Afectos de odio y amor: 024

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Afectos de odio y amor Jornada I Pedro Calderón de la Barca


TURÍN:

Y porque otras veces vieron
los teatros de la guerra
ser el delincuente mismo
el que se entregue a cautela
de ser él el perdonado,
para que esto no acontezca,
a Casimiro de Rusia,
duque, excepto porque sepa
que no le valdrá, cerrando
a lo ya visto la puerta.»
Hasta aquí, señor, contigo
mi noticia habló, y ahora entra
lo que a Auristela le toca,
y es que a este tiempo en la iglesia
de Sigismundo de Gocia,
entró en busca de Cristerna
un embajador, pidiendo
de paz paso por sus tierras,
que ya se ve que está en medio
de Gocia y Rusia, Suevia,
para venir en persona
a casar con Auristela,
y llevarla por su Estado,
a que respondió soberbia
que se fuese, que no había
de venir en conveniencia
ninguna de Rusia; y él
prosiguió, al verla resuelta,
que supiese que traía
orden, si el paso le niegan,
para intimar, que las armas
tomarían la licencia
que ella negase; con que
otra vez en arma puesta
queda Cristerna en campaña,
al ver que ya sus fronteras
va ocupando Sigismundo.


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