Salmos: Capítulo 56
- Tenme piedad, oh Dios, porque me pisan, todo el día hostigándome me oprimen.
- Me pisan todo el día los que me asechan, innumerables son los que me hostigan en la altura.
- El día en que temo, en ti confío.
- En Dios, cuya palabra alabo, en Dios confío y ya no temo, ¿qué puede hacerme un ser de carne?
- Todo el día retuercen mis palabras, todos sus pensamientos son de hacerme mal;
- se conjuran, se ocultan, mis pisadas observan, como para atrapar mi alma.
- Por su iniquidad, ¿habrá escape para ellos? ¡Abate, oh Dios, a los pueblos en tu cólera!
- De mi vida errante llevas tú la cuenta, ¡recoge mis lágrimas en tu odre!
- Entonces retrocederán mis enemigos, el día en que yo clame. Yo sé que Dios está por mí.
- En Dios, cuya palabra alabo, en Yahveh, cuya palabra alabo,
- en Dios confío y ya no temo, ¿qué puede hacerme un hombre?
- A mi cargo, oh Dios, los votos que te hice: sacrificios te ofreceré de acción de gracias,
- pues tú salvaste mi alma de la muerte, para que marche ante la faz de Dios, en la luz de los vivos.
| La Biblia - Antiguo Testamento - Salmos | |
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