Afectos de odio y amor: 142

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Afectos de odio y amor Jornada III Pedro Calderón de la Barca


CRISTERNA:

Aquí,
donde ya a mis solas puedo
desahogar y descubrir
el pecho con suspirar,
el corazón con sentir,
preguntarme a mí pretendo,
¿qué es lo que pasa por mí?,
que aunque yo misma, a mí misma,
no me lo sabré decir,
¿qué he de hacer, ¡ay de mí!,
si no hay más remedio al sentir, que el sentir?
¿Quién eres, ¡oh tú, ignorado
mal!, que con traidor ardid,
en los imperios de una alma
has sabido introducir
la más sediciosa plebe
de una batalla civil?
¿Quién eres, digo, no solo
otra vez, sino otras mil?
Que es mucho ignorar qué huésped
(mejor pudiera decir
qué áspid) es el que en el pecho,
o generosa admití,
o inadvertida abrigué,
que no acierto a distinguir
sus señas, porque tal vez,
noble, quiere persuadir
que es agradecido afecto
de mi vida, tal, que es vil
castigo de mi altivez,
equivocando entre sí,
con los embozos de noble
los desembozos de ruin;
en cuya duda no sé
ni desechar, ni elegir.


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