Salmos: Capítulo 30
- Yo te ensalzo, Yahveh, porque me has levantado; no dejaste reírse de mí a mis enemigos.
- Yahveh, Dios mío, clamé a ti y me sanaste.
- Tú has sacado, Yahveh, mi alma del seol, me has recobrado de entre los que bajan a la fosa.
- Salmodiad a Yahveh los que le amáis, alabad su memoria sagrada.
- De un instante es su cólera, de toda una vida su favor; por la tarde visita de lágrimas, por la mañana gritos de alborozo.
- Y yo en mi paz decía: "Jamás vacilaré."
- Yahveh, tu favor me afianzaba sobre fuertes montañas; mas retiras tu rostro y ya estoy conturbado.
- A ti clamo, Yahveh, a mi Dios piedad imploro:
- ¿Qué ganancia en mi sangre, en que baje a la fosa? ¿Puede alabarte el polvo, anunciar tu verdad?
- ¡Escucha, Yahveh, y ten piedad de mí! ¡Sé tú, Yahveh, mi auxilio!
- Has trocado mi lamento en una danza, me has quitado el sayal y me has ceñido de alegría;
- mi corazón por eso te salmodiará sin tregua; Yahveh, Dios mío, te alabaré por siempre.
| La Biblia - Antiguo Testamento - Salmos | |
|---|---|
|
1 - 2 - 3 - 4 - 5 - 6 - 7 - 8 - 9 - 10 - 11 - 12 - 13 - 14 - 15 - 16 - 17 - 18 - 19 - 20 - 21 - 22 - 23 - 24 - 25 |
|