Amar, servir y esperar: 019

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Amar, servir y esperar Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


DOROTEA:

Julio, cuando las desdichas
son tantas, los mismos pechos
que las padecen se animan
al remedio y al consejo.
Así suelen los pilotos
cuando ven el mar soberbio,
acudir por partes varias
a las jarcias y a los cielos.
Ellos nos darán favor,
saca los caballos luego
y paga al huésped, pues él
ha de pensar que son nuestros.
Que cuando este salteador
en forma de caballero
despierte, habemos de estar
tan seguros como lejos.
¿Quién pensara que aquel talle
y aquel término discreto
se inclinara a tal bajeza?
Y agora, Julio, confieso
que me llevó con los ojos
gran parte del pensamiento.
Oh ya fuese la desdicha
en que me he visto y me veo,
por donde entrase al amor
el justo agradecimiento,
que el favor en los peligros
hace mayores efetos.
Pero en sabiendo quien es,
solo me queda en el pecho
lástima, de que tal hombre,
y de tal entendimiento
se incline a cosas tan bajas.
¡Este es ladrón!, saca presto
los caballos, no despierte.