Al pasar del arroyo: 123

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Al pasar del arroyo Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


LISARDA.

¿Es esta la devoción
  y promesa de San Diego?
¡Bien servido quedaría!

CARLOS.

¡Oídme, Lisarda mía!

LISARDA.

¿Que os oiga?

CARLOS.

Escucharme os ruego.

LISARDA.

  ¿Qué tengo ya que escuchar?
La novena me agradó,
que hasta el arroyo llegó,
pero no pudo pasar.
  Vuélcanse en tales caminos
los coches por la intención,
y acuden a la oración
dos ninfas en dos pollinos.
  Alfombrita de color,
jáquimas rojas a listas,
con borlas como legistas,
si hay algún asno y doctor.
  Sombrero, plumas, manteo
y rebociño con oro,
y luego salir un toro
a despartir el torneo.
  Cortarle la media cola,
sacar la tal del arroyo
y ponerla sobre un poyo
de vallico y amapola;
  darle coche y, como en jaula,
gorjear bachillerías…


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