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Personas
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Amar por arte mayor


Amar por arte mayor

Tirso de Molina



Los que hablan en ella son los siguientes:

 
PERSONAS


DON TELLO.
DON MELENDO.
DOÑA BLANCA.


DOÑA SANCHA.
DON GARCÍA.
DON LOPE.


BERMUDO.
DON ORDOÑO.
DOÑA ELVIRA.


DON SANCHO, rey.
[Acompañamiento.]


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Jornada I
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Amar por arte mayor Jornada I Tirso de Molina


Salen DON TELLO de camino
y DON MELENDO.
  
TELLO

Don Lope Iñíguez, biznieto
del primer rey que en Sobrarbe
constituyó, aunque entre riscos,
reinos que el cielo dilate,
primo de don Sancho Abarca, 5
descendiente de la sangre
del Estúñiga Primero,
a quien debe España altares,
privaba merecedor
de blasones inmortales 10
con su rey, siendo en la corte
sin segundo, primer grande,
dando causa a siglos de oro
su valor, pues los alfanges
del Africano oprimidos 15
procuraban conservarse,
sin atreverse a sus sierras,
porque de su peso Atlante,
pudiera don Lope ser
el Jove destos Titanes. 20
Un ivierno pues, Melendo,
cuando el cielo en vez de estambres
hilando nubes a copos
viste los cerros y valles,
puso los ojos don Lope 25
en una dama, que alzarse
pudiera a afectar diademas,
con los desdenes de Dafne.
¡Con cuánta hermosura mienten
los egipcios en sus Taide[s], 30
los griegos en sus Elena[s],
los persas en sus Alpaides,
en sus Elisas los frigios,
los libios en sus Onfales,
los romanos en sus Porcias, 35
los medos en sus Campaspes!
Amábala el joven rey,
mas como es tan arrogante
la belleza en las mujeres,
que no reconoce a nadie, 40
ensoberbeciola el verse
sobre esferas majestades,
Faetón de su presunción,
pues la obligó a despeñarse.
Desdeñó amores altezas 45
y antepuso calidades
vasallas a afectos reyes;
¡qué locas son las beldades!
Admitiendo pues servicios
de don Lope, señalarse 50
apeteció con él Venus
y con don Sancho Anajarte.
Paró el secreto amoroso
en necias publicidades,
que ocasionaron malicias 55
en corrillos populares.
Hasta que su rey lo supo,
y si celos son gigantes
en pretendientes humildes,
¿qué serán en pechos reales? 60
Llamó a don Lope su primo
y de[c]larándole aparte
sentimientos de su ofensa,
más que severo, amigable,
le pidió que desistiese 65
de deseos principiantes,
sin competir con coronas
jubiladas de rivales.
Propúsole otros empleos,
pero ya llegaron tarde, 70
que vive amor de imposibles,
mayor cuanto ellos más graves.
Con todo eso prometió
resistencias de diamante,
que se quebraron de vidrio 75
a los primeros combates.
Porque quejosa Isabela,
así se llama la fácil
ocasión destas desdichas,
de que más el poder mande 80
que la belleza en don Lope,
le notificó pesares,
que en sus ojos hechiceros
humedecieron corales.
Creció con la resistencia 85
el amor y así una tarde
le escribió Isabela hiciesen
atrevimientos; alarde
de que amor solo tributa
a hermosuras que adelanten 90
su jurisdición rebeldes,
más a más dificultades.
Fuela a ver favorecido
de tinieblas, que las partes
hacen siempre a amantes robos, 95
porque el sol no las declare;
y con una escala aleve,
cuyos pasos en el aire
de tantas honras bellidos
dieron muerte a tantos padres, 100
profanar osó balcones,
al tiempo que su rey sale
notificando desvelos
al silencio de una calle.
Vio que la escala tercera 105
admitida, su estandarte
iba a enarbolar amor
sobre el más alto homenaje
de la fama, que es la honra.
Y a los primeros umbrales 110
de la ofensa el pie atrevido
del determinado amante,
llegó el rey, volcán de celos
y cortando el cordel frágil
de aquel insulto ministro, 115
a don Lope prender hace
por la guarda que convoca.
Bien pudiera retirarse
o a no estar su rey presente
vestir de nuevos esmaltes 120
el siempre tímido acero,
porque la experiencia sabe
que a sus filos generosos
la misma muerte es cobarde.
No lo hizo por leal, 125
ni lo otro por turbarse,
ocasionando tragedias
y sirviéndole de cárcel
la fuerza más enriscada
que en la cerviz arrogante 130
de aquellos ásperos montes
cierra el paso a Roncesvalles.
Preso en efeto y huyendo
la dama a Francia, amistades
vio don Lope quebradizas, 135
que juzgaba incontrastables.
Y faltaron a la prueba,
que a tiro de adversidades,
no hay Zopiros Babilonios,
Sinones son los Acates, 140
aumentaron lisonjeros
indignaciones mortales,
en el rey, que los dio oídos.
Porque en fee de ser cobardes,
las desdichas nunca vienen 145
una a una, que los males
se precian de acometer
en cuadrillas como alardes.
Aplaudioles el enojo
de don Sancho y porque acaben 150
de una vez celos y envidias,
resolviéndose en matarle,
lo hiciera, a no darle aviso
amigos, que por librarle
de aquel riesgo, le descuelgan 155
por el muro y pisa el margen
deseado de su foso,
donde acudiendo parciales
para el caso prevenidos,
los obliga a que le saquen 160
de aquel sitio y de aquel reino.
Vengose el rey con quitarle
los estados y opinión,
y hay en León quien se alabe
haberle visto en Asturias, 165
puesto que en toscos disfraces,
como los dos sois tan deudos
y tan amigos, añaden
a los primeros indicios
estotros y son bastantes, 170
a que Ordoño agora intente
venir a certificarse,
si es verdad, porque desea
con el navarro hacer paces;
entregándole a don Lope, 175
y yo porque libre os halle
del riesgo destas sospechas,
quise conde, adelantarme.
Consideraldo ahora bien
y si es justo que amistades 180
se favorezcan por vos,
que ofenden dos majestades.


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Jornada I
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Amar por arte mayor Jornada I Tirso de Molina


MELENDO

Puesto que estimo en mucho
los avisos, don Tello, que os escucho,
os juro que engañado 185
puede venir el rey mal informado,
que le desirvo en eso.
Porque ni de don Lope, ni su exceso
hasta agora he sabido,
ni tanto en su amistad he merecido, 190
con más breve distancia
que las Asturias se divide Francia,
de Navarra y Pamplona,
que a semejantes fugas ocasiona.


TELLO

No logra la mentira 195
máquinas maliciosas.


MELENDO

Doña Elvira
sentirá justamente,
que sin verla os volváis. El inocente
desprecia disparates
de la envidia; no temo sus combates. 200
Venid a visitalla,
que la verdad responde cuando calla.
  
(Vanse.)


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Jornada I
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Amar por arte mayor Jornada I Tirso de Molina


(De camino bizarra DOÑA BLANCA,
infanta, DOÑA SANCHA,
su dama, y acompañamiento.)
  
BLANCA

¿Cuánto dista de aquí Oviedo?


[ACOMPAÑANTE] 1.º

Ocho leguas peñascosas,
si a la vista deleitosas, 205
gigantes que ponen miedo.
A los pies para subillas
y al tiento para bajallas.


BLANCA

La costumbre de cursallas,
facilita el admitillas. 210
Este valle es apacible,
si mal acondicionado,
aquel monte que elevado
se ensoberbece imposible.
Mientras da el calor licencia, 215
que sus faldas rodeemos,
sus privilegios gocemos,
huyendo la residencia
del sol, que pesquisidor,
todo lo asuela y abrasa, 220
buscad sombras mientras pasa,
que os libren de su rigor
y avisad cuando os parezca,
que se templa su osadía
y la senectud del día, 225
rayos mengüe y sombras crezca.


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Jornada I
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(Quedan solas.)
  
SANCHA

Si el favor con que me ampara
vuestra alteza, se atreviera
a exceder hoy de su esfera,
no sé si la preguntara. 230


BLANCA

¿Qué, doña Sancha?


SANCHA

¿A qué efeto,
si al rey su hermano aguardamos
y en León nos alegramos,
de que a pesar del secreto,
que amor hasta aquí ha tenido, 235
si es posible que en él le haya,
viene el duque de Vizcaya,
de vuestra alteza escogido
y de nuestro rey llamado?
Digo, ¿a qué efeto se pone 240
en camino y no dispone
el alma que le ha entregado
a que en León le reciba?,
que juzgará a disfavor
los retiros de su amor, 245
si ausente el verle le priva.


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Jornada I
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Amar por arte mayor Jornada I Tirso de Molina


BLANCA

¡Qué de cosas has mentido
entre las que has preguntado!
Cuando el duque sea llamado,
sabes, ni que es admitido. 250
Bien pudo llamarle el rey
mi hermano y señor, bien pudo
un consentimiento mudo
quejarse en mí de la ley
que introdujo la costumbre 255
en las de mi calidad,
pues contra la libertad
dan al alma pesadumbre.
Mas no sé si podré yo
acabar, Sancha, conmigo, 260
admitirle, aunque me obligo
a lo que el rey prometió.
¡Triste cosa que hayan dado
las coronas inhumanas
en desterrar sus hermanas, 265
por sola razón de estado!
Sancha, el duque viene y yo
como sé que en las Asturias
contra violencias injurias,
la inocencia amparo halló. 270
Imploro su antigua ley
y busco, no sé si en vano,
a Ordoño, aquí como hermano,
que en León le tiemblo rey.
Mas oye, en aquella mata 275
al tronco de aquel aliso,
que en ese arroyo Narciso,
envidias de sí retrata.
Un nido de ruiseñores,
amoroso se querella, 280
fundando capilla en ella
de naturales cantores,
Orfeos son destas selvas,
sus padres están con ellos,
¡ay si pudieses cogellos!


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Jornada I
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SANCHA

Yo voy.

(Vase.)


BLANCA

Ojalá no vuelvas.
¡Ay amigas soledades
que al paso que más incultas,
desvanecéis por ocultas
rústicas severidades! 290
Libertades
os da el escondido suelo,
solo sujetas al cielo
en el ivierno y verano,
sin favor del hortolano, 295
gozáis ya el sol, ya la nieve,
no se atreve
a ofenderos tosca mano.
¡Qué ventura,
que solo el tiempo os destroce, 300
cuando el sol solo os conoce
y en esta selva segura,
lo que vuestra vida dura,
libres siempre, nadie os goce!
¡Quién imitaros pudiera!, 305
¡de ajena jurisdición,
por más grave, más severa!
No pechera
vuestra amenidad al susto,
della hoz en brazo robusto, 310
por vuestra cuenta corréis,
remozáis, si envejecéis
y a nadie favor pedís.
Si os vestís,
a vosotras os debéis 315
hoja y flores,
vuestro mismo amor os cría,
de vosotras monarquía,
libres de ajenos rigores,
feliz Narciso en amores, 320
que no admitió compañía.
Feliz el fénix también,
que privilegia desvelos
y jubilado de celos,
solo a sí se quiere bien. 325
No el desdén,
no la sospecha inconstante
teme de sí mismo amante,
burla al tiempo y la fortuna.
Siempre pira, siempre cuna, 330
en nidos de aromas samios,
epitalamios
solo, a sí solo se canta.
Y amoroso
padre, hermano, dueño, esposo, 335
para sí, como en sí reina,
nácar y oro en plumas peina.
¿Qué mucho que en dicha tanta
envidie a un ave una infanta,
esta esclava, aquella reina? 340


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Jornada I
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(DON LOPE y BERMUDO.)
  
BERMUDO

O embarcarnos o perdernos,
porque Ordoño en tu demanda
no a caza de gangas anda,
sino a caza de cogernos.
Es un Herodes Ordoño 345
y tú y yo como inocentes,
sino escusas accidentes,
o nos vuelven en madroño
vive Dios.


LOPE

Calla Bermudo.


BERMUDO

Que demos venganza cruel 350
de ti y de doña Isabel,
a los aprietos de un ñudo,
¿qué tenemos que esperar?
Gijón es fin de la tierra,
de Europa y de Ing[a]laterra. 355
Güele el puerto y besa el mar,
una nave de Plemúa
aguarda las vergas altas,
si su plaza de armas saltas
y calles de golfos rúa, 360
trocando españolas cortes,
sus soplones desmentimos
y si aquí príncipes fuimos,
seremos allá Milortes.


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Jornada I
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LOPE

¡Ay Bermudo, sino hubiera 365
en el mundo doña Elvira!


BERMUDO

Cantáramos tararira
y echáramos el mal fuera.


LOPE

Siguiera yo tus consejos,
¿mas cómo saldré de aquí, 370
amándola más que a mí?


BERMUDO

Huyen liebres y conejos
del rey, con no perseguillos,
los lobos y osos también
se esconden cuando los ven. 375
Hasta lagartos y grillos,
temiendo que no los tope,
y tú que al tuyo ofendiste
cuando con él competiste
y por matar a un don Lope, 380
diera a Ordoño cien hermanas
y Ordoño que adora en ella,
treinta don Lopes por ella.
¿En bellezas asturianas
embobado, de tu vida 385
pródigo pretendes ser?


LOPE

¿Qué no acaba una mujer?


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Jornada I
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Amar por arte mayor Jornada I Tirso de Molina


BERMUDO

¿Y un mudable qué no olvida?
A doña Isabel navarra
adorabas de tal modo, 390
que diste en tierra con todo:
discreta, noble y bizarra,
y cuando de su constancia
ejemplos a Francia ha dado,
dirás aquí enamorado, 395
que esos son pueblos en Francia.
Lleve el diablo a doña Elvira,
causa de tu amor bisoño,
si por ella el rey Ordoño
los medios jemes nos tira. 400


BLANCA

[Aparte.]
 
¡Qué escucho, válgame Dios!
Don Lope Iñíguez es este,
para que se manifieste,
harto me han dicho los dos.
El rey navarro le busca 405
y le persigue el leonés,
amor es el interés,
que sus méritos ofusca.
Conocerle deseaba,
que me refieren mil cosas, 410
en su abono prodigiosas,
la misma envidia le alaba.
Desde aquí pu[e]do escondida,
escuchar en lo que para
esta aventura, que es rara. 415


LOPE

Débole a Elvira la vida.
Con su hermano don Melendo
facilitó el ampararme,
sola ella pudo ocultarme
de riesgos que estoy temiendo, 420
¿he de dejarla y partirme?


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Jornada I
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BERMUDO

No sino el alba que andaba
entre las coles, acaba,
que ya es necedad ser firme.
O irásenos con el flete 425
la hermana nave.


LOPE

Ahora bien,
quien de veras quiere bien
no es justo que se sujete
a dos bellezas. Elvira
mis potencias usurpó. 430
Ya Isabela se murió,
su hermosura fue mentira,
que imitando la beldad
de Elvira vice-ejercía
su amor mientras no la vía. 435
Ya en esta amó la verdad,
de aquella mentira leve
y no es bien que en mis amores
se estimen los borradores,
ni que conmigo los lleve. 440
Cuando Elvira es el traslado,
que de aquel amor primero,
saqué limpio y verdadero
este vivo, aquel pintado.
El retrato suyo arrojo, 445

(Arroja todo esto.)
 
las memorias de Isabela
destierro porque recela
mi amor, que causen enojo
a su nueva opositora,
cintas, papeles, cabellos, 450
también, que estoy mal cabe ellos,
cuando mi amor se mejora.


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Jornada I
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Amar por arte mayor Jornada I Tirso de Molina


BERMUDO

¡Oh si también arrojaras
un pedazo de bobuna,
que vinculó la fortuna 455
entre las virtudes raras
con que la fama te estima!
¿Habemos de irnos o no?


LOPE

Siempre el amor despreció
la suerte que no le anima 460
partirme, mas primero
si la vida aventurase,
si a los dos reyes vengase,
celoso uno, otro severo.
He de hablar a quien adoro. 465


BERMUDO

Si en eso das, voy a ver,
cómo podré detener
nuestra urca, puesto que el oro
es rémora allá te espero.


