que un guerrero no necesita nada. Dices que necesitas ayuda. ¿Ayuda para qué? Tienes todo lo necesario para el viaje extravagante que es tu vida. He tratado de enseñarte que la verdadera experiencia es ser un hombre, y que lo que cuenta es estar vivo; la vida es la vueltita que ahora estamos tomando. La vida en sí misma es suficiente y se explica sola, y es completa.

"Un guerrero entiende eso y vive de acuerdo a eso; por lo tanto, uno puede decir sin ser presumido, que la experiencia de experiencias es el ser un guerrero."... Un guerrero siempre está listo. Ser guerrero no es el simple asunto de nomás querer serlo. Es más bien una lucha interminable que seguirá hasta el último instante de nuestras vidas. Nadie nace guerrero, exactamente igual que nadie nace siendo un ser razonable. Nosotros nos hacemos lo uno o lo otro...

—Un guerrero muere a la mala —dijo don Juan—. Su muerte debe luchar para llevárselo. El guerrero no se entrega ni aún a la muerte.” C.C.

EL SECRETO DE LOS SERES LUMINOSOS

Según Don Juan, suspender el diálogo interno (detener nuestras ideas de cómo es el mundo y cómo somos nosotros) es la clave de la "brujería".

Desde que nacimos nos han dicho que el mundo es una serie de ideas y nosotros, a su vez, en este descomunal esfuerzo de nuestra razón, hemos desarrollado una idea de nosotros mismos, que la alimentamos a cada momento, gastando la mayor parte de nuestra energía. Los seres humanos "realmente" no somos materiales (sólidos), estamos constituidos por átomos y los átomos ¡son cargas energéticas! Así pues, hablando científicamente, los hombres y el mundo estamos constituidos por cargas energéticas.

La primera "brujería" del hombre común es hacer, de ese mundo de cargas energéticas, un mundo de objetos sólidos y esto se consigue a través de un gran esfuerzo que realiza la razón por medio de un inmenso gasto de energía. A esta magna obra le llamamos “ser razonable” y nos lleva casi 20 años. Cuando nacemos no tenemos el dominio de ese mundo de la razón y, a través del tiempo, con la ayuda de nuestros maestros, lo vamos logrando.

A esta "primera brujería" los toltecas le llamaron “el primer anillo de poder". Sin embargo, los seres humanos, además de ser cargas de energía somos perceptores y, al mismo tiempo, generadores de energía, que eso es lo verdaderamente trascendente. Por lo mismo, los seres humanos somos seres luminosos, pedacitos de Sol que poseemos otro "anillo de poder" que nunca usamos. Ese otro anillo tiene que ver con lo que Don Juan llama "voluntad", y ese segundo anillo es usado por la Toltequidad para llegar a la "libertad total".

Don Juan siempre tuvo engañado a Castaneda haciéndolo creer que lo más importante era el lado izquierdo (nagual, la "otra realidad"), pero es tan importante el lado derecho (tonal, mundo ordinario) como el lado izquierdo del conocimiento. Ambos son complementarios e insustituibles. Aún el más impecable nagual necesita la base del tonal para poder actuar.

Uno de los riesgos más fáciles en que se puede caer, en el conocimiento de la Toltequidad, es suponer que el desafío se encuentra en "extraños mundos", en concepciones mesiánicas, en un mundo esotérico o en bosques o desiertos. Nada más equivocado que eso.

La Toltequidad o "brujería" plantea la impecabilidad de nuestros actos y sentimientos en el mundo real y cotidiano. No puede existir avance real en el camino del conocimiento si no se tiene dominio de sí mismo y del mundo cotidiano.

“Me tocó la cabeza y dijo que ése era el centro de "la razón” y "el habla". La punta de mi esternón era él centro de "el sentir". La zona debajo del ombligo era "la voluntad". "El soñar" estaba en el lado derecho, contra las costillas. "El ver" en el izquierdo...

—Digo que todos somos seres sin principio ni fin, luminosos y sin límites... Somos perceptores. Nos damos cuenta; no somos objetos; no tenemos solidez. No tenemos límites. El mundo de los objetos y la solidez es una manera de hacer nuestro paso por la tierra más conveniente. Es sólo una descripción creada para ayudarnos. Nosotros, o mejor dicho nuestra razón, olvida que la descripción es solamente una descripción y así atrapamos la totalidad de nosotros mismos en un círculo vicioso del que rara vez salimos en vida...

"Nosotros, los seres luminosos, nacemos con dos anillos de poder, pero sólo usamos uno para crear el mundo. Ese anillo, que se engancha al muy poco tiempo que nacemos, es la razón, y su compañera es el habla. Entre las dos urden y mantienen el mundo.

"Así pues, en esencia, el mundo que tu razón quiere sostener es el mundo creado por una descripción y sus reglas dogmáticas e inviolables, que la razón aprende a aceptar y defender.

"El secreto de los seres luminosos es que tienen otro anillo de poder que nunca se usa, la voluntad. El truco del brujo es el mismo truco del hombre común. Ambos tienen una descripción: uno, el hombre común, la sostiene con su razón; el otro, el brujo, la sostiene con su voluntad. Ambas descripciones tienen sus regias y las reglas se perciben, pero la ventaja del brujo es que la voluntad abarca más que la razón"... C.C.

EL TONAL Y EL NAGUAL

Antes de entrar a este capítulo de libro deseamos comentar algunas cuestiones sobre los términos tonal y nagual. Ha sido nuestra intención encontrar conexiones entre los conceptos que Castaneda describe acerca del conocimiento que Don Juan llama "Toltequidad" y que dice son prácticas muy remotas de los "toltecas". Esto también lo dicen algunos textos académicos de Historia y Antropología.

Esta forma de conocimiento que no se podría llamar "filosofía" porque el conocimiento no es aprendido por la razón es, creemos, el hilo conductor o matriz "filosófico" cultural del Anáhuac. Pero es prudente señalar que las coincidencias entre este conocimiento y algunos estudios académicos es más rica en las tradiciones, costumbres, prácticas y oralidad de los pueblos indígenas que, sin procesos racionales, siguen muchas de las técnicas de la Toltequidad de manera natural, a través "de la costumbre", como lo han hecho durante cientos de años.

En la actualidad es inmensamente más difícil vivir como indígena, que vivir como pordiosero o subempleado en los cinturones de miseria de las ciudades. Esa fuerza interna que han demostrado los indígenas a lo largo de los últimos 500 años de opresión consideramos que ha sido posible, en gran parte, porque se ha alimentado del conocimiento "no racionalizado" que subyace en sus tradiciones y costumbres, en su cultura.

