Afectos de odio y amor: 026

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

Pág. 026 de 206
Afectos de odio y amor Jornada I Pedro Calderón de la Barca


AURISTELA:

... que una pasión
no ha de abandonar la eterna
fama de un heroico pecho,
y más cuando el que se arriesga
es por honrarse consigo.
¿Pero cómo hablo yo en esta
persuasión? Tú eres quien eres,
y harás, como el serlo acuerdes,
siempre lo mejor.
(Aparte.)
El cielo
te guarde, que a mí, en mis quejas
me basta que Sigismundo
tan fino a buscarme venga.
(Vase.)

CASIMIRO:

En fin, Turín, ¿que la blanca
mano de esa hermosa fiera
es la talla de mi vida?

TURÍN:

Ahí verás lo que te precia;
pues es su reina y su mano
el premio de tu cabeza.

CASIMIRO:

Y en fin, ¿porque yo no valga
lo que yo valgo, me excepta
a mí de mí?


<<<
>>>