LOPE

Presto volveré a buscarte. 470


BERMUDO

Sino llegan a embargarte,
el gargarismo primero.
  
(Vanse los dos.)


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Jornada I
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BLANCA

¿Basta que este es el opuesto
que el rey don Sancho persigue,
por más que gallardo obligue, 475
temor su trato me ha puesto,
enamorado tan presto
de nueva prenda? ¿Ofendida
Isabela, cuya vida
llora ausencias desterrada? 480
¿Por firme en Francia olvidada,
y Elvira aquí apetecida?
¡Qué mal pagados empeños!
Si los hombres cuando amantes,
son cielos tan inconstantes, 485
¿qué serán cuando sean dueños?
Hipérboles halagüeños.
Que al paso que encarecidos,
os desvanecéis salidos,
escarmentad mis temores, 490
pues los que hoy venden amores,
mañana ferian olvidos.

(Alza el retrato y lo demás.)
 
Mal retrato os ha pagado
vuestro mudable señor;
pero solo estáis mejor, 495
que tan mal acompañado.
Prendas si os han desechado,
no mi lástima a lo menos,
para ejemplos seréis buenos,
de voluntades perjuras. 500
Venid, que hasta en las pinturas
lloran Olimpas Virenos;
la obligación que atropella
don Lope, a Isabela ingrato,
siento de suerte, retrato, 505
que tengo celos por ella.
Vengarla será ofendella,
que quiere bien no querida
y casi voy persuadida,
que celosa provocada, 510
me lastima la olvidada
y envidio la pretendida.

(Vase.)


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Jornada I
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(De caza DOÑA ELVIRA,
a lo asturiano noble,
y, por otra puerta,
de caza el rey ORDOÑO.)
  
ORDOÑO

A vuelo la derribé,
en esta mata ha de estar.


ELVIRA

¿Qué te aprovechó volar 515
si tu castigo fue
  
(Ella con arco y flechas,
y él con ballesta,
arrojan al tablado una perdiz medio muerta
y vanla a coger los dos.)
  
la flecha mi ejecutora?
Aquí pienso que cayó.
Hallela.


ORDOÑO

Aquí se abatió.


ELVIRA

¿Qué es esto?


ORDOÑO

Si sois la aurora, 520
que a imitación del planeta,
que con pasos de oro os sigue.
Porque su amor os obligue,
cazáis, dichosa saeta,
la que del puro cristal 525
de vuestras manos se emplea
en lance que el sol desea,
aunque con riesgo mortal,
¿quién lo duda? Yo a lo menos,
sospechaba que había sido 530
ejecutor presumido
de empleos que envidió ajenos.
¡Oh quién la avecilla fuera,
que por vos muriendo vive!


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Jornada I
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ELVIRA

Quien lisonjas apercibe, 535
engaños en premio espera,
hidalgo, la adulación
no halla en la sierra hospedaje,
seréis según vuestro traje,
cortesano de León. 540
Yo en la sencillez de Asturias
criada, ni responderos
sabré cortés, ni creeros,
que por acá son injurias,
palabras ponderativas. 545
Soltad la presa y adiós.


ORDOÑO

Presa un alma tenéis vos,
cuyas potencias cautivas,
no ha un instante que pensaban,
que pudiera su poder 550
no ser preso, mas prender
aves que libres volaban,
ya mi ignorancia confieso.


ELVIRA

¡Oh!, en dando en desvariar,
soltad.


ORDOÑO

Mal podrá soltar 555
a su juez, quien vive preso,
multiplicaréis enojos,
al paso que en mis sospechas,
si abatís aves con flechas,
si rendís almas con ojos. 560
Pero yo os quiero feriar
la presente.


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Jornada I
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ELVIRA

¿Tenéis vos
con qué pagarla?


ORDOÑO

Por Dios
que os llegue por ella a dar
toda un alma.


ELVIRA

Ya dais muestra 565
de que estáis desacordado,
¿si yo el alma os he usurpado,
podréis vos no siendo vuestra
ofrecérmela?


ORDOÑO

Sospecho
que sí.


ELVIRA

¿Cómo?


ORDOÑO

Sin acción 570
gozáis vos la posesión,
pero fáltaos el derecho,
si es mío y dárosle trato,
¿no será lance feliz,
por una alma una perdiz? 575


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Jornada I
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ELVIRA

Comprado hubiera barato,
a haberla yo menester,
pero es aposento estrecho
para tanta alma, mi pecho,
mal podrá dentro caber 580
quien finge amar con cautela.
Recebid vuestra alma vos,
hidalgo y andad con Dios.


ORDOÑO

Dádmela pues.


ELVIRA

Buscarela,
que hasta agora no sé dónde 585
se puede haber ocultado.


ORDOÑO

Miralda en vuestro cuidado.


ELVIRA

Hay otro que en él se esconde
y no admite compañía.


ORDOÑO

Por muerta podréis llorarla. 590


ELVIRA

Yo no puedo en fin hallarla,
soltad la perdiz, que es mía.


ORDOÑO

¿Cómo sino destrocamos?


ELVIRA

¿Pues qué tengo vuestro yo?


ORDOÑO

El alma.


ELVIRA

No la hallo.


ORDOÑO

¿No? 595
Pues tengamos y tengamos.


ELVIRA

Estraño sois.


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Jornada I
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ORDOÑO

Ya lo veo,
que a tenerme yo por propio
cuando vuestra imagen copio,
siendo el pincel mi deseo 600
y el lienzo mi voluntad,
no tratárades ansí
las potencias que os rendí.


ELVIRA

Si sois caballero, usad
de la cortesía agora 605
que a las mujeres debéis,
mirad que me detenéis,
acabemos.


ORDOÑO

Quien ignora
en los principios de veros,
su fin dejándoos de amar, 610
el morir será acabar
y acabaré con perderos.


ELVIRA

¿Pues qué intentáis?


ORDOÑO

Obligaros.


ELVIRA

Nunca obliga quien ofende.


ORDOÑO

Siempre ruega el que pretende. 615


ELVIRA

¿Pues qué pretendéis?


ORDOÑO

Amaros.


ELVIRA

¿Amarme? No os lo aconsejo,
soltad y no me enojéis.


ORDOÑO

Eso no, que volaréis
si con las plumas os dejo. 620


ELVIRA

Quedaos con ellas.


ORDOÑO

Tampoco.


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Jornada I
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ELVIRA

¿Por qué?


ORDOÑO

Se las lleva el viento.


ELVIRA

¿Qué importa?


ORDOÑO

Ser libre intento.


ELVIRA

Pesado estáis.


ORDOÑO

Estoy loco.


ELVIRA

Del loco huir.


ORDOÑO

Ya estoy cuerdo 625


ELVIRA

¿Tan presto?


ORDOÑO

De mí me admiro.


ELVIRA

¿Cómo?


ORDOÑO

Sosiego si os miro.


ELVIRA

Milagro.


ORDOÑO

Enfermo si os pierdo.


ELVIRA

Pues qué remedio.


ORDOÑO

Curarme.


ELVIRA

¿De qué suerte?


ORDOÑO


Con oírme. 630


ELVIRA

¿Si no puedo?


ORDOÑO

Es consumirme.


ELVIRA

¿Y si me ausento?


ORDOÑO

Es matarme.


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Jornada I
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ELVIRA

Dios os perdone.


ORDOÑO

Es crueldad.


ELVIRA

¿Pues yo déboos algo?


ORDOÑO

Sí.


ELVIRA

Niego la deuda.


ORDOÑO

¡Ay de mí! 635


ELVIRA

¿Qué os debo?


ORDOÑO

La libertad.


ELVIRA

¿Téngola yo?


ORDOÑO

¿En eso estamos?


ELVIRA

Soltad.


ORDOÑO

Mi alma os pido yo.


ELVIRA

No la hallo hidalgo.


ORDOÑO

¿No?
Pues tengamos y tengamos. 640


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Jornada I
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(DON MELENDO, DON TELLO y DON GARCÍA.)
  
MELENDO

¿Aquí decís que quedaba
su alteza cazando?


GARCÍA

Aquí
le dejamos.


MELENDO

Conseguí
la ventura que esperaba.
Gran señor, ¿por nuestra sierra 645
vuestra alteza honrando valles?
No envidien desde hoy sus calles
las que vuestra corte encierra.
Dadme estos invictos pies.
  
(Quédese ELVIRA con la perdiz
y cuando sabe que es el REY,
arrójela en el vestuario.)
  

ORDOÑO

¿Conde don Melendo? Alzad. 650


ELVIRA

Jesús, ¿el rey?


ORDOÑO

Levantad.


ELVIRA

Siempre fue poco cortés,
gran señor, la rustiqueza
de una sierra en la distancia
de la corte y la ignorancia 655
atrevida. Vuestra alteza
mi poco conocimiento
perdone.


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Jornada I
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Amar por arte mayor Jornada I Tirso de Molina


ORDOÑO

A estar yo ofendido
de vos, que testigo he sido
de que sagrados del viento 660
no se atreven a amparar,
aves que en él abatís,
el perdón que me pedís
pretendiera yo alcanzar.
De vos que os temo inhumana, 665
cuando os reverencio hermosa.


MELENDO

A lo menos de dichosa
puede blasonar mi hermana,
haciéndola vuestra alteza
tanta merced y favor. 670


ORDOÑO

¿Vuestra hermana?


MELENDO

Sí señor.


ELVIRA

Y esclava vuestra.


ORDOÑO

Belleza
tanta, puesto que se esconde,
por no oprimir libertades
entre aquestas soledades, 675
a estar yo advertido conde,
bien pudiera colegir,
que era generoso fruto
de vuestra casa.


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Jornada I
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Amar por arte mayor Jornada I Tirso de Molina


MELENDO

Es tributo
con que os pretende servir. 680
Y yo que en esto la heredo,
he juzgado gran señor,
a especie de disfavor,
que cuando volvéis de Oviedo,
pasando por nuestra casa, 685
de ilustrarla os desdeñéis,
que el sol y el rey, ya sabéis,
que da luz por donde pasa.


ORDOÑO

Alabado me han la quinta
que aquí habéis mandado hacer. 690


MELENDO

Una casa es de placer,
no como la fama pinta.
Mas en fin para en montaña
tan áspera, entretenida
y labrada a la medida 695
del dueño que la acompaña.
Ya enmendará cortedades
con los favores que espera
de vuestra alteza.


ORDOÑO

Si esfera
viene a ser destas beldades 700
primero que entre en León,
más gusto en ella intereso,
que en todo mi reino.


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Jornada I
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Amar por arte mayor Jornada I Tirso de Molina


MELENDO

Beso
estos reales pies, blasón
de la dicha que sublima, 705
quien tal merced considera,
el bien que menos se espera,
si viene es de más estima.
Vos gran señor, no esperado
y hacernos merced, venido 710
por nuestro bien recebido,
si cortamente hospedado,
escasezas perdonad
y deseos admitid.


ORDOÑO

(A ella aparte.)
 
Doña Elvira despedid 715
al que en vuestra voluntad
huésped honráis satisfecha,
que no cabremos los dos,
siendo como decís vos
para más que un alma estrecha. 720


ELVIRA

Aún no sé si en ella cabe,
quien su dueño intenta ser,
mire ¿cómo ha de caber
un rey? Que tengo con llave
señor mi alma, dije yo. 725


ORDOÑO

¿Y abrirla un rey no podría?


ELVIRA

A no ser descortesía,
os respondiera que no.


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Jornada I
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Amar por arte mayor Jornada I Tirso de Molina


(Esto la dice el REY al entrarse
y ella le responde con una gran reverencia.
Quédase sola ELVIRA y sale DON LOPE.)
  
LOPE

Salgo a darte parabienes
doña Elvira, soy grosero, 730
que hablar por diminutivos,
a quien tiene pensamientos
coronados por amantes,
es profanar el respeto
de un alma ya entronizada, 735
que ofrece a un rey aposento.

(Quitado el sombrero.)
 
Salgo a dar a vuestra alteza
parabienes del empleo
en esta caza adquirido,
hallado en este desierto. 740
Goce mil años sus lances,
que quien diestra tira al vuelo
a una perdiz transformada
en una águila, abatiendo
blasones majestuosos, 745
gananciosa con tal trueco,
ya dedicará al amor
arco y flechas en su templo.
Gran huésped, la casa os honra,
gran rey os consagra afectos, 750
gran amante os solicita,
gran príncipe os llama dueño,
¿tanta dicha y toda grande?
Pobre de quien por pequeño
despedido y perdidoso, 755
será desde hoy forastero,
donde ayer fue natural.
De mi fortuna me quejo,
no de vuestra alteza, no,
que lo más priva a lo menos, 760
entre esas matas oculto,
por presumido soberbio,
llegué acecharos Diana,
cuando Ordoño os halló Venus.
¡Qué cortés le recebistes, 765
sin conocerle y qué tierno
dispuso ponderaciones
con que cohecharos deseos!
¿No os pareció muy bizarro?
¿Pero qué príncipe hay feo? 770
¿No es su discreción notable?
¿Pero cuándo un rey fue necio?
No hay llaves que no falseen
coronas y según esto,
poco importa el advertirle, 775
tenerle cerrado el pecho.
Alojábame en él yo,
confiado y indiscreto.
Hallele en mi compañía,
es rey, túvele respeto, 780
despejele la posada,
porque en lugar tan estrecho
no saliendo el uno, ¿cómo
un vasallo y rey cabremos?
Por lo rico apetecible, 785
admitido por lo nuevo,
por el sitio ocasionado,
por lo interesable bello.
Y ya en vuestro corazón,
huésped, fuera desacierto 790
volverle la libertad
que os pidió, yo os lo confieso.
¿No os dijo, volvedme el alma
que me usurpáis? ¿No os oyeron
mis penas, que respondistes, 795
no la hallo, caballero?
No la hallastes, por hallaros
bien con ella, pues es cierto,
que si niego lo que usurpo,
doy muestras que lo apetezco. 800
Él en efeto esta noche,
es dos veces huésped vuestro,
vos le aposentáis el alma,
vuestra alegre quinta el cuerpo.
Yo de entrambas despedido, 805
ya que a Navarra me vuelvo,
por desocupar posadas,
sacar las prendas intento.
Que os deposite ignorante,
que en fin peca de grosero 810
quien aguarda que le digan
que se vaya. Pensamientos
y memorias tengo vuestras,
pobre de mí si las llevo,
que mala vida han de darme, 815
tomaldas y destroquemos.
Dadme mis sentidos vos,
que ya como esclavos viejos,
os estorbarán el gusto,
volvedme a dar mis deseos. 820
¿Qué va que no me decís
no los hallo? Ni yo pienso,
cuando engañado os lo oyera,
como Ordoño responderos.
Pues tengamos y tengamos, 825
porque en fin el pago tengo
que merecen confianzas
en los mares y en los vientos.
Hoy en efeto me parto,
cuando os quedaren recuerdos 830
de servicios, que no harán,
si apetecéis de aquel reino
algo para vuestras bodas,
escribidme. ¡Mas qué necio
soy! No me acordaba ya 835
que un rey era vuestro empleo,
¿qué os puede faltar con él?
Guárdeosle Dios, mas no quiero
irme sin pagar hospicios.

(Hace que se vuelve.)
 
Que aunque despedido os debo, 840
tengo agradecida el alma
y para sus desempeños,
tributo ha echado en los ojos.

(Enjúgaselos.)
 
Admitid el caudal dellos,
que aunque desestimaréis 845
lágrimas de poco precio,
tal vez para derramarlas
hay agua que paga censos.

(Hace que se va.)