Este mismo conocimiento también se manifiesta, de una u otra forma, en la variedad de culturas populares que conforman el rostro actual de nuestro país. Los conceptos de tonal y nagual no son extraños para ningún mexicano. Existen muchas palabras del náhuatl que usamos cotidianamente en nuestro español urbano. Por ejemplo, Tonatiuh es el sol; Tonatzin es nuestra madre querida o la Virgen de Guadalupe. Alfredo López Austín, en su Cuerpo humano e ideología, las concepciones de los antiguos nahuas, en la página 223 dice: "... El sustantivo TONALLI, derivado del verbo TONA, "irradiar" ("hacer calor o sol", según Molina), tiene los siguientes significados principales: 1.irradiación; 2. calor solar; 3. estío; 4. día; 5. signo de día; 6. destino de la persona por el día en que se nace; 7. "el alma y espíritu" (Molina: Totonal); 8. cosa que está destinada o es propiedad de determinada persona (Molina: tetónal)."

Y en la página 418, López Austin, al hablar de las descripciones del nagualismo, retorna un texto de Fray Bernardino de Sahagún: "El nahual es el sabio, poseedor de discursos, dueño del depósito, sobrehumano, respetado, grave, serio, no burlado, no sobrepasado. El buen nahualli es depositario, hay algo en su interior, guardador, observador. Observa, conserva, auxilia; a nadie perjudica."

Volviendo al libro de Castaneda, Don Juan usa el término tonal para hablar del mundo conocido —parte derecha— o de la razón, y el término nagual, con dos acepciones, una que se refiere a la parte izquierda —de la "otra realidad", de la percepción, la contraparte del tonal y otra que se refiere al nombre que se le da al hombre de conocimiento, el líder de un grupo de guerreros al que se le nombra "el nagual", como lo fue Don Juan en su grupo, o Elías y el propio Castaneda.

Para Don Juan el tonal nace con el hombre y muere con él; el nagual es la otra parte del ser humano que siempre está ahí, antes, durante y después. El tonal es el mundo que se urde con la razón; el nagual es el mundo del poder, donde lo único que puede hacer el hombre es "atestiguar".

Castaneda recibe conocimientos a través de técnicas prácticas para "barrer" o limpiar la isla del tonal, porque el camino del guerrero no es más que la capacitación para ahorrar energía a partir de reducir la importancia personal, para poder entrar al mundo del nagual. Don Juan le dice a Castaneda que un guerrero no puede andar con lamentos y quejas, porque su vida es un desafío interminable, y no existen formas para que los desafíos sean bonitos o feos, buenos o malos. Los desafíos son sencillamente eso, desafíos. Allí radica la diferencia entre los hombres comunes y los guerreros. Mientras que para los primeros el mundo está lleno de bendiciones o maldiciones, para los segundos es un desafío interminable donde está a prueba su impecabilidad y su "desatino controlado".


"—Sólo como guerrero puede uno soportar el camino del conocimiento —dijo—. Un guerrero no puede quejarse ni lamentar nada. Su vida es un desafío interminable, y no hay modo de que los desafíos sean buenos o malos. Los desafíos son simplemente desafíos...

—La diferencia básica entre un hombre común y un guerrero es que un guerrero toma todo como un desafío —prosiguió—, mientras un hombre ordinario toma todo como bendición o maldición...

Luego me pidió razón detallada de cómo había yo llevado a cabo las recomendaciones que don Genaro y él mismo hicieron acerca de mi mundo cotidiano y mis relaciones con la gente...

Cuando un guerrero tiene por fuerza que creer, lo hace porque así lo escoge, como expresión de su predilección más íntima.. Un guerrero no cree; un guerrero tiene que creer."...

"Así que, si no fuera porque nos damos cuenta de la presencia de nuestra muerte no hubiera poder, ni misterio."...

Tener que creer que el mundo es misterioso e insondable era la expresión de la predilección intima de un guerrero. Sin ella, el guerrero no tenía nada…” C.C.

LA ISLA DEL TONAL

Don Juan dice que todos los seres humanos tenemos dos entidades distintas que forman una unidad, el tonal y el nagual. El tonal es el que "construye" el mundo de objetos e ideas en el que vivimos; existe un tonal para cada uno de nosotros y un tonal para el tiempo, también para cada época. El tonal es todo cuanto somos e imaginamos y se conforma por una descripción del mundo. El tonal crea "las reglas" por las cuales se percibe o "construye" al mundo en un sentido figurado. El tonal es un acuerdo racional con el que se transforma un mundo de energía, en un mundo de objetos.

El nagual es la parte de nosotros mismos y el mundo que nunca conoceremos y mucho menos por medio de la razón. El nagual es la parte donde radica el "poder", lo innombrable. La Toltequidad divide al mundo en tres partes: lo que se conoce, lo que se desconoce pero se puede conocer y lo que jamás conoceremos (el nagual, el poder mismo).

Por su parte, "López Austin, en la página 176 de Cuerpo humano e ideología, dice: "Lo anterior sugiere que, así como el uso de la mano derecha estaba ligado a las actividades cotidianas, sobre todo las que exigían destreza, la izquierda se ligaba en forma más estrecha al mundo de lo sobrenatural."

”—Todos nosotros somos una bola de idiotas cuando entramos en el mundo de la brujería, y entrar en ese mundo no nos garantiza, en ningún sentido, que cambiaremos. Algunos seguimos idiotas hasta el fin...

O sea que, el tonal inventa las reglas por medio de las cuales capta el mundo. Así que, en un sentido figurado, el tonal construye el mundo...

—El nagual es la parte de nosotros mismos con la cual nunca tratamos.

—¿Cómo dijo usted?

—El nagual es la parte de nosotros para la cual no hay descripción: ni palabras, ni nombres, ni sensaciones, ni conocimiento…” C.C.

EL DIA DEL TONAL

Don Juan le explica a Castaneda que el ser humano en su vida usa una pequeña porción de su totalidad; sin embargo, cuando muere, lo hace con toda su totalidad; entonces pregunta: ¿Por qué no vivir plenamente con toda nuestra totalidad si hemos de sucumbir con ella?

Muchos lectores de Castaneda han buscado la puerta falsa del nagual a través de la comodidad de las drogas o en la frivolidad de lo "snob": "buscar el camino" en lo desconocido. Don Juan es claro y reiterativo respecto a que lo primero en que debe trabajar un aprendiz es en "barrer su isla del tonal". Uno no puede entrar al nagual si no tiene cierto dominio sobre el mundo cotidiano y su propia persona. El camino del guerrero implica mucha disciplina, sobriedad, contención y humildad. De modo que las personas que toman esta enseñanza como una forma de evadir la realidad, más sí es con drogas, generalmente terminan más “desequilibrados” de cómo iniciaron.

