Amar, servir y esperar: 101

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Amar, servir y esperar Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


FELICIANO:

  Desde la taza a los labios
¿no hay peligro?

ANDRÉS:

Así se dice.

FELICIANO:

Pues sino lo contradice
común opinión de sabios,
  con más razón me provoca
pues queda para esperar
a la noche más lugar
que de la taza a la boca.

ANDRÉS:

  A su señora un villano
se atrevió necio una siesta,
y ella a matarle dispuesta
tomó una daga en la mano.
  Creciendo más su porfía
el golpe no ejecutaba,
por ver en lo que paraba,
aunque la daga tenía.
  Tanto esperó, que el villano
salió con lo que intentó,
pero vio en lo que paró
siempre la daga en la mano.
  Señor, ¿adónde camina
tu loca imaginación?,
¿es tema o es afición
que el alma te desatina?
  No se cuenta de hombre humano
tanto amar, tanto esperar,
mira que te has de quedar
con la esperanza en la mano.


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