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Jornada I
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Amar por arte mayor Jornada I Tirso de Molina


ELVIRA

¿Don Lope Iñíguez, don Lope?
Volved acá, deteneos, 850
que combatir con ventajas,
más es temor, que no esfuerzo.
Ya que argüís, aguardad
respuesta y ausentaos luego,
más para desagraviarme, 855
que para satisfaceros.
Yo soy doña Elvira Osorio,
esperad o vive el cielo,
  
(Quiere irse y ella flecha el arco contra él.)
  
que descaminen agravios,
castigos a atrevimientos, 860
doña Elvira Osorio soy
y de la estirpe deciendo
del infante don Pelayo,
rey en Asturias primero.
Albar Pérez fue mi padre 865
y mi hermano es don Melendo,
cuyas hazañas bastaron
a constitüirles reino.
En los llanos de León,
a príncipes, que en Oviedo, 870
entre riscos parecían,
más que reyes, bandoleros.
Siendo pues mis ascendientes
reyes y sus herederos
triunfadores de coronas, 875
que africanos les rindieron.
Cuando Ordoño pretendiese
lazos del tálamo honestos,
que a su silla me igualasen,
coronándome en su asiento, 880
¿qué quilates perdería?
O yo a su estado ascendiendo,
¿qué grados podré añadir
a los ilustres que heredo?
¿Tan grande me viene Ordoño?, 885
¿tan poco es lo que merezco?,
¿tan humilde mi fortuna?,
¿tan dilatado su imperio?
¿Que culpándome ambiciosa,
juzguéis que me desvanezco 890
con ofertas majestades,
que alteren mis pensamientos?
Pues desengañaos, don Lope,
que para merecimientos
de mi presunción altiva, 895
me viene el rey tan pequeño,
que a su lado soy gigante
y que es tan alto mi vuelo,
que me perderán de vista
las águilas de un imperio. 900
Reine Ordoño allá, que yo
dentro de mí misma reino,
tanto más majestüosa,
cuanto mayor considero
la jurisdición de un alma, 905
cuyas potencias gobierno,
mejor que él aduladores,
ya nobles o ya plebeyos.
Si pensáis, desvanecido,
que en ella, don Lope, os dieron 910
permisiones amorosas,
entrada, que lo sospecho,
según habláis confiado,
engañaisos. O a lo menos
cuando sucediera así, 915
ya por fácil y indiscreto
merecéis perder su hospicio,
que aunque en maliciar los celos
sean villanos, tal vez nobles
se desmienten a sí mesmos. 920
Dos meses ha que llegastes
a nuestra quinta fingiendo
romerías al sepulcro
del apóstol patrón nuestro.
Generoso os recibió 925
mi hermano como a su deudo,
si corto en agasajaros,
cortés en entreteneros.
Supimos en fin, que el rey
don Sancho Abarca, severo 930
con vos, aunque vuestro primo,
quiso en Navarra prenderos.
Ordoño viene a buscaros
y menospreciando riesgos,
mi hermano intenta a mi instancia, 935
o aplacarle o esconderos.
De vos me compadecí
y aunque no amante, sospecho
que hay entre la compasión
y amor algún parentesco. 940
Pues a lograr vos principios,
que en mi voluntad pudieron,
sino admitiros del todo,
casi amotinar desvelos.
Lo que Ordoño no ha alcanzado, 945
ni alcanzará, estad en esto,
ni cuantos blasones reales
combate a hermosuras dieron,
quizá alcanzárades vos.
Porque influencias del cielo, 950
frecuencias ocasionadas
y padrinos pensamientos,
vencen tal vez imposibles.
Don Lope, los desacuerdos
de vuestra templanza poca, 955
en un instante perdieron,
lo que en dos meses ganaron.
Teniéndoos a vos en menos,
en poco me habéis tenido,
en poco desde hoy os tengo, 960
quien de mi fe juzgó mal,
digno es de mi menosprecio.
Esto os llevad de camino,
que agora que ha satisfecho
mi fama y vuestra malicia, 965
podréis, si gustáis, volveros.


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Jornada I
Pág. 027 de 110
Amar por arte mayor Jornada I Tirso de Molina


LOPE

Ojalá fuera posible
volverme, que yo os prometo
si vueltas dicen mudanzas
que os las feriara a este tiempo. 970
Partir sí, volverme no,
será fuerza, aunque os prometo
que me han convencido poco
vuestros leves argumentos.
No estimaréis, ¿quién lo duda?, 975
coronas que ya os las dieron,
la hermosura y el donaire,
la sangre y entendimiento.
Pero no me negaréis,
que quien ocasiona ruegos 980
con palabras que eslabona,
no se entretiene con ellos.
Tanta pregunta y respuesta,
si quiero bien, sino quiero,
si hallo el alma, sino la hallo, 985
si estáis loco, si sois cuerdo.
Partiéndole las razones,
respondiendo a medios versos,
ya apacible, ya enojada,
¿risa y desdenes a un tiempo? 990
Eso que rústico ignora,
¿qué es despedir detiniendo?,
¿favorecer desdeñando?,
¿menospreciar admitiendo?
Quien pregunta ingrata Elvira, 995
respuesta aguarda. Esto es cierto,
solo un no tiene el desdén,
al rigor pintó un discreto.
Vueltas a amor las espaldas,
a la ocasión con cabellos. 1000
Sin alas al apetito,
con dos caras al deseo.
Amor el vuestro mejore,
que yo ignorante, soberbio,
si atrevido me juzgaba, 1005
en vuestra alma dueño vuestro.
Pues decís que no lo estuve,
libre de tales empeños,
cuanto más desobligado,
tendré que pagaros menos. 1010
Mil años gocéis a Ordoño.
Adiós.


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Jornada I
Pág. 028 de 110
Amar por arte mayor Jornada I Tirso de Molina


ELVIRA

Desengañe el cielo
don Lope al rey que os persigue.
Id con Dios. Pero en efeto
de todo punto os partís. 1015


LOPE

Totalmente.


ELVIRA

Sin intento
de volver más a estos montes.


LOPE

¿A estos montes?, ¿a qué?


ELVIRA

A vernos.


LOPE

¿También me fue en la posada?


ELVIRA

¿Tan mal pasaje os hicieron? 1020


LOPE

Juzgaldo vos.


ELVIRA

Si lo juzgo,
don Lope, tendréis mal pleito.


LOPE

Qué maravilla si el juez
admite reales cohechos.


ELVIRA

Vive Dios si me injuriáis 1025
segunda vez. Idos.


LOPE

Temo
sentencias que me amenazan.
Adiós.


ELVIRA

Despedíos primero
de mi hermano.


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Jornada I
Pág. 029 de 110
Amar por arte mayor Jornada I Tirso de Molina


LOPE

Está ocupado
y si Ordoño me ve, arriesgo 1030
la vida.


ELVIRA No decís mal,

que hay quien pueda conoceros.


LOPE

Disculpadme con él vos.


ELVIRA

Sí haré, andad. Pero recelo
que os atajen el camino, 1035
los que intentan ofenderos.


LOPE

¿Cómo, si ignoran que aquí
fui vuestro huésped?


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Jornada I
Pág. 030 de 110
Amar por arte mayor Jornada I Tirso de Molina


ELVIRA


suelen revelar agravios,
por castigar desaciertos. 1040


LOPE

¿Y esos quién los sabe?


ELVIRA

Yo.


LOPE

¿Para decirlos?


ELVIRA

¿No puedo?


LOPE

Sois noble.


ELVIRA

Pero injuriada.


LOPE

Por daros gusto me ausento.
No habéis de dar mal por bien. 1045


ELVIRA

¿Y es el gusto?


LOPE

Ver que os dejo
libre el alma para Ordoño.


ELVIRA

Sereisle estorbo molesto.

(Enojada.)
 
Idos, andad.


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Jornada I
Pág. 031 de 110
Amar por arte mayor Jornada I Tirso de Molina


LOPE

Dios os guarde.


ELVIRA

¿Pues sin decirme más de eso 1050
os partid?


LOPE

¿Qué he de deciros?


ELVIRA

Ese os guarde, es algo seco.
Sazonad la despedida
con más agrado.


LOPE

No tengo
sino se los hurto a Ordoño 1055
más süaves los conceptos.
Mas ya que un rey os sublima,
por reina la mano os beso,

(De rodillas.)
 
no por dama.


ELVIRA

Agora sí
que os vais enmendando, al cuello 1060
esta cadena os echad,
no para favoreceros.


LOPE

¿Pues para qué?


ELVIRA

¿Qué sé yo?


LOPE

¿Y he de partirme con esto?


ELVIRA

¿Queréis vos?


LOPE

De ningún modo. 1065


ELVIRA

Pues yo, ni por pensamiento.


LOPE

Fin de enojos apacible.
Si fueran almas los celos
ninguna se condenara.


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Jornada I
Pág. 032 de 110
Amar por arte mayor Jornada I Tirso de Molina


ELVIRA

¿Por qué?


LOPE

Si son verdaderos 1070
como mártires de amor
fundan sus merecimientos
en atormentarse vivos
y su muerte para en cielos.


ELVIRA

Este es mi hermano don Lope, 1075
basten desalumbramientos,
estimadme y estimaos,
seré firme, si sois cuerdo.
Mirad que pende la mía
de vuestra vida, escondeos 1080
mientras el rey esté en casa.


LOPE

¿Amareisle?


ELVIRA

¿A eso volvemos?


LOPE

Es incrédulo el temor.


ELVIRA

De diamante el alma tengo.


LOPE

¿A quién queréis?


ELVIRA

A don Lope. 1085


LOPE

Vos sois mi bien.


ELVIRA

Vos mi dueño.


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Jornada II
Pág. 033 de 110
Amar por arte mayor Jornada II Tirso de Molina


Salen DON LOPE como preso y BERMUDO.
  
BERMUDO

¿Qué quieres? Allá van leyes,
etcétera. Estrellas son:
naciste en oposición
de las damas y los reyes.
El leonés te tiene preso 5
por dar gusto al navarrisco
y a su infanta basilisco
cuyo amor le quita el seso.


LOPE

Pluviera a Dios.


BERMUDO

¿Pues lo dudas,
si, porque le dé la mano, 10
haciendo paz con su hermano
te tiene así?


LOPE

Penas mudas
disfrazan esa mentira
y honestando ese color
a la infanta finge amor 15
cuando adora a doña Elvira.
Celos que tiene de mí
le abrasan el corazón
y ocasionan mi prisión.


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Jornada II
Pág. 034 de 110
Amar por arte mayor Jornada II Tirso de Molina


BERMUDO

Vive Dios, que lo entendí 20
de ese modo desde el día
que trayéndola a palacio
para obligarla despacio
de su hermana la confía.
Porque es la privanza tal 25
con que doña Blanca la ama,
que aunque vino a ser su dama
más parece que es su igual.


LOPE

¡Ay Bermudo!, ¿quién creyera
que cuando la imaginé 30
inexpugnable en la fe
de mi amor, de vidrio fuera?
¿Quién dudará de promesas,
con lágrimas rubricadas,
de palabras no guardadas, 35
en agua, en arena impresas,
de desdenes a un rey hechos
para asegurarme a mí?
Firme en Asturias y aquí
mudanza toda.


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Jornada II
Pág. 035 de 110
Amar por arte mayor Jornada II Tirso de Molina


BERMUDO

Cohechos 40
reales hechizan, en prueba
que en las ferias del amor
en fe que es revendedor,
el que más da se las lleva.
¿No te envía a visitar 45
después que preso la lloras?


LOPE

En la mujer son las horas
siglos. ¿Quién se ha de acordar
de un siglo? Ya estoy difunto
en su memoria; no la hace 50
de mí.


BERMUDO

El requiescat in pace
y el prenderte vino junto.
Verás cuál te la pondré.
  
(DON TELLO.)
  

TELLO

Don Lope, el rey por honraros,
en persona viene a hablaros. 55


BERMUDO

¡El rey, zape! Escúrrome.
  
(Vanse estos dos y sale ORDOÑO.)


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Jornada II
Pág. 036 de 110
Amar por arte mayor Jornada II Tirso de Molina


ORDOÑO

Don Lope, más ha podido
en mi pecho la piedad
que las causas que he tenido
de oprimir la libertad 60
con que os juzgáis ofendido.
Don Sancho Abarca me escribe
muchas cosas contra vos
y a la guerra me apercibe
si os suelto. Somos los dos 65
deudos cercanos; no vive
menos que eterno el enojo
en los reyes. A su hermana
me ofrece, bello despojo
de hermosura, que tirana 70
pudiera a cualquiera arrojo
obligarme, a no templar
doña Blanca el interés
de mi amor. Muestra pesar
de veros preso, después 75
que halló en su pecho lugar
la sangre con que os estima,
que en efeto es vuestra prima
y siente como es razón,
que haya belleza en León, 80
que a daros muerte me anima.
Doña Elvira Osorio es esta,
de quien en Asturias fuistes
huésped, no me manifiesta
los agravios que la hicistes, 85
mas contra vos me molesta.
En efeto por libraros,
con el navarro es forzoso
romper y por conservaros
la vida, no ser esposo 90
de su hermana. A ponderaros
vine lo que me debéis,
porque cuando libre estéis,
deudo vasallo y amigo,
de la suerte que os obligo, 95
mercedes desempeñéis.
Por mayordomo mayor,
mi casa, Lope, os recibe.


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Jornada II
Pág. 037 de 110
Amar por arte mayor Jornada II Tirso de Molina


LOPE

¡Qué bien un sabio, señor,
ponderó cuan cerca vive 100
la dicha del disfavor!
De vuestra grandeza distes
señal, cuando el ser os debo,
que a Dios imitar quisistes,
pues para hacerme de nuevo, 105
de nuevo me deshicistes.
Mas verificáis ansí,
dejando ejemplos en mí
de tan piadosa largueza,
que el añadir no es grandeza, 110
el hacer de nuevo sí.
Declaraos pues gran señor.


ORDOÑO

Prenda en mi corte tenéis
que os sacará de deudor,
baste esto, si pretendéis 115
cumplir con vuestro acreedor.

(Vase.)


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Jornada II
Pág. 038 de 110
Amar por arte mayor Jornada II Tirso de Molina


LOPE

¡Ay cielos! Elvira ha sido
la prenda del desempeño,
que ayer me llamaba dueño
y hoy me destierra a su olvido. 120
Hame el rey favorecido,
amor porque más me enciendas,
mientras con celos me ofendas,
que ya atropellando leyes,
interesables los reyes 125
si fían, es sobre prendas.
Si la libertad me impide
doña Elvira si desea
que Ordoño muerto me vea,
¿por qué agora me la pide? 130
No es posible que me olvide,
pues al rey le causó pena.
Pues si mis dichas enfrena,
es por ver que Elvira es mía,
que ninguno empresta o fía 135
caudal sobre prenda ajena.
Pues si a Elvira debo amor,
justo es que le satisfaga,
que amor con amor se paga,
como rigor, con rigor. 140
De Ordoño quedo deudor,
mucho valen sus favores.
Pero pues son anteriores
los de Elvira, cobrad vos
amor y hagamos los dos 145
pleito esta vez de acreedores.
(Vase.)


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Jornada II
Pág. 039 de 110
Amar por arte mayor Jornada II Tirso de Molina


(DOÑA ELVIRA y BERMUDO.)
  
(Ella con verdugado y abanino,
como las damas de palacio.)
  
ELVIRA

Si entráis otra vez aquí,
si más don Lope os envía
a que desacreditéis
mi opinión.


BERMUDO

Seora mía. 150


ELVIRA

Yo os pondré.


BERMUDO

Cual digan dueñas.
Falta solo, pues usía
dueña se vuelve de dama,
que eternamente gruñizan.
Gruñan cien varas de toca 155
holandesa o piche lingua,
por cuya blanca gatera
se asoma una cara mica.
Mas usiría, muchacha
brillante, esplendora, armiña, 160
candor, crepúsculo, amago,
aroma, coturno, pira.
Usiría que enjaulando
el copete que entroniza,
solapa una ratonera 165
de tanto moño tarima.
¿Y en esa edad gruñizón?,
¿qué ha de hacer cuando sea tía?,
¿qué cuando suegra o madrastra,
si rapaza matroniza? 170
¿Ansí se olvidan señora
finezas?, ¿ansí se olvidan
veinte años de parentesco?,
¿dos meses de hospedería?,
¿ocho semanas de mesa?, 175
¿de trato sesenta días?
¿Ansí dos mil y cien horas
de aposento y ropa limpia?
Esto de Ordoñas diademas
la debe de hacer cosquillas, 180
por saltar enchapinada
a alteza de señoría.
¡Pobre de quien lo padece!


