Amar, servir y esperar: 115

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Amar, servir y esperar Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


FABIO:

Celia viene, no prosigas.
(Sale CELIA .)

CELIA:

A buscar mi prima vengo,
pensé que estaba con vos.

DIEGO:

Decís muy bien, en mi pecho,
porque como es imposible
vivir separado el cuerpo
de aquella divina lumbre
de sus tres potencias dueño,
así yo sin que me anime.

CELIA:

No dice el entendimiento
que os desposáis esta noche.

DIEGO:

Entonces podré ser necio.
(Vanse los dos.)

CELIA:

  Si Feliciano por amor suspira
y es alma de su pecho Dorotea,
¿qué intenta mi esperanza?, ¿qué desea?,
¿que al alba nace y a la noche espira?
En vano creo que mis ojos mira,
si el pensamiento en otra parte emplea,
pues no es razón que los engaños crea,
de donde el conocerlos me retira.
Como el que se ha mirado en un espejo,
no deja de su rostro más despojos,
ni queda en el cristal la imagen dellos;
así no quedo en él, si dél me alejo,
pues luego que me aparto de sus ojos,
huye la imagen que miraba en ellos.


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