Afectos de odio y amor: 012

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Afectos de odio y amor Jornada I Pedro Calderón de la Barca


CASIMIRO:

Y ya, ¡ay infeliz!, y ya
que no es posible que pueda
retractar la voz, que tiene
no sé que cosas de piedra,
que disparada una vez
no hay como a cobrar se vuelva;
oye y válgate tu maña;
pero con tal advertencia
que lo que escuche el oído,
no lo ha de saber la lengua.
Después que en contadas marchas,
Adolfo y yo la ribera
ocupamos del Danubio,
frente haciendo de banderas,
él lo intrincado de un monte,
yo lo inculto de una selva;
atentos los dos a un mismo
principio de toda buena
disciplina militar,
estuvimos en suspensa
acción, procurando entrambos
saber por sus centinelas
los movimientos del otro,
en cuya quietud inquieta
solo eran guerra galana
las escaramuzas diestras.


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