Al pasar del arroyo: 120

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Al pasar del arroyo Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


BENITO.

Yo te agradezco que hagas
conmigo tan grande exceso.

CARLOS.

Haz cuenta que es darte el alma.

BENITO.

Pues, no, hermano, no la quiero,
que es historia muy cansada
ver que al pasar del arroyo
te llegue a la boca el agua.
La mujer que ha de ser propia
ha de estar en una caja
como el gusano de seda,
hasta ser paloma blanca.
Si fuiste abeja en su rosa,
que buen provecho te haga;
que lo que no fue posible
olvidar con la mudanza
de su traje, ni acabaron
sus desdenes y desgracias,
con lo que me has dicho sólo,
hoy para siempre se acaba.

CARLOS.

Muy delgado, hermano, eres:
a tales hombres despachan
por mujeres a Alcorcón,
que de barro se las hagan;
a Estremoz o a Talavera,
cuando han de ser vidriadas.
No se casan con melindres
los que tan ciegos se casan,
que es como beber con bota,
que lo que viene, eso tragan.


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