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Jornada II
Pág. 040 de 110
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ELVIRA

Villano, todo malicias,
necio todo atrevimientos. 185


BERMUDO

Eche sinónimos, diga.


ELVIRA

¿Qué le debo yo a don Lope,
cuando a Ordoño desobliga?
¿Fui yo por dicha su dama?


BERMUDO

¿Por dicha?, por su desdicha. 190


ELVIRA

¿Debo a un deudo más que a un rey?
¿Qué empeños suyos me obligan?


BERMUDO

Eso de empreños señora,
la comadre que lo diga,
que yo sé poco de partos. 195


ELVIRA

Hola, quitaldo la vida
a este bárbaro, este necio.


BERMUDO

Oliendo voy a paliza,
voyme. Pero sepan cuantos
vieren, que mi amo peligra 200
y toca en desesperado,
que es la causa doña Elvira.
Por ella olvidó a Isabela,
la mujer más resabida,
más discreta, más hermosa, 205
más gentilhombra, más rica,
que una abadesa en las Huelgas,
que una condesa en su villa
y una dama de teatros,
que es más que todas las dichas. 210
Quien tal hace, que tal pague.

(Quiere entrarse.)


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Jornada II
Pág. 041 de 110
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ELVIRA

(Aparte.)
 
Disimulaciones mías,
en vano encubrís pasiones,
cuando penas las publican.)
Bermudo escucha, detente, 215
oye, aguarda, espera, mira.


BERMUDO

Mire, escuche, espere, aguarde
quien trae fieltro si graniza,
que yo no tengo paciencia
para esperar zancadillas 220
de una mudable, que fue
Elvira ayer y hoy Paulina.}}


ELVIRA

No soy Bermudo mudable,
firmezas me califican,
recelos me descomponen, 225
riesgos me desacreditan
¿fiareme yo de ti?


BERMUDO

Los taberneros me fían,
los camaradas me emprestan,
los hosteros me convidan, 230
yo soy lego y abonado.


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Jornada II
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ELVIRA

Deja burlas, no ama el día
tanto al sol, alma del cielo,
tras una noche prolija
como yo a don Lope adoro. 235
Celos, sino tiranías
de Ordoño le tienen preso,
porque le quiero peligra.
Si ve que le correspondo,
cuantos le temen me avisan, 240
que el poder si injusto real
le intenta quitar la vida.
Por eso finjo desdenes,
por esto desautorizan
ingratitudes voltarias, 245
en lo exterior la fe mía.
Que dentro del alma adora
memorias que me lastiman.
Amaba Ordoño en Navarra,
viome en Asturias un día, 250
provoquele desdeñosa,
creció en sus celos su envidia.
No sufre la majestad
por la lisonja aplaudida,
inobediencias amantes 255
que es sol y fácil se eclipsa.
Quiero engañarle amorosa,
porque la infanta, que olvida,
por más difícil despierte
llamas que el tiempo amortiga. 260
Este es, Bermudo, mi intento,
esto quiero que le digas
a mi bien, a tu señor,
alienta esta industria. Anima
este ardid, desmiente celos, 265
asegúrale que estriba
su libertad en mi engaño,
en mis desdenes sus dichas,
mas que no crea apariencias,
inconstantes a la vista, 270
mientras que dentro del alma
verdades no verifica.
Que le aborrezco adorado,
que le desdeño perdida,
que le idolatro engañosa, 275
que le persigo benigna
y que en fe de mis afectos,
cerros, solios, monarquías,
enojos, severidades,
persecuciones, malicias. 280
Serán lo que al sol las nieblas,
lo que al fuego las espigas,
la tempestad a los montes,
a la verdad la mentira.
Porque a pesar de combates, 285
siempre en amarle la misma,
se preciará ser eterna,
de don Lope doña Elvira.

(Vase.)


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Jornada II
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BERMUDO

Almogrícente paredes,
rotulícente en esquinas, 290
los escribanos de yeso,
que algunos llaman escribas.
¡Oh qué pisto que a don Lope
le llevo! A pedirle albricias
voy. Esta si que es mujer, 295
protodama y arquininfa.

(Vase.)

  
(DOÑA BLANCA y DOÑA SANCHA.
Saca un retrato de dama entero
y otro en pedazos.)
  

BLANCA

Del ingenio y el retrato,
Sancha necesito agora.

[SANCHA]

Piadosa restauradora
ha sido de ese retrato. 300
En ti medra la ventura
que por don Lope perdió,
su mudanza le rasgó,
ingrato con la pintura.
De su olvidada Isabela 305
tu compasión acreditas,
pues su copia resucitas,
mas no alcanzo la cautela
con que el traje la has mudado.
¿Qué advertiste en sus fragmentos? 310


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Jornada II
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BLANCA

Amor, todo pensamientos,
en uno industrioso ha dado.
Feliz, si salgo con él
y se luce lo que trazo.

(Juntan los pedazos del un retrato
y cotéjanle con el entero.)
 
Junta Sancha este pedazo 315
con estos.


SANCHA

Volvió el pincel
por su agravio, sutilmente
su belleza retrató.


BLANCA

Íbale llevando yo
la mano, aunque estaba ausente, 320
al pintor, cuando en su idea
mis afectos le imprimía.


SANCHA

Si a compasión te movía,
rasgado, entero recrea,
no vi igual similitud, 325
¿mas por qué de peregrina?


BLANCA

Sancha porque descamina
la fortuna mi quietud,
si tú supieras la guerra
de mi amor, pudiera ser. 330


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Jornada II
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SANCHA

No es difícil de saber
el mal que tu pecho encierra.
¡Ay señora!, esa pintura
la contagión te ha pagado
de su amor menospreciado, 335
porque tal vez el que cura
dando al enfermo salud,
consigo su mal se lleva,
bástame a mí para prueba
desta verdad, tu inquietud. 340
A don Lope quieres bien.


BLANCA

Quiérole bien por mi mal,
Sancha, ¿quién creyera tal?
¿No es prodigio, que el desdén
con que a Isabela maltrata, 345
ocasione mis desvelos
y que se muden los celos
que en esta imagen retrata
en mí con tanto rigor,
que engendre mi pensamiento 350
de su mudanza escarmiento
y de su escarmiento amor?
¿Que llore yo compasiva
agravios de quien no vi
y que estos mismos en mí 355
causen que celosa viva
de la misma a quien procuro
piadosa favorecer?,
¿que envidia venga a tener,
a quien don Lope perjuro, 360
ofende menospreciada?
¿quién sino yo ha visto, cielos,
que celos engendren celos
y envidie yo a una olvidada?


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Jornada II
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SANCHA

Peregrina es tu pasión, 365
como el traje que al retrato
pintar hiciste.


BLANCA

A un ingrato
Sancha, he dado el corazón,
que mis desvelos celosos
a envidiar desgracias vienen. 370
Porque ya en el mundo tienen
las desdichas envidiosos.
Estoy de suerte abrasada,
que a trueco, ¡ay suerte homicida!,
de haberme visto querida, 375
sufriera el verme olvidada.
Esta envidia, estos desvelos
me causa Isabela, mira
cual me tendrá doña Elvira,
blanco mayor de mis celos. 380


SANCHA

Y si el de Vizcaya viene,
¿con quién nuestro rey desposa
a vuestra alteza?


BLANCA

Forzosa
ocupación le detiene.
Usúrpala el Bearnés 385
a Guipúzcoa y en su ofensa
quitarle a Vizcaya piensa,
que es poderoso el francés.


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SANCHA

Yo a don Lope declarara
la fee que tu amor le muestra. 390


BLANCA

Con más industria me adiestra
la suerte que intentó rara.
No ha de saber que le quiero,
que así indecencias reprimo
de mi estado.


SANCHA

¿No es tu primo? 395


BLANCA

El más noble caballero,
es de Navarra y León.
No es nuevo con sus vasallos,
casar infantas y honrallos
los reyes de mi nación. 400


SANCHA

¿De ese modo en qué reparas?
Déjame ese cargo a mí.


BLANCA

Sancha, habiendo dado el sí
al duque, ¿no me culparas
si mudable permitiese, 405
que otro que el duque me amase,
su palabra el rey quebrase
y don Lope me sirviese?
¿Él la dama y yo el galán?
Más ingeniosa cautela 410
fabricó, no amó a Isabela
don Lope?


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Jornada II
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SANCHA

Por ella están
los dos reyes mal con él.


BLANCA

¿No tengo en mi poder yo
el retrato que rompió?, 415
¿los papeles de Isabel?
¿Y otras prendas?


SANCHA

Es ansí.


BLANCA

Pues con algún fundamento
mudándole el traje intento,
que el retrato que adquirí, 420
mis industrias asegure.


SANCHA

No te acabo de entender.


BLANCA

Tercera tengo de ser
de Isabela, aunque aventure
que amándola, me dé celos, 425
por escusar los de Elvira,
amor que a enredos aspira,
animará mis desvelos.


SANCHA

Ya está tu don Lope aquí.


BLANCA

Pues déjanos a los dos. 430


SANCHA

Amor, si fuérades Dios,
no enredárades ansí.

(Vase.)


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Jornada II
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(DON LOPE con una carta.)
  
LOPE

Cásase en Francia Isabela,
conforme en esta me escribe
y como en mi pecho vive 435
Elvira, no me desvela
la mudanza de su estado.
Mas si yo a Elvira no amara,
bien sé yo que me costara
la vida haberme olvidado. 440
Busque en los mares firmeza
quien en mujeres la fía.


BLANCA

¿Don Lope?


LOPE

¿Señora mía?
Deme los pies vuestra alteza.


BLANCA

La libertad que adquirís 445
me tiene a mí tan gustosa,
que pudiera estar quejosa,
de que cuando recebís
plácemes, no me los deis,
como a parte interesada, 450
mas ya yo estaba informada
de cuán mal correspondéis
a vuestras obligaciones.


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Jornada II
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LOPE

A hallar yo merecimientos,
si quiera en mis pensamientos, 455
cuanto y más en mis acciones
de tal merced, no tuviera
quejas de mi suerte avara,
antes desdichas comprara
con que ocasionar pudiera 460
en vuestra alteza piedad
y envidia en mis enemigos.
Mas, gran señora, ¿castigos
entre favores? Mirad
que no dicen proporción, 465
¿quién contra mí os ha mentido,
que yo no he correspondido
a quien tengo obligación?


BLANCA

Quien sostituye en ausencia
su agravio en mí, mirad bien. 470
Lope ¿en agravio de quién
os acusa la conciencia?


LOPE

No sé yo quien pueda hacerme
cargo de haber sido ingrato.


BLANCA

¿Conocéis este retrato? 475

(El entero. )


LOPE

¡Válgame Dios!


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BLANCA

A quien duerme
con deudas, poco le aflige
el deseo de pagarlas.
Yo tengo de ejecutarlas.
Por eso don Lope os dije, 480
que soy en sostitución
de vuestro empeño acreedora.


LOPE

Ya Isabela, gran señora,
me suelta esa obligación.
Porque la casa en París 485
su hermano esta carta lea.

(Mírala.)


BLANCA

Con esa industria desea
saber si ausente admitís
la plebe ya medicina,
que amor, en vos liviandad, 490
hallo en ausencias. Mirad
que el traje de peregrina
no viene bien para esposa
de ese fingido francés.
Vuestro mudable interés 495
hace que os siga celosa.
Tan cerca está de León,
deseando reduciros,
que le cuesta más suspiros,
que pasos vuestra prisión. 500
Correspóndese conmigo,
como este retrato muestra,
sabe la mudanza vuestra
y en señal de que me obligo.
A volver por su derecho, 505
os aviso desde aquí,
que Isabela vive en mí,
puesto que no en vuestro pecho.
Que cerca desta ciudad
asiste, que la doy cuenta 510
de cuanto en su agravio intenta
vuestra leve voluntad.
Que las quejas que tuviere
de vos, por mí han de correr,
que fiscal vuestro he de ser, 515
que si hablar a Elvira os viere.
Mientras su amor no se olvida,
me transformaré industriosa
en Isabela celosa,
en doña Blanca ofendida. 520
Y que en fe de amistad tanta,
procuraré con cautela,
quejarme como Isabela
y vengarme como infanta.

(Vase enjugando los ojos.)


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Jornada II
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LOPE

Dos soles humedecidos 525
eclipsaron resplandores.
Quien vio celos coadjutores
de amores con dos sentidos.
¿Llorar ajenos olvidos
cuando los propios no ofenden? 530
No cielos. Que aunque pretenden
cubrir enigmas enojos,
descifran lenguas los ojos,
con que las almas se entienden.
¿Podré yo osar atreverme 535
a imaginar que la infanta,
mis pensamientos levanta,
abatiéndose a quererme?
Para no desvanecerme,
socorredme vos razón, 540
que está cerca de León
Isabela afirma, cielos
¿creerelo?, ¿o que tiene celos
de mi nueva pretensión?
  
(Sale ORDOÑO.)


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ORDOÑO

Ya Lope habréis consultado 545
el modo del desempeño,
con que agradable os enseño
a pagar ejecutado.
Mirad vos quien puede ser,
quien me obliga a apresuraros. 550


LOPE

Gran señor, para pagaros
lo que os confieso deber,
aunque acepto la libranza,
tiemblo de verla partida.
Déboos libertad y vida, 555
honra, opinión y privanza,
aprieta la ejecución
y es mi caudal limitado,
cobrad cuanto me habéis dado,
honra, vida y opinión. 560
Os vuelo, que es acción cuerda,
porque el deudor satisfaga,
si por ser pobre no paga,
que las hipotecas pierda.
Porque yo no sé que aquí 565
tenga prenda suficiente
a tanto empeño.


ORDOÑO

El prudente
y leal no paga así.
Deudor que quiebra tan presto,
poco estima a su acreedor. 570
A Elvira tenéis amor.


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LOPE

Es engaño manifiesto.
Soy primo suyo y fïeme
de la sangre y amistad
de su hermano, la crueldad 575
un rey, que el vasallo teme,
hallo en su casa recreos
y en su socorro clemencia,
mas no en sus ojos licencia
para desmandar deseos 580
que pasen tan adelante.
Solo por prima la estimo.


ORDOÑO

Tal vez entra amor por primo
y se queda por amante.
Pero ¿por qué doña Elvira, 585
si nunca hubo entre los dos
voluntad, es contra vos
tan crüel? ¿Por qué suspira
viéndoos libre? ¿Qué recela
de que estéis en mi privanza, 590
sino es temer la mudanza
con que os volvéis a Isabela?
Ya me ha dado a mí noticia,
quien ampara su afición,
de cuán cerca de León 595
diligencias desperdicia
cifradas en un retrato,
que temo negocie mal,
porque en otro original
idolatráis siendo ingrato. 600


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Jornada II
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LOPE

(Aparte.
 
Alto, no mintió la infanta.
Isabela a perseguirme
ha venido.


ORDOÑO

A ser vos firme,
ni Isabel con causa tanta,
formara quejas de vos, 605
ni su opuesta os persiguiera
por conocer cuan ligera
tenéis el alma.


LOPE

Las dos,
señor, por diversos modos
me envidian en vuestro amparo. 610
Mas por Dios, que es caso raro,
que alcancen a saber todos,
que está en León Isabela
y solo lo ignore yo.


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Jornada II
Pág. 056 de 110
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ORDOÑO

Como Elvira os ocupó 615
el alma, como os desvela,
no es mucho que no atendáis
a lo que otros han sabido,
ella en efeto ha venido
por vos, que su fee agraviáis. 620
Y yo estoy desengañado,
de que si os persigue Elvira,
es porque mudable os mira
y celosa del cuidado
que Isabela os ha de dar, 625
finge amarme, porque así
viváis celoso de mí,
procurándoos conservar
con esta industria en su amor,
que en semejantes desvelos, 630
ni dura el amor sin celos,
ni hay fee sin competidor.
En mi presencia la hablad
tan tierno, tan oficioso,
tan amante, tan celoso, 635
por mostrarme voluntad,
que finjáis que lo sentís
con veras del corazón.
Pero esto con prevención,
de que lo que la decís, 640
suponga que ya otras veces
se lo habéis notificado.


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Jornada II
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LOPE

o vivo subordinado
a vuestro gusto.


