Salmos: Capítulo 141
- Yo te invoco, Yahveh, ven presto a mí, escucha mi voz cuando a ti clamo.
- Valga ante ti mi oración como incienso, el alzar de mis manos como oblación de la tarde.
- Pon, Yahveh, en mi boca un centinela, un vigía a la puerta de mis labios.
- No dejes que tienda mi corazón a cosa mala, a perpetrar acciones criminales en compañía de malhechores, y no guste yo lo que hace sus delicias.
- Que el justo me hiera por amor, y me corrija, pero el ungüento del impío jamás lustre mi cabeza, pues me comprometería aún más en sus maldades.
- Han quedado a merced de la Roca, su juez, los que oyeron con regodeo mis palabras:
- "Como piedra de molino estrellada por tierra son esparcidos nuestros huesos a la boca del seol."
- Hacia ti, Señor Yahveh, miran mis ojos, ¡en ti me cobijo, no desampares mi alma!
- Guárdame del lazo que me tienden, de la trampa de los malhechores.
- Caigan los impíos, cada uno en su red, mientras yo paso indemne.
| La Biblia - Antiguo Testamento - Salmos | |
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