Amazonas en las Indias: 20

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Acto I
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Amazonas en las Indias Acto I Tirso de Molina


GONZALO

Discreta, hermosa, valiente:
¡y todo en una mujer!
Cuando sólo interesara
esos divinos consejos 720
de las escuelas espejos,
reinos por ellos dejara.
Adiós, prodigioso estremo
del orbe.

MENALIPE

¡Adiós, mi español!
¡Ah cielos! ¡Ah eterno sol, 725
desmiente males que temo!

(Vanse.)
 
(Salen DON DIEGO DE ALMAGRO y GARCÍA DE ALVARADO.)

DIEGO

Quien el consejo y parecer que sigo
contradijere, o envidioso o loco
busca mi mal con máscara de amigo,
o el bien que se me ofrece tiene en poco. 730
La fortuna me llama, yo la sigo.
Derecho al Pirú tengo; si provoco
a España y a su rey, España intente
quitarme la corona de la frente.
Vengué a mi padre con la justa muerte 735
del ingrato marqués que no hizo estima
del noble estado, la dichosa suerte
a que por él su nombre se sublima.
Si en el Cuzco imperial su hermano vierte
sangre que me dio el ser, yo vierto en Lima 740
la que apoyó su bárbaro consejo.
Fénix renazco de otro fénix viejo.
Cuatro pizarras pudo Estremadura
hacer que en el Pirú se atravesasen
al paso del valor y la ventura 745
de mi padre y al Cuzco le estorbasen.
Consigo se llevó la sepultura
la pizarra mayor porque apoyasen
pronósticos del nombre sus sucesos:
losas pizarras son, sepulten huesos. 750
Ya estamos libres desta; Juan Pizarro,
el menor de los cuatro, en primavera
cedió a la muerte el ánimo bizarro,
que a ser más cuerdo dilatar pudiera.
No siempre a sus coyundas ata el carro 755
de Marte la osadía, ni muriera
si al combatir la máquina enriscada
cubriera su cabeza la celada.
España al homicida oprime preso
de mi padre en la Mota de Medina. 760
Litigará el rigor contra su exceso
si el oro tribunales no arrüina,
mientras Gonzalo con fatal progreso
las márgenes remotas examina
del Marañón, que al mar gigante vuela, 765
y por sus riscos busca la canela.
Si de cuatro me mata la fortuna
los dos hermanos Y los dos me ausenta,
¿quién queda en el Pirú que a la oportuna
ocasión que me llama pida cuenta? 770
Destinóme el valor desde la cuna
al solio occidental; si en él me asienta
el cielo por monarca de los Andes,
grandes hazañas piden riesgos grandes.
¡Vive el cielo que el que!...


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