Terapia intensiva

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Unidad de Terapia Intensiva contra bacterias resistentes a antibióticos.

Autores: Dr. Matías I. Rizzone, Arq. María F. Rofrano.

Este trabajo fue realizado con un subsidio de la Fundacion Start.

La aparición de bacterias resistentes a antibióticos constituye un problema de salud pública de creciente importancia (1,2,3,4,5). Las Unidades de Terapia Intensiva (UTI) son particularmente vulnerables en este aspecto, dado que en este ámbito en particular el uso de antibióticos especiales en grandes cantidades genera un ecosistema con una presión de selección muy intensa (6,7,8,9). El problema se va extendiendo paulatinamente a los ambitos extrahospitalarios (10,11), especialmente asilos y casas de cuidado de enfermos (12).

El primer paso para encontrar una solución a este problema es tener en cuenta la clara diferenciación entre las infecciones bacterianas de la comunidad (IBC) y las infecciones intrahospitalarias. Las bacterias del ecosistema extrahospitalario rara vez presentan resistencia a múltiples drogas, dado que la presion de selección en este medio no es tan exigente como como en las UTI.

Las UTI generalmente tienen características edilicias que facilitan la gereración de un ecosistema apto para el desarrollo de bacterias resistentes a múltiples antibióticos. Estas características son: falta de luz UV, falta de ventilación - con la consiguiente recirculación de aire viciado- y la ausencia de competencia con otras bacterias.

Las bacterias que han adquirido resistencia a uno o varios antibióticos, lo hacen a expensas de sacrificar capacidad infecciosa y replicativa.

Es de suponer que es difícil para estas bacterias sobrevivir en el ecosistema extrahospitalario, o al menos que mantengan la resistencia a antibioticos, dado que estan en desventaja biológica frente a bacterias del tipo “salvaje”.

Es raro que las UTI tengan ventanas que permitan la entrada de luz UV, lo cual hace además que el entorno sea hostil para el paciente internado, que se ve privado, además, de los ciclos normales de luz-oscuridad.

La luz ultravioleta tiene propiedades bactericidas conocidas desde finales del siglo XIX.

La ventilación forzada se uso desde 1940 como un elemento fundamental para el tratamiento de la tuberculosis, ayudando a eliminar las bacterias que exhala el propio paciente. Lo mismo vale para cualquier bacteria productora de enfermedades respiratorias. Si se consigue, por medio de una circulación forzada de aire, el ingreso de bacterias extrahospitalarias, posiblemente se restituya en equilibrio ecológico, al menos en parte, con descenso de las poblaciones de bacterias resistentes y de esta manera se disminuiria la complejidad de las infecciones intrahospitalarias.


Proyecto de la UTI.

Seria una UTI para 6 pacientes, de a tres enfrentados. Ventanas en las cabeceras de las camas permiten que el paciente reciba luz UV. Sobre cada ventana hay un extractor o intractor, según el lado en que este ubicado, lo que asegura una circulación de aire constante. Se podrá ubicar una resistencia eléctrica en el ducto que conecta con el exterior para calentar el aire en dias fríos. La UTI estará instalada dentro de un bosque, que proveerá de un ecosistema bacteriano que desplazará a las bacterias que vayan adquiriendo resistencia. En el techo se instalarán claraboyas, de forma tal mejorar la iluminación y permitir que en el interior de la UTI se respeten los ciclos de luz/oscuridad naturales.

Los sistemas de doble puerta en la salida y en la entrada también tienen flujo de aire forzado, especialmente necesarios en la entrada de la unidad de tratamiento de desechos biológicos.

La UTI estará al nivel de un primer piso, para evitar turbulencias que hagan reingresar aire viciado. Estará equipada con dos ascensores con sistemas independientes.

Esta UTI ofrece ademas un ambiente agradable que facilita la recuperación del enfermo y la tarea del personal de salud.


Referencias


1. Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Vancomycin-resistant Staphylococcus aureus--New York, 2004. MMWR Morb Mortal Wkly Rep. 2004 Apr 23;53(15):322-3.

2. Cosgrove SE, Carroll KC, Perl TM. Staphylococcus aureus with reduced susceptibility to vancomycin. Clin Infect Dis. 2004;15;39(4):539-45.

3. Ruef C. Epidemiology and clinical impact of glycopeptide resistance in Staphylococcus aureus. Infection. 2004;32(6):315-27.

4. Coombs GW, Pearson JC, O'Brien FG, Murray RJ, Grubb WB, Christiansen KJ. Methicillin-resistant Staphylococcus aureus Clones, Western Australia. Emerg Infect Dis. 2006;12:241-47

5. Appelbaum PC. The emergence of vancomycin-intermediate and vancomycin-resistant Staphylococcus aureus. Clin Microbiol Infect. 2006;12 Suppl 1:16-23.

6. Prevalence of nosocomial infections in neonatal intensive care unit patients: Results from the first national point-prevalence survey. Sohn A et al. J Pediatr 2001;139:821–7.

7. Epidemiology of infections in the adult medical intensive care unit of a cancer hospital. Berghmans T, Crokaert F, Markiewicz E, Sculier JP. Support Care Cancer 1997; 5:234–240.

8. Prevalence of Nosocomial Infections at Intensive Care Units in Turkey: A Multicentre 1-day Point Prevalence Study. Saban E, Hakan L and Study Group. Scan J Infec Dis 2004; 36:144-148.

9. Nosocomial infections in combined medical-surgical intensive care units in the united states. Richard MJ et al. Infect Control Hosp Epidemiol 2000;21:510-515.

10. Baptiste KE, Williams K, Williams NJ, Wattret A, Clegg PD, Dawson S, et al. Methicillin-resistant Staphylococci in Companion Animals. Emerg Infect Dis. 2005;11:1942-44.

11. Voss A, Loeffen F, Bakker J, Klaassen C, Wulf M. Methicillin-resistant Staphylococcus aureus in Pig Farming. Emerg Infect Dis. 2005;11:1965-66.

12. Goldrick BA. MRSA, VRE, and VRSA: how do we control them in nursing homes?. Am J Nurs. 2004 Aug;104(8):50-1.