El tonal es muy delicado, y los hombres comunes usan toda su capacidad en lastimar y deformar a su tonal. El tonal se deteriora muy fácilmente; los vicios, la comodidad y los abusos son elementos con los que hacemos esta tarea.

Hay tonales fuertes y débiles. Cada persona tiene un tonal y éste puede estar en inmejorables condiciones o hecho una desgracia. El aprendiz, a través del camino del guerrero, fortalecerá y hará resistente a su tonal, lo que logrará por medio del escrupuloso cumplimiento de las técnicas que permiten ahorrar energía (tonal viene de Tonalli, que significa energía en lengua náhuatl que usaron los toltecas).

Don Juan, al hablar de los indígenas, dice que ellos son "los desafortunados de nuestro tiempo"; que la caída de ellos, se inició desde la llegada de los occidentales, que se dedicaron a destruir no sólo su tonal, sino que también destruyeron el tonal de su tiempo. La vida se les convirtió en un infierno, pero paradójicamente el rigor de la conquista y la Colonia "benefició" a los indígenas que eran seres de conocimiento, pues éstos, al ver destruido su tonal, se refugiaron en el nagual, y allí los occidentales nunca pudieron entrar; es más, éstos jamás se enteraron de que existiera.

También en este capítulo Don Juan le dice a Castaneda, en un momento en que él se encuentra en peligro por el encuentro con el poder, que escriba, porque el "tomar notas de campo" es la única "brujería" que posee en ese nivel de conocimiento.

Don Juan dice que el tonal se debe cuidar; que una lucha dentro del propio tonal, es lo más imbécil que le puede pasar a un hombre y que, por desgracia, es lo que siempre estamos haciendo.

El camino del guerrero es armonía y equilibrio; entre el nagual y el tonal, ambos se apuntalan a sí mismos, ninguno es ni más ni menos importante que el otro.

Un tonal fuerte y libre es flexible y fluido, puede dejar "operar" al nagual; en la medida que un tonal se fortalece, menos se aferra a sus ideas y hechos y más fácil puede actuar el nagual. Porque lo que concierne al nagual sólo se puede atestiguar con el cuerpo; lo que concierne al tonal sólo se aprecia con la razón. Don Juan dice que al tonal hay que convencerlo con razones y al nagual con acciones.

“La idea es que en el momento de la muerte el otro miembro del par verdadero; el nagual, empieza a operar por completo y el sentir y los recuerdos y las percepciones guardados en nuestras pantorrillas y muslos, en nuestra espalda y hombros y cuello, empiezan a expandirse y a desintegrarse. Como las cuentas de un interminable collar roto, se desparraman sin la fuerza unificadora de la vida...

Si vamos a morir con la totalidad de nosotros mismos, ¿por qué no, entonces, vivir con esa totalidad?...

Quise mostrarte con mi traje que un guerrero trata a su tonal en forma muy especial. Te hice ver que mi traje fue hecho a la medida, y que todo lo que hoy traigo puesto me queda a la perfección. No es mi vanidad lo que quería mostrar, sino mi espíritu de guerrero, mi tonal de guerrero.

"Esas dos viejas te dieron hoy tu primera visión del tonal. La vida puede ser tan despiadada contigo como es con ellas, si eres descuidado con tu tonal...” C.C.

REDUCIR EL TONAL

A lo largo de toda la obra, Castaneda nos relata una serie de vivencias que tuvo con su maestro. Lo más asombroso es que al agrupar estas vivencias, especialmente las que relatan la vida cotidiana de Don Juan, nos damos cuenta que Don Juan era en el mundo del tonal, un ser humano común y corriente. Quien tenía su casa y su trabajo. Sí, Don Juan, el gran nahual trabajaba como cualquier persona. En la isla del tonal, era escrupulosamente impecable. Nadie que viera a Don Juan podría creer que él era un hombre de conocimiento y en este hacer, esta una de las grandes enseñanzas de los toltecas, pasar desapercibido en medio de una multitud.

En esta parte de la obra, Don Juan le da una lección sobre el tonal y su mundo. Le enseña a ser responsable de sus actos, especialmente los que realiza cuando lo visita. Los seres comunes generalmente no somos responsables de la mayoría de nuestros actos, pues actuamos con “el piloto automático” y no nos damos cuenta de lo que hacemos.

Le enseña que el tonal personal se debe de cuidar y que el mundo del tonal es para usarse. La toltecáyotl enseña una forma correcta de vivir. Esta forma se logra a través del “equilibrio” del par de opuestos complementarios en que se conforma el mundo del tonal, y que los toltecas lo conocían con el principio de Ometeótl, “la dualidad divina”. Tonal y nagual son un par de opuestos complementarios. De modo que el “equilibrio” se logra a través de “la medida”. Sin el conocimiento de la medida no existe la posibilidad de lograr equilibrio. Razón por la cual, la escuela de altos estudios del Anáhuac era llamada por los toltecas, Calmécac, que en lengua náhuatl significa, “La casa de la medida”.

El mundo del tonal es todo cuanto tenemos y no se puede evadir. Ahí se encuentra el campo de batalla. A esa lucha por “pulir el espíritu” los toltecas le llamaron metafóricamente, “La Batalla Florida” y las armas eran “flor y canto”, entendidos como belleza y sabiduría.

—"Una regla básica para un guerrero —repuso— es hacer sus decisiones con tanto cuidado que nada de lo que pueda ocurrir como resultado de ellas sea capaz de sorprenderlo, mucho menos de menguar su poder. Ser un guerrero significa ser humilde y alerta...

—Digamos que una regla básica para ti debe ser que, cuando vengas a verme, vengas preparado a morir —dijo él—. Si vienes dispuesto a morir, no habrá caídas, ni sorpresas desagradables, ni acciones innecesarias. Todo caerá suavemente en su sitio, porque tú no estás esperando nada...

Un guerrero jamás deja la isla del tonal. La utiliza.

Señaló en torno con un rápido ademán, y luego tocó mi cuaderno.

—Éste es tu mundo. No puedes renunciar a él. Es inútil enojarse y desilusionarse con uno mismo. Eso simple y llanamente prueba que el tonal de uno está envuelto en una batalla interna; una batalla dentro del propio tonal es una de las luchas más imbéciles que pueden ocurrir. La vida ajustada de un guerrero está diseñada para acabar con esa lucha. Desde el principio te he enseñado a evitar la fatiga y el desgaste. Ahora ya no hay la guerra esa que había dentro de ti, porque el camino del guerrero es armonía: la armonía entre las acciones y las decisiones, al principio, y luego la armonía entre tonal y nagual…” C.C.

