Al pasar del arroyo: 105

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Al pasar del arroyo Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


LISARDA.

  ¿Puede haber otra mayor
desventura que la mía?
¡Ay!, que no en balde temía
esta jornada mi amor.
  Desde que a don Carlos vi,
mis males adiviné,
y aquello que después fué
entonces pasó por mí.
  Para adivinar mejor,
el alma de amor se vale,
que no hay sibila que iguale
a un alma llena de amor.
  ¿Qué haré? ¿qué medio hallaré
donde no ha de hallarse medio?
Mas si el morir es remedio,
remedio en morir tendré.

JACINTA.

  Bien pienso que habéis sentido
el haberme declarado.

LISARDA.

Notable pena me has dado.

JACINTA.

Lo menos habéis oído:
  porque me dijo Teresa
que estando yo desmayada…

LISARDA.

Basta, no me digáis nada,
que aun de lo dicho me pesa.


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