Al pasar del arroyo: 004

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Al pasar del arroyo Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


BENITO.

Teresa, su grande amiga,
a la fe, viene con ella;
pero déjame que diga
que es de sus rayos estrella.

JACINTA.

¿Que hay, Benito?

BENITO.

  ¡Dafne esquiva!

PASCUAL.

¿Teresa!

TERESA.

¡Pasqual, hermano!

JACINTA.

¿Qué se trataba?

BENITO.

Así viva
la luz de ese soberano
sol, que al sol de rayos priva,
  que de un monstro se trataba,
de cuya pintura brava
tiembla, Jacinta, la villa:
que si hay de ellos maravilla,
eres maravilla octava.
  Monstros son tus bellos ojos,
contradiciéndose en ellos
las paces y los enojos:
tan bellos, que el ir a vellos
se lleva el alma en despojos.
  ¿Que monstros hay en el suelo
como ver sus luces puras,
dar fuego entre nieve y hielo,
con que parecer procuras
cielo, mas airado cielo?
  ¿Cuándo ha de llegar el día
que a algún dichoso himineo
rindas tu helada porfía?
Que verte de otro deseo
si es imposible ser mía.


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