ORDOÑO

Haced jueces
mis dudas de sus acciones. 645


LOPE

Pues señor, ¿qué sacáis dellas?


ORDOÑO

Intimando la querellas
con tiernas demostraciones.
Si os quiere bien, claro está
que he de ver en su semblante 650
indicios que es vuestra amante.
Y que ufana pensará,
que los celos que os ha dado
conmigo y ella ha fingido,
os conservan reducido 655
y de Isabela olvidado.
Pero si vos la quisistes
y ella no os correspondió,
para que no dude yo
de que nunca en ella vistes 660
recíproca voluntad,
fuerza es, si obligarme espera,
que desdeñosa y severa,
os castigue su beldad.


LOPE

(Aparte.)

¿Hay peligro semejante? 665


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Jornada II
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ORDOÑO

Yo aunque el alma la rendí,
desde que la truje aquí,
doy muestra de firme amante.
De la infanta que me ofrece
el navarro por esposa, 670
porque una mujer celosa
con más afecto apetece
a quien se entibia en su llama.
Y si esto no la ofendiere,
por quereros no me quiere 675
y os persigue porque os ama,
¿qué os cuesta si no la amáis
dejarme a mí satisfecho?


LOPE

(Aparte.)
 
Un volcán tengo en el pecho.
 (A él.)
Yo haré lo que me ordenáis, 680
por sacaros del abismo
en que sin causa os metéis.


ORDOÑO

Turbado Lope os habéis,
aconsejaos con vos mismo,
entre tanto que ella y yo 685
volvemos a examinar
verdades que han de quedar
apuradas.
(Vase ORDOÑO.)


LOPE

Remató
la fortuna con mi seso,
echó el resto a sus rigores, 690
¿no fuera mejor temores
acabar conmigo preso?
Si doña Elvira me trata
con desprecio, he de perder
la vida, si llego a ver 695
amor en mi hermosa ingrata.
El rey ha de aborrecerme,
la infanta ha de perseguirme,
mudable en efeto o firme,
voy desdichas a perderme. 700

(Vase.)


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Jornada II
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(DOÑA BLANCA y DOÑA ELVIRA.)
  
ELVIRA

Si yo causas bastantes no tuviera
de don Lope, no fuera
perseguidora suya,
vuestra alteza su vida restituya,
conocerá los daños 705
que a su hermano ocasionan sus engaños
y que en cualquier suceso
estuviera mejor sin vida o preso.


BLANCA

Estraña es tu porfía,
don Lope es primo tuyo, es sangre mía 710
y una sangre en las dos me causa espanto,
que en pro y en contra se distinguen tanto.


ELVIRA

A saber vuestra alteza mis agravios.


BLANCA

Tus ojos me los dicen, no tus labios,
tienes al rey celoso 715
de don Lope, que un tiempo más dichoso
en tu favor, que agora
si agrados adquirió, desprecios llora
y temiendo que impida
de tu amor la esperanza presumida, 720
que reina te blasona,
con Lope eres cruel, por la corona.


ELVIRA

No cabe en mí bajeza
tan civil como juzga vuestra alteza.


BLANCA

¿Pues por qué le persigues? 725


ELVIRA

No puedo declararlo.


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Jornada II
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BLANCA

Ni te obligues
a descubrir secretos,
que mudos nos pregonan tus afectos.
Pero porque propicia
a Isabela desmientas la malicia 730
de mis sospechas, doña Elvira advierte,
que tendrá en tu desdén que agradecerte.
Porque a León vecina
en traje y en firmeza peregrina
de mí a valerse viene 735
y a instancia suya su don Lope tiene
la libertad deseada
de ti tan perseguida y repugnada.
Si incrédula lo dudas,
 (Enséñaselo.)
este retrato puede en líneas mudas 740
atestiguar conmigo
verdades que me fía y que te digo.
Isabela a don Lope se le envía
y su dicha ha de estar por cuenta mía.
Como la tuya, porque deste modo 745
el rey sin celos se asegure en todo,
que ya se van logrando
los medios que voy dando,
pues don Lope a Isabela reducido,
mejora de cuidados en tu olvido. 750
(Vase.)


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Jornada II
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ELVIRA

¿En mi olvido?, ¿y que mejora
de cuidados desleal?
¿Tan cerca el original
y aquí el retrato que adora?
Agora celos, agora 755
podréis salir al encuentro
del alma, que es vuestro centro,
porque me anegue entre agravios,
pues no os permiten los labios,
dad voces puertas adentro. 760
Agora sí, que el rigor
de su límite ha salido,
con un rey aborrecido
y que he de mostrarle amor,
con una infanta al favor, 765
de mi enemiga inclinada,
una mujer olvidada,
que en matarme se resuelve,
un hombre que a amarla vuelve,
y yo muda y desdichada. 770
¿Qué hará entre tantos castigos,
quien con uno se desvela?
El rey, la infanta, Isabela,
don Lope, ¡hay más enemigos!
Todos contra mí testigos. 775
¿Yo persiguiendo a quien quiero,
contra el Ordoño severo,
si le muestro voluntad
y el culpando mi crueldad,
constante en su amor primero? 780
Perdida estoy, ¡ay de mí!


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Jornada II
Pág. 062 de 110
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(BERMUDO.)
  
BERMUDO

Barzagas que con el tope,
a caza ando de don Lope,
señora desde que vi
la elvirísima firmeza, 785
que está a mi cargo advertirle
y en todo hoy no hay descubrirle.
¿Pero de qué es la tristeza?
¡Qué fulminan esos ojos
un diluvio de cristal, 790
un «fallamos» criminal,
con un «agua va» de enojos!


ELVIRA

Dámelos vuestro señor,
que envidiando medras mías,
osa alentar sus porfías 795
contra un rey competidor.
Y si mi paciencia apura,
podrá ser, cuando la pierda,
que me canse de ser cuerda
y castigue su locura. 800
Vos, de quien satisfación
tiene, pues os comunica,
que hasta en esto califica
aciertos de su elección,
pues que sois su consiliario, 805
si riesgos suyos teméis,
de mi parte le diréis,
que no siempre temerario,
ha de hallar su atrevimiento
fortuna que le socorra 810
y que un desaire se borra,
tal vez con el escarmiento.
Que tengo al rey de mi mano
y le obligará mi enojo,
si prosigue, a algún arrojo, 815
que intente aplacar en vano.
Que pague a la peregrina
finezas, sin serla ingrato
y se reduzga al retrato
que una infanta patrocina. 820
Porque ni yo en él estimo
afectos de sus mudanzas,
ni admití en sus esperanzas,
más acciones que de primo.
Que de un hombre que sin ley, 825
con desdoro de su fama,
ni es constante con su dama,
ni es seguro con su rey.
Es medio cuerdo el hüir
y que si vivir desea, 830
o se ausente o no me vea.
Porque en dando en proseguir
temas que de nuevo empieza,
tengo a Ordoño en mi poder
y como le hice prender, 835
le haré cortar la cabeza.


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BERMUDO

¿Qué más dijera un Herodes
por Pascua de Navidad?
Con la luna en variedad
mereces que te acomodes. 840
¿No ha una hora, una? No ha media
que de otro temple estuviste,
más trajes tu amor se viste,
que una dama de comedia.
¿Quién sufrirá tus achaques, 845
si ya haces sol, ya granizas?
Pero hay damas febrerizas
con amores almanaques.
¿Tuvo pintor maniquí,
que armado de coyunturas, 850
mudase tantas posturas?


ELVIRA

¿Hombre intentas?


BERMUDO

No hay aquí
hombre, o acá, que tanto ha
que me dijiste sin ira,
oye, aguarda, espera, mira, 855
detente, escúchame, y ya
son pedradas tus lisonjas,
tu serenidad nublado
y tu amor más revesado,
que diez billetes de monjas. 860
Andaba yo tras mi amo,
de ceca en meca, por darle
un pisto con que alentarle
y ya con ese reclamo
le daré gentil consuelo. 865


ELVIRA

Pues yo.


BERMUDO

Yo, ¿quién me decía
dos credos ha: no ama al día
tanto el sol, alma del cielo,
como yo a don Lope adoro?


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Jornada II
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ELVIRA

Mientes, ¿yo te dije tal? 870


BERMUDO

Mi memoria está cabal,
yo sé la lición de coro.
Y cuando cuenta me pida
diré que decía el recado:
que le aborrezco adorado, 875
que le desdeño perdida,
que le idolatro engañosa,
que le persigo benigna.
¿Es esta mudanza digna
de una mujer generosa? 880
Cuerpo de Cristo, constante
en el desdén o afición,
o bien siempre requesón
o bien turrón de Alicante.
¡Qué traza de melonar 885
para mujer de valor!

(Hace que se va.)


ELVIRA

Oye.


BERMUDO

Ya no soy oidor,
vuélvome a desgarnachar.
Llévame airado un impulso.
  
(Encuéntrase con DON LOPE.)
  
¡Oh, señor! Haz experiencias, 890
médico de intercadencias
y tienta a tu dama el pulso.
Porque la tengas mancilla
de que en tu oprobio o tu loa,
ni es bien Óñez, ni es Gamboa, 895
ni está al vado, ni a la orilla.

(Vase.)


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Jornada II
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LOPE

Doña Elvira brevemente,
antes que el rey que me sigue
nos escuche, no os obligue
a piedad, si pretendiente 900
me veis vuestro, que es cautela
de cierta razón de estado
en que el rey que os ama ha dado.
Yo quiero bien a Isabela,
hémonos de ver los dos, 905
porque me la trujo el cielo.
Rigores del rey recelo
y no me acuerdo de vos.
Mándame, que os diga amores
y os pida celos de olvidos, 910
si retiráis los oídos,
pues son para el rey mejores,
y interpretáis al revés
las finezas que os dijere,
seréis cuerda, esto os requiere 915
mi fe, no os quejéis después,
que os aborrezco por Dios,
como a quien matarme quiso.


ELVIRA

Despejo tiene el aviso,
¿pues yo cuándo os quise a vos? 920
  
(ORDOÑO y DOÑA BLANCA.)
  

ORDOÑO

Oye infanta estas verdades
porque mis recelos venzan.


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Jornada II
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BLANCA

Ya tus ardides comienzan
a aclarar obscuridades.


ORDOÑO

Que nunca le quiso bien 925
afirma, porque destruyas
mis sospechas y las tuyas.


BLANCA

Prosiga con su desdén,
que si es verdad lo que dice,
saldrá mi agencia segura 930
y premiada la hermosura
de Isabela.


ORDOÑO

Qué bien hice
en fiar desta quimera
la quietud de mi sentido.


BLANCA

Finge que estás divertido 935
y que no los ves.


ORDOÑO

(En voz alta a su hermana,
como que no los ha visto.)
 
Espera
el navarro rey hermano
la final resolución
de mis bodas. Estas son
las cartas, daré mañana 940
esperanzas a un deseo,
hasta aquí indeterminado.
La infanta esta me ha enviado,
tómala.


BLANCA

(En voz baja.)
 
Yo fingiré que la leo,
y tú me ponderarás 945
cada cláusula y razón,
ocupando la atención
en ellos. Y así podrás
satisfacer los antojos
de tus celos encendidos, 950
en don Lope los oídos
y en este papel los ojos.


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Jornada II
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ORDOÑO

Discreto es tu advertimiento,
va de industria.


LOPE

(Bajo.)
 
El rey nos mira.
no me creáis doña Elvira, 955
porque en cuanto os digo miento.

(Alto.)
 
Mas admiro Elvira hermosa,
veros negar evidencias,
de quien para eternizarlas
fueron testigos las peñas 960
de las montañas de Asturias,
cuando envidiando finezas,
las fuentes las murmuraron,
las coronaron las yerbas,
que cuantas persecuciones 965
y riesgos a instancia vuestra,
culparon vuestra mudanza,
lastimaron mi inocencia,
desmintieron nuestra sangre,
coronaron la clemencia 970
de la infanta protectora.
Condenaron la aspereza
del rey, de vuestro rigor,
de los hados, de mis penas,
de una voluntad amante, 975
hoy de acero, ayer de cera.


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Jornada II
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ELVIRA

Don Lope, esas novedades
estraño, tened prudencia,
que alargáis jurisdiciones
de deudo a mayores deudas. 980
¿Cuándo os atrevistes vos,
o yo cuándo os di licencia
a palabras misteriosas,
que a mi respeto se atrevan?
Huésped os vio nuestra quinta, 985
pero tan pesado en ella,
que para mí fueron años,
días de vuestra asistencia.
Obligaciones de primo
os dieron alberge y mesa, 990
ojalá que las harpías
que las fábulas nos cuentan,
y no vos, la profanaran,
pues es mayor la molestia
que me causa vuestra vista, 995
que la que refieren dellas.
Yo os aborrezco, don Lope,
más que a la luz las tinieblas,
la lealtad a la traición,
el regocijo a las penas. 1000
No admite Ordoño verdades
desde que os vio, porque piensa
que mi voluntad, del modo
que mi casa os aposenta.
Bien sabéis vos que esto es falso. 1005
¡Ay Dios, si el rey lo supiera!,
o nunca vuestras desdichas
a nuestra quinta os trajeran.
Siendo así, ¿por qué os asombra,
que en el alma os aborrezca, 1010
que mortalmente os persiga?,
pues si vivís, estoy cierta,
que ha de morir mi quietud.
Si bien me queréis, dad muestras,
ausentándoos desta corte, 1015
que os califican finezas.
Porque si perseveráis
aquí, para que me ofenda,
no os asegura la vida
quien es infeliz por ella. 1020


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Jornada II
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LOPE

Alzad la voz, levantalda,
para que el rey os entienda,
con su hermana divertido;
abrasaréis la tibieza
de su amor con vuestras llamas. 1025
Publicad con apariencias
mentiras que el corazón
en los labios vitupera.
Interesable fingís
que le adoráis, porque os feria 1030
la fortuna en él coronas,
que presto os aplauden reina.
Pero yo sé que en el alma
os ocupan sus potencias
mis memorias desvalidas 1035
por no ofreceros diademas.
¿Que a no oponérseme Ordoño,
qué ignorante habrá que crea
que de mi amor no ha quedado
vestigio o señal siquiera? 1040
¿Habrá fuego tan remiso,
que por liviano que yera,
la fábrica más constante
no se rubrique en sus piedras?
Pasa en un instante el reino, 1045
pero no por eso deja
de firmar «Aquí fue Troya»
en los bronces y en las peñas.
Si yo fuera rey, Elvira,
yo imperios os rindïera, 1050
del modo que el corazón
me adulara vuestra lengua.


ELVIRA

O habéis perdido sin duda
con el seso la prudencia
o envidioso de mis dichas 1055
las eclipsáis con quimeras.
¿Yo os tuve a vos voluntad?
¿Yo os descuidé jamás muestras
en los labios, en los ojos,
con que amor os desvanezca? 1060
¿Cuándo os amé yo?


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Jornada II
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Amar por arte mayor Jornada II Tirso de Molina


LOPE

(En voz baja.)
 
¿Sentislo
de ese modo? ¿Habláis de veras
o satisfaciendo a Ordoño
me tratáis con estrañeza?
Si es solo para obligarle, 1065
bastan que palabras sean,
ingrata Elvira, verdugos
de mi apurada paciencia.
No los ojos, no el semblante,
maltratadme con la lengua, 1070
consoladme con la vista,
al rey las espaldas vueltas.
No me obliguéis a que saque
la daga y en su presencia
dé fin a mis infortunios, 1075
dando principio a tragedias.


ELVIRA

(Alto.)
 
Hablad alto, que creerá
quien de ese modo os advierta
que en desdoro de mi fama
me intimáis secreto, señas 1080
de algún desaire en mi honor.

(En voz baja.)
 
¿No me advertís que no os crea?
Ya os obedezco don Lope.
Peregrina contrayerba
tenéis en la peregrina. 1085
Ilda a ver, pues está cerca.

(En voz alta.)
 
Estimad estos avisos,
porque en dando vuestro tema
en asistir en la corte,
peligra vuestra cabeza. 1090
Haré quitaros la vida
vive Dios, si estáis en ella
dos horas.

