Afectos de odio y amor: 010

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Afectos de odio y amor Jornada I Pedro Calderón de la Barca


AURISTELA:

Pero esto ahora no es del caso,
y así, cobrada la hebra
al hilo de tus vitorias,
a atar el discurso vuelva.
Desde aquella, pues, adusta
edad vencedor, hasta esta
joven edad, continuadas
las generosas empresas
de tu siempre invicto aliento,
llegaste a la más suprema
que pudo ofrecerte el culto
de esa vana deidad ciega;
que sean dichas u desdichas
lo que empieza a dar, aumenta.
Esta última vitoria
(de quien con tantas tristezas
vuelves, debiendo volver
con más generosas muestras
de vencedor que vencido)
lo publique, y pues en ella,
empeñado a solo un trance
todo el resto de ambas fuerzas,
en aplazada batalla
de poder a poder, llegas
a coronarte triunfante
con tan singular proeza,
como que Adolfo a tus manos
muerto en la campaña queda,
todas sus güestes vencidas,
todas sus armas deshechas,
¿qué pasión hay que te postre?
¿Qué dolor hay que te venza?
Y más cuando a Suevia ya
tan poca esperanza resta
para volver sobre sí;
pues tarde o nunca Cristerna,
de Adolfo heredera hija,
podrá...


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