Afectos de odio y amor: 040

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Afectos de odio y amor Jornada I Pedro Calderón de la Barca


SIGISMUNDO:

Con este sentimiento,
sin bastar nada a disuadir su intento,
dejó a otra luz burlada su fineza;
mas ¿qué no hará querida una belleza?
¡Oh mujer, siempre hechizo de la vida,
o amada estés, o estés aborrecida!
Esto me da licencia de decirte,
como público ya, por persuadirte
a que atiendas que vive en un estado,
que ella celosa y él enamorado,
no hay otro medio de satisfacella,
que vea que en persona va por ella.
Y siendo así que no hay quilla que hoy corte
los helados carámbanos del norte,
ni tropa que se acerque
al erizado leño con que el Merque,
más que el Tanais helado,
le impiden el rodeo, pues cerrado
uno y otro horizonte,
peñasco el golfo es, piélago el monte,
te pide que a su amor compadecida
(pues no es su amor quien te dejó ofendida,
y entre iguales señores
suelen lidiar corteses los rencores,
que una cosa es la saña,
y otra la urbanidad de la campaña)
o que pasar le dejes,
con su familia sola, o no te quejes,
si amante...


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