LA HORA DEL NAGUAL

La obsesión de los seres humanos consiste en ajustar al mundo con las reglas del tonal. El tonal es la base de lo que somos como hombres en este mundo de ideas y objetos "sólidos". El tonal, a través de lo que se llama el "primer anillo de poder", urde “el mundo” con la razón. El tonal debiera ser un "guardia" que protegiera esa parte indispensable de nosotros; sin embargo, el guardia se convierte en un "guardián" celoso y exagerado de su tarea que bloquea a la otra parte complementaria de nosotros: el nagual.

El tonal gasta toda la energía que poseemos en "la isla del tonal", ahí vamos acumulando muchas vanidades y objetos innecesarios. El esfuerzo por sostener las "ideas" de cómo es el mundo, de cómo somos y cómo debieran ser los demás, más el sostenimiento de nuestra compulsivo necesidad de "tener", agota toda la energía de que disponemos. Para "atestiguar" al nagual se necesita tener disponible suficiente energía, y esta energía se obtiene al "limpiar nuestra isla del tonal".

El mundo del nagual y el tonal conforman el ámbito humano; que al primero no lo palpemos y reconozcamos no quiere decir que no exista. Hay muchas religiones antiguas en el mundo que nos hablan, con otras palabras y otros signos, del mundo del nagual y esto se debe a que es un conocimiento milenario y universal de la humanidad. Conocimiento que en los últimos 500 años ha sido negado por el mundo occidental debido a su limitado y prepotente pensamiento seudo—racional cientificista.

El tonal y el nagual son un par de opuestos complementarios y esta forma de entender el mundo tiene profundas raíces en la civilización del Anáhuac y en casi todas las antiguas civilizaciones. Lo racional y lo irracional son dos facetas que integran la totalidad del ser humano; ninguna es más o menos importante que la otra; por el contrario, son complementarias. Por esto, tal vez, el hombre moderno, producto de la cultura occidental, tiene un leve sentimiento de insatisfacción que se origina en el hecho de no estar completo. En la Toltecáyotl o Toltequidad, el maestro y el benefactor preparan al aprendiz seleccionado por el poder, después de un largo periodo de capacitación a través de las técnicas para “limpiar la isla del tonal”, para que “salga” de la isla del tonal y vislumbre levemente la inconmensurable y aterradora presencia del nagual. De hecho, todos los seres humanos en el momento de la muerte, al romperse la burbuja en donde se encuentra la isla del tonal, somos arrasados por la incontenible fuerza del nagual. La totalidad entra y nos funde en su inmensidad.

Para Occidente lo irracional es algo que debe ser superado y exterminado, pues concibe la superioridad a partir de la razón (el hombre es un animal racional). No obstante, otras civilizaciones en el mundo han desarrollado vías de conocimiento "irracionales" o que no surgen a partir de la razón. La Toltequidad es una de ellas. Como dato interesante diremos que en este capítulo, Don Juan le dice a Castaneda que cuando un hombre ha aprendido a ahorrar energía, el poder le manda un "maestro" para convertirlo en aprendiz, y cuando el aprendiz ha logrado ahorrar más energía, el poder le manda a un "benefactor" para hacerlo tolteca, nagual o "brujo". Por lo que consideramos que un "lector" de la Toltequidad tiene suficiente trabajo para apenas tratar de comenzar con las técnicas que Castaneda relata en el "Viaje a Ixtlán". para empezar a reducir su importancia personal.

“Los ojos pueden ser ventanas para contemplar el aburrimiento o para atisbar aquella infinitud...

Cuando estés en el mundo del tonal, deberías de ser un tonal impecable; ahí no hay tiempo para porquerías irracionales. Pero cuando estés en el mundo del nagual, también deberías ser impecable; ahí no hay tiempo para porquerías racionales...

Nada más puedo decirte, excepto que sigas todos los movimientos de Genaro, sin agotarte. Ahora estás probando si tu tonal está o no repleto de banalidades. Si hay en tu isla demasiados objetos innecesarios, no podrás sostener el encuentro con el nagual."

—¿Qué me pasaría?

—Podrías morirte. Nadie es capaz de sobrevivir un encuentro voluntario con el nagual, sin una larga preparación. Lleva años preparar al tonal para tal encuentro. Por regla general, si un hombre común y corriente se encuentra un día cara a cara con el nagual, la impresión es tan grande que lo mata. La meta de la preparación del guerrero no es entonces enseñarle conjuros ni embrujos, sino preparar a su tonal para que no se caiga de narices. Una empresa de lo más difícil. Al guerrero se le debe enseñar a ser impecable y a estar totalmente vacío antes de que Pueda aún siquiera concebir el ser testigo del nagual...” C.C.

EL SUSURRO DEL NAGUAL

Como se ha dicho, el tonal es la base de todo lo que somos y percibimos como seres humanos. El hombre común debe poseer una "unidad" en la isla del tonal. Sin esa coherencia que le da la unidad, las personas puede perder el "juicio". La racionalidad del ser humano le da equilibrio en su mundo; es, diremos, el instrumento del tonal. Para las personas comunes es suficiente vivir con la "mitad" de sus posibilidades; se conforman porque ese mundo es, regularmente, seguro y confortable. Pero el ser humano que quiere vivir con la totalidad de sí mismo, debe entrar en el peligroso y exhaustivo camino de la Toltequidad o "brujería". Romper la unidad del tonal, su coherencia o racionalidad, si no se hace en una forma cuidadosa, puede poner en serios peligros al ser humano.

El tonal es muy frágil y no admite que le quiten el "control" de la realidad. Aun así, la Toltequidad propone, como camino, abrir y reducir la isla del tonal, pero sin lastimarla o destruirla. Para poder hacer al tonal "flexible y tolerante" debemos liberarlo de todas las "porquerías energéticas" que hemos ido recogiendo por la vida y hemos ido depositando en la isla, hasta saturarla y, por consiguiente, gastamos toda la energía que poseemos.

Un guerrero entiende que tiene muy poco tiempo en la Tierra y que en cualquier instante puede morir; por ello sabe que debe limpiar su isla a través del ahorro de energía para poder entrar a la otra parte de sí mismo, que es el nagual. El guerrero busca sobre todas las cosas llegar a la totalidad; sabe que sólo hay tiempo para la impecabilidad; lo demás agota su poder, la impecabilidad lo renueva permanentemente. La impecabilidad consiste en hacer de la mejor forma todo cuanto uno haga; dicho en otras palabras, el ahorro constante y sistemático de la energía, ahorro constante que se acumula y allí radica el "poder personal".