(Bajo.)
 
Dueño del alma
ni te ausentes ni me creas,
que miento en cuanto te digo, 1095
matareme si me dejas.

(Alto.)
 
Si en León estáis mañana,
si della el rey no os destierra,
si el navarro no os castiga,
si mi hermano no me venga, 1100
yo tengo armas, yo rigores.

(Bajo.)
 
¡Ay alivio de mis penas!,
que te adoro, que me abrasan
celos tristes de Isabela.

(Alto.)
 
¡A Ordoño adoro, don Lope! 1105

(Bajo.)
 
Miento, amores, miento; deja
que industrias disimuladas
tu vida del rey defiendan.

(Alto.)
 
Basten estas certidumbres
para dejar satisfechas 1110
dudas del rey a quien amo
y en vos presunciones necias.
Y voyme, que por no veros
fuera dicha el nacer ciega.

[Bajo.]
 
Mi bien, mi dueño, mi esposo, 1115
ten con mis industrias cuenta.
 
(Vase.)


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Jornada II
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ORDOÑO

Aguarda, prenda del alma,
detenla, Lope, detenla,
porque premie con los brazos
afectos de tal fineza. 1120
Dichoso salió mi examen;
Lope basta, no más pruebas
en mujer que prodigiosa
es cristal y no se quiebra.

(Vase.)


BLANCA

Mucho Lope os debe el rey 1125
si son fingidas las muestras
de amor que Elvira no admite,
mucho también Isabela
y yo mucho más que todos.
Pero si son verdaderas, 1130
que para fingirlas Lope
vi mucho espíritu en ellas,
que os guardéis de mí os aviso,
porque al paso que agradezca
puntualidad en servirme, 1135
castigaré inobediencias.

(Vase.)


LOPE

Dificultades mayores
mis esperanzas alientan,
que si aparentes desmayan,
interpretadas recrean. 1140
Enemiga favorable,
ama mi Elvira y desdeña,
aborrece cuando adora
y adora cuando desprecia.
Opuestos Ordoño y yo, 1145
más lejos cuando más cerca,
en el puerto y engolfados
con bonanza en la tormenta,
una derrota seguimos,
él su dueño en la corteza, 1150
yo su amante dentro el alma.
Aquí sí, amor, que se encuentran
acciones incompatibles,
ya en los ojos, ya en la lengua,
Elvira aborrece y ama, 1155
Blanca tiene amor y tercia,
y yo, el objeto de todas,
pienso eslabonar cautelas,
obligando a doña Blanca,
entreteniendo a Isabela 1160
y pagando en doña Elvira
prodigios de su firmeza.
De amar por arte mayor
verá el discreto experiencias.


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Jornada III
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Sale DON LOPE solo.

LOPE

¿Puede llegar el rigor
de mi suerte a estremo igual,
que tener por dicha el mal
y el desprecio por favor?
¡Que siempre que a Elvira vea, 5
haya de adorar agravios
y que mi muerte en sus labios
me obligue a que no los crea!

(DOÑA BLANCA rasgando los pedazos de un papel
y quedándose con ellos.)

BLANCA

El mismo castigo hiciera
del dueño que del papel, 10
si transformándose en él
presente aquí le tuviera.
Pero no será pequeño,
si en muestras de mi rigor,
vengo en el embajador 15
los delitos de su dueño.
Mal lograré su recato,
seré, si su protectora,
desde hoy más perseguidora
de su proceder ingrato. 20
Ténganme desde este día
por su enemiga mayor.


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Jornada III
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LOPE

¿Contra quién tanto rigor,
hermosa señora mía?
¿Contra quién tan inclemente? 25
Que compasivo envidioso
de ese infeliz venturoso,
de ese culpado inocente,
de ese papel, que entre enojos,
con favores inhumanos, 30
en la nieve de esas manos,
en las llamas de esos ojos.
¿Ya se enciende, ya se yela?
Quisiera ser él por Dios.


BLANCA

Con vos, don Lope, con vos 35
y con la ingrata Isabela.


LOPE

Pues ¿en qué hemos delinquido?


BLANCA

En lo que infama a los nobles,
si en ellos los tratos dobles,
manchas de su sangre han sido. 40
¿Tan mal el cargo ejercí
en que Isabela me puso,
cuando olvidado y confuso
con la libertad que os di,
agravios reconcilié, 45
que a Isabela ocasionaron
a quejas, que desdoraron
quilates de vuestra fe?
¿Ella por vos peregrina,
preso por su causa vos, 50
yo vuestra agente y los dos
ingratos conmigo? ¿Es digna
satisfación la que usáis
ella y vos con mi favores?
¿Proseguís vuestros amores 55
y de mí los ocultáis?
En fin soy en los reparos
de vuestros riesgos primeros,
buena para componeros
y no para conservaros. 60
¿Qué teméis de mí?


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Jornada III
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LOPE

¿Pues yo?


BLANCA

Vos pues don Lope, vos pues
y vuestra dama, después
que mi amante os malició,
que vos por asegurarla, 65
sin mi orden la escrebís,
cartas suyas recebís,
vais oculto a visitarla.
Y en fee de lo que os obliga
mi protección generosa, 70
me tenéis por sospechosa
y me escusáis enemiga.


LOPE

¿De Isabela sé yo más,
que lo que vos me dijistes?
Noticia della me distes, 75
cuando juzgué que jamás
me volviera a dar enojos.
Su retrato me enseñastes,
que estaba cerca afirmastes
desta corte, en vuestros ojos 80
vi dudosos sentimientos,
que no pude constrüir,
por vos vine a desmentir
su aviso y mis pensamientos.
Porque a no ser vos, señora, 85
quien me avisó haber venido,
cuando della he recebido
la carta, que enredadora,
dice que en París se casa
del crédito que la diera, 90
el sosiego consiguiera,
que niega mi estrella escasa.


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Jornada III
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BLANCA

Don Lope, don Lope, en vano
imagináis evadiros,
cuando hay para conclüiros 95
tanto testigo en mi mano.
No hay pedazo en todos estos
que no alegue contra vos,
tomad, leed estos dos
a convenceros dispuestos. 100
Negadme agora ser suya
esta letra, estas razones.
Repasad esos renglones,
porque en ellos os concluya.
¿Cómo dice aquí?


LOPE

Señora, 105
permitidme sospechar,
que para desatinar
mi seso, que el fin ignora
de tan confusa ilusión,
ella y vos os conjurastes 110
contra mí y determinastes
sin causa mi perdición.


BLANCA

Solo falta que me echéis
la culpa a mí de delitos
que aquí os acusan escritos. 115
Leeldos Lope y veréis,
si con razón me ofendí
de quien así me pagó.
Leed, que os lo mando yo,
llegaos, ¿cómo dice aquí? 120
No os turbéis.


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Jornada III
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Amar por arte mayor Jornada III Tirso de Molina


LOPE

(Lee.)

«Mi fe constante
anoche con veros solo,
mas túvome envidia Apolo
y ama...».


BLANCA

Decid adelante.


LOPE

Mal podré, si vuestra alteza 125
después de haberle rasgado,
las dicciones le ha cortado.


BLANCA

Pues busquemos la otra pieza,
que tras esa se seguía.
Esperad, ¿cómo acabó? 130

(La INFANTA lee otro pedazo y le junta al primero.)


LOPE

«Apolo y ama...».


BLANCA

...«neció»,
dice aquí. Necio sería
mi recelo, a no tener
contra vos tanta evidencia,
por faltaros experiencia, 135
no me he dado yo a entender.
Torpe sois en discurrir,
ya están contiguos, leed.


LOPE

¡Qué es esto cielos!


BLANCA

Volved
desde el principio a decir. 140
Acabad.


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Jornada III
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LOPE

(Lee los dos pedazos juntos.)

«Mi fee constante
anoche con veros solo,
mas túvome envidia Apolo
y amaneció al mismo instante
que en el ocaso se puso. 145
Consagrárale yo al sol
mi dicha, si entonces se ol...».
Rompiose y quedó en confuso
esta dicción o este encanto.


BLANCA

Si se olvidara diría, 150
ponderación fue aunque fría,
pero sin sol, no me espanto.
¿No hay abajo más renglones?


LOPE

Sí, mas rotos.


BLANCA

Pues leellos.


LOPE

Aquí dice, mis cabellos. 155


BLANCA

¿Y después?


LOPE

Estas razones
otra vez me las ha escrito
Isabela: En las Asturias
hice a papeles injurias,
que castigué sin delito. 160
Rompiendo los esparcí
al viento algunos favores,
que en fe de muertos amores
quise desterrar de mí
y uno dellos, me parece, 165
que lo mismo contenía
que en este he visto.


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Jornada III
Pág. 078 de 110
Amar por arte mayor Jornada III Tirso de Molina


BLANCA

Sí haría,
porque quien os favorece
medra con vos el exceso
que en sus papeles rasgados 170
vinculaban sus cuidados.
¿Pero qué decís por eso?


LOPE

No sé lo que me colija.


BLANCA

Querréis decir que vinieron
a mi poder y me dieron 175
de vos relación prolija.


LOPE

No pudo ser.


BLANCA

Pues ¿adónde
los rompistes?


LOPE

Un desierto
de yerba y riscos cubierto,
que entre malezas se esconde 180
los vio, señora, romper.


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Jornada III
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Amar por arte mayor Jornada III Tirso de Molina


BLANCA

Y juzgáis, a lo que veo,
que siendo el viento correo
llegaron a mi poder.
Mirad cuán descaminado 185
vuestro discurso os ofusca.
Quien disculpas, Lope, busca
convencido y apurado
para tales desatinos,
deslucido saldrá dellos, 190
recebid vuestros cabellos
de puro humanos divinos,
que son los que ese papel
de parte suya os ofrece.
Idla a ver, que ya anochece 195
y haced lo que os manda en él,
que yo con los dos airada,
como favorable esquiva,
si os conformé compasiva,
sabré vengarme enojada. 200
Tomad allá los cabellos,
en que enlacéis vuestro amor.


LOPE

No, señora, que el rigor
temo que se esconde en ellos.
Pero decidme, os suplico, 205
sea mentira o sea verdad,
si por vos la voluntad
que a Isabela sacrifico,
como vos fingís, la adora
y esto ha sido a vuestra instancia, 210
sin perdonar circunstancia
de amiga y de protectora,
¿en qué os ofende en amarme?,
¿en qué os agravio en quererla?


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Jornada III
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BLANCA

En que vos, don Lope, y ella 215
os comunicáis sin darme
cuenta de vuestros secretos
cuando corren por la mía.


LOPE

¿Por vuestra cuenta?


BLANCA

Podía
a registrar vos afectos 220
castigar su menosprecio,
que nunca una intercesora
ajenos agravios llora.


LOPE

Pequé, señora, de necio,
pero no de inadvertido. 225
No se atrevió mi cuidado
de puro desconfiado
a presumirse querido.
Pero pues ya vuelve el paso
la fortuna rigurosa, 230
adorándoos, Blanca hermosa,
podré.


BLANCA

Paso, Lope, paso,
¿estáis en vos?, ¿qué decís?
¿Luego de puro ligero
pensáis que por vos me muero? 235


LOPE

Amaisme, mas no os morís.


BLANCA

Sois un descortés. ¿Yo a vos?


LOPE

A mí, que una intercesora
nunca ajenos daños llora.
No he de pecar, vive Dios, 240
otra vez de corto o necio.
Afectos he examinado
en vuestros ojos, que han dado
a mi confianza aprecio.
Decid que soy descortés, 245
que esto es sin duda.


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Jornada III
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BLANCA

Mirad,
que en cosas de voluntad
lo entendéis todo al revés.


LOPE

¿Pues que significa el llanto
que alegastes sino amor? 250


BLANCA

No deis en apurador,
don Lope, ni apretéis tanto.


LOPE

Pues declaradme primero
el fin de tanta cautela.
¿Queréis que quiera a Isabela? 255


BLANCA

Quiero, don Lope, y no quiero.


LOPE

No entiendo esa paradoja.


BLANCA

Nunca vos sois entendido,
queredla, pero advertido
de que hay dama que se enoja 260
si la amáis demasïado.
Templarse en vos su amor puede
con tal límite, que quede
lugar desembarazado
para otra que más os ama. 265


LOPE

¿Pues he de querer a dos?


BLANCA

Eso averiguadlo vos.


LOPE

¿Quién es la segunda dama?


BLANCA

En eso consiste el todo.
Sacad vos la consecuencia, 270
que yo, Lope, os doy licencia
de entenderlo a vuestro modo.
Respondedle a este papel,
mas de suerte estad en vos,
que en él cumpláis con las dos. 275


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Jornada III
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{{Pt|LOPE|
¿Cómo es posible?


BLANCA

Si en él
de ingenioso hacéis alarde,
la mitad de sus renglones
me dedicarán razones
que yo con estima guarde. 280
Haced lo que en esto os pido,
que quiere ver mi cuidado
si como sois alentado,
don Lope, sois advertido.


LOPE

Viviendo en vuestro favor 285
quién duda que lo he de ser.


BLANCA

Esto es, don Lope, saber
amar por arte mayor.

(Vase.)


LOPE

Declarose Blanca ya.
¡Ay amada Elvira mía!, 290
que de hermosa tiranía
haciéndote guerra está,
mal de mi pecho podrá
borrarte, aunque el cielo doble
contra mi firmeza noble 295
ardides de amor violentos,
que a más acometimientos
vive más constante el roble.
¿Podré persuadirme yo
a que Isabela me escriba 300
y que la infanta reciba
el papel que me asombró?
¿Quién, cielos se le entregó
siendo desleal tercero?,
¿o cómo en él considero 305
palabras otra vez dichas?,
¿queréis sacarme desdichas,
del golfo en que desespero?,
¿no afirma que a verla fui
anoche? Pues ¿cómo pudo 310
decir tal cosa, si aún dudo
que Isabela asista aquí?
Su letra y cabellos vi,
¿si a caso los mismos son
que mi nueva pretensión 315
en Asturias piezas hizo?,
¿pues quién, si no es por hechizo,
se los dio a Blanca en León?


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Jornada III
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(Sale BERMUDO.)

