Afectos de odio y amor: 110

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Afectos de odio y amor Jornada II Pedro Calderón de la Barca


TURÍN:

Yo, señora,
ha que sigo algunos años
vuestro ejército, de que
hallaréis testigos hartos.
Viendo, pues, que un mochiller
lo pasa con gran trabajo,
me apliqué a servir a este
don soldado, de soldado,
de quien no sé más que vós,
y aun pienso que no sé tanto.
Solo lo que añadir puedo,
si la malicia adelanto,
(no se pierda todo, ya
que se pierda el hablar claro)
es que debe de ser más
que dice; y esto lo saco,
no tanto de ricas joyas,
que tal vez le he visto, cuanto
porque es la que más estima
de una madama el retrato,
con quien a solas suspira
y llora; y esto del llanto,
con su «¡ay de mí!», no es, señora,
filigrana de hombre bajo.


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