Amazonas en las Indias: 18

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Acto I
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Amazonas en las Indias Acto I Tirso de Molina


GONZALO

A la obligación que labras
en mi agradecido pecho 600
para quedar satisfecho
no he de pagarte en palabras.
Querrá el cielo que algún día
me desempeñen las obras,
y entre tanto que no cobras 605
serás acreedora mía.
De los quinientos soldados
que leales me siguieron
más de docientos murieron
en guerras y en despoblados. 610
De cuatro mil indios dejo
cadáveres la mitad,
llámame la mucha edad
del marqués que solo y viejo, 615
entre envidiosos y estraños,
necesita mi presencia
porque mal sin mi asistencia
podrá reprimir engaños
de cudicias y ambiciones,
mi hermano en España preso, 620
si sucede algún exceso
culparán mis dilaciones.
El capitán Orellana
con mi bergantín se alzó
y desnudos nos dejó: 625
deslealtad torpe y villana.
No llevará bien mi gente,
si tus finezas admito,
el no dar la vuelta a Quito.
Seis meses he estado ausente; 630
dejaron sus prendas caras,
hijos y esposas, en ella.
juzga tú, amazona bella,
cuando de mí te apartaras
y mi amada esposa fueras 635
para no volverme a ver,
qué estremos habías de hacer,
qué pesares padecieras.
Para casarme contigo
eres de contraria ley. 640
Vengo en nombre de mi rey,
leal sus órdenes sigo.
Esta bélica región
por dueño suyo te adora;
si te doy la mano agora 645
tendrá la envidia ocasión
de afirmar que me levanto
contra mi rey con la tierra.
La lealtad que en mí se encierra
es de suerte, obliga a tanto, 650
que a tu afición contradice,
porque la honra y su interés
no estriba tanto en lo que es
como en lo que el vulgo dice.
Yo voy tan enamorado 655
de ti y tan reconocido
que jamás podrá el olvido
borrarte de mi cuidado.
Volveré, mi Menalipe,
a tus ojos brevemente 660
con armada y con más gente.
Tendrán Carlos y Felipe
noticia de tu valor.
Licencia les pediré
para que el alma te dé 665
con la mano, y el amor
uniéndonos en sus lazos
hará mi dicha inmortal.
Admite agora en señal
de mi palabra estos brazos. 670
Adiós, que es fuerza el volverme.


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