BERMUDO

Di, que te quejas de vicio,
cuando de Elvira te quejes, 320
que vive Dios, que está Elvira
prototipo de mujeres.
Visitela de tu parte
y hallé apoyando la nieve
de una mano una mejilla 325
de jazmines y claveles.
Sobre un balcón de azul y oro,
porque lo triste y lo alegre
de los celos y el amor
busca estos colores siempre. 330
Miraba los pajarillos
vecinos de unos cipreses,
que si funestos congojan,
ferian esperanzas verdes.
Y envidiosa de sus plumas, 335
dichosos, dijo, mil veces
vosotros, privilegiados
de las cortes y los reyes.
Repliquela yo, y dichosos
pensamientos que merecen 340
ocuparte enajenada
memorias que te suspenden.
Volvió entonces los dos, como
llaman críticos noveles
los ojos en este siglo, 345
que yo, si Dios no me tiene
de su mano, iba a llamarlos
yemas de huevos celestes.
Diome cara, en fin y dijo:
¡Ay, Bermudo, a tiempo vienes 350
que desmentirás pesares,
para que no me atormenten!
Declarado se ha conmigo
la infanta, a don Lope quiere
más que a sus flores el mayo, 355
que a sus yelos el diciembre.
Por una parte Isabela,
por otra Blanca, que puede
por hermosa recelarse,
por coronado temerse. 360
Yo de Ordoño combatida,
amando, sin atreverme
a manifestar pasiones,
que a don Lope han de dar muerte.
¿Qué he de hacer?, ¿qué he de decir? 365
¿Si en medio la esfera breve
del pecho, oculto congojas
que los labios no consienten?
Tal vez animo esperanzas
y tal vez sospechas pierden 370
lo que los créditos ganan,
si celos paciencias vencen
acabarán con mi vida.
Un ardid solo hay que aliente
mi dicha, cuanto difícil, 375
provechoso si se emprende.
Si permitieran temores,
que la vez que se me ofrece
don Lope, pudiera hablarle
del modo que puedo verle. 380
Amor con lengua, aunque niño,
en fe de ser elocuente,
finezas desbaratara
de Blanca que el alma teme.
Pero si ha de ser forzoso 385
cuando a mi presencia llegue,
fingir, porque no peligre,
menosprecios y desdenes.
Siempre en mis ojos rigores,
favores en Blanca siempre, 390
¿quién duda que estos le abrasen
y los otros me le yelen?
Dile pues, que esté advertido,
desde hoy más que cuantas veces
al aborrecible Ordoño 395
le intime, estando él presente,
quejas de amor estudiadas,
son para el rey aparentes,
mas para Lope infalibles.
Porque intento desta suerte, 400
que alentado en mis favores,
los de Blanca no le empeñen.
Que pues le quiere la infanta
y sin que a Ordoño recele,
publica demonstraciones, 405
que las malicias advierten.
Su amante se disimule,
porque industrioso sosiegue,
sospechas que al rey indignan
creyendo que me pretende. 410
Mas que estando yo delante,
procure satisfacerme
de las mudanzas que dudo,
pues de cuanto la dijere,
dándome por avisada, 415
creeré que de mí se entiende,
equivocando sentidos,
el que más me pertenece.
De modo, que cuando yo
hable a Ordoño, ya le muestre 420
voluntad, ya desdeñosa
de sus mudanzas me queje,
ha de entenderlo por sí
tu señor y responderme
en nombre de doña Blanca, 425
disimulando dobleces.
También tienes de advertirle,
que discreto diligencie,
ver un papel que le escribo
al rey y si le leyere, 430
quite de cada renglón
tres sílabas solamente,
que para él van las demás.
Con tal que cuando escribiere
a la infanta, haga lo mismo, 435
que yo acabaré me enseñe,
pues su amor me comunica
los que a su mano vinieren.
Con esta industria, Bermudo,
los riesgos se desvanecen, 440
que nuestro amor desazonan
y venciendo inconvinientes,
podremos comunicarnos,
aunque a los hados les pese,
en presencia de palabra 445
y en ausencia por papeles.
¿Hay firmeza, ingenio, amor,
que se compare con este?
No pueden darla por claustro
diez cátedras las más fieles? 450


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Jornada III
Pág. 084 de 110
Amar por arte mayor Jornada III Tirso de Molina


LOPE

Puede, Bermudo, mi constante Elvira,
desde donde el sol nace
hasta el sepulcro undoso donde espira,
merecer que por firme y bella enlace
sus sienes la corona, 455
cárcel del alba, si del cielo zona.
Parece que las dos se han concertado
y que Elvira y la infanta determinan
darme de amante el grado
y en fe desto examinan 460
de una misma manera
de mi capacidad la corta esfera.
Quiere Blanca que escriba
a Isabela y responda
a un papel que en pedazos he leído. 465
Pero que me aperciba
a que en él corresponda
a su amor, duplicando su sentido.
¿Tendré yo en un papel industria tanta,
que hable con Isabela y con la infanta? 470
Pues lo mismo, Bermudo,
me ordena doña Elvira
y lo que más me admira,
lo que por imposible tiemblo y dudo,
es que ha de hablar mi equívoca cautela, 475
con Blanca, con Elvira y Isabela.
¿En uno tres papeles?
¿Podrá el ingenio humano
salir dellos airoso?


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Jornada III
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BERMUDO

Por más que te desveles 480
has de cansarte en vano,
puesto que tengas fama de ingenioso.


LOPE

Pues ven que si he adquirido aquese nombre,
o he de salir con ello o no ser hombre.

(Vanse.)

(ORDOÑO y TELLO.)

ORDOÑO

Seas Tello bienvenido, 485
si Sancho a Logroño cerca,
antes que llegue a su cerca,
espero que huya vencido.


TELLO

La guerra toda es estremos,
mas si a su hermana te ofrece 490
por esposa, si apetece
que a nuestra infanta le demos
coronándola en Pamplona.
¿Por qué negarás sus paces?


ORDOÑO

Bien Tello sus partes haces. 495


TELLO

Sancho a don Lope perdona,
su estado le restituye
y a su privanza le vuelve.


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Jornada III
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ORDOÑO

Si Isabela se resuelve,
que de sus venganzas huye 500
y ampara mi protección,
haré las paces por ella,
mas no espere Sancho vella,
sino es casada en León.


TELLO

¿Que Isabela es la que ampara 505
vuestra alteza de esa suerte?


ORDOÑO

¿Quién contra el tiempo y la muerte
es de amor firmeza rara?
La que no admitiendo a un rey,
por don Lope ha ocasionado 510
las desdichas que han llorado
los dos, tan firme y de ley.
Que peregrina ha venido
desde Francia en confianza
de mi fe, que no hay mudanza 515
que en noble amor cause olvido.


TELLO

¿Hala visto vuestra alteza?


ORDOÑO

No, mas mi hermana procura
piadosa con su hermosura,
que se logre su firmeza. 520


TELLO

¿Cómo, señor, [podrá] ser
que esté Isabela en León,
si mejorando afición
en París, es ya mujer
de Enrique de Fox?


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Jornada III
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ORDOÑO

¿Qué dices? 525


TELLO

Certidumbres con que allano
quimeras, yo vi a su hermano,
que con medios más felices
del rey Sancho perdonado
y a su gracia reducido, 530
su licencia ha conseguido
y a su hermana ha desposado.
Tan gustoso su rey dello,
que las joyas la envió
de las bodas, siendo yo 535
testigo.


ORDOÑO

Mira don Tello,
que si eso fuese verdad,
mis sospechas resucitas.


TELLO

La opinión desacreditas,
gran señor, de mi lealtad. 540
¿Tengo de engañarte yo?
Porque don Lope no sea
de Isabela, ni él los vea
desposados, permitió
su boda con prisa tanta. 545


ORDOÑO

Como eso no sea mentira,
o Lope ama a doña Elvira
y los ayuda la infanta,
o esta a Lope quiere bien.
Vete Tello.

(Vase DON TELLO.)

Mis desvelos 550
vuelven a engolfarse en celos
para que muerte me den.


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Jornada III
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(DON LOPE dándole a BERMUDO un papel.)

LOPE

Dásele en su misma mano.


BERMUDO

¿A la infanta dices?


LOPE

Sí,
anda, que el rey está aquí. 555

(Vase BERMUDO.)

ORDOÑO

Con algún girón villano
te infamó naturaleza,
por más que de real estirpe
te ensoberbezca la fama
y la opinión te acredite. 560
No es posible que tu padre
fuese noble. No es posible
que descuidando respetos,
no te diese infame origen.
Tú engañoso, aleve, ingrato 565
a las mercedes que te hice,
a la vida que me debes,
a la privanza en que vives.
Por deslumbrar atenciones,
amar a Isabela finges 570
y cuando en Francia se casa,
esposa del conde Enrique.
¿Por qué descuides sospechas,
desimulas que la sirves?
¿A quién en palacio quieres? 575


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Jornada III
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[LOPE]

Yo, ¿en palacio?


ORDOÑO

Tú, que mides
desbaratados deseos
con mi poder. Tú que humilde
en lo exterior, apeteces
prendas mías.


LOPE

¿Yo? ¿Qué dice 580
vuestra alteza?


ORDOÑO

¿Lo que es cierto,
osarás tú desmentirme,
testigo yo de mi agravio?
Aleve Isabela asiste
en Francia, no está en mis reinos. 585
Yo sé por cosa infalible,
que en palacio tienes dama,
que ofendiéndome te hechice.
Si te importa asegurarme,
revela secretos, dime 590
quién es la que quieres bien,
que cuando de mí te fíes,
como esta Elvira no sea,
aunque afectos descamines,
tan altos, que a Blanca adores, 595
puesto que el rey me la pide.


LOPE

No permitas gran señor,
que secretos desperdicie,
quien amando, funda en ellos
su valor.


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Jornada III
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ORDOÑO

Eso es decirme, 600
que con Elvira me ofendes.


LOPE

Doña Elvira me persigue,
tú la adoras, yo soy fiel,
aunque lisonjas me envidien.
No es ese, señor, mi empleo. 605


ORDOÑO

¿Pues cuál?


LOPE

No se les permite
a mis labios el nombrarla.


ORDOÑO

Lope, como yo averigüe,
que a mi Elvira no pretendes,
lograrás suertes felices, 610
que a pesar de tus temores
mi gracia te faciliten.
Tu amigo soy, si tu rey,
no temas por más sublimes
que tus esperanzas vuelen, 615
que mi rigor las derribe.
¿Quieres a mi hermana bien?
¿Callas Lope? Más me dices
turbado y mudo, que hablando.
Declárate, no estés triste. 620


LOPE

Yo adoro, señor, la infanta,
cuando conmigo te indignes,
no por ti mismo te vengues,
déjame que me castigue
yo a mí mismo delincuente 625
y verdugo con partirme
a regiones tan remotas,
que los vivientes me olviden.


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Jornada III
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ORDOÑO

Mis favorables brazos
serán mejor castigo, 630
muriendo en estos lazos,
tu temor y el recelo que mitigo.
Pues sosegada mi sospecha vana,
te doy Lope en albricias a mi hermana.


LOPE

Tus pies mil veces beso. 635


ORDOÑO

Prosigue tus amores,
que como a hermano mi favor te mira.
Callaré en el progreso,
que medres más favores
y ya seguro de que me ama Elvira, 640
no como Rey, don Lope, como amigo
consultaré de hoy más mi amor contigo.
Este papel me escribe,
repara en discreciones,
mezcladas con temores y recelos, 645
díceme en él que vive
con mil contradiciones
y que la doy, sin merecerlo, celos,
dudosa, aunque soy rey, de mis firmezas,
escucha peregrinas sutilezas. 650


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Jornada III
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(Papel.)

(Lee.)
«Celosa temo, caro dueño mío,
que os venzan intereses de una infanta.
Perdonad, que en efeto en beldad tanta,
contra amor no es valiente el albedrío.
Causoos don Lope el ciego desvarío, 655
sin culpa de sospechas y desvelos,
¿qué haré yo combatida de mis celos,
si el temor me da causa de culparos?
Muriendo viviré con adoraros,
viviendo moriré por mereceros, 660
contenta, como siempre pueda veros,
penosa mientras no pudiere hablaros.
Olvidad a la infanta mi enemiga,
por mí, mas si es forzoso entretenerla
discreto fingiréis corresponderla 665
con cartas, porque el rey no nos persiga.
A mucho la razón de estado obliga,
armado su poder es riguroso,
vencelde o resistilde generoso,
pues sabéis que el valor vitorias gana, 670
no llore mi esperanza, no sea vana,
Ordoño, si con justa acción merezco
por leal, cuando yo al rey aborrezco,
más amor, más finezas que su hermana».
¿Qué dices?


LOPE

Que vuestra alteza 675
con cualquier ponderación
que ensalce su discreción
no ha de igualar su agudeza.
¡Qué ingenio!, ¡qué sutileza!

ORDOÑO

Más por ti mi fuego animo, 680
más sus palabras sublimo.


LOPE

Firmeza en el mundo rara,
como si conmigo hablara
el papel, ansí le estimo.
Vuestra alteza me permita, 685
que palabra por palabra,
a solas misterios abra,
de tanta preñez escrita.
Que si mi ingenio la imita
y agora a estudiar empieza, 690
la tierna delicadeza,
que alabo y admiro aquí,
el papel es para mí,
más que para vuestra alteza.

(Dale el REY el papel.)


ORDOÑO

Ten, don Lope, mi amor quiero 695
desde hoy confiarte,
di más, porque en esta parte,
te permito adulador.
No anduvo bien mi rigor,
en persuadirse de veras, 700
de sospechas y quimeras,
pues si tú a mi Elvira amaras,
ni su papel celebraras,
ni su amor me encarecieras.

(Vase.)


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Jornada III
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LOPE

Hablad vos discreta mía 705
conmigo agora, el disfraz
quitad, que para mi paz
niebla al sol encubre el día.
Leedme filosofía
de amar por arte mayor, 710
sabrá el mundo que es error,
decir que es de amor la esencia,
inclinación y no ciencia,
pues ya estudia artes amor.
Las tres sílabas primeras 715
me mandó quitar mi dama,
en que al rey de burlas ama
y a mí en las ocho de veras.
¡Oh amor!, solo tú pudieras
dar salida a mi deseo, 720
por ti renovados veo,
jeroglíficos de Egito.
Cortezas al fruto quito
y lo que me toca leo.

(Papel.)

(Lee.)

«Temo, caro dueño mío, 725
intereses de una infanta,
que en efeto en beldad tanta,
no es valiente el albedrío.
Lope, el ciego desvarío
de sospechas y desvelos, 730
combatida de mis celos,
me da causa de culparos.
Viviré con adoraros,
moriré por mereceros,
como siempre pueda veros, 735
mientras no pudiere hablaros.
A la infanta mi enemiga
es forzoso entretenerla,
fingiréis corresponderla,
porque el rey no nos persiga. 740
La razón de estado obliga,
su poder es riguroso,
resistilde generoso,
que el valor vitorias gana.
Mi esperanza no sea vana, 745
si con justa acción merezco,
cuando yo al rey aborrezco,
más finezas que su hermana».
La vitoria la conceda,
el que a doña Blanca escribo, 750
puesto que en él apercibo
a enigmas que entender pueda.
Si en mí vuestro ingenio inspira,
amor, sutileza tanta,
con lo que hablaré a la infanta, 755
satisfaré a doña Elvira.

(Vase.)


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Jornada III
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(BLANCA y ELVIRA.)

BLANCA

Persuadile a que Isabela
por su causa asiste aquí.


ELVIRA

Ya del papel advertí
rasgado, traza y cautela. 760


BLANCA

En este, Elvira en efeto
a mi instancia la responde
y en él, ingenioso esconde,
otro para mí, secreto
que solo puede fiarse 765
de tu cuerda discreción,
divide cada renglón
y verás manifestarse,
su ingenio a su amor igual.


ELVIRA

En fin, ¿que el sutil papel 770
es de a dos?


BLANCA

Verás en él
prodigios de su caudal.


ELVIRA

Sí, mas no hace vuestra alteza
bien, si ha sabido su historia,
en volverle a la memoria 775
recuerdos de su belleza.


BLANCA

Si Isabela en Francia está
casada, ¿en qué ha de ofenderme?


ELVIRA

En despertar a quien duerme.


BLANCA

Presto a dormir volverá. 780


ELVIRA

¿De qué servirán papeles,
favores, prendas, cabellos,
sino de aumentar con ellos,
llamas en que le desveles?


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Jornada III
Pág. 095 de 110
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BLANCA

Consejera eres valiente, 785
tus prevenciones alabo,
pero hasta que estés al cabo
del fin y traza presente,
no me arguyas, oye agora
cuan delgadamente vuela, 790
pluma que escribe a Isabela
y en ella mi nombre adora.

(Papel.)

(Lee.)

«Aunque amante me juzguéis,
de otro gusto y como ingrato
me presumáis todo olvido, 795
yo soy vuestro y no os agravio.
El rey suspira Isabela,
celoso como indignado,
porque ignora que disculpa
mis desvelos, [amor] casto. 800
No os asombre vengativo,
cuando sepa que en su estado
don Ordoño favorece
el amor nuestro, don Sancho.
Su poder con el de Ordoño, 805
aunque temido, es muy flaco,
contra el de amor todo encendio,
es pequeño el de Alejandro.
Que he de morir es sin duda,
si os perdiese mi cuidado, 810
Blanca por vos se desvela,
será cierto el ampararnos.
O ha de ser en yugo eterno,
vuestra belleza el descanso
de mi esperanza, o la muerte 815
el remedio, aunque inhumano.
De don Lope, prenda mía,
estad segura entre tanto,
que será con fe invencible,
bronce en quereros y amaros. 820
Doña Elvira que os dio celos,
a Ordoño adora o su estado.
Ni la quise en vuestra ofensa,
ni deseo pues os amo».


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Jornada III
Pág. 096 de 110
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ELVIRA

Ay, no se hace mención 825
de vuestra alteza.