“Debes preocuparte del nagual sólo en ciertos momentos —dijo—. El resto del tiempo, tú y yo somos como cualquier otra gente de este mundo...

—Nunca te he prohibido hablar —dijo él—. Podemos hablar del nagual todo lo que se te dé la regalada gana, siempre y cuando no trates de explicarlo. Si recuerdas correctamente, dije que el nagual es sólo para presenciarse. Conque podemos hablar de lo que presenciamos y de cómo lo presenciamos. Pero tú quieres abordar la explicación de cómo es todo aquello posible, y eso es una abominación. Quieres explicar el nagual con el tonal. Eso es una estupidez, especialmente en tu caso, puesto que tú ya no puedes esconderte en tu ignorancia. Tú sabes muy bien que nosotros tenemos sentido al hablar sólo porque permanecemos dentro de ciertas fronteras, y esas fronteras no se aplican al nagual...

La meta de un brujo es durar; es decir, no corre riesgos innecesarios, por ello pasa años barriendo su isla hasta el momento en que puede, por así decirlo, escaparse de ella...

—Un ser inmortal tiene todo el tiempo del mundo para dudas y desconciertos y temores. Un guerrero, en cambio, no puede aferrarse a los significados que se hacen bajo las órdenes del tonal, porque el guerrero sabe con certeza que la totalidad de sí mismo tiene sólo un poquito de tiempo sobre esta tierra...

—Un guerrero no puede sentirse desamparado —dijo él—. Ni desconcertado ni asustado, bajo ninguna circunstancia. Para un guerrero, sólo hay tiempo para su impecabilidad; todo lo demás agota su poder, la impecabilidad lo renueva... "La impecabilidad es hacer lo mejor que puedas en lo que fuese..."

La clave de todos estos asuntos de impecabilidad es el sentido de tener o no tener tiempo. Por regla general, cuando te sientes y actúas como un ser inmortal que tiene todo el tiempo del mundo, no eres impecable; en esos momentos debes volverte, mirar alrededor tuyo, y entonces te darás cuenta de que tu sentimiento de tener tiempo es una idiotez. ¡No hay sobrevivientes en esta tierra!...” C.C.

LAS ALAS DE LA PERCEPCIÓN

Don Juan dice que, aparte de la disciplina, lo que podría ser favorable en el camino del conocimiento es tener sensibilidad. Generalmente en el mundo del tonal y la razón de repente surgen "chispazos" de otro tipo de percepción de la realidad; como diría Don Juan: "los susurros del nagual". Para dejarse guiar por el susurro del nagual debemos detener nuestro diálogo interno y abrir las alas de la percepción.

“Si vieras lo que hay en mi casa, te darías cuenta de que sé demasiado para ser un hombre común, pero si me vieras con el nagual, te darías cuenta de que no sé lo suficiente...

—¡No hay futuro! —exclamó, cortante—. El futuro no es más que una manera de hablar. Para un brujo sólo existe el aquí y el ahora...” Don Juan. LA EXPLICACIÓN DE LOS BRUJOS
TRES TESTIGOS DEL NAGUAL

Todo aprendiz tiene un maestro en la Toltequidad de nuestros tiempos. Pero en un momento del aprendizaje, cuando el aprendiz ha sumado energía a través de cambiar su forma de vida en el mundo cotidiano, debido al ahorro de energía. El aprendiz encontrará a su benefactor, quien los introducirá en el maravillo y aterrador mundo del nagual.

Lo primero que hace el benefactor es que el aprendiz “atestigüe” al nagual. Así en la obra, Castaneda nos relata como Don Genaro les hace una “demostración” en un acantilado a Pablito, Néstor y Castaneda, sobre el mundo del nagual a través de su cuerpo. El objetivo es que el aprendiz compruebe “con sus ojos y sus sentidos”, que eso que aprendió a llamar mundo, “no es tan real y no está tan ahí”. Que “el mundo” es tan solo una “descripción” que nos permite socializar en él, y que el mundo en realidad, es solo un infinito número de cargas energéticas y el ser humano, en ese mundo es solo otra carga energética.

No era un hombre como suelo verlos. Más bien era una bola de fuego blanco, cubierta por algo como fibras de luz. Sacudí la cabeza; se disipó la doble imagen, y sin embargo persistió la visión de don Juan y don Genaro como seres luminosos. Yo veía dos extraños objetos alargados, hechos de luz. Parecían balones blancos, iridiscentes, con fibras, y las fibras tenían luz propia.

Los dos seres luminosos se estremecieron; vi temblar sus fibras, y luego desaparecieron como una exhalación. Los jaló un largo filamento, un hilo de araña que parecía surgido de la cima del acantilado. La sensación que tuve fue la de que un largo rayo de luz, o una línea luminosa, había bajado de la roca para alzarlos. Percibí la secuencia con los ojos y con el cuerpo...” C.C.

LA ESTRATEGIA DE UN BRUJO

Castaneda le comenta a Don Juan sobre los extraordinarios sucesos del día anterior. Don Juan le explica al aprendiz que por fin “abrió las alas de la percepción” y presenció al nagual. Esto fue posible, toda vez que Castaneda fue cumpliendo con las enseñanzas, que pretenden por parte del maestro, ayudar a que el aprendiz “barra” y reagrupe la isla del tonal, para que así el benefactor, incida sobre la esfera luminosa desde afuera en el área del nagual.

Al llegar a este punto, el maestro tiene que apercibirlo sobre lo que será “la explicación de los brujos”.

"—Los años de duro entrenamiento son sólo una preparación para el devastador encuentro del guerrero con... Hizo otra pausa, me miró achicando los ojos, y chasqueó la lengua.

—...con lo que fuera que está ahí, más allá de este punto dijo.

Le pedí explicar sus frases ominosas.

—La explicación de los brujos, que no parece en nada una explicación, es mortal —dijo—. Parece inofensiva y encantadora, pero apenas el guerrero se abre a ella, descarga un golpe que nadie puede parar...

—Empezaré por decirte que un maestro nunca busca aprendices y nadie puede solicitar las enseñanzas...

