Salmos: Capítulo 41
- ¡Dichoso el que cuida del débil y del pobre! En día de desgracia le libera Yahveh;
- Yahveh le guarda, vida y dicha en la tierra le depara, y no le abandona a la saña de sus enemigos;
- le sostiene Yahveh en su lecho de dolor; tú rehaces entera la postración en que se sume.
- Yo he dicho: "Tenme piedad, Yahveh, sana mi alma, pues contra ti he pecado!"
- Mis enemigos hablan mal contra mí: "¿Cuándo se morirá y se perderá su nombre?"
- Si alguien viene a verme, habla de cosas fútiles, el corazón repleto de maldad, va a murmurar afuera.
- A una cuchichean contra mí todos los que me odian, me achacan la desgracia que me aqueja:
- "Cosa de infierno ha caído sobre él, ahora que se ha acostado, ya no ha de levantarse."
- Hasta mi amigo íntimo en quien yo confiaba, el que mi pan comía, levanta contra mí su calcañar.
- Mas tú, Yahveh, tenme piedad, levántame y les daré su merecido;
- en esto sabré que tú eres mi amigo: si mi enemigo no lanza más su grito contra mí;
- y a mí me mantendrás en mi inocencia, y ante tu faz me admitirás por siempre.
- ¡Bendito sea Yahveh, Dios de Israel, desde siempre hasta siempre! ¡Amén! ¡Amén!
| La Biblia - Antiguo Testamento - Salmos | |
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