BLANCA

No alcanzas,
para rendirle alabanzas,
misterios desta invención,
si estudias de cada verso
la primer razón no más. 830
Juntándola, hallarás
alma de estilo diverso.
Oye cláusulas primeras,
confesarás ser forzoso,
que para ser ingenioso 835
un hombre, ha de amar de veras.

(Papel.)

(Lee.)

«Aunque amante de otro gusto
me presumáis, yo soy vuestro,
el rey suspira celoso,
porque ignora mis desvelos. 840
No os asombre cuando sepa
don Ordoño el amor nuestro,
su poder aunque temido,
con el de amor, es pequeño.
Que he de morir si os perdiere, 845
doña Blanca, será cierto,
o ha de ser vuestra belleza
de mi esperanza remedio.
De don Lope estad segura,
que será bronce en quereros, 850
doña Elvira adora a Ordoño,
ni la quise, ni deseo».


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Jornada III
Pág. 097 de 110
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ELVIRA

Agradezco el desengaño
y alabo el entendimiento,
digno de que en vuestra alteza, 855
halle aplauso, estima y premio.
Solo falta declararme,
para qué podrá ser bueno
tanta preñez de ese enigma,
tanto examen de su ingenio. 860


BLANCA

Dio mi hermano al de Vizcaya,
bien que sin consentimiento
de mi gusto, fe de hacerle
cuñado suyo y mi dueño.
Este pues que belicoso 865
por Belona agravia a Venus,
más soldado que galán,
desazonando conciertos.
Al rey mi hermano ocasiona,
que dé oídos a los medios 870
de paz, que el rey de Navarra
nos propone con el trueco
de hermanas, que nos le pintan,
en mis amores tan tierno,
cuanto al duque de Vizcaya 875
descuidado por guerrero,
dale a su hermana Leonor
porque yo le admita. Y pienso
que hechizos de su hermosura,
desbaraten nuestro empleo. 880
Entre tanto pues Elvira,
que consulta pensamientos
y resuelve ambigüedades,
asegurarle pretendo.
De sospechas maliciosas, 885
que aunque libre de tus celos,
sosiega, a Lope imagina
que tiene en palacio empeños.
Que su quietud descomponen
y en fee desto, tan atento 890
registra su vista y pasos,
que recelosa sospecho,
que ha de saber que me sirve.
Y así prevenida intento,
que papeles le deslumbren, 895
sin que alcance los misterios
que oculta en la superficie,
el alma de aqueste cuerpo.
Porque juzgándole amante
de Isabela, al fin desmiento 900
curiosidades de Ordoño
y los dos nos entendemos.
Llévasele doña Elvira
al rey mi hermano, fingiendo
que a Isabela le despachas 905
por mi orden. Pues con esto
acabas de persuadirle,
a que no te da desvelos
la voluntad que don Lope
ocupa en amar ajeno. 910
A las dos nos está bien
esta industria, pues podemos
yo descaminar malicias
y tu asegurar sus celos.


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Jornada III
Pág. 098 de 110
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ELVIRA

El arbitrio es estremando, 915
ejecutarele luego.


BLANCA

(Dala el papel.)

Toma y dásele, que amor
si no engaña, no es discreto.

(Vase.)


ELVIRA

Si es discreto amor que engaña,
denle a don Lope el imperio 920
de las traiciones que he visto
y en estas cláusulas leo.
A Isabela y Blanca escribe,
y en un papel dos estremos,
su ingenio y su ingratitud 925
me dificulta el tercero.
Una vez me nombra en él
y esta, ¡ay aleve!, diciendo:
doña Elvira a Ordoño adora,
ni la quise, ni deseo. 930
Valiose del artificio
que le advertí; el instrumento
de mis penas me ha labrado,
pues con mis armas me ha muerto.


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Jornada III
Pág. 099 de 110
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(Sale BERMUDO.)

BERMUDO

Sola está, dichoso he sido. 935


ELVIRA

¿Pues, Bermudo?


BERMUDO

En cumplimiento
de lo ordenado a tu amante.
Pero pues el papel veo
en tu poder, ya lo sabes.


ELVIRA

Sé, Bermudo, por lo menos, 940
que pinta la ingratitud
a don Lope como al tiempo,
con dos caras.


BERMUDO

Si lo dices
por el papel que te ha puesto
la tal infanta en las manos, 945
añade el rostro tercero,
hallarasle para tres,
Isabela, Blanca y luego
para vuestra fermosura.


ELVIRA

¿Para mí?


BERMUDO

¿No has dado en ello? 950


ELVIRA

Del de Isabela y la infanta
me consta, esotro no entiendo,
dónde o cómo se me oculte.


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Jornada III
Pág. 100 de 110
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BERMUDO

Pues quita del primer verso,
de cada una redondilla 955
la mitad y componiendo
un cuartete, admirarás
de tu amor trinos aspectos.
Ve zarandando palabras,
entre la paja escogiendo 960
los granos, que ese papel
es de linaje de harneros.


ELVIRA

¿Qué se encubre aquí billete
para mí?


BERMUDO

Como mostrenco
cuadrúpedo, si en sus cuatro 965
pies reparas. Léele.


ELVIRA

Leo.

(Papel.)

(Lee.)

«Aunque amante, el rey suspira,
no os asombre su poder,
que he de morir o ha de ser
de don Lope, doña Elvira». 970


BERMUDO

En un papel dos romances
y una redondilla dentro,
para tres damas distintas
tres yemas en solo un huevo,
¿no es notable el triunvirato?, 975
¿qué dices?


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Pág. 101 de 110
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ELVIRA

No sé qué tengo,
cuando más Lope me admira
más temor, confianza menos.
Hasta agora Blanca y yo
igual fortuna corremos, 980
amadas las dos en cifra
con un artificio mesmo.
Si de su fe me asegura
por enigmas en secreto
afirma que ama a la infanta 985
y con un mismo argumento,
o nos quiere a las dos juntas
o engañando a la una, temo,
que siendo yo esta, idolatre
altezas que heredan reinos. 990


BERMUDO

Lógica estás. ¿Pero cuándo
los amantes no arguyeron
en Bárbara y encelaren,
siendo bárbaros los celos?
Yo no estudié silogismos, 995
examínale tú en ellos,
pues viene el rey con don Lope
y invencionera has dispuesto,
que a lo que a Ordoño dijeres
delante dél, esté atento, 1000
dándose por entendido,
cumplirás con el proverbio
de «A ti te lo digo hijuela»,
mientras voy a dar un tiento,
al poste destos cuidados, 1005
pues tus súmulas aprendo.

(Vase.)


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Jornada III
Pág. 102 de 110
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(ORDOÑO, DON LOPE y DOÑA BLANCA.)

ORDOÑO

Esto le ha de estar mejor.


BLANCA

Si sus cuidados me fía
Isabela.


ORDOÑO

Blanca mía.
Lope tiene más amor 1010
a otra dama. Yo he de ser
ejecutor de su gusto.


BLANCA

Contra Isabela, no es justo.


ORDOÑO

Él te podrá responder.


LOPE

Yo sujeto mis acciones 1015
al gusto de vuestra alteza
y de la infanta.


ORDOÑO

Belleza
digna de ponderaciones
la apercibe mi favor,
que a don Lope quiere bien. 1020


BLANCA

¿Y quién es esa?


ORDOÑO

Ese quien
te ha mudado la color,
una infanta tan hermosa
como tú.


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Jornada III
Pág. 103 de 110
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BLANCA

Sino lo es más,
a Isabela vengarás. 1025
Pero infanta para esposa
de don Lope, sino lo es
Leonor de Navarra, ignoro,
no siendo hija de un rey moro,
que la haya en España.


ORDOÑO

¿Pues? 1030
¿Tan mal le estará a Leonor
don Lope su primo hermano?


BLANCA

Apeteciendo tu mano,
mal tendrá a don Lope amor.


ORDOÑO

Mal o bien, no me aventures 1035
a lo que juré callar,
que me vendré a declarar,
hermana, cuando me apures.
¡Oh mi Elvira!, ¿vos aquí?,
¿de qué tan triste y suspensa? 1040


ELVIRA

Amenazas de una ofensa,
me tienen, señor, ansí.


ORDOÑO

Ofensas amenazadas
mientras os adoré yo,
si es amor quien las temió, 1045
no las tiemble ejecutadas,
que estoy yo de parte vuestra
y las sabré suspender.


ELVIRA

Entre esperar y temer,
amor sus congojas muestra. 1050
Porque si vos, gran señor,
sois quien causa mis desvelos,
¿cómo aplacaréis recelos
que os fiscalizan su autor?


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Jornada III
Pág. 104 de 110
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ORDOÑO

Haceisme agravio en temer 1055
mudanzas de quien os quiere
como yo.


LOPE

(Aparte.)

Cuanto dijere
al rey, tengo de entender,
que por mí lo dice Elvira.
Celosa de Blanca está, 1060
¿cómo la satisfará
quien entre riesgos suspira,
que si la hablo me amenazan?


ELVIRA

Yo, gran señor, perseguida
desta sospecha homicida, 1065
juzgando cuan mal disfrazan
metáforas los agravios
que hasta aquí el recato pudo
atormentar mi amor mudo,
he de atreverle a los labios. 1070
Vos a la infanta, señor,
adoráis o entretenéis,
porque a su hermano teméis
o porque pagáis su amor.
Papel tuve yo en mi mano, 1075
en que afectos encubrís,
cuando conmigo cumplís
y con ella, ved si es vano
el recelo que de vos
tengo. Si en tales acciones 1080
con unos mismos renglones
queréis engañar a dos.
O si probare ser fieles
finezas, puesto que raras,
de cláusulas con dos caras, 1085
que infaman vuestros papeles.

(Llora.)


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Jornada III
Pág. 105 de 110
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ORDOÑO

¡Ay lágrimas que me llevan
las potencias que os consagro,
cesad, que será milagro
que a pares los soles lluevan! 1090
Estimad de perlas tantas,
el adorado valor,
pues vale más la menor,
que todo un mundo de infantas.
¿Qué papel, señora, es este?, 1095
¿qué enigmas?, ¿qué ambigüedades?,
¿qué engaños?, ¿qué novedades?
La verdad os manifieste
don Lope, mi hermana, el cielo
que conoce mi cuidado. 1100
¿Qué importa que intente armado
dar causa a vuestro recelo
el de Navarra, si sale
vuestro hermano a la defensa?
No es posible aunque lo piensa, 1105
que el suyo a su esfuerzo iguale.
¿Qué importa que con Leonor
la paz pretenda que pide,
si estrellas con el sol mide?,
¿si la noche al resplandor 1110
del día osa comparar?
¿Qué importa que infanta sea,
si vos reináis en mi idea
con méritos de imperar?


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Jornada III
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(DON MELENDO de soldado.)

MELENDO

Dame, gran señor, los pies. 1115


ORDOÑO

¿Melendo vienes vencido?


MELENDO

No, sino tan vitorioso
cuanto es de más fama digno
el capitán que sin sangre
conserva el acero limpio 1120
y entre el bélico laurel
teje la paz al olvido.
Tráigote al rey de Navarra,
si no preso, tan tu amigo,
que huésped tuyo pretende 1125
hacerte juez de ti mismo.


ORDOÑO

¿Qué dices?


MELENDO

Que en la Rioja
los estandartes tendidos,
presentadas las batallas
y ya los campos vecinos, 1130
al tiempo de acometer
se interpusieron ministros
del cielo, que religiosos
templaron marciales bríos.
Llegamos el rey y yo 1135
a vistas, y en ellas quiso
comprometer en tus manos,
viniendo a verte conmigo,
don Sancho sus diferencias.
Retirar sus gentes hizo 1140
y desnudando el arnés
diez de los suyos previno
que solo le acompañasen.
Acepta su compromiso,
recíbele generoso, 1145
dale los brazos benigno
y advierte que está en palacio.


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Jornada III
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ORDOÑO

Su resolución admiro,
y aunque imposibles pretende,
si a pedirme a Blanca vino, 1150
porque yo admita a su hermana,
cuando a Elvira el alma rindo,
la confianza que ha hecho
de mí, adquirirá propicios
retornos, que desempeñen 1155
afectos que en él estimo.
Ven a recebirle, Lope.

(Vanse ORDOÑO y DON MELENDO.)

LOPE

(Esto dice a la INFANTA.)

Ya señora me apercibo
a vengar agravios reyes,
que me anuncian precipicios, 1160
o a cumplir con los efectos,
palabras que por escrito
entre cifras misteriosas
han disfrazado sentidos.
Temo a un rey competidor, 1165
y al paso que en vos he visto
perseverancias de bronce,
dudo desaires de vidrio.
Sed vos firme en lo propuesto,
seré yo a los vientos risco 1170
y vos y yo dos constantes,
que el mundo asombre prodigios.

(Vase.)


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Jornada III
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ELVIRA

¡Qué fe!


BLANCA

¡Qué lealtad!


ELVIRA

¡Qué amor!


BLANCA

¿Qué dices desto?


ELVIRA

Que admito
quilates de tal fineza. 1175
Señora, en el grado mismo,
que si yo fuera su dama,
y que cuanto aquí te ha dicho
me deja tan obligada
como si hablara conmigo. 1180

(El rey DON SANCHO de soldado,
el rey ORDOÑO, BERMUDO y todos.)

SANCHO

Quede a la curiosidad
de la opinión, cual ha sido
entre vuestra alteza y yo,
el que mayor hazaña hizo,
o yo, que en vuestro poder 1185
mi seguridad, confío
del valor que en vos conozco,
o vos, que no vengativo,
sino magnánimo afable,
renunciastes el dominio 1190
que sobre mí en vuestro reino
y en vuestra fee deposito.
¡Oh gran señora! Por vos
daré materia a los libros
que me juzguen temerario 1195
en los riesgos que acredito,
con las mejoras de veros,
pues si dichas examino,
sin vos cautivo reinaba,
ya por vos reino cautivo. 1200


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BLANCA

No nos usurpe ese nombre
vuestra alteza, pues vencidos
de la fee en que nos empeña
con nuevo ardid ha adquirido
la corona destos reinos, 1205
ya con su presencia ricos.


SANCHO

Vencedor de mis pasiones,
Lope, por vos ofendido,
de Isabela desdeñado,
de Ordoño, que es vuestro asilo, 1210
por defenderos quejoso,
a Isabela con Enrico
casé en Francia, a vos os vuelvo
a mi gracia, a Ordoño obligo,
entrándome por sus puertas, 1215
a que venza descaminos
de un amor bien empleado,
pero mal reconocido.
Doña Elvira ama a don Lope,
don Lope de su albedrío 1220
la hizo dueño y porque temen
vuestro enojo y sus peligros,
fingiendo aborrecimientos
exteriores, se han valido
de ardides disimulados 1225
que en su favor os aviso.
Mi intercesión, rey, imploran,
y en fe, señor, de que os digo
verdades, ved esta carta
que doña Elvira me ha escrito. 1230
¿Quién duda que vuestra alteza
cuando yo agravios olvido,
no querrá que en esta parte
me blasone presumido
que fui para más que vos? 1235


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ORDOÑO

Don Lope, ¿qué es esto?


LOPE

Arbitrios
de amor que crece entre riesgos,
ya gigante, si antes niño.


ORDOÑO

En fin, Elvira, he cobrado
desdenes por beneficios 1240
de vos.


ELVIRA

Es, señor, don Lope
acreedor más antiguo.


ORDOÑO

Blanca sed vos deste agravio
riguroso juez.


BLANCA

Yo admito
el tribunal, y sentencio 1245
que por desagradecidos
tengan Elvira y don Lope
sus deseos por castigo,
y la infanta de Navarra
en vuestro amor premio digno. 1250


ORDOÑO

No apelo de la sentencia,
antes, Blanca, la confirmo,
pagándoos vuestros derechos
con que don Sancho mi primo
os dé la mano de esposo. 1255


SANCHO

Si tantas dichas consigo,
triunfad de mí y de Navarra.


ORDOÑO

En su corte determino,
yendo con vos, nuestras bodas.


BERMUDO

¡Vítor, Sancho! ¡Ordoño, vítor! 1260


LOPE

Merezcan que se lo llamen,
en fee del nuevo artificio
de amar por arte mayor,
los deseos con que os sirvo.

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