Al pasar del arroyo: 064

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Al pasar del arroyo Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


Salen DON CARLOS y MAYO.
MAYO.

  Este es aquel labrador;
ya que no te has escusado
de venir mal disfrazado,
háblale luego, señor.

CARLOS.

  Mayo, si Jacinta bella
me trajo el alma tras sí,
¿cómo puedo estar en mi,
mientras que no vuelvo a vella?
  Pasaba Leandro vn mar,
rompiéndole con sus brazos,
por llegar a los abrazos
de quien le pudo obligar.
  Ya en olas altas, ya en bajas,
una y muchas veces fue,
pues ¿por qué no pasaré
desde Madrid a Barajas.
  Dos leguas son, todo es calle;
¿hay mar?, ¿hay montes de hielo?

MAYO.

No; pero hay un arroyuelo
que el diablo puede passalle.

CARLOS.

  No le infames, que le debo
haber visto una mujer,
cuyos brazos pueden ser
laureles del rojo Febo.
  Tal, en fin, que de Lisarda
a penas memoria tengo.


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