Romance del Cid Ruy Díaz

De Wikisource, la biblioteca libre.
Saltar a: navegación, buscar


Romance del Cid Ruy Díaz
de Anónimo


 
        Cabalga Diego Laínez            
        al buen rey besar la mano;              
        consigo se los llevaba          
        los trescientos hijosdalgo,             
        entre ellos iba Rodrigo,                
        el soberbio castellano.                 
        Todos cabalgan a mula,          
        sólo Rodrigo a caballo;                 
        todos visten oro y seda,                
        Rodrigo va bien armado;                 
        todos espadas ceñidas,          
        Rodrigo estoque dorado;                 
        todos con sendas varicas,               
        Rodrigo lanza en la mano;               
        todos guantes olorosos,                 
        Rodrigo guante mallado;                 
        todos sombreros muy ricos,              
        Rodrigo casco afilado,          
        y encima del casco lleva                
        un bonete colorado.             
        Andando por su camino,          
        unos con otros hablando,                
        allegados son a Burgos,                 
        con el rey se han encontrado.           
        Los que vienen con el rey               
        entre sí van razonando;                 
        unos lo dicen de quedo,                 
        otros lo van preguntando:               
        -aquí viene, entre esta gente,          
        quien mató al conde Lozano.             
        Como lo oyera Rodrigo           
        en hito los ha mirado,          
        con alta y soberbia voz                 
        de esta manera ha hablado:              
        -Si hay alguno entre vosotros    
        su pariente o adeudado          
        que se pese de su muerte,               
        salga luego a demandallo,               
        yo se lo defenderé,             
        quiera pie, quiera caballo.             
        Todos responden a una:          
        -Demándelo su pecado.           
        Todos se apearon juntos                 
        para al rey besar la mano,              
        Rodrigo se quedó solo,  
        encima de su caballo;           
        entonces habló su padre,                
        bien oiréis lo que ha hablado:          
        -Apeaos vos, mi hijo,           
        besaréis al rey la mano                 
        porque él es vuestro señor,             
        vos, hijo, sois su vasallo.             
        Desque Rodrigo esto oyó,                
        sintiose más agraviado;                 
        las palabras que responde        
        son de hombre muy enojado:              
        -Si otro me lo dijera           
        ya me lo hubiera pagado,                
        mas por mandarlo vos, padre,            
        yo lo haré de buen grado.               
        Ya se apeaba Rodrigo            
        para al rey besar la mano;              
        al hincar de la rodilla                 
        el estoque se ha arrancado;             
        espantose de esto el rey                
        y dijo como turbado:            
        -Quítate Rodrigo, allá,                 
        quítateme allá, diablo,                 
        que tienes el gesto de hombre           
        y los hechos de león bravo.      
        Como Rodrigo esto oyó           
        aprisa pide el caballo;                 
        con una voz alterada            
        contra el rey así ha hablado:           
        -Por besar mano de rey          
        no me tengo por honrado,                
        porque la besó mi padre                 
        me tengo por afrentado.                 
        En diciendo estas palabras              
        salido se ha del palacio,               
        consigo se los tornaba          
        los trescientos hijosdalgo.             
        Si bien vinieron vestidos,              
        volvieron mejor armados,                
        y si vinieron en mulas,                 
        todos vuelven en caballos.