Al pasar del arroyo: 103

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Al pasar del arroyo Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


JACINTA.

Linde de una viña,
estaba un hidalgo,
caballero digo,
caballero honrado.
Dióle para el pecho
su espada Santiago,
y para los ojos
el alma sus rayos.
Su coche aguardaban
él y su criado,
vuelto en unas piedras,
que es terrible el paso.
El arroyo arriba,
por lo mas cercado
de viñas y huertas
y de álamos altos,
venía un torillo,
bravo y enojado,
si con los valientes
con mujeres, bravos.
Cerró con nosotras;
mas nuestros caballos
fueron como pollos
en viendo el milano.
Caí sobre el agua,
cubriome un desmayo,
bajó el caballero,
y, metiendo mano,
cortóle las piernas
y sacome en brazos;
púsome en su coche
con muchos regalos.


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