Afectos de odio y amor: 068

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Afectos de odio y amor Jornada II Pedro Calderón de la Barca


CRISTERNA:

¿Y no sabéis que sois noble?
Pues yo sí; porque es preciso
que el hábito de estimarlas
caiga siempre en pechos limpios.
Yo doy por vistas las pruebas,
y, pues yo las califico,
el capitán de mi guardia,
al ver mi caballo herido,
por llegar a socorrerme
en el pasado conflicto,
murió; y pues que vós quedáis
heredero del peligro,
es bien lo quedéis del puesto.

CASIMIRO:

A vuestras plantas rendido...

CRISTERNA:

Alzad, levantad del suelo.

TURÍN:

Y yo, que ha más de mil siglos
que, oyendo hablar en discreto,
callando me estoy martirio
que no alcanzó Diocleciano,
puesto que, a haberle sabido,
condenara a pasar antes
a conceptos que a cuchillos,
¿no mereceré, señora,
también por rocín venido,
ser vivandero siquiera?


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