Afectos de odio y amor: 120

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Afectos de odio y amor Jornada II Pedro Calderón de la Barca


CASIMIRO:

Ni yo, porque no sé cómo,
Turín, pueda haberse hallado,
ni una mujer tan prudente,
ni un hombre tan desdichado,
que ella se alce con el nombre
de constante, y él de vario.
(Vase.)

LESBIA:

¿Quién creyera que Auristela
viniera por tan estraños
lances, donde Sigismundo
y yo?
(Sale SIGISMUNDO.)

SIGISMUNDO:

Oculto y retirado,
sin saber qué novedad
tocó ese clarín, he estado
solo atento, Lesbia hermosa
([Aparte.]
¿Qué he de hacer? Alma, finjamos,
por ver si lo que por ella
pierdo, por ella lo gano,
y huyendo de aquí pudiese
en la falta de su hermano
ir a asistir a Auristela,
a quien ausente idolatro),
solo atento, otra vez digo,
a hablarte, y pues has quedado
sola, dime cómo puede
hallar mi libertad paso.


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