El primer acto del maestro es introducir la idea de que el mundo que creemos ver es sólo una visión, una descripción del mundo. Cada esfuerzo del maestro se dirige a demostrar este punto al aprendiz. Pero aceptarlo parece ser una de las cosas más difíciles de hacer; estamos complacientemente atrapados en nuestra particular visión del mundo, que nos compele a sentirnos y a actuar como si supiéramos todo lo que hay que saber acerca del mundo. Un maestro, desde el primer acto que efectúa, se propone parar esa visión. Los brujos lo llaman parar el diálogo interno, y están convencidos de que esa técnica es la más importante que el aprendiz puede aprender. "Para detener esa visión del mundo que uno ha tenido desde la cuna, no es suficiente el que uno simplemente tenga el deseo, o se haga la resolución...

—Borrar la historia personal y soñar deberían ser sólo una ayuda —Dijo—. Lo que un aprendiz necesita para apuntalarse es la sobriedad y la fuerza. Por eso el maestro habla del camino del guerrero, o vivir como un guerrero. Ésa es la goma que pega todas las partes en el mundo de un brujo. El maestro debe forjarla y desarrollarla poco a poco. Sin la solidez y la serenidad del camino del guerrero no hay posibilidad de resistir la senda del conocimiento...

El maestro debe enseñar al aprendiz otra responsabilidad, todavía más sutil: la posibilidad de actuar sin creer, sin esperar recompensa, de actuar sólo por actuar...” C.C.

Para el mexicano occidentalizado aceptar, ya no la validez del camino del conocimiento, que plantea Don Juan, sino la existencia de algún valor en las culturas indígenas, resulta un desafío temerario. Los "mexicanos" durante los últimos 500 años hemos aprendido, primero por los extranjeros y después por los "criollos", a menospreciar y negar nuestras raíces y nuestra cultura. Para los "mexicanos" los indígenas representan el último lugar en la escala social. Los indígenas siempre han sido un estorbo para el "progreso y una mancha en la modernidad" de los extranjeros y los criollos.

El único patrimonio cultural que reconocen los "criollos" y los "mexicanos" es el valor "ESTÉTICO" de los vestigios materiales que dejaron remotas culturas indígenas del pasado. Aun así, el valor espiritual y la posesión de una forma de conocimiento que no se basa en la razón ha vivido subterráneamente, no sólo en grupos de hombres y mujeres de conocimiento, sino en el subconsciente colectivo de los pueblos que conforman nuestras culturas étnicas y populares. La obra de Castaneda ha tenido mayor eco en otros países que, libres de estos prejuicios, han tomado las enseñanzas de Don Juan con mayor respeto e interés.

La antropología es la que más ha negado cualquier valor en la obra de Castaneda, fundamentalmente porque es una ciencia del colonizador que trata de conocer y explicar a "los otros" desde un punto de vista implícito de superioridad. La obra de Castaneda no es antropológica ni literaria, pero nos revela otra forma de conocimiento que desarrollaron los ancestrales pueblos del Anáhuac.

Hay personas que piensan que todo esto es charlatanería o que es producto de la mente de un talentoso y creativo escritor, o la asumen como una cuestión mesiánica o una justificación para entrar en contacto con los alucinógenos. Nosotros creemos que es la supervivencia de un conocimiento milenario, que fue parte de la estructura del conocimiento del México antiguo y que se ha mantenido en forma secreta a través de la cultura oral, desde luego, con muchos cambios que tuvieron que hacerse para poder superar estos últimos 500 años de persecución.

La obra de Castaneda es un acto de "brujería tolteca" (sabiduría tolteca). Don Juan, por designios del poder, utiliza a Castaneda para dar a la luz de la razón, el conocimiento de nuestros antepasados, donde la "brujería" convierte la tradición oral en cultura escrita: la "brujería" que se pone frente a la razón a través de libros. Por consecuencia, los hombres verdaderamente "razonables" ven con mayor seriedad y respeto esta obra.

Don Juan dice que un maestro del conocimiento tolteca nunca anda buscando aprendices y nadie puede solicitar las enseñanzas, ya que son pocos los que están dispuestos a tomar este conocimiento con seriedad; y de los pocos que lo toman con seriedad, menos aún están dispuestos a esforzarse y disciplinarse; y de ellos, muchos menos logran ahorrar suficiente energía para sacar provecho de sus actos. Así pues, la explicación de los "brujos" es uno de los puntos importantes en el camino del aprendiz. La explicación no es algo que se pueda o deba entender; es, diremos, algo que se tiene que vivir, íntima y profundamente, con todo el cuerpo. Para entrar a esta explicación diremos que para los toltecas el mundo está constituido de cargas energéticas; cada ser humano es, en consecuencia, una carga energética, un huevo luminoso compuesto de una multiplicidad de fibras luminosas; este "huevo" tiene dos partes: una llamada tonal y otra nagual, y toda la energía de que dispone el hombre la ocupa en sostener al mundo tanto en objetos como en conceptos a través de su razón.

El tonal mantiene una permanente relación con las cargas energéticas que le rodean; por así decirlo, las transforma en objetos y para ello ocupa la energía con que cuenta; a esto Don Juan también le llama "el primer anillo de poder". El aprendiz debe reagrupar los elementos de la isla del tonal, para lo cual deberá cambiar la visión del mundo que ha tenido desde su nacimiento; para lograr esto es necesario "parar el diálogo interno", es decir, dejar de gastar energía en el sostenimiento del mundo como "objetos y conceptos" que se ajustan a nuestra razón.

—¿Qué quiere usted decir con limpiar y reordenar la isla del tonal? —pregunté.

—Quiero decir el cambio total del que te he hablado desde el primer día que nos vimos —dijo—. Te he dicho incontables veces que necesitabas un cambio drástico si querías triunfar en el camino del conocimiento. Este cambio no es un cambio de ánimo, o de actitud, o de lo que uno espera en la vida; ese cambio implica la transformación de la isla del tonal. Tú has cumplido con esa tarea. C.C.

Para lograr esto, Don Juan enseña a Castaneda dos técnicas o actividades: borrar la historia personal y "ensoñar". Sin embargo, señala que estas dos técnicas no son sino un apoyo, pues lo que un aprendiz necesita es la sobriedad y la fuerza interna que están implícitas en el camino del guerrero.

Para ayudar a borrar la historia personal se le enseñan al aprendiz otras tres técnicas de apoyo, que son: perder la importancia personal, asumir la responsabilidad y usar a la muerte como consejera A su vez, para "ensoñar" se cuenta con otras tres técnicas de apoyo que son: romper las rutinas de la vida, la marcha de poder y el "no hacer".

Al aplicar dichas técnicas con impecabilidad en la vida cotidiana, la isla del tonal se reagrupa al limpiarse, el aprendiz aprenderá a ahorrar energía y ésta le dará un extraño poder que Don Juan llama "voluntad" y que se localiza en la parte baja del obligo. La voluntad es la fuerza o el medio por el cual el guerrero puede actuar en el nagual. Don Juan dice que los brujos, al usar la voluntad, amplían su visión del mundo, usan un recurso que siempre ha estado allí, pero que jamás aprendemos a usar.

La explicación de los brujos dice que los hombres vivimos en una burbuja, que fuimos puestos allí desde el mismo momento de nuestro nacimiento, que en aquel entonces estaba abierta, pero que poco a poco se va cerrando. Esa burbuja es la de la percepción y vivimos dentro de ella toda la vida sin encontrar en sus paredes otra cosa que el reflejo de nosotros mismos; ese reflejo es "nuestra visión del mundo". Esa visión, cuando éramos niños, fue una descripción que nos proporcionaron nuestros familiares y los seres humanos que nos rodearon, por lo que toda nuestra atención queda atrapada en ella y esa descripción, a partir de la adolescencia, la transformamos en "nuestra propia visión del mundo".

La tarea de un maestro es preparar al aprendiz para que reacomode esa visión, que es la isla del tonal. Cuando el aprendiz ha logrado llegar a este punto, interviene el benefactor otro brujo que ayudará al aprendiz desde afuera de la burbuja o isla del tonal. El maestro trabaja con el tonal y el benefactor con el nagual. Esta delicada maniobra de abrir la burbuja de la percepción permite que el ser luminoso tenga una visión de su totalidad. Cuando se abra la burbuja y el hombre perciba su totalidad, jamás volverá a ser él mismo y todo será diferente.

“el maestro debe enseñar al aprendiz otra posibilidad, todavía más sutil: la posibilidad de actuar sin creer, sin esperar recompensa; de actuar sólo por actuar...

Lo que un aprendiz necesita para apuntalarse es la sobriedad y la fuerza...

El guerrero considera a la muerte un consejero más tratable, que también puede llevarse a ser el testigo de todo cuanto uno hace, igual que la compasión por ti mismo o la ira...

Me refería a que sólo puede llegarse a la totalidad de uno mismo cuando uno tiene bien entendido que el mundo es simplemente una visión...

Dijo que no querer nada era el mejor logro de un guerrero...” C.C.

Cuando el guerrero toma conciencia de que es un ser luminoso es cuando se da cuenta que él es una carga energética, pero, además, que tiene una débil “membrana” que le separa de toda la demás energía, membrana que está compuesta por la isla del tonal y su visión del mundo. Pero también sabe que puede abrir esa membrana para, así, integrarse a toda la demás energía con su propia conciencia y después, al regresar, poder decir que "entendió" la explicación de los brujos.

"—Está perdiendo la importancia personal —dijo. —Por eso se ve más joven...

En la vida del guerrero sólo hay una cosa, un único asunto que en realidad no está decidido: qué tan lejos puede uno avanzar en la senda del conocimiento y el poder...

La impecabilidad es de verdad el único acto que es libre y, por ello, la verdadera medida del espíritu de un guerrero...” C.C.

LA BURBUJA DE LA PERCEPCIÓN

La burbuja de la percepción está en el tonal y es allí donde se estructuran todos nuestros sentimientos; donde está nuestra "organización unificada" de los millones de átomos que tienen la voluntad de conformar nuestra unidad. Cuando nacemos se conforma el "racimo" que se desintegra y regresa al lugar de origen cuando morimos. Lo que hacen los brujos al entrar al nagual es muy parecido a lo que es la muerte, excepto que el "racimo" no se desintegra sino que se expande sin perder la unión.

Los brujos, a través de la Toltequidad, pueden entrar al nagual desde un punto que llaman "la voluntad", que les permite expandir su racimo y dejar que se organice y reorganice en todas las formas posibles, y regresar del nagual a la isla del tonal (Es lo que logra hacer Castaneda en su salto al vacío, desde una montaña, concluyendo con esto la enseñanza del lado del tonal). Ese es el momento en el que el guerrero se convierte en hombre de conocimiento, dado que ha logrado la impecabilidad en la isla del tonal, y con humildad busca en el nagual llegar a la libertad total.

“Y tu percepción desplegó las alas cuando algo en ti se dio cuenta de tu verdadera naturaleza. Eres un racimo.”

Ésta es la explicación de los brujos. El nagual es lo impronunciable. Todos los sentimientos y todos los seres, y todos los uno mismos que son posibles flotan en él para siempre, como barcas, apacibles y constantes. Entonces la goma de la vida pega a algunos de ellos...

Cuando la goma de la vida pega a esos sentimientos se crea un ser, un ser que pierde el sentido de su verdadera naturaleza y se ciega con el brillo y el clamor del área dónde están los seres: el tonal. El tonal es donde existe toda la organización unificada. Un ser entra al tonal una vez que la fuerza de la vida ha unido los sentimientos que se necesiten. Una vez te dije que el tonal empieza al nacer y termina al morir; lo dije porque sé que, apenas la fuerza de la vida deja el cuerpo, todos esos pedazos aislados o que forman el racimo se desintegran y regresan al sitio de donde vinieron: el nagual. Lo que un guerrero hace al viajar a lo desconocido se parece mucho a la muerte, excepto que su racimo de sentimientos aislados no se desintegra, sino que se expande un poco sin perder la unión. En la muerte, sin embargo, todos se hunden en lo profundo y se mueven por su propia cuenta, como sí nunca hubieran sido una unidad...

La explicación de los brujos dice que cada uno de nosotros tiene un centro desde el cual podemos presenciar el nagual: la voluntad. Así, un guerrero puede aventurarse en el nagual y dejar que su racimo se organice y se reorganice en todas las formas posibles...

He llamado a ese racimo la burbuja de la percepción. También he dicho que está sellado, cerrado fuertemente, y que jamás se abre hasta el momento en que morimos. Sin embargo, puede hacérsele abrir. Evidentemente los brujos han aprendido el secreto, y aunque no todos llegan a la totalidad de sí mismos, conocen la posibilidad de llegar a eso...” C.C.

LA PREDILECCIÓN DE LOS GUERREROS

Éste es uno de los momentos más intensos y emotivos, y es aquí donde la primera parte de la enseñanza termina. Carlos Castaneda tendrá que entrar en el nagual y, para lograrlo, él y sus compañeros están en un sitio imponente y maravilloso, lleno de fuerza y poder. Es un cerro que los toltecas trabajaron dándole forma de pirámide; este lugar se ubica al Este de los pueblos en que vivían los otros aprendices y a los que divide una profunda cañada; tratar de llegar a la cúspide del cerro es casi como trepar una pared. El cerro recibe un nombre en zapoteco que tiene relación con el fuego interno y se encuentra en la Sierra Juárez de Oaxaca.

Ésta es una de las partes decisivas en el camino del conocimiento tolteca. El aprendiz pasará solo, por primera vez, al mundo del nagual y aquí se despide de su maestro y de su benefactor; el aprendiz podrá seguir el camino, en cuyo caso lo hará sin esa valiosa compañía; tendrá que recurrir solo al conocimiento que está "guardado" en su parte izquierda y por tanto tendrá que "recordar" todo lo aprendido en la parte de la conciencia “acrecentada” y “ensamblar” todo el conocimiento en una sola unidad.

Don Juan le advierte a Castaneda que tendrá que entrar al nagual con la fuerza de su poder personal y que del encuentro pueden suceder dos cosas: que no regrese jamás, o que regrese a cumplir una tarea que el poder le designará. Una vez cumplida su tarea, sin importar el triunfo o la derrota, logrará obtener el dominio sobre la totalidad de sí mismo.

Don Juan le cuenta una historia para ejemplificar como debe vivir en espera del cumplimiento de su tarea y le dice que para esa espera y para esa tarea lo único que tiene el guerrero es su humildad, su impecabilidad y su sobriedad. Que debe dirigir todo su poder personal a cumplir eficientemente la tarea que el poder le designa. Solo tendido esa fuerza interna, el guerrero puede vencer a “los tiradores de los desconocido”.

En esta tarea el guerrero no puede evitar el dolor porque es un ser humano, pero lo que sí puede evitar es entregarse a él. En esta tarea se está solo, esa es nuestra condición verdadera. Pero morir solo, es morir desolado, dice Don Juan. Un guerrero que entra en lo desconocido mantiene un sentimiento de humildad, impecabilidad y eficiencia que te fortalece y prepara a su espíritu.

Don Juan le recomienda a Castaneda que, cuando regrese a cumplir su tarea, ame a la Tierra porque es un ser vivo que siente y comprende, y que ella le enseñará lo que es la libertad. Dice Don Juan que sin un amor así al ser (la Tierra) que nos da alojamiento, comida y todo cuanto necesitamos, la soledad de este camino se convierte en desolación. Amando a este ser espléndido y maravilloso que es la Tierra, el guerrero puede darle libertad, alegría y abandono a su espíritu frente a cualquier percance en el cumplimiento de su tarea.

Don Juan se despide de Castaneda antes de que salte desde una plataforma de la "gran pirámide". Abajo hay un inmenso y profundo vacío; a lo lejos, las montañas de Ixtlán. Castaneda pondrá a prueba su aprendizaje y deberá tener la fuerza y el valor necesarios para saltar a un abismo sabiendo que en vez de despedazarse y morir, podrá expandir su racimo y entrar al mundo de nagual. Antes de que Castaneda corra y salte al vacío, Don Juan le dice que volverá a ser polvo en el camino y que tal vez algún día podrá entrar nuevamente en sus ojos.


“Hay muchas maneras de decir adiós —continuó—. Acaso la mejor es sostener un recuerdo especial de alegría...

—Ustedes ya han aprendido que el temple de un guerrero está en el ser humilde y eficiente —dijo don Genaro, y su voz me hizo saltar—. Ya han aprendido a actuar sin esperar ni pedir nada a cambio...

—Un guerrero reconoce su dolor pero no se entrega a él —dijo don Juan—. Por eso el sentimiento de un guerrero que entra en lo desconocido no es de tristeza; al contrario, está alegre porque se siente humilde ante su gran fortuna, confiado en la impecabilidad de su espíritu, y sobre todo, completamente al tanto de su eficiencia. La alegría del guerrero le viene de haber aceptado su destino, y de haber calculado de verdad lo que le espera...

—La vida de un guerrero no puede en modo alguno ser fría y solitaria y sin sentimientos —dijo—, porque se basa en su afecto, su devoción, su dedicación a su ser amado. ¿Y quién, podrían ustedes preguntar, es ese ser amado? Yo se los voy a mostrar ahora mismo...

—El amor de Genaro es el mundo —decía—. Ahora mismo estaba abrazando esta enorme tierra, pero siendo tan pequeño, no puede sino nadar en ella. Pero la tierra sabe que Genaro la ama y por eso lo cuida. Por eso la vida de Genaro está llena hasta el borde y su estado, dondequiera que él se encuentre, siempre será la abundancia. Genaro recorre las sendas de su ser amado, y en cualquier sitio que esté, está completo.

Don Juan se acuclilló frente a nosotros. Acarició el suelo con gentileza.

—Ésta es la predilección de los guerreros —dijo—. Esta tierra, este mundo. Para un guerrero no puede haber un amor más grande...

—Solamente si uno ama a esta tierra con pasión inflexible puede uno librarse de la tristeza —dijo don Juan—. Un guerrero siempre está alegre porque su amor es inalterable y su ser amado, la tierra, lo abraza y le regala cosas inconcebibles. La tristeza pertenece sólo a esos que odian al mismo ser que les da asilo.

Don Juan volvió a acariciar el suelo con ternura.

—Este ser hermoso, que está vivo hasta sus últimos resquicios y comprende cada sentimiento, me dio cariño, me curó de mis dolores, y finalmente, cuando entendí todo mi cariño por él, me enseñó lo que es la libertad...

Han llegado a la explicación de los brujos, pero no tiene ninguna importancia el que la sepan. Están más solos que nunca, porque sin un cariño constante por el ser que les da asilo, la soledad es desolación.

Solamente amando a este ser espléndido se puede dar libertad al espíritu del guerrero; y la libertad es alegría, eficiencia, y abandono frente a cualquier embate del destino. Ésa es la última lección. Siempre se deja para el último momento, para el momento de desolación suprema en el que un hombre se enfrenta a su muerte y a su soledad. Sólo entonces tiene sentido...” C.C.

  1. Aproximadamente en el año 850 d.C. Desde Zacatecas hasta Nicaragua los centros de conocimiento, hoy llamados zonas arqueológicas, fueron totalmente destruidas, sus ruinas cubiertas y la gente que las habitaba desapareció literalmente. No se sabe hasta ahora, por qué lo hicieron, cómo lo hicieron y a dónde se fueron. Quetzalcóatl se fue del Anáhuac prometiendo que regresaría en el año Uno Caña, que fue 1519 d.C.
  2. Sostener a voluntad la posición del “punto de encaje” que se mueve en los sueños. Tener control sobre los sueños y usarlos en el mundo de la vigilia. Una técnica tolteca